miércoles, 29 de mayo de 2013

La lectura: cómo contagiar ese virus tan beneficioso

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono...todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una bronca., pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse…
Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.
Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra Cómo fomentar los hábitos de lectura, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

Entre los ocho y los doce años se generan muchos hábitos y aficiones; los niños están abriéndose al mundo, conociendo posibilidades y adquiriendo autonomía de movimientos. Es pues una edad adecuada para desarrollar un hábito lector que pueda consolidarse después en la adolescencia. Los padres tenemos un papel a jugar en la creación y consolidación de este hábito. Pero hay que tener claro que las estrategias para conseguir un hábito lector presentan unas peculiaridades diferentes a las que solemos emplear para conseguir otros propósitos. Es ineficaz plantearlo como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños "odiaran la literatura". Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las "distracciones" que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.
La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso "virus". Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes:


  • La primera: Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.
  • La segunda: Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.
  • La tercera: Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.
  • La cuarta: Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.
  • La quinta: Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.
  • La sexta: Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.
  • La séptima: Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.
  • La octava: Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.
  • La novena: No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres.Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
Para terminar, el consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva.

Ana Díaz-Plaja Taboada
Profesora de Ciencias de la Educación de la UB


martes, 28 de mayo de 2013

Tu carrera profesional y la vida de tus sueños

La personalidad cuenta para elegir correctamente una profesión.

Una elección de este tipo no se hace de la noche a la mañana y un error catastrófico sería darse cuenta que la carrera que se está estudiando o aún peor la que ya se concluyó es la carrera equivocada de acuerdo a nuestro tipo de personalidad.

Nuestra personalidad y sus características cuentan para elegir una carrera profesional.

Por medio de este artículo o test podrás darte cuenta cual carrera universitaria o vocacional elegir para sentirte realizado(a).

Tu carrera profesional y tu personalidad van mano con mano

Debemos tomar en cuenta en el momento de elegir una carrera, si esta se ajusta a nuestra personalidad, habilidades, intereses, aptitudes tanto intelectuales como físicas y emocionales.

La carrera se debe ajustar también a nuestro estilo de vida y sobre todo a nuestro carácter y personalidad.

Para poder elegir bien sin temor a equivocarse he configurado una lista en la cual podrás elegir a modo de “menú” cuales son tus rasgos de personalidad, formarte un perfil basado en esos rasgos para determinar cual tipo de carrera profesional se ajusta a tu manera de ser y la vida que has elegido como persona adulta que eres. Veamos:

Tu carrera profesional y los rasgos de tu personalidad

1) Soy sociable y no me intimido en público
2) No me gusta tratar con personas
3) Soy activa
4) Soy pasiva
3) Soy creativa y tomo la iniciativa
5) No tengo iniciativa
6) Espero que me den órdenes específicas para hacer algo
7) Soy entusiasta
8) Nada me entusiasma
9) Me gusta levantarme temprano
10 ) Me gusta levantarme tarde
11) Soy organizada
12) Mi vida es un caos
13) Me gusta hacer planes con anticipación
14) No me gusta improvisar mis actividades
15) Me gusta leer
16) No me gusta leer
17) Me ponen estresado(a) los reportes largos
18) Los demás me consideran simpático
19) Me cuesta demasiado hacer amigos
20) Tengo alta mi autoestima
21) No creo en mis capacidades
22) Me acepto físicamente tal cual soy
23) No acepto mi figura (estatura o peso)
24) Tengo metas en la vida
25) No tengo metas ni proyectos, vivo al día
26) Tengo facilidad para las ciencias (matemáticas, física, química etc.)
27) Soy muy artística (tecnología, artesanías, pintura, música…)
28) Soy optimista
29) Soy pesimista
30) Soy estable emocionalmente
31) Lloro con mucha frecuencia
32) Tengo mucha tolerancia para la gente y los problemas
33) Soy muy impaciente
34) Me gustan los cambios
35) No me gustan los cambios
36) Soy afectuoso y compasivo con mi prójimo
37) Soy frío(a) nada me conmueve
38) Soy intelectual me gusta leer noticias y comentarlas
39) Soy práctico
40) Me deprimo con frecuencia
41) Soy tímido
42) Soy rebelde y tengo mal carácter
43) Soy sumiso
44) Soy equilibrado
45) Soy conflictivo
46) Tomo decisiones a la ligera
47) Soy indeciso
48) Soy dependiente
49) Soy independiente
50) Soy audaz
51) Soy temeroso
52) Soy agresivo
53) Soy diplomático
54) Olvido las ofensas
55) Soy rencoroso
56) Soy formal
60) Soy informal

Tu carrera profesional se ajusta a tu forma de ser

Seleccionen de todas estas opciones las que consideras forman parte de tu personalidad y tendrá habrás construido el perfil perfecto de tu personalidad y después piensa en la carrera profesional que debes elegir de acuerdo a tu carácter o forma de ser.

Escribe las opciones que te caracterizan en una hoja y deshecha las que no calzan con tu forma de ser. Todas las carreras exigen ciertos rasgos de personalidad o carácter para poder triunfar en ellas. Tu triunfo y las promociones en tu carrera dependen mucho de lo feliz que seas en tu profesión.

Puedes ayudar a tus hijos u otros familiares a escoger sus carreras sin influenciarlos ni brindarles tu opinión. Lo único que puedes colaborar con ellos es entregándoles la lista de los sesenta rasgos de personalidad mas comunes.

Fuente: Psicologicamente hablando 


lunes, 27 de mayo de 2013

Una buena actitud hace la diferencia


Los seres humanos somos las únicas criaturas que nacemos sin orientación alguna de como sobrevivir en este planeta. Todos los otros seres del reino animal nacen con instintos de como sobrevivir.
El humano desarrolla sus instintos y eso lo hace triunfar o fracasar en su vida. El triunfo o el fracaso no es cuestión de suerte. Es un asunto de seguir las reglas de como hacer las cosas bien dejándonos llevar por nuestro instinto.
Todos queremos que nos vaya bien en la vida, con amigos, en el trabajo, con la pareja y la palabra mágica para que esto suceda es tener una buena actitud.

Nuestra actitud dice mucho de nosotros
Nuestra actitud les dice a los demás que pueden esperar de nosotros. Vivimos en un mundo de causa y efecto.
El ambiente que nos rodea lo hacemos nosotros. Recibimos lo que damos. Si empezamos un nuevo trabajo y saludamos a los compañeros cordialmente y amigablemente ninguno se resistirá a socializarse con nosotros.
Si esperamos que otros nos saluden, ellos esperarán que nosotros los saludemos a ellos primero y pensarán que no nos te interesa su amistad si no tomamos la iniciativa.
Tan pronto como nuestra actitud cambia nuestro alrededor también lo hace. Una buena actitud trae buenos resultados a la vida. Una mala actitud trae resultados malos y contamina a otros lo mismo que a nosotros mismos.

La actitud es un hábito que se desarrolla
El tener una buena actitud es un hábito que los humanos debemos desarrollar. Muchas personas no creen que su actitud es importante y andan por la vida con su arrogancia caminando de fracaso en fracaso.
Si tenemos una actitud que nos entrena a pensar que nosotros no podemos llegar a una meta, probablemente nunca lo lograremos.
Hay dos palabras que son compatibles con la palabra actitud, y estas son gratitud y expectación  Si tenemos una buena actitud, estaremos agradecidos por la vida y esperaremos lo mejor de ella.
Una persona con una actitud mala atrae todo lo negativo. Nosotros atraemos a nuestra vida lo que esperamos que va a suceder. Nosotros pintamos el mundo del color que queramos. Si lo pintamos negro así se verá. Si lo pintamos con colores brillantes se verá colorido.
La actitud es la reflexión de nuestro interior. Las personas que tienen una actitud saludable dentro de ellos mismos la comparten con los demás y éstos lo notan inmediatamente.

La actitud no tiene nada que ver con la suerte
La suerte no existe. Lo que nosotros llamamos suerte es la preparación del terreno para que florezcan las oportunidades. Las oportunidades al igual que las flores están siempre por doquier.
Una persona puede ser muy inteligente pero si su actitud no es buena, fracasa en sus metas, fracasa en su trabajo, en su familia y en su profesión.
Las personas triunfadoras esperan muchas cosas buenas de la vida y desechan de su mente las malas. Mantengamos siempre una actitud positiva. Nuestro ambiente es un espejo de nuestra actitud. El Universo no juega favoritismos, no le importa quien triunfa o quien fracasa. Es la actitud la que cuenta para que triunfemos o fracasemos.
Las personas con una actitud negativa, destruyen sus relaciones con sus parejas, en sus trabajos, no obtienen promociones, ni progresan en la vida.

Un buen consejo para desarrollar una buena actitud
Un buen consejo para desarrollar el hábito de una buena actitud es pegar un papelito en el espejo del baño con la palabra actitud. Pegar otro papelito en el carro que diga con esta palabra mágica. Podemos pegar otro en el escritorio de la oficina.
La vida es muy vacía para aquellas personas que tienen una mala actitud en la vida. La vida es linda para la gente que tiene una buena actitud.
Recordemos que antes de emprender algo que nos proponemos, debemos tener una buena actitud para poder llevarlo a cabo.
Un secreto para tener una buena actitud con todas las personas es tratar a todas las personas que conozcamos de ahora en adelante como la persona mas importante del universo, sin importarnos su estado civil, su clase social ni su raza o credo religioso.

Una buena actitud y tu trato con las personas
Si a ti te tratan como la persona mas importante del universo, como crees que te sentirás?
Por eso es que las personas que tienen posiciones muy importantes en las grandes empresas y tienen una actitud positiva en la vida, son muy queridos por las personas que los rodean, porque son personas que inspiran admiración, respeto y cariño y dicen lo que los demás quiere oír.
Cuando te encuentras una persona que tiene una mala actitud, no dejes que te contamine, sonriele y olvida su actitud, recuerda que es el problema de esa persona y no el tuyo el haber desarrollado una mala actitud.
La mala actitud de las personas negativas es tan infecciosa como cualquier virus. Aléjate de las personas negativas, mantente saludable, no te dejes contagiar.

Imita la actitud buena de otras personas
Imita la actitud de todas las personas que tienen una actitud positiva en la vida.
Es nuestra actitud lo que cambia el resultado de cualquier proyecto difícil que emprendamos.
Antes de perseguir la clase de vida que quieres llevar, cambia tu actitud ante todas las personas. En cuanto mejor sea tu actitud, más pronto triunfarás. El auto estima se alimenta de una buena actitud. Busca siempre lo mejor de las personas. No pierdas tiempo hablando de tus problemas con personas que no podrán ayudarte.
Haz sentir a todas las personas con las que hablas como si fueran las personas más importantes del universo.

Fuente: Psicologicamete hablando