viernes, 5 de septiembre de 2014

La envidia

En esta entrada hablaremos de la envidia, te explicaré este tema más en profundidad: qué tipo de personas la padecen, cuáles son sus causas y qué podemos hacer para superarlas.

Como siempre, te ofrezco la parte “teórica”, haz tú mism@ el estudio.

La envidia es una sensación natural y es normal padecerla siempre y cuando no domine nuestra vida y sentimientos. Puede hacer sufrir a mucha gente (tanto al envidioso como a la víctima) Ya sea oculta o visible, la envidia es un sentimiento de frustración con respecto al bien de otra persona, a la cual lo único que se le desea es herirla. Pero, ¿por qué?

La persona envidiosa es alguien que no está satisfecha (por inmadurez, frustración, cualquier motivo que ni él mismo sabe). Por eso lo único que siente hacia otras personas – de manera consciente o inconsciente – es rabia, mucha rabia porque tienen algo que ellas no tienen (ya sea dinero, belleza, éxito, libertad, personalidad, etc.), algo que él desea realmente pero no quiere o no puede conseguir.

En lugar de aceptar su situación, lo que hace es odiar e intentar destruir a toda persona que tenga lo que ella anhela; así es como se defienden las personas fracasadas y acomplejadas.

Este sentimiento va muy relacionado con el egocentrismo, pues la persona envidiosa tiene ansiedad por destacar, quiere ser el centro de atención: ganar, quedar por encima,etc. Su único objetivo es el de ser mejor en cualquier situación. Por esta razón, son muchas las personas que se sienten continuamente amenazadas con cualquier éxito ajeno. Viven en una permanente competición contra todo el mundo. Ya no se trata de desear algo que tienen otros, sino dedesear lo que los demás tienen como forma de incrementar su autoestima.Esta manera de sufrir es muy triste ya que esclaviza a la persona.

Desgraciadamente, existen varias formas de expresar la envidia, a través de: críticas, calumnias, dominación, ofensas, rechazo, rivalidad, venganza, agresiones,etc.

Normalmente, una persona envidiosa lo será de aquellas personas más cercanas a su entorno, es decir, entre iguales ( hermanos, primos, vecinos, etc).

La envidia no tiene porqué ser siempre un sentimiento malo; algunas veces, cuando deseamos algo que otro tiene, podemos generar un impulso para así superarnos e ir en la dirección de conseguir nuestros objetivos. En este sentido, la identificación y la imitación serán habilidades de maduración personal.

A continuación, si eres envidios@, te ofrezco algunos consejos para superar la envidia:

- Acéptala como algo natural y quítale la parte negativa.
– Manipula todos los sentimientos que procedan de la envidia.
– Conócete y acéptate con todos tus defectos y virtudes.
– Perdona tus propios obstáculos.
– Ajusta tus deseos a tus posibilidades.
– Aprende a que te guste todo lo que puedes hacer con lo que tienes.
– Reconoce que hay personas que provocan envidia.
– Evita todas las comparaciones inútiles durante la niñez.
– Educa a los niños para que sean solidarios y se alegren del bien ajeno.

Por último y para concluir, creo que cuanto más insatisfecha o débil es una persona, más envidiará a la gente. La envidia tiene cura, mediante un tratamiento de crecimiento y desarrollo personal, pero ésta es posible solamente si resuelves y tomas conciencia de tus propias carencias.

LAS PERSONAS MADURAS NO ENVIDIAN A NADIE!!

Vanessa Arjona


jueves, 28 de agosto de 2014

Compromiso vital

La vida nos transporta, nos empuja hacia delante. Unas veces de manera violenta, otras veces más tranquila… Y en los momentos más difíciles se limita a darnos un impulso para sobrevivir. En cualquier caso, algo en nuestro interior nos pide vivir, dándonos energía para el siguiente paso a seguir el camino. Puede que sea un deseo intenso que nos lleva a hacer algo con nuestra propia vida considerando nuestra particularidad y capacidades. Porque de no ser así nos debilitaríamos.

No hace falta que sea un acto heroico, es mucho más sencillo…. con dar amor, basta. En un entorno tan cercano y sencillo como el familiar. Tal vez sea una tendencia a opinar, conocer, cuidar, a fabricar. Normalmente, este camino personal se puede resumir en una sola palabra: “Hazlo”, “ve”, “da”.

CONEXIÓN INTERIOR

Tal vez nos preguntamos qué intención nos recorre y cuál será la que tendrá que orientarnos. Cuanto más la vivamos y sintamos, más serenidad experimentaremos, también si ese conflicto que se obtiene con uno mismo necesita empeño y esfuerzo.

Consiste ni más ni menos, que en colaborar con la misma naturaleza. Con los dones que nos han sido otorgados y que debemos transmitir. Consiste en respetarse y conseguir que todo sea mucho más fácil y se mantenga sin ningún soporte adicional, igual que si fuera un edificio bien cimentado que no requiere de ningún apoyo.

Reparar en los deseos y sueños conlleva dejar de dedicarle a acciones insignificantes la energía y el tiempo que nos hace falta para nuestros objetivos. Se trata de no pasar la vida derrochando, malgastando el tiempo, sino de darle a esos deseos un tiempo y un lugar en la vida diaria.Hacerles sitio en el presente, traerlos desde ese supuesto futuro en que se encuentran. Y en dirección a donde se deben encaminar de ahora en adelante.

“Venimos al mundo con dones y expectativas personales que nos empujan a transitar un camino. El hecho de vivir para desarrollar los deseos más íntimos derrocha paz y armonía e intensifica cada momento”.

Vanessa Arjona

lunes, 25 de agosto de 2014

Mi bebé y yo... jugando con papá

Sabemos que el bebé desde el momento de estar en el vientre, al momento de amantar y en diferentes momentos de la vida, está en estrecha relación con la madre, lo que favorece el fortalecimiento del lazo afectivo con ella. En esta ocasión, veremos de qué manera podemos promover esta estrecha relación también con papá.

El vínculo entre papá e hijo puede comenzar a establecerse desde antes del nacimiento, con la cercanía y voz del padre, ya que desde el vientre materno el bebé podrá percibirlo. Al nacer, necesita, además de comida y aire; cariño, cercanía y atención por parte de sus padres para sentirse completo.

Una de las primeras actividades que pueden realizar juntos es el masaje infantil. Al brindarle estimulación por medio de masajes y caricias se fortalece el lazo afectivo entre padre e hijo, ya que se liberan endorfinas, oxitocina y prolactina (encargada de la producción de leche) y facilita la creación de la conducta maternal. No sólo se desprende de la madre, sino también de otras personas que entran en contacto con el bebé.

Además, al realizar masaje a tu hijo estarás estimulándolo, él o ella aprenderá y tú aprenderás a conocerte y a conocerlo. Igual de importante que la comida, el sueño y el aire, son los cuidados y caricias que el niño recibe para su desarrollo global. Si se le brindan atenciones afectuosas y el bebé lo percibe de esta manera, se está dando el primer paso para una buena relación entre ambos.

¡Anímate! Realiza masaje a tu bebé, lo estimularás, relajarás, compartirán tiempo juntos y se comunicarán.

¡Juega, ríe, involúcrate!

Ana Lucía Penagos
Estimulación Infantil
Magister en Psicomotricidad y Rehabilitación cognitiva Magister en Autismo en Intervención Psicoeducativa