miércoles, 29 de enero de 2014

La técnica del disco rayado

En la actualidad ya no se rayan los discos, puesto que no son de vinilo, pero esa expresión sigue siendo útil para designar a las personas que repiten una y otra vez lo mismo sin parar hasta que te entra ganas de ponerte tapones en los oídos.

Pero, ¿por qué iba a ser bueno convertirse a propósito en un disco rayado? En realidad, es una técnica de asertividad que puede ser muy efectiva cuando tratas de hacer valer tus derechos ante una persona que está haciendo oídos sordos.

Consiste en repetir tu negativa a hacer algo cada vez que la otra persona insista. Supongamos que alguien te pide que hagas algo que no deseas hacer (o que es una petición abusiva, injusta, etc.). La primera vez que respondes puedes dar alguna explicación, si así lo deseas, pero si la otra persona sigue insistiendo dispuesta a convencerte de cualquier modo, puedes limitarte a repetir la misma frase una y otra vez. Por ejemplo:

- ¿Puedes prestarme tu coche esta tarde?

- No, lo necesito para ir al centro.

Supongamos ahora que la otra persona sigue insistiendo, inventando diversos argumentos para convencerte. Ante cada frase que diga, sea lo que sea, respondes siempre lo mismo: "No, lo necesito yo".

De este modo, no entras en debates ni discusiones y estás dejando bien claro a la otra persona que no vas a ceder, que no tiene nada que hacer y que ni siquiera le estás escuchando. Cuando lo único que obtiene de ti es un tranquilo pero firme "no, lo necesito yo", se acabará aburriendo y no tendrá más remedio que desistir.

Ana Muñoz


lunes, 27 de enero de 2014

Prepararse para la entrada en la universidad de los hijos

Hay un verano muy especial en la vida de los adolescentes es aquel que precede a su marcha a la universidad. Los chicos y chicas viven esos meses de asueto como una especie de frontera entre la infancia y la edad adulta. Ellos necesitan preparar muchas cosas para su nueva andadura. Pero sus padres y madres también necesitan prepararse porque también para ellos es un momento muy importante.

Los niños han crecido
Si para los adolescentes es uno de los momentos más importantes de la vida el de la entrada en la universidad, para sus padres no lo es menos.

Van a sentir muchas emociones y es bueno conocerlas para saber cómo convivir con ellas de la mejor manera posible.

Momento crucial para los padres
La mayoría de los padres de adolescentes sienten emociones encontradas cuando sus hijos se marchan a la universidad. Algunas comenzarán a sentirlas en los meses previos y otras llegarán cuando los hijos dejen la casa familiar o en las semanas o meses siguientes.

  • Orgullo. La inmensa mayoría de los padres sienten un gran orgullo cuando los hijos entran en la universidad. Los que también fueron en su juventud porque piensan que sus hijos continúan la tradición y los que no pudieron ir ellos mismos se sienten conmovidos porque sus hijos sí lo han conseguido. Ese orgullo es legítimo y sano y hay que disfrutarlo y compartirlo. Y con los primeros que hay que compartirlo es con los hijos. Es bueno que ellos sepan lo orgullosos que estamos del paso que van a dar.
  • Miedo. Ese es otro de los sentimientos frecuentes entre los padres de adolescentes que van a la universidad. El primer miedo que tienen es el que nace de la incertidumbre. No es posible saber cómo les va a ir a los chicos o chicas. No es posible saber si se adaptarán bien, si las cosas serán como ellos creen y quieren, si se enfrentarán a problemas… La forma de prepararse para vivir ese miedo es, primero, analizar con el adolescente todos los puntos de su marcha a la universidad, estar seguros de que todo está bien resuelto de antemano: la matrícula en el college o la universidad, el alojamiento, el seguro médico, las posibles becas, el dinero… Si repasamos con nuestro hijo todos estos asuntos, tanto él como nosotros estaremos más seguros. Y, segundo, es importante que dejemos a nuestros hijos que crezcan. Seguro que se enfrentarán a algunos problemas en su nueva vida. Aunque en la mayoría de las veces serán problemas menores. Pero es muy importante para su crecimiento que sean capaces de resolverlos por sí mismos. Lo que debemos procurar siempre es que los chicos confíen en nosotros si aparecieran problemas más graves.
  • Soledad. Muchos padres y madres van a sentir un gran sentimiento de soledad cuando los hijos dejen la casa para ir a la universidad. También ese es un sentimiento normal. Nuestro niño ha dejado definitivamente de ser un niño y ya es casi un adulto pero nosotros seguimos viéndolo chico. Él o ella se ha hecho mayor y nosotros hemos dejado de ser padres jóvenes. Por una parte hay que ser consciente de que nuestros hijos van a seguir siéndolo siempre y que siempre van a necesitar nuestro amor pero cada vez necesitarán menos de nuestro tiempo. Así que podemos convertir ese hecho en algo positivo. Una buena idea para los padres y madres de hijos que se van a la universidad es buscar algún hobbie, dedicar algo de tiempo semanal a una actividad nueva. Seguro que existen decenas de cosas que nos hubiera gustado hacer en los años anteriores para las que no hemos tenido tiempo: este es el momento de comenzar a hacerlas. Nuestra vida sigue adelante.
  • Deseo de saberlo todo. Algunos padres sienten la necesidad de saber todo lo que les ocurre en todo momento a sus hijos cuando comienzan la universidad. Generalmente ocurre solo durante las primeras semanas pero es importante que controlemos el impulso de llamaros continuamente o acercarnos a visitarlos cada fin de semana. Es preferible que establezcamos un par de días para las llamadas cada semana, si todo va bien, y sobre las visitas que sea el adolescente el que nos invite a ir a visitarlo cuando a él o ella le convenga.
Victoria Toro

jueves, 23 de enero de 2014

Qué debes saber sobre el bullying

El bullying, también conocido como acoso escolar, es una de las situaciones más duras con las que se pueden encontrar los adolescentes en la escuela. Se trata de una forma de tortura en la que un chico o chica o un grupo de ellos someten a maltrato a un compañero. Cualquier forma de maltrato físico, psicológico o verbal que se ejerce sobre un escolar durante un tiempo prolongado está considerado bullying.

Los chicos o chicas que se ven sometidos a este tipo de acoso llegan a vivir aterrorizados, tienen pavor a ir a la escuela y en algunos casos llegan a tener depresión y pensamientos de suicidio que, en ocasiones, llevan a cabo. Son situaciones tan peligrosas que padres y maestros deben vigilar estrechamente para descubrirlas.

Aunque puede darse en niños de todas las edades, lo más frecuente es que ocurra en la adolescencia. Se considera que uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 16 años vive o ha vivido una situación cercana al bullyng como acosado o como acosador. Aunque el porcentaje de chicos o chicas que sufren un bullying grave es mucho más bajo ya que está entorno al 3%. Y es algo más frecuente entre las chicas que entre los chicos.
Tipos de bullying
  • Agresiones verbales. En este caso entrarían los insultos pero también cuando se habla mal de alguien o se expanden rumores malintencionados sobre un compañero.
  • Agresiones psicológicas. En este caso están las intimidaciones para provocar miedo y así conseguir que la víctima haga algo que no quiere hacer: entregar su dinero u objetos personales o cualquier otra cosa bajo coacción.
  • Agresiones físicas. Aquí entrarían las palizas o los simples golpes además de los robos o el destrozo de sus materiales u objetos.
  • Aislamiento social. Otra forma de bullying consiste en aislar a la víctima impidiéndole participar en las actividades de los compañeros de clase o, en algunos casos, dejando de hablarle y haciendo que los demás tampoco le hablen y se relacionen con él o ella.
  • Agresiones sexuales. En esta categoría están todas las agresiones que tienen como objetivo hacer que la víctima se sienta humillada o incómoda. La forma más frecuente del acoso sexual en la escuela es con la utilización de los celulares o las redes sociales.
  • Agresiones racistas. En algunos casos, la forma que utilizan los agresores son los insultos racistas cuando la víctima pertenece a alguna minoría como la latina.
Qué hacer si le ocurre a tu hijo
Cuando un padre descubre que su hijo está implicado en un caso de bullying, ya sea como víctima o como agresor, debe actuar inmediatamente. Lo primero que hay que hacer es avisar a la escuela. Hablar con la dirección, con los consejeros y con los profesores. Y en los casos en los que se haya producido una agresión grave hay que denunciarlo a la policía.

Qué hacer si tu hijo es la víctima
Los padres de chicos o chicas que son víctimas de bullying tienen que establecer con la escuela un plan para salir de esa situación y mantenerse en contacto continuo con consejeros y maestros para seguir la evolución del proceso.

Y hay que darle todo el apoyo a la víctima. Habrá que explicarle y conseguir que entienda que él no es culpable de nada, que ha estado sometido a una situación de tortura y buscar fórmulas para restaurar su autoestima. En ocasiones puede ser necesaria la ayuda de un terapeuta.

Qué hacer si tu hijo es el acosador
Las medidas que deben tomar los padres de los acosadores también exigen que se mantengan en comunicación con la escuela para seguir la evolución de la situación. De igual modo deben hacer entender a su hijo que el acoso es inaceptable e incluso puede ser un delito.

Qué hacer si tu hijo es un observador
Es muy frecuente que en los casos de bullying exista una víctima, un acosador y un grupo de observadores. El grupo de amigos es una de las características de la adolescencia y hay veces que los chicos o chicas siguen a un líder sin importar lo que este haga.

Los padres de los chicos o chicas que se han convertido en observadores deben actuar igualmente. Si tienen noticia de un caso de acoso deben comunicarlo a la escuela inmediatamente, explicando a su hijo lo que van a hacer y la importancia de hacerlo. Y deben asegurarse de que su hijo comprende que la valentía y la madurez están precisamente en no callarse ante este tipo de situaciones.

Victoria Toro

miércoles, 22 de enero de 2014

Madres de chicas adolescentes: consigue que vuestra relación no sea un desastre

La relación de las madres con sus hijas adolescentes es una de las más complejas que se viven a lo largo de la vida. Hay casos en los que todo va bien y no se presentan problemas pero eso no es lo habitual. Generalmente madres e hijas viven durante esa etapa momentos de tensión, discusiones continúas y enfrentamientos.

Es frecuente escuchar a madres de adolescentes que relatan que mientras sus hijas eran niñas todo fue perfecto entre las dos. Se llevaban bien, charlaban y había confianza en la relación pero al llegar la adolescencia, las hijas cambiaron radicalmente su forma de relacionarse con ellas y comenzaron a surgir los problemas. Ciertamente, esto es así en muchísimos casos. Las razones son varias y complejas y no provienen solo del paso por la difícil adolescencia de las hijas sino también de la etapa de su vida en la que están las madres.

Lo primero que hay que saber sobre esta difícil relación es que no tiene por qué ser así de difícil. Pueden usarse estrategias para que las cosas funcionen de otra forma, para que la relación sea mejor. Lo primero que deben hacer las madres es entender qué es lo qué está pasando, tanto lo que les sucede a sus hijas como, y más importante aún, lo que les está pasando a ellas mismas.

La mayoría de las mujeres con hijas adolescentes tienen edades que están en la cuarentena o en la cincuentena. Y eso quiere decir que, casi todas ellas, están pasando en ese momento por la menopausia. Y la conjugación de adolescencia y menopausia es complicada. Las dos provocan alteraciones en el humor, casi siempre producen también temor e inseguridad. Son los dos grandes cambios en la vida de una mujer. Cuando se juntan la menopausia de la madre con la adolescencia de la hija, pueden saltar chispas. Y aquí vamos a enseñarte a apagar esas chispas y a disfrutar de tu vida y de la tu hija sin alteraciones.

Qué hacer para evitar los conflictos
  • Tu hija se hace mayor. Un día de pronto, la que hasta hace nada era tu niñita aparece en el living con uno de tus vestidos, precisamente aquel con el que tú has lucido siempre tan juvenil y tan linda. Y ella luce más linda aún. Lo que sientes cuando ves a tu hija es, primero, una sensación de sorpresa porque descubres que tu niña se hace mayor y eso te alegra pero, a la vez, sientes cierta aprensión o casi enfado porque ella es más guapa y más joven. No te preocupes por que hayas tenido esos pensamientos, son iguales a los de miles de mujeres en esa circunstancia. Pero debes superarlos porque pueden haceros daño a ti y a tu hija. Debes analizar de dónde vienen. Lo primero que debes entender es que no tienen nada que ver con tu hija, se refieren exclusivamente a ti. Lo que te ha ocurrido es que has sentido que tu vida va hacia su final, que tu tiempo ya se acabó. Pero eso no es cierto, terminó una etapa de tu vida pero tienes otras por delante, tan emocionantes, llenas de posibilidades y gratificantes como las anteriores o más.
  • No compitas con tu hija. Algunas madres que tienen esa sensación de pérdida comienzan una competición con sus hijas. Intentan volver a ser jóvenes y analizan todo lo que hacen sus hijas desde esta posición. Es un error y una estupidez. No puedes competir con una adolescente. Afortunadamente, esa etapa de tu vida quedó atrás. Ahora eres una adulta madura. Y tu hija es una chica adolescente. Vive tu madurez plenamente aprovechando sus ventajas y deja de anhelar el tiempo pasado porque no va a volver.
  • Puedes seguir siendo una mujer sexy. No hace falta ser adolescente para sentirse guapa, sexy o inteligente. Puedes ser todo eso a tu edad o incluso, puedes serlo mucho más. En la madurez has superado ya los problemas de inseguridad, estás mucho más estable en tu trabajo, eres mucho más capaz de relacionarte con tu pareja y con tus amigos de manera más relajada y más sabia. Y todo ello puede darte muchas satisfacciones si no intentas ser lo que no eres.
  • Ten paciencia con tu hija. Se paciente, es cierto que la menopausia con sus alteraciones hormonales lo dificulta pero busca una solución para ello porque merece la pena que vivas esta etapa relajada y feliz. También ten paciencia contigo misma, quiérete y así demostrarás también mejor el amor que sientes por tu hija adolescente.
  • Haz memoria. Recuerda cuando tú eras como ella. Recuerda tus enfretamientos con tu madre. Seguro que no eran como los de tu hija contigo pero es muy probable que los hubiera. Seguro que también tú, como tu hija, tenías cambios de humor. Háblale a tu hija de tu adolescencia, seguro que podéis aprender juntas.
  • Disfruta de tu hija. Pasa tiempo con ella, sal y organiza actividades juntas, podéis salir de compras y divertiros con la moda, podéis buscar nuevos trucos de maquillaje, podéis leer, ver películas o viajar… Comparte también lo que te ocurre y ten siempre presente que ella es ella y tú eres tú. Y las dos tenéis aún una gran vida por delante para disfrutarla y compartir
Victoria Toro

martes, 21 de enero de 2014

A mi hijo le pegan: ¿qué puedo hacer?

Tu hijo llega de la escuela frecuentemente quejándose de que otro niño en su salón de clase le pega. Esta situación te preocupa y te indigna.

¿Qué está pasando? ¿Tu hijo es presa fácil de un bully? ¿Por qué nadie interviene para protegerlo? ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a resolver este problema?

1. Escucha.

Antes de enfurecerte, realmente escucha a tu hijo para digerir toda la información y saber en qué momento y en dónde están pasando los incidentes, y quién participa.

¿El golpe es un intercambio privado de agresiones entre tu hijo y otro niño? ¿El niño agresor es más grande que tu hijo? ¿Hay otros niños involucrados a quienes también se les pega? ¿Quién ve los golpes?

Es importante averiguar si es una situación personal entre dos niños, o si hay un ambiente de bullying, donde un agresor y su público están abusando de un solo víctima.

2. Pregunta.

¿Qué pasó antes de los golpes? ¿Qué hizo tu hijo después? Estas preguntas se hacen con mucha tranquilidad: no estás buscando culpas. Solamente quieres conocer todo el entorno.

Es importante ayudar a tu hijo a identificar sus propios sentimientos. “¿Cómo te hace sentir?” puede ser una pregunta con respuesta muy obvia, pero necesitas ayudar a tu hijo a encontrar palabras adecuadas para analizar sus circunstancias.

“Me siento triste.” “Estoy muy enojado.” “Me siento humillado.”

Poder articular lo que te pasa es el primer paso en ser asertivo.

3. Pide soluciones.

En vez de meterte de lleno y decir, “Pues, pártele la cara a este hijo de toda su madre,” cálmate y pregunta a tu hijo, “Y qué crees que puedes hacer?”

A lo mejor te sorprende su respuesta.

Ayúdale a encontrar dos o tres opciones viables. Por ejemplo, puede retirarse, decirle a la maestra o regresar el golpe en el momento.

5. Ensaya opciones.

En una situación donde alguien repetidamente recibe agresiones, lo peor no son los golpes, sino la falta de poder que somete y atrapa a la víctima en un círculo vicioso de intimidación.

Dentro del ambiente seguro de la casa, puedes dar a tu hijo el espacio para pensar y practicar soluciones que le devolverán el control de su situación.

Por ejemplo, tú puedes tomar el papel del agresor y fingir que vas a pegar a tu hijo. “Te voy a pegar,” le dices. “¿Qué vas a hacer?”

Te puede gritar fuerte, o estirar el brazo con la mano extendida para decir, ¡Alto! Te puede decir con firmeza, “ A MI no me pegas, fíjate.” Puede denunciar al agresor y pedir ayuda a alguien más. O te puede dar un trancazo (fingido).

El chiste es dejarlo experimentar y practicar con varias respuestas hasta que se sienta cómodo con alguno.

6. Promueve la comunicación verbal.

Antes de llegar a los golpes, hay que tratar de hablar. Por eso, ayuda a tu hijo a poner sus límites usando palabras. Por ejemplo, puede decir, firmemente, en voz alta: “No me pegues. No me gusta. Me duele.”

O también, “Si me vuelves a pegar, te voy a acusar con la maestra.”
Enseña a tu hijo a hablar de sus propias emociones en vez de etiquetar a los demás.

Por ejemplo, decir “cuando me pegas, me siento muy enojado” es mejor que decir, “niño grosero pegalón”.

Dar la cualidad de una etiqueta a alguien le da poder, porque le estás concediendo esta característica como algo esencial y no como una forma de conducta que se puede cambiar.

Si tu hijo llega a ver a su acosador como alguien malvado y amenazador, será difícil sobreponerse a esta impresión. Su relación con esta persona siempre se basará en el miedo y la intimidación.

Por otro lado, si tú le ayudas a tu hijo a enfrentar al otro niño y vencer su miedo, podrá ver que es un niño igual que él, con una conducta inaceptable pero sin la ventaja de ser un monstruo. Las conductas se pueden cambiar.

7. Acude con la autoridad.

Mientras que tú en casa sigas el proceso de apoyar a tu hijo, habla con las autoridades escolares para que ellos tomen cartas para supervisar la situación en la escuela.

Cuando el problema es entre dos niños de la misma edad, muchas veces lo pueden resolver con un poco de ayuda. Sin embargo, si hay un desequilibrio de tamaño o fuerza, es absolutamente necesaria la intervención adulta para prevenir el bullying.

Es vital que los adultos mantengan los ojos bien abiertos para evitar situaciones peligrosas que puedan salir de control.

8. Confía en tu hijo.


Dale tu voto de confianza, haciéndolo sentir fuerte. Déjalo saber que tendrá siempre tu apoyo incondicional, y que él decide cómo quiere resolver su problema, ya sea con palabras, con ayuda de la autoridad, o con golpes.

Tú no le digas, “¡Pega!” o “¡No pegues!” El hecho de pegar para defenderse no lo hace un niño violento, y el hecho de no pegar no quiere decir que es un débil que se deje de todos.

El proceso de buscar su propia solución con tu apoyo fortalece su auto estima y su habilidad de enfrentar retos.

Un niño fuerte que se enfrente a su agresor pronto dejará de ser el marco de agresiones.

Margaret McGavin

lunes, 13 de enero de 2014

El miedo a la soledad

En el interior de algunas personas existe cierto miedo a la soledad que se manifiesta en la necesidad de estar de forma continua en compañía ya sea con la pareja, familia o amigos. Sin embargo, la soledad como tal puede ser más positiva que una relación destructiva o no deseada al cien por cien. Las relaciones interpersonales deben estar sustentadas y motivadas en sentimientos concretos y reales como el afecto, el cariño, el respeto y la alegría. Por este motivo, cualquier elección en este ámbito que esté precedida por el miedo a la soledad sólo producirá mayor soledad y sufrimiento. En este tipo de casos, la persona es víctima de sus propios temores que le impiden ser libre y vivir en plenitud.

La incapacidad para disfrutar de uno mismo muestra un conflicto psicológico interno. El conflicto de pensar que la vida es menos vida si no se tiene a alguien al lado. Al actuar de este modo la persona pone su autoestima en el otro, es decir, analiza su propio valor interno desde el punto de vista de la alteridad. Sin embargo, el verdadero amor hacia uno mismo nace de dentro y, posteriormente, se muestra a los demás mediante acciones, palabras y gestos. La felicidad cuando es verdadera trasciende como un eco el ámbito de la pura individualidad e invita a compartir con los demás lo mejor de uno mismo.

La soledad no elegida produce dolor anímico. El abandono es causa de tristeza como muestra la situación que experimentan tantos ancianos en esta sociedad. El cariño y el reconocimiento del otro son necesarios e importantes. El aislamiento duele igual que la marginación. Una vez aclarada esta cuestión, conviene precisar que la soledad es positiva porque refleja la capacidad de la persona de cuidarse a sí mismo y realizar actividades que le gustan.

Existen planes sociales fundamentales y esenciales que invitan a compartir con los demás. Sin embargo, también existen muchas actividades que una persona puede realizar en compañía de sí misma: pasear, ir al cine, disfrutar de una tarde de compras, leer una revista o un buen libro… De hecho, más allá del estrés y la prisa que late en una sociedad marcada por la competitividad, los expertos recomiendan que cada persona encuentre al menos unos minutos para alejarse del entorno y desconectar. Esta idea queda de manifiesto en el auge de prácticas relacionadas con la meditación y la espiritualidad.

La aventura de la vida se nutre de amor. La compañía y la soledad se suceden acompasadamente en el destino humano. Un destino marcado por el anhelo de felicidad perpetuo que existe en el corazón de todo hombre.

Maite Nicuesa

martes, 7 de enero de 2014

Ser feliz, lo que no nos han enseñado

En esta ocasión me he impuesto una meta: enseñarte a ser feliz, aunque la meta resulta intrigante, lo haré. No pienses que te estoy vendiendo nada, simplemente te daré unas pautas que me gustaría que siguieras, porque en realidad es algo que está muy cerca, y muchas veces no lo queremos ver.

¿Qué concepto tenemos de la felicidad? Cuando hablamos de felicidad, hablamos del sentimiento de integridad y equilibrio que llenan nuestra vida, un estado de paz que se mantiene. La felicidad no tiene nada que ver con el estado en que te encuentras, se encuentra presente independientemente de las circunstancias que tengas: si eres pobre o rico, si eres una persona triste o alegre…

La felicidad no palia el sufrimiento o la tristeza, éstos son estados variables de tu vida, si la entendemos como la hemos descrito, la felicidad tiende a estar presente en todo momento. Puedes estar triste y estar en paz contigo mismo, triste pero feliz.

Tampoco la felicidad es semejante a dinero, éxito, mujeres – u hombres -. Otra vez, todo esto son cosas subjetivas a tus circunstancias, pueden ser unas o pueden ser otras, en cualquier caso el tenerlas o no no tiene que ver con tu felicidad. Claro que puedes tener muchos bienes materiales, pero no tienen nada que ver una cosa con la otra. El hecho de tenerlo todo no quiere decir que seas más feliz.

La felicidad es paz mental y equilibrio en cualquier situación, ya que nada la proporciona, es algo que legítimamente te pertenece. Habrá quien lo llame libertad, habrá quien lo llame iluminación. El nombre que le den es lo de menos, sólo es una etiqueta.

¿Cuál es el origen de la infelicidad? La infelicidad la podemos explicar de varias formas. Tal vez una manera “justa” de definirla podría ser falta de felicidad, o sea, no sientes seguridad y crees que te falta algo, con lo que te sientes incompleto. Por algún motivo crees que tienes la necesidad de lograr algo que no tienes, sólo así te sentirás feliz.

Dedicas tu vida a buscar cosas. Piensas que habrá algún momento en tu vida que serás feliz. Tal vez sea cuando encuentres la pareja perfecta, cuando superes tu divorcio, cuando salgas de una crisis económica. En cualquier caso, llevas ya un tiempo en este camino y, seguro que te has dado cuenta de que cuando por fin logras alcanzar la cima de un montículo, aparece otro y así consecutivamente, pero nunca logras alcanzar la cima de la montaña.

Ese es el origen de la infelicidad. Admites que el argumento de la infelicidad es la salida y caminas buscando algo que te permita cambiar eso, pero por algún motivo se hace más largo el camino y siempre buscas algo más.

Vamos a darle la vuelta al mundo. ¿Y si ese argumento no es el correcto? Vamos a darle la vuelta. ¿ Es la infelicidad el punto de partida? Dime, qué te falta exactamente para ser feliz.

Ubica tu argumento de otra manera: no ta falta nada, tu estado natural es la felicidad. En este momento, ¿ qué te frena para ser feliz? ¡Ups! Puedo escuchar perfectamente como tu cabeza enumera todos y cada uno de los problemas que en este momento te atormentan. Los problemas no existen, ¿ qué hay que no te deja ser feliz? ¿ Por qué motivo no te sientes en paz contigo mismo?

Este artículo lo basaremos en que hay un punto de equilibrio, se llama felicidad, y se sitúa momento a momento. La felicidad vive aquí y ahora.

En realidad la felicidad está mucho más cerca de lo que imaginas. La verdad es que la felicidad es tu estado natural. Si no la ves es porque no es una cosa que se pueda ver, porque no es una cosa que está fuera, ya estás ahí. No se puede encontrar fuera lo que está dentro de ti de manera característica y natural.

En algún momento hubo algo que te convenció de que no eras feliz y tenías que salir de esa infelicidad; te convenciste de que te encontrabas atado y tenías que librarte, cuando la verdad es que esa atadura no existe y nunca existió. La felicidad es una cosa que fluye de ti en el momento en que descubrimos la ilusión de la infelicidad.

Si todavía dudas de lo que te digo contéstame una cosa: ¿qué te falta? ¿conoces a alguna persona que teniendo alguna cosa sea completamente feliz? No es casualidad que no conozcas a nadie con esas características.

La infelicidad: desvelando la ilusión. Repito, el secreto está en darse cuenta de que la infelicidad es una creencia sin motivo. Sin embargo, mientras lo creemos, la fantasía parece muy real, tanto que entiendo que te cueste trabajo creerme.

Aunque parece fácil, mucha gente destina mucho tiempo en batallar con este tema. No se puede aprender tan fácilmente ya que es un tema que existencial, no de razonamiento. Por eso te pueden invadir varias preguntas, como por ejemplo: “¡no puedo olvidar mis problemas! Son problemas reales. ¡Mi divorcio es un asunto triste!”

A mí, personalmente, me ha supuesto un gran esfuerzo darme cuenta de que no se debe hacer nada y que hay que vivir el momento. Hay dos signos típicos que posponen la felicidad, se basan en el tiempo. Uno es pensar en el futuro, pensar en algo que vendrá y que hay que alcanzar. Y otro es revivir el pasado, que igualmente impide sentirse bien y en paz con uno mismo creyendo que si fueras capaz de poder superarlo serás feliz realmente.

Algo que constantemente me repito a mí misma es esto: “lo que estás haciendo ahora debes disfrutarlo, ahora es cuando eres feliz. El pasado no sirve de nada ya, y en el futuro no se sabe que pasará. Así que sé feliz ahora, disfruta ahora el momento.”

Cuando tu felicidad se vuelva a basar en algún acontecimiento pasado o futuro, vuelves a creer que te falta algo, por lo tanto vuelves a creer que eres infeliz. Y otra vez te vuelven a separar las escusas de la felicidad. No te hace falta nada, no tienes que demostrar nada, ni tienes que hacer nada. No quiere decir que te quedes en casa, al contrario, puedes hacer lo que quieras porque ya eres libre.

Pero… ¿cómo se hace?

No necesitas buscar nada, porque no te falta nada. Lo único que debes hacer es comparar la infelicidad con una alucinación, igual que las nubes que tapan el sol. En el momento en que piensas, y sabes, que no eres infeliz las nubes se desplazan y desaparecen dando lugar a un sol brillante, todo esto sin que tú tengas que hacer nada.

Solamente debes buscar una cosa y es conocerte a ti mismo. Obsérvate, mira tus pensamientos y tus sentimientos. Así encontrarás la información que te hace falta. No precisas de ningún libro, artículo o página web para mostrarte el camino que has de seguir… sólo te necesitas a ti.

Ser feliz es una sensación de equilibrio, seguridad, ¿hay algo que te evite sentirlo? Tienes deudas por pagar, ¿acaso te impiden sentir de una u otra manera? ¿el problema es lo que causa la infelicidad, o es la infelicidad lo que origina el problema? ¿qué pasa si sustituyes la infelicidad por felicidad? ¿ y si cambias la privación por libertad?

Solamente tengo una intención: demostrarte lo que es tan evidente que es complicado de creer que no lo hayas visto ya. ¿Acaso piensas que aún habiendo caminado tanto tiempo no has conseguido encontrar la felicidad? No seas de los que han perdido la esperanza, olvidándose de disfrutas los pequeños momentos de placer que nos brinda la vida. ¿Te crees torpe por no haber encontrado el camino a la felicidad?

La única y más fácil explicación es que vives engañado, pensaste que estabas atado cuando en realidad tal atadura no existía, solamente había libertad.

Ejercicio práctico

Para ser feliz no se debe hacer nada, ya eres feliz. Sólo puedes recordar una cosa: la infelicidad no existe, es irreal. No hay nada que te impida ser feliz, excepto la hipótesis de que tienes que sentirte infeliz o que hay algo que tengas que lograr para poder conseguir la totalidad. Al igual que todas las hipótesis se puede cambiar por otra.

Altérala, acuérdate siempre de que eres feliz, en todo momento, estés donde estés. Practícalo constantemente, la felicidad será tu estado normal y cotidiano.

Te voy a sugerir un ejercicio. Como hemos dicho, la felicidad no es desecharse de sentimientos como la tristeza. Lo que quiere decir que la tristeza no es un sentimiento que tengamos que superar, será un estado pasajero que irá acompañado de sentimientos de paz y tranquilidad por encima de todo.
Cuando te vengan momentos de aburrimiento, no intentes luchar con eso, si deja que broten los sentimientos, si te aburre no hay más, te aburre.
Ni sumes ni quites a los sentimientos. Son lo que son, obsérvalos tal cual son.
Recuerda siempre: “esto es lo que de verdad siento, pero también puedo estar en paz y tranquilo. Mi estado natural es la felicidad, osea soy feliz en el aburrimiento.”

Puedes hacerlo cuando te pasen cosas graves, pero mejor ve practicando en situaciones más cotidianas, como en la cola del supermercado, en el trabajo…

En la desgracia deja que exista cualquier sentimiento como la tristeza o cualquier otro, pero bajo ningún concepto cooperes con él, míralo desde lejos. Busca la tranquilidad que es esencial en tu felicidad.

Recuerda que la técnica no es recuperar la felicidad, porque ya la tienes, ya está contigo y es tuya. Sólo debes recordarlo, no adquirirlo. Esto no es magia, es la vida real.

No busques la felicidad en las cosas que haces. No tienes que obtener más mujeres, dinero o éxito para ser feliz. Puedes tenerlo y ser feliz. Lo básico es ver la diferencia que hay entre ser feliz y las cosas materiales que pasan por tu vida. Recuerda que siempre eres feliz, pero tienes que darte cuenta de eso.

Si lo que quieres es ganar dinero y tenerlo. Gánalo, pero no para ser feliz.

Si lo que quieres es tener éxito. Tenlo, pero no para ser feliz.

Creo que ya lo has entendido. ¡eres feliz, aparte de tener todo eso o no!

¿En realidad quieres ser feliz o no te interesa mucho?

Hubo alguien que dijo que mucha gente no quiere aceptar que son libres, porque quiere decir que son responsables de todo lo que hacen, con lo que no pueden culpar a nadie de sus errores.. posiblemente sea verdad.

Si las deudas son el origen de mi desgracia, huyo de la responsabilidad y la derivo a otra u otras personas o cosas. Es raro que aún pudiendo tener libertad algunas personas prefieran ser prisioneros. Sea como sea, es parte de las experiencias de la vida. Si quieres jugar a ser prisionero, hazlo, nadie te lo impide, es parte del juego.

Sólo debes hacerte una pregunta: ¿de verdad quieres ser feliz? ¿O prefieres vivir creyendo que el mundo entero te ahoga y es culpable de todo lo que te pase?

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

Vanessa Arjona

"¡Viva la nueva ética del amor!"

"El amor fiesta es una utopía que se construye cada mañana, cada atardecer, cada noche, cuando siento la posibilidad de acercarme al otro o a la otra sin posesión".

Llegar a vivir esa clase de amor, nada posesivo ni asfixiante, es la nueva propuesta de la socióloga francesa Florance Thomas presentó a una multitud de hombres y mujeres las seis premisas de una nueva ética del amor.

Ese día decenas de vallecaucanos salieron del atiborrado recinto deseosos de amar de otra forma y la invitación de Florance se repetía en los comentarios de los asistentes: "¡viva la nueva ética del amor¡".

Por eso quienes aún creen que amar es asfixiar al otro con posesivas y engañosas promesas como "tú eres yo y yo soy tú" y "te amaré toda la vida" o con patriarcales elogios que no son tal: "me gustas cuando callas" (Neruda), tendrán la posibilidad de salirse del paradigma o por lo menos estudiar los nuevos adverbios del amor y conjugar otros verbos como madurar, tolerar y liberar...

Necesitamos...

El amor, la locura más curativa y civilizadora del mundo, siempre y cuando aprendamos a amar sin promesas, sin juramentos de felicidad eterna, sin engaños. Con el augurio de amar al otro o a la otra libre, sabiendo que no por esto evitaremos el dolor, pero siempre seremos en el amor.

Menos cópula, genitalidad e instinto y más lenguaje, erotismo y escucha del otro u otra.

Menos afán, más calma.

Menos consumo y más satisfacción del otro y de la otra.

Menos verdad absoluta, menos adverbios de un amor totalizante, como el asfixiante: 'yo soy tú y tú eres yo'.

Dejar de pedir al otro que nos ame para siempre.

Menos símbolos de un amor totalizante, del machismo, de la ignorancia y una opción madura desde la tolerancia.

Menos madres desde la confraternidad y más mujeres protagonistas modernas de sus existencias y dueñas de sus cuerpos.

Menos hombres producto de una ideología trasnochada de la virilidad, más paternalización y discursos masculinos de una vida cotidiana. Más compromisos decididos de los hombres para cambiar el poder por una caricia, una fragilidad.

Preguntarnos por una posibilidad de reconstruir los viejos pactos del amor, que se habían construido sobre cimientos de poder que imposibilitan todo diálogo y convivencia.

No hay un otro u otra para mí

El amor de los boleros, de las baladas y de los vallenatos, que extraen sus contenidos de nuestros imaginarios amorosos son simples metáforas que nos ayudan a soportar la realidad que es otra, aun a cuento del enamoramiento, la primera fase del amor.

Ilusiones muy arcaicas toman la delantera y abren la puerta al deseo de colmar el vacío, de calmar ese deseo de fusión y perderse en el otro.

El enamoramiento es la trampa fantástica: "por fin encontré al otro que me va a complementar, me colma de todo, yo soy tú y tú eres yo, amor mío". "Veo el mundo con tus ojos".

Una mañana ese yo se estrella contra una pared y mientras más se haya creído tales promesas, más duro o más apegado esté a esa etapa, más fuerte va a ser el golpe.

Derecho a la indiferencia

El amor es complejo y diverso, heterosexual y homosexual, explica Florance Thomas.

Repensar el amor es ampliar sus fronteras y abrirlas a otros encuentros que permitan que dos hombres o dos mujeres puedan vivir el deseo amoroso, desde el legítimo deseo a la diferencia, para luego exigir el derecho a la indiferencia.

En Colombia apenas se está buscando el derecho a la diferencia. En los países europeos la consigna es el derecho a la indiferencia, es decir que homosexuales y heterosexuales bailen juntos y no obligar a los primeros a vivir en guetos.

Derrumbar las fuentes de la homofobia. Gays y lesbianas nos incitan a cultivar la voluntad de ir más allá y de actuar sobre nuestro futuro, a partir del cual sería posible reintentar nuevas formas de relaciones consigo mismo y con los otros, rechazando modos de vida impuestos y resistiéndose a la liberación sexual obligada.

Hablar de tolerancia y de diferencia se debe hacer desde la tierna edad y en la cotidianidad.

Cómo amar de otra manera

Las formas de amar que subsisten fueron articuladas por el lenguaje, la historia y la cultura. Hoy en día se ha pasado de la cópula y del instinto, al deseo y al amor, se ha convertido el sexo en sexualidad.

El reto no es hacer el sexo, copular, sino hacer dramáticamente el amor con un otro o una otra desconocido e innacesible, aunque se llega a creer tramposamente que ese otro u otra se conoce. Para el amor existe una nueva ética.

Entre el demandar amor y su respuesta hay una distancia, un vacío. Demandar amor es pedir algo que el otro u otra no me puede dar. Es confrontarse con el vacío, con la insatisfacción o con una satisfacción que siempre será parcial.

Madurar en el amor es aceptar esa carencia, entender que no existe un otro o una otra que se acopla perfecto a mis demandas y que gracias a este vacío existe el deseo.

Porque siempre falta amor sigo buscando y así vivo y me vuelvo sujeto de la cultura. Si el otro me colmara entraría en un nirvana y me dejaría morir.

Y el origen del amor que podemos dar se encuentra en el amor recibido, pero recibido bien, no de la sobreprotección.

Cuando uno entiende que no hay un otro para mí uno se vuelve capaz de amar. Ningún otro podrá satisfacer mis demandas y el otro espera de mí lo que no le puedo dar. Entenderlo significará que toleramos que el otro o la otra no va a ser mío(a) y que siempre subsitirá en su diferencia.

El otro subsiste en su diferencia

El otro siempre va a penetrar el límite de mi libertad.

El enamoramiento no supone un paso cerrado, una fusión asfixiante: "respiro por tu boca", "veo el mundo con tus ojos", es un proceso amoroso casi sicótico y paradójicamente solitario, porque finalmente negamos al otro.

Los protagonistas del amor han cambiado, ya no son Efraín y María. Las mujeres están aprendiendo a hablar y desear desde nuevos lugares y el viejo guión amoroso de la eternidad ya no sirve.

A partir del reconocimiento de la diferencia existencial de sujetos libres y autónomos y del aprender a definir "yo soy yo, tú eres tú" se logrará una nueva manera de amar. Reconociendo que "no tengo para ti lo que esperas de mí" y admitiendo así que la soledad es el meollo de la condición humana.

Ellas y ellos

Las colombianas apenas están aprendiendo que sólo desde una imagen de sí mismas gratificante y menos culpable, el amor se torna en una fuente límpida de goces .

Sólo aprendiendo a enamorarse de la distancia que nos separa hay posibilidad de encuentro. Sólo desde la libertad es posible el amor. Desde su propia palabra del amor y el erotismo las mujeres descubrirán un goce que no se tiene que alimentar del goce masculino.

Mientras no haya mujeres en las mesas de negociación no va a ver nadie que ponga sobre el tapete la vida cotidiana, los problemas domésticos, el amor, el erotismo y esos temas hacen parte de la paz.

La masculinidad no es una esencia, es una ideología, una construcción. Hay que desterrar sueños de hombre como: "La amo a usted dependiente, luego adorable", "Me gustas cuando callas...".

Abandonando los privilegios que les otorgó una cultura patriarcal, dejando de ser amos del saber del mundo, del saber sobre las mujeres y dejando de ser dueños de sus existencias los hombres podrán encontrarse, sin vacilaciones y ambivalencias, con ellos mismos y luego con las mujeres.


Por Isabel Peláez Reportera de El Pais

domingo, 5 de enero de 2014

La preocupación

La preocupación no es negativa de por sí. Es básica para la supervivencia y dignidad humana porque es esencial para la reflexión constructiva y sirve para avisar de algún peligro, además de que nos facilita la búsqueda de soluciones.

Pero cuando nos preocupamos continuamente sin poner ninguna solución, se crea un incesante ruido emocional que ocasiona un desesperante murmullo de ansiedad. Esto suele empezar con un relato interno que va de un tema a otro a una velocidad desenfrenada. Si llega a ser repetido y habitual, la persona nunca deja de estar preocupada y no se relajará. Y en vez de buscar la salida, solamente da vueltas y vueltas a esas ideas repetidas, haciendo más profundo lo que le inquieta.

Si esa espiral se hace más intensa y se mantiene, puede llegar a ocasionar trastornos nerviosos muy variados: fobias ( cuando esa ansiedad se fija en un gran resentimiento hacia alguna persona o situación), obsesiones ( por la salud, la limpieza, la imagen personal…), pánico ( frente a cualquier situación) , insomnio (resultado de preocupaciones no certeras).

¿Por qué puede terminar la preocupación en esa especie de “ adicción mental”?

Saberlo es complicado. Tal vez porque mientras que la persona está sumergida en “sus pensamientos” accede a perderse en una interminable cadena de preocupaciones donde se refugia.

¿Se puede hacer algo para salir de esa espiral de preocupación? Porque no es tan fácil seguir los consejos de “no te preocupes, distráete un poco”, y semejantes.

Lo mejor que se puede hacer es conocerse bien para poder descubrir el fenómeno y desde sus inicios, cortar la tendencia. Debemos tener una actitud crítica a cerca de el origen de la preocupación y hacerse tres preguntas:
  • ¿Cuántas posibilidades hay de que eso pase?
  • ¿Hay algo razonable que yo pueda hacer para evitarlo?
  • ¿Me está sirviendo mucho darle vueltas? O ¿de qué me está sirviendo darle tantas vueltas.
Así con una mezcla de atención y una sana desconfianza podremos frenar poco a poco la ansiedad y salir de ese círculo vicioso del que estamos presos.

“La catástrofe que tanto te preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad de lo que fue en tu imaginación”. Wayne W. Dyer

Vanessa Arjona

sábado, 4 de enero de 2014

¿Me quiere o no me quiere?

Muchas veces nos hemos hecho la misma pregunta… ¿me quiere? ¿no me quiere? Y con ese deseo de confirmar y saber si nos quiere o no, en ocasiones podemos llegar a cometer locuras. Podemos ir a que una pitonisa nos eche las cartas o deshojar una margarita, que nos “dará la solución”.

¿Qué te parece si en vez de dejarlo en manos del azar lo pensamos un poco? A ver… toma nota!

No te quiere…
  • Si habla sobre la gente que tú quieres – familia, amigos…- te dice que no le gustan, y pretende que no estés con ellos. Eso no es amor, es control.
  • Siempre te dice que te quedes con él y hasta llegas a dejar tu vida propia a un lado. Dejas de salir con tus amigas, solamente tienes relación con él y con nadie más. Todo lo haces junto a él. Eso no lo hace porque te quiera. Te haengañado para que te quedes sola. ¿Quieres vivir en un mundo de sólo dos, aislados del mundo? ¿O prefieres que aunque tengas pareja estaría bien tener amistades y gente con quien salir y, en caso de necesitarlo, contarles un problema?
  • Si va a buscarte siempre a clase o al trabajo, o se presenta de casualidad a los lugares que sabe que vas cuando no estás con él, te llama varias veces, te busca. Eso no es amor, y mucho menos puede estar sin ti, eso es acoso. Lo hace porque piensa que eres su posesión y no por amor.
  • Con respecto a tu forma de vestir, si te dice cosas como “ esa falda es muy corta ¿no?” o “ese escote es muy grande”, se mete con tu maquillaje, tu pelo… o no quieres que te arregles si no estás con él. No lo hace porque quiere verte guapa, te está controlando la forma de vestir, te dice cómo tienes que salir, te quiere dominar para que sólo “seas suya” ¿crees que vale la pena ser el trofeo de alguien?
  • Te compara con otras, se mete contigo, te insulta, te humilla, delante de los demás suelta cosas como “mira ésta lo que me dijo el otro día”, te es infiel… te digo, amiga, que eso no es amor.
Posiblemente te quiere…
  • Si respeta como eres, tu forma de pensar y tu forma de ser, aunque no estéis de acuerdo en algunas cosas – se pueden tener diferentes opiniones – asumiendo que tengáis opiniones diferentes.
  • Reconoce tu valía, te demuestra cariño, te dice lo que le gusta de ti, habla bien de ti a los demás.
  • Si te anima a que hagas cosas sola como ir con tus amistades, tener aficiones propias, te deja tu espacio, un espacio sin agobios en el que puedas ser tú, hacer las cosas que te gustan y no se enfade por eso. De vez en cuando necesitamos estar sin nuestra pareja, porque no siempre nos va a gustar lo mismo. A fin de cuentas, hay tiempo para todo.
  • Si te dice que le gustas tal cual eres, no pretende cambiarte, de hecho no quiere que cambies. No le importa como vistas. Le encanta de ti eso que a ti te parece feo y horrible, le gusta tu pelo, tus ojos… Chica, ese niño te quiere, no te mira como un objeto, lo hace con amor.
  • Te dice que te quiere, pero además te lo demuestra. Se dice que un hecho vale más que mil palabras. Si está ahí cuando lo pasas mal, intenta arreglarlas cosas cuando os peleáis, te contesta cuando lo necesitas, te aporta cosas buenas, tiene confianza contigo para hablar de cualquier cosa, ya sea buena o mala, pasáis buenos momentos juntos, disfruta contigo y tú con él… Te quiere! Y no sólo eso, es que ¡¡te lo mereces!!Bueno, estas son algunas soluciones, seguro que tú puedes pensar algunas más… piensa qué crees que necesitas en tu relación, qué te hace feliz, qué quieres dar en tu relación y no salir perdiendo, si hay alguno de los dos que da más. Si aún así sigues con tu duda de si te quiere o no, pregúntale a tu interior, él te dirá como se siente.
¿Quieres seguir preguntándoselo a la margarita o pensarlo por ti?

“No es necesario decir todo lo que se piensa, lo que si es necesario es pensar todo lo que se dice“.

Vanessa Arjona

Amor consciente

Amar Conscientemente es una de las experiencias más maravillosas que podamos imaginar, porque sin conciencia, el amor queda reducido a un acto animal que agota, mientras que vivido con conciencia, desde el corazón es fuente de felicidad y energía. Podemos vivir la vida desde distintos niveles de conciencia. Cuanto más profundo es el nivel de conciencia en el cual vivamos, más profunda y gratificante será nuestra vida. Amar no es desear, atraer o sufrir, amar es expandir nuestra propia conciencia. Amar es estar por encima de la separatividad, de la dualidad, del temor y del miedo. San Agustín decía: "Ama y haz lo que quieras". Ello quiere decir que cuando amas eres libre y puedes hacer lo que quieras. También puedes hacer lo que quieres (o lo que crees que quieres) sin amor; pero entonces estás reaccionando y el verdadero amor, el Amor Consciente, no es reacción, sino continua creación.

El amor es lo que nos proporciona la alegría de vivir, es la sal de la vida y ello por una razón muy sencilla, a saber, que la vida es expansión de la conciencia.

Sin amor, la vida está bloqueada, no tiene sentido, o al menos no tiene sentido para el que no ama. Parecería como si sin amor viviéramos en tinieblas.

Cuando amamos estamos transmitiendo aquello que todo el mundo está consciente o inconcientemente, buscando; por ello mismo cuando amamos se nos abren las puertas de los milagros.

Todos podemos vivir una vida amorosa más rica y plena si aprendemos a amar con más conciencia. No se trata de llegar a una meta determinada, sino de crecer, de crecer por dentro, irradiando aquello que está en el interior de todos los hombres, aquello que llamamos Amor.

El Amor es el sentimiento de Unidad y Conciencia que está dentro de tu Corazón. Cuando amamos a alguien estamos en contacto con el Amor universal que está dentro de cada uno de nosotros y lo irradiamos a nuestro alrededor.

Si queremos llegar al Amor universal, comencemos amándonos a nosotros mismos y a quienes nos rodean desde el Corazón.

El Amor Consciente es un logro importante que puedes obtener mediante la práctica de los siete principios siguientes. Se trata de patrones de conducta que aumentarán tu nivel de conciencia y harán que todo lo que vivías, incluido el amor adquiera más conciencia.

1. Trabajar por tu Paz Interior

Todo, en esta vida depende de cuán grande sea el nivel de tu paz interior. Cuanto más en paz estés contigo mismo, más en paz estarás con cuanto te rodea y cuanto más armónicamente vivas contigo mismo, más en armonía estarás con los demás. La paz interior no es sólo un logro que te llenará mucho más que la satisfacción de cualquier deseo: es el estado original del hombre a partir del cual la vida se convierte en un milagro permanente.

2. Aprender a Perdonar

El secreto para ser feliz se halla en el perdón. Cuando perdonamos a aquellos que nos han causado daño, en realidad estamos sanando nuestra relación con nosotros mismos. El perdón lo resuelve casi todo; perdonar es la clave de la evolución. El perdón es la magia porque te libera del resentimiento y de los patrones erróneos que te hacían infeliz. Cuando perdonamos se producen toda una serie de cambios en nuestro organismo y en nuestro corazón que hacen que vivamos la vida con una plenitud creciente. Perdonar es abrir tu Corazón a los efluvios del Amor Universal.

3. Amarte a ti mismo

Cuando nos amamos a nosotros mismos, aparecen los milagros en nuestras vidas. Es absurdo querer emprender un camino de amor consciente si antes no te amas a ti mismo. Amarse a sí mismo es no juzgarse con dureza, perdonarse y concederse "caprichos" de vez en cuando. Amarse a sí mismo es algo más; es Aceptarse y Aprobarse tal cual somos porque sabemos que somos perfectos. La vida entonces se convierte en una discreta pero maravillosa sucesión de pequeños milagros. A medida que practicas el amor consciente hacia ti mismo, te das cuenta que tu salud mejora, que tus amigos te hacen más caso, tus relaciones son más satisfactorias y toda tu vida se torna más creativa. Amándote a ti mismo despiertas en ti el Amor que atraerá hacia ti el amor de los demás. Es la mejor manera de hacer que los demás te amen, sin coacción, sin violencia, con dulzura.

4. Obedecer a la Voz Interior

Dentro de ti, en tu Corazón, hay una inteligencia conectada con la inteligencia cósmica, y esta inteligencia te habla a través de una voz: la voz interior que te aclarará cualquier duda que se te plantee y te ayudará a caminar con el corazón. Con el tiempo descubrirás que la voz interior es un verdadero maestro interior. Acepta sus lecciones y ponlas en práctica. El te guiará en los momentos difíciles

5. Vivir el momento presente, aceptando lo que viene y no intentando retener lo que se va

Cuando nuestra mente se encuentra ocupada en pensar qué pudo haber ocurrido o que ocurrirá, cuando está enfocada en el pasado o en el futuro, no está viviendo el presente. Cuando no vivimos el presente estamos desperdiciando cantidades ingentes de energía lo que produce: Ansiedad, Depresión, Tristeza, Desamor.

En el Amor Consciente, vivimos el "aquí y ahora" todo lo que necesitamos para ser felices. No debemos obsesionarnos y la mejor manera de lograrlo es haciéndonos conscientes del amor que llevamos dentro.

6. Dar antes de recibir

Es sumamente importante recordar que la verdadera esencia de nuestro ser es el Amor y que sólo viviremos rodeados de Amor cuando conectemos con él. Cuando vivimos con conciencia, nos damos cuenta de que tenemos todo lo que necesitamos y en el momento en que lo necesitamos. Si creemos que se nos está negando algo que merecemos, es que algo falla todavía en nosotros. Es entonces cuando debemos practicar el dar. No hemos de dar esperando nada a cambio; no sería "Dar", sino "cambiar". En la práctica del dar consciente damos porque sabemos que dando nos estamos conectando con el Amor Universal y cuando estamos conectados con éste, automática y espontáneamente recibimos lo que merecemos en cada momento.

7. Actuar con Sinceridad

El camino hacia la conciencia pasa por la total sinceridad. Haz de ser completamente honesto y sincero contigo mismo, pues en cuanto abres tu corazón para que se expanda, éste aceptará todo lo que le propongas sin discriminar qué es verdad y qué es mentira. Si mientes, te estarás mintiendo a ti mismo.

Cuando tengas que elegir entre lo correcto o lo que te agrada (a veces pueden coincidir), si eliges lo correcto, habrás avanzado un paso más en el camino del amor consciente.

Extracto sacado del libro "Amor consciente" 
K. Reyes & J. Lawson 
Editorial Obelisco

viernes, 3 de enero de 2014

El amor en la adolescencia

El amor en la adolescencia suele vivirse de manera muy intensa, existe una gran ilusión del primer amor, Sin embargo llega maquillado por una gran cantidad expectativas que se han alimentado a través de lo aprendido en la vida, por ejemplo:

En la familia, ya sea repitiendo patrones o queriendo cambiarlos totalmente, influyen también los medios de comunicación, los cuentos color de rosa, películas de amor tormentosas, telenovelas en donde mágicamente a través del sacrificio se consigue el amor de aquel que tanto nos desprecia, canciones que hablan de amores maravillosos y perfectos etc. enseñan que el amor o se sufre mucho o todo es de ensueño. Por ello cuando se viven las primeras relaciones se cree debería ser parecido a lo que teóricamente se conoce o se tiene la fantasía de poder cambiar la historia.

Otro factor que interviene de manera importante es el enamoramiento que se presenta en el inicio de las relaciones, que es en realidad una distorsión de la percepción, se exageran las cualidades y se cree que la otra persona es la ideal para compartir con ella el resto de la vida; afortunadamente el tiempo hace milagros y permite descubrir la esencia real de la persona.

Dentro de las relaciones de pareja se tratan de cubrir las carencias afectivas que se vivieron en la infancia, con el amor de la pareja. A través de la vida se aprende a hacerse responsable de sí mismo, pero en esta etapa, los adolescentes aún no tienen una identidad bien definida y viven las frustraciones, los fracasos y las experiencias felices de manera más egocéntrica, como si solamente fueran los únicos en el mundo a quien sucedieran estos eventos y jamás fuera a pasar el dolor, sin embargo pasa más rápido de lo que ellos mismo imaginan.

La experiencia en el amor es fundamental como en muchas otras cosas, el o la adolescente tendrá que besar a muchos sapos antes de encontrar su príncipe azul, es importante que no se deje llevar por la desesperación si éste tarda en llegar, después de todo la historia de su vida amorosa apenas empieza.

Es mejor esperar a que alguien nos ame por lo que somos y no entregarnos a quien amamos pero no nos ama por el miedo a la soledad, porque el precio sería perderse a sí mismo.

“Se sigue viviendo aunque perdamos a quien no nos ama, pero no podemos vivir si nos perdemos a nosotros mismos”

Fuente: Todo para padres e hijos 

La sobreprotección

El reclamo de independencia que encierra la frase "yo solo" pronunciada por el pequeño, deseoso de valerse por sí mismo, es a veces poco entendida por los mayores quienes con su actuación impiden a los niños satisfacer esa necesidad.

Existen padres y abuelos que consideran una obligación hacerles todo a los hijos y nietos. Los preservan de las más mínimas dificultades y los muchachos crecen carentes de iniciativas, acostumbrados a que otros resuelvan sus problemas.

No se trata de dejar solos a los hijos, pero la función de los padres es guiarlos, no actuar por ellos, permitir su desarrollo de acuerdo con las posibilidades, edad y madurez que posean.

Cuando se estimula su sentido de autodeterminación y se les ayuda a vencer los obstáculos que en la vida se le presentan, los adultos contribuyen a la adaptación del pequeño a las exigencias del medio social con el cual él entra en contacto desde que nace.

La independencia constituye un proceso que demanda mecanismos de defensa que el propio niño va perfeccionando con sus vivencias, así deja de ser esa "personita" indefensa y desamparada, dependiente por completo de los adultos.

Si los padres y mayores no estimulan ese proceso y se comportan de una manera sobreprotectora, esta actitud redundará de forma perjudicial en la formación infantil, en su personalidad, carácter y los incapacitará para desenvolverse en la vida.

Como resultado de ese proceder erróneo se manifiestan conductas críticas de aquellos menores que fueron educados en una urna de cristal y por lo general no se adaptan al círculo infantil o a la escuela.

Hay casos que incluso requieren la ayuda de un psicólogo porque no asimilan los contenidos docentes y manifiestan actitudes negativas a causa de esa indefensión que sienten separados de los padres, quienes les prodigan mimos excesivos.

Lo más frecuente es que el adolescente cuya niñez transcurrió bajo la falda materna sea inseguro, temeroso y afronte grandes obstáculos que impidan su afirmación social, por eso es imprescindible evitar esos dañinos métodos de crianza.

No debe olvidarse que éstos repercutirán en problemas de personalidad y en la falta de éxito del joven en la vida, porque si la desatención y el desamor son altamente perjudiciales, también resultan muy dañinas las actitudes posesivas y sobreprotectoras.

Fuente: Todo para padres e hijos 

jueves, 2 de enero de 2014

Superar los propios límites

¿Hay algo mejor que saber que antes que nosotros alguien lo consiguió: superó una enfermedad, o una triste situación, un objetivo? Al igual que ellos, nosotros también podemos lograr nuestros propósitos.


La creencia autolimitadora sostiene una sucesión de circunstancias que definen – a parte de la voluntad de la persona – su conducta.

Conforme a esas creencias, solemos ser víctimas de los factores citados, no somos libres de elegir.

Hay tres elementos determinantes:

El genético, “somos lo que definen nuestros genes”.

El ambiental, “nuestro comportamiento se explica según el contexto en que vivimos”.

El psicológico, “ nuestro carácter lo forman las experiencias en la infancia, el inconsciente o los hábitos”.

Estos tres elementos intervienen bastante en el carácter, pero no lo determinan.

Lo que nos define como personas es nuestra capacidad para manifestarlos. Es verdad que nuestros genes, circunstancias y hábitos tienen mucho que ver, lo mismo que es cierto que podemos escoger nuestro futuro y lo que queremos hacer.

El significado de desarrollarse como persona es crecer, prosperar y engrandecernos; eso solamente se consigue aumentando nuestras limitaciones.

No se trata más que de empezar un procedimiento de cambio para demostrarnos a nosotros mismos que nuestras capacidades personales pueden ir mucho más allá de nuestros límites.

No existen las fronteras, sólo hay caminos por los que debemos AVANZAR.

“Elige como deseas vivir, y sobre todo vive el presente. No tengas miedo por un futuro que no existe, que aún no ha llegado y que cuando llegue, ya no será futuro sino presente.
Deja ya de decir ¡No!, deja ya de lamentarte… Deja de recordar y aferrarte al pasado, no va ha cambiar por más que lo recuerdes. Mira desde donde estás ahora hacia delante”.

Vanessa Arjona

Cómo proteger a niños de los peligros de casa

El hogar es generalmente el lugar más seguro para los niños, pero a veces puede ser también uno de los más peligrosos.

Muchas familias tienen un plan para desastres o catástrofes, pero tal vez no tienen en cuenta los peligros que acechan a los niños en su propia casa, incluyendo envenenamientos o intoxicaciones, quemaduras y ahogos.

Cómo evitar envenenamientos
Los envenenamientos y las intoxicaciones son peligrosos pero prevenibles. Según datos de los CDC, dos niños mueren diariamente debido a accidentes de envenenamiento.

Los niños que se envenenan en el hogar tienden a intoxicarse con productos de higiene personal, cosméticos, líquidos de limpieza y medicamentos para el dolor. Por eso es importante controlar estos productos y almacenarlos con cuidado.

MedlinePlus.gov ofrece varios consejos que pueden ayudar a prevenir el envenenamiento accidental:
  • Almacenar químicos y productos de limpieza fuera del alcance de los niños
  • Cerrar los envases que contienen químicos especialmente cuando quedan sin supervisión por unos momentos
  • No transferir líquidos a otros recipientes sin etiquetarlos correctamente
  • Siempre leer las etiquetas de los productos potencialmente venenosos antes de usarlo.
Cómo evitar quemaduras

Las quemaduras son una de las causas principales de lesiones de niños en el hogar. De hecho, todos los días unos 435 niños de hasta 19 años de edad acuden a una sala de emergencia debido a quemaduras, mientras que en promedio dos de ellos pierden la vida debido a sus lesiones.

Sin embargo, las quemaduras se pueden evitar tomando ciertas medidas preventivas, incluyendo:
  • No dejar ollas calientes desatendidas en la cocina o estufa y no permitir que los niños jueguen alrededor de superficies donde se cocinan alimentos
  • Regular la temperatura del calentador de agua a 120° Fahrenheit o menos para evitar que los pequeños se quemen con el agua caliente de la ducha o la bañera
  • Crear un plan de escape en caso de un incendio para que los niños sepan lo que tienen que hacer
  • Asegurarse de que los detectores de humo en el hogar funcionen adecuadamente
Cómo evitar ahogos

Las piscinas no son el único lugar donde los niños se pueden ahogar en el hogar. Los niños también corren riesgo de ahogarse en las bañeras fijas o portátiles para bebés, y los recipientes de tamaño mediano que contienen agua, como los baldes.

Los padres o tutores pueden prevenir ahogos en el hogar supervisando a los niños en todo momento, y además:
  • No dejando a niños pequeños bajo el cuidado de otros niños
  • No dejando recipientes de agua al alcance de los pequeños
  • Aprendiendo a dar resucitación cardiopulmonar
Fuente: GobiernoUSA.gov