jueves, 24 de abril de 2014

Estilos de aprendizaje y cómo facilitarlo (Parte 1)

"Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida." - Séneca

Llamamos aprendizaje al proceso por medio del cual adquirimos información, habilidades y destrezas que modifican nuestro proceso de pensamiento, nuestros sentimientos y nuestra forma de ver la vida y nuestra conducta como producto de la incorporación de dicha adquisición. En esta serie de artículos hablaremos de los distintos estilos de aprendizaje, que de acuerdo a la Programación Neurolingüística (PNL) existen, y de cómo podemos facilitar el aprendizaje de nuestros niños, alumnos y nosotros mismos si pertenecemos a uno o a otro.

Por estilos de aprendizaje entendemos la vía en que la información ingresa y es procesada más fácilmente en nuestra computadora personal, es decir, nuestro cerebro. Las vías pueden ser los ojos, los oídos o el cuerpo; estas vías son trascendentales tanto para el que transmite la información como para quien la recibe. Concretamente esto quiere decir que las personas cuentan con tres sistemas con los cuales pueden representar mentalmente la información: visual, auditivo y kinestésico. La mayoría de las personas utilizamos los tres sistemas en forma desigual, pero tenemos nuestro preferido, aquél que utilizamos más.

Estos sistemas de representación se desarrollan más cuanto más los utilicemos, por lo que hay sistemas que usamos más y otros que usamos menos, y de ello dependerá el grado de desarrollo de los mismos.

Utilizamos el sistema visual cuando recordamos imágenes, ya sean concretas o abstractos, de eventos o conceptos; el sistema auditivo, cuando podemos recordar las voces y casi palabra por palabra una conversación; mientras que utilizamos el kinestésico cuando recordamos el sabor, el olor y las sensaciones que provocan nuestra comida favorita.

Las personas que son visuales aprenden mejor cuando leen o ven la información de alguna manera; por lo tanto necesitan ver de algún modo la información más que escucharla. Si, por ejemplo, ellos están en una conferencia y no hay material visual les costará más poner atención y retener la información. Este tipo de personas son las que nos dicen: "...no puedo recordar exactamente la palabra, pero le juro que miro hasta la página del libro y la foto en donde está lo que usted está preguntando...", al visualizar la información pueden establecer relaciones entre las distintas ideas y conceptos.

Generalmente las personas que son visuales son organizadas, ordenadas, tranquilas y se preocupan por su aspecto. Aprenden lo que ven y les cuesta recordar sonidos. Algunos de los recursos que esta persona puede utilizar para retener más fácilmente la información es ver películas, leer, ver mapas, hacer diagramas, ver fotos y diapositivas, ir a ver exposiciones, hacer flashcards (tarjetas de estudio). Esto nos lleva a poder decir que las personas visuales entienden el mundo tal y como lo ven, para ellos el aspecto es lo más importante. Transforman las palabras en imágenes por lo que para ellos el orden y la limpieza es fundamental.

Ana Lucía Novales
Psicologia Clinica, Educativa y Familiar
Ninos y Adultos

miércoles, 23 de abril de 2014

La actitud: un acto de voluntad (Parte 1)

En esta serie de artículos, compartiré con ustedes 5 claves para formar una buena actitud. Cada artículo contendrá una clave que espero pueda ayudarles a redefinir y, de ser necesario, mejorar o cambiar su actitud. ¡Disfrútenlos!

La perspectiva que tengamos ante la vida y todo lo que ella nos presenta es lo que podríamos definir como actitud. La actitud se convierte en la herramienta esencial necesaria para poder afrontar todas y cada una de las circunstancias que podamos atravesar. En el desarrollo equilibrado que nuestra personalidad debe ir atravesando, se hace necesaria la presencia balanceada del dolor que nos permita ir valorando aquello que causa gozo y placer.

Las buenas actitudes son un acto de la voluntad. Nosotros decidimos la actitud que mantendremos ante la vida. Nuestro desarrollo espiritual va estrechamente ligado a ese ejercicio de voluntad por controlar nuestras actitudes. Nuestra actitud nos dice lo que esperamos de la vida. Por ello se hace tan necesario cimentar nuestra esperanza de vida en un Dios que nos ofrece grandes beneficios al tomar la decisión de serle fiel. Nuestro entorno es un factor de influencia en las actitudes que reflejamos en nuestra vida, pero eso no le da la autoridad para ir por encima de la capacidad que tenemos de mantenernos firmes, a pesar de la adversidad de ese entorno. Las dificultades en nuestra vida son como una estrategia por capturar nuestra atención. Se nos ama tanto que se nos permite dolor a fin de provocar un bien en nuestra vida.

Esto es semejante a dar un regalo a un ser querido. Recuerdo cómo, al graduarme de la universidad, uno de mis mentores me hizo un regalo. Lo llevó envuelto en papel periódico, para ser más específico lo envolvió en una hoja del periódico de ese día. "Lo importante no es la envoltura, sino lo que viene adentro", me indicó. Tenía razón. La envoltura la tiré, ni siquiera recuerdo lo que decía esa hoja, el interior aún lo conservo y, por haber sido un libro, me sirve en ocasiones que necesito referirme al tema que trata.

La actitud se convierte en esas manos que reciben el obsequio de Dios a nuestras vidas por medio de lo que nos ocurre. Elegir cómo responder a una determinada situación es una actitud que libremente podemos adoptar. No estamos obligados a dejarnos guiar por nuestras pasiones.

En la próxima entrega comenzaremos con la primera clave para formar una buena actitud y comprender cómo ésta puede hacernos la vida más fácil y una que podemos disfrutar.


Juan Fernando Campos
Coaching
Coach Ejecutivo (Academia Internacional de Coaching)
Coach de Vida (Lifeforming Leadership Coaching)

martes, 22 de abril de 2014

Conociéndote más: Temperamento

Muchas veces actuamos, pensamos y tomamos decisiones diferentes de las otras personas. Esto se debe a que cada uno de nosotros es distinto y tiene un temperamento que lo define, que significa el conjunto de sensaciones, pensamientos e impulsos que moldean la personalidad.

A continuación te presentó las cuatro clasificaciones de temperamentos que rigen la manera en que reaccionamos ante un evento para que puedas observar con cuál de ellos te identificas más.

Sanguíneo
Eres una persona extrovertida. Posees una personalidad atractiva, eres el alma de la fiesta y a las personas les encanta estar contigo por tu buen sentido del humor. Algunas características que te hacen una gran amiga son la sinceridad que difundes, no eres orgullosa y entablas conversación con facilidad. Sin embargo, ten cuidado, porque cuando eres el centro de atención, puedes sentirte muy mal. Ten en cuenta que eres simpática y no necesitas ser "relajera" para tener a varias personas a tu alrededor.

Colérico
Te propones metas, eres bien organizada y buscas soluciones prácticas para resolver cualquier problema. Eres una líder, aunque sueles dominar a los demás, decides por otros y te pasas de posesiva con tus amigos y compañeros. Para ti es muy difícil pedir una disculpa cuando te equivocas. Está bien que quieras tener la razón, pero recuerda que no siempre se tiene, así que debes aprender a tener una mente más abierta y ser más accesible.

Melancólico
Eres una persona introvertida, pensadora, poeta, filosófica, detallista y siempre necesitas terminar lo que empiezas. Sabes escoger a tus amigos cuidadosamente y evitas llamar la atención de los demás. Eres tímida, por lo que vives a través de otros. Te recomendamos aprender a ser más segura de ti misma y no temer a decir lo que te parece.

Flemático
Favorecida por tener una personalidad tranquila, serena, relajada, callada pero de buen humor. Eres de las pocas personas que saben escuchar y disfrutas observar a los demás. Sin embargo, evitas tomar responsabilidades. Tú puedes llegar a mejorar eso siendo más comunicativa y aprendiendo a cumplir con tus tareas.

Ahora es momento de aportar aspectos positivos en cada una de las áreas de nuestra vida, basados en nuestro temperamento. ¡Vamos juntos hacia el cambio desde nuestra percepción y cualidades!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística