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martes, 26 de mayo de 2015

A una madre es dificil mentir

Federico vivía, en un departamento con Carla.
Ante los ojos de la familia de Federico, Carla solo compartía departamento con Federico… Nadie podía comprobar otra cosa.
Un día, Federico invita a su madre a cenar una noche en su departamento de soltero.
Durante la cena la madre no pudo quitar su atención en lo hermosa que era Carla, la compañera de departamento de su hijo.
Durante mucho tiempo ella había tenido sospechas de que su hijo tenia relaciones con Carla y al verla, la sospecha no pudo sino acrecentarla. En el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se pregunto si estarían acostándose.
Leyendo a su madre el pensamiento Federico le dijo: – “Mamá, sé lo que estas pensando, pero te aseguro que Carla y yo sólo somos compañeros de departamento”
Aproximadamente una semana después, Carla le comenta a Federico que desde el día en que su madre vino a cenar, no encontraba el cucharón grande de plata para servir la sopa.
Federico le dijo que, conociendo a su madre, dudaba que ella se lo hubiese llevado pero que le escribiría una nota, y que la dejaría en un lugar visible en la casa de su madre… en la puerta del refrigerador. Así que se sentó y escribió:

“Querida mama: No estoy diciendo que tú tomaras el cucharón de plata de servir salsas pero tampoco estoy diciendo que no lo hicieras, pero el hecho es que éste ha desaparecido desde que tu viniste a cenar a mi departamento. Con todo cariño, Federico.

“Unos días mas tarde, sobre su escritorio Federico encuentra una nota de su madre que decía:

“Querido hijo: No estoy diciéndote que te acuestas con Carla o que no te acuestas con Carla, pero el hecho es que si Carla se acostara en su propia cama, ya habría encontrado el cucharón de plata para servir sopa, que yo puse bajo sus sábanas. Con todo cariño, Mamá.”

MORALEJA: “A mamá es difícil mentirle”


lunes, 25 de agosto de 2014

Mi bebé y yo... jugando con papá

Sabemos que el bebé desde el momento de estar en el vientre, al momento de amantar y en diferentes momentos de la vida, está en estrecha relación con la madre, lo que favorece el fortalecimiento del lazo afectivo con ella. En esta ocasión, veremos de qué manera podemos promover esta estrecha relación también con papá.

El vínculo entre papá e hijo puede comenzar a establecerse desde antes del nacimiento, con la cercanía y voz del padre, ya que desde el vientre materno el bebé podrá percibirlo. Al nacer, necesita, además de comida y aire; cariño, cercanía y atención por parte de sus padres para sentirse completo.

Una de las primeras actividades que pueden realizar juntos es el masaje infantil. Al brindarle estimulación por medio de masajes y caricias se fortalece el lazo afectivo entre padre e hijo, ya que se liberan endorfinas, oxitocina y prolactina (encargada de la producción de leche) y facilita la creación de la conducta maternal. No sólo se desprende de la madre, sino también de otras personas que entran en contacto con el bebé.

Además, al realizar masaje a tu hijo estarás estimulándolo, él o ella aprenderá y tú aprenderás a conocerte y a conocerlo. Igual de importante que la comida, el sueño y el aire, son los cuidados y caricias que el niño recibe para su desarrollo global. Si se le brindan atenciones afectuosas y el bebé lo percibe de esta manera, se está dando el primer paso para una buena relación entre ambos.

¡Anímate! Realiza masaje a tu bebé, lo estimularás, relajarás, compartirán tiempo juntos y se comunicarán.

¡Juega, ríe, involúcrate!

Ana Lucía Penagos
Estimulación Infantil
Magister en Psicomotricidad y Rehabilitación cognitiva Magister en Autismo en Intervención Psicoeducativa


jueves, 5 de junio de 2014

Papá, piel a piel

Siempre me gusta añadir un artículo para mis amigos hombres papás que leen los artículos y hacen muchas preguntas por la radio, los felicito porque siempre quieren estar a la vanguardia en lo que a paternidad se refiere y me encanta que busquen conocimiento.

Hemos estado platicando sobre establecer entre la madre y el neonato-bebé, contacto piel a piel desde lo antes posible, pero este sistema ofrece tantos beneficios que sería muy egoísta no quererlo compartir con papá.

¿Se han dado cuenta de que cuando entra papá a casa y toma al bebecito, éste casi inmediatamente se calma (por si estuviera llorando), se relaja y muchas veces hasta se queda profundamente dormido? Y eso que muchas veces papá lo carga con cierto temor, máxime cuando es el primer hijo y no se tiene mucha experiencia manipulando críos tan chiquitos. Pero eso no es excusa para que no lo hagan.

El que tengas a tu bebé desnudo, (quizá en pañales) recostado contra tu pecho también descubierto, le proporciona un estimulo prematuro táctil, también estimula su sistema auditivo y de movimiento, acelera el aumento de peso debido a que el chiquitín está más relajado y mamará más y mejor; además, como ya les había dicho en otras oportunidades, favorece su adaptación a la vida extrauterina.

Papá puede ayudar principalmente cuando mamá se ve un tanto limitada (debido a que fue sometida a una cesárea o por razones prácticas o médicas). Puedes aprovechar el tiempo en el que mamá se está preparando para iniciar el día, (mientras se ducha o arregla) para acoger a tu hijo en tu pecho y transmitirle calor, protección y afecto. Disfrutarás un tiempo especial mientras mamá regresa para poder acogerlo ella en su regazo.

Espero que estés acompañando a tu pareja a las consultas con el médico ginecólogo. Si no lo has hecho, me gustaría que programaran una cita juntos y le preguntaras si es posible hacer el "piel a piel" con mamá cuando el parto sea normal y si te permitirían a ti hacerlo en caso de una cesárea. Sé que hay médicos muy accesibles al bienestar de los pequeños y además comprenden que en ese momento el instinto materno es tener cerca a su bebé. Pero si fuera necesaria la cesárea, que te permitieran a ti, papá, hacerlo. Así que anímense a preguntar.

Me alegraría mucho que ustedes, papás, se animaran a tener el contacto piel a piel con su bebé, en definitiva es una experiencia beneficiosa para quienes lo puedan practicar, esperaría que muchos papás se animen y muchos bebés se vean favorecidos con este sistema que provee efectos positivos.

Cuéntenme sus experiencias, hagan preguntas y generemos conocimiento entre todos.

Ileana Páez-Hanser
Psicología Perinatal
Licda. Psicóloga Clínica
Especialización en Psicología Perinatal

sábado, 17 de mayo de 2014

Niños solitarios

¿Es el hecho de que a un niño le guste estar solo parte de su personalidad?

Alrededor de los 5 años empieza la etapa de socialización, en la cual se inicia la interacción con otros. Antes de esta etapa no es recomendable limitar al niño justificando su comportamiento con una "etiqueta"; aún está descubriéndose a sí mismo.


A partir de los 5 ó 6 años aproximadamente, si el niño prefiere jugar solo, pero los padres lo observan feliz de ir al colegio, seguro para desenvolverse en los ambientes y capaz de resolver problemas por sí mismo, probablemente se trata de algo natural en su personalidad. Pero si, por el contrario, usted observa que su hijo se queja para ir al colegio, se enferma con frecuencia, busca su aprobación constante, se le dificulta hablarle a personas desconocidas, lo encuentra irritable y demandante de atención, le cuesta llegar a acuerdos con hermanos, primos o amigos, etc., probablemente sea necesario consultar a un experto para encontrar la causa de este tipo de actitudes, ya que pueden dejar heridas muy graves que le acompañarán por el resto de la vida si no se atienden a tiempo.


¿Es normal? ¿Hasta qué punto?

Cuando usted observe que la vida de su hijo está siendo afectada por la dificultad para interactuar con otras personas, es necesario pedir ayuda. Si su hijo prefiere jugar, explorar, aprender solo, pero es capaz de llevarse bien con otros cuando se ve en la necesidad de hacerlo, no debe preocuparse; cuando se observa resistencia para hacerlo, es necesario investigar la causa.


¿Cómo puede afectarle el hecho de sentirse solitario? ¿Cómo ayudarlo?

El sentirse solitario puede hacer que se sienta rechazado, que no es lo suficientemente bueno como para que se fijen en él, que debe cumplir expectativas muy altas para ser aceptado. Si esto no es tratado a tiempo, las consecuencias en la adolescencia y edad adulta pueden ser muy lamentables; es necesario fortalecer la identidad y destrezas sociales.


Es de vital importancia asegurarse que su hijo sepa que tiene un canal abierto de comunicación con usted, de esta manera podrá expresar sus sentimientos, podrá manifestarle sus preocupaciones y a la vez usted tendrá la oportunidad de orientarlo, de transmitirle su apoyo incondicional, de compartirle experiencias en las que usted se sintió de la misma manera y cómo logró superar esa situación. Esto contribuye a establecer vínculos fuertes entre padres e hijos, en donde ambas partes comparten algo que es importante y, a la vez, ambas partes pueden aprender del otro.
  • Nunca etiquetarlo como "tímido" u otros similares, esto automáticamente lo obliga a comportarse de esta manera y limita la posibilidad de que pueda cambiar.
  • Observar el modelo de relaciones sociales que vive la familia; por ejemplo, si los padres son de pocas amistades, probablemente los hijos seguirán el mismo patrón, aunque no se puede generalizar. De la misma manera los padres pueden establecer nuevas pautas de actuación para servir de modelo para sus hijos en un rol más activo socialmente.
  • Favorecer oportunidades en las que pueda convivir con otros niños de edades similares en ambientes diferentes, colegio, vecindario, clases extracurriculares (pintura, idiomas, baile, música, etc.), deportes en equipo (béisbol, fútbol, natación, etc.)
  • Verbalizar y explicar los comportamientos que tienen los padres, de esta manera el niño podrá comprender mejor el actuar de los adultos y se sentirá más seguro al desenvolverse en distintos ambientes. Si en alguna ocasión no sabe cómo enfrentarse a un compañero, cuando recuerde que su padre tuvo que enfrentarse a otra persona y se sintió de la misma manera, también recordará cómo hizo su padre para hacerle frente.
María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

martes, 13 de mayo de 2014

Relación entre hermanos

Cuando son pequeños, ¿todos los hermanos se llevan bien?

La dinámica familiar, es decir la manera de relacionarse, la forma de afrontar las situaciones y las prioridades de la familia, influye de manera determinante en el comportamiento de cada uno de los miembros, quienes imitan y reproducen todo lo que han observado especialmente de los padres y de los hermanos mayores.
El trato que los padres tengan y la atención especial que le den a cada uno será la pauta que pongan para que los demás imiten dicho modelo.

Cuando en las familias de hijos únicos nace un hermano, en ocasiones el mayor puede sentirse "desplazado" por el menor, lo cual puede provocar rivalidad y celos. Es muy importante que los padres tengan el cuidado de darle igual o incluso más atención al mayor de lo que lo atendían antes que naciera el hermano. Además pueden motivarlo para que se involucre en el cuidado del nuevo integrante de la familia.
En otros casos, cuando hay dos hijos y nace un tercero, probablemente el mayor asumirá con madurez el nacimiento del bebé y tomará una actitud responsable para cuidar y apoyar a los padres. Mientras tanto el segundo hijo se sentirá desplazado y no sabrá qué rol asumir en la familia. Por lo tanto, es muy valioso involucrarlo de manera positiva en el cuidado del bebé y darle tiempo y atención especial.

¿Qué es lo que usualmente ocurre para que empiecen a llevarse mal? ¿A qué edad?

Cuando los niños perciben que su individualidad y su espacio están en peligro, tratan de reclamar por sus derechos. Por ejemplo, entre los 2 y 3 años, se da la etapa del egocentrismo, lo cual significa que todo lo que tienen a su alrededor lo quieren para sí mismos. Es necesario ayudarles a identificar que pueden experimentar con ello, pero no es de ellos y deben respetar las pertenencias de otros.
En las familias donde hay niños menores y hermanos adolescentes, generalmente los mayores reclaman su privacidad y les molesta que cualquier otra persona traspase la línea de su intimidad. En los casos que aún no son adolescentes, pero los mayores son cuidadosos con sus juguetes y pertenencias y los menores no lo respetan, también puede surgir cierta dificultad en la relación.
Para evitar estas situaciones, sería conveniente que existan objetos (juguetes, libros, muebles, etc.) que tengan un único dueño y él sea el responsable, que esté claramente identificado el lugar para guardarlo, etc. Sin embargo, también habrá un espacio y otros objetos comunes, en los que todo lo que esté allí será de todos y cada uno deberá aprender a compartir, cuidar, ceder y pedir.

¿Qué podemos hacer como padres para que la relación entre ellos sea la mejor?

El tiempo que les dedique a sus hijos es el mejor regalo que les puede dar. La atención y satisfacción de sus necesidades particulares ayudarán a la formación de una personalidad equilibrada y segura.
Es necesario que los padres se esfuercen por observar y atender individualmente a cada uno de sus hijos; puede establecer en su agenda de la semana un tiempo inamovible para realizar determinadas actividades con su hijo, puede empezar con 15 minutos a solas (sin interrupciones de celular, hermanos, etc.) En ese tiempo su hijo sabrá que tiene toda su atención y podrán decidir juntos si van a jugar el juego que tanto les gusta o que tanto le cuesta, si van a platicar, si leerán, si saldrán al parque, le enseñará a montar bicicleta, cocinarán o realizarán la actividad que su hijo necesite en esa etapa de crecimiento.
Por otro lado, también es valioso que los padres se involucren en el juego de sus hijos en conjunto, para modelar alternativas en la solución de conflictos, para ejemplificar valores como la perseverancia, dedicación, alegría, sinceridad, etc. De esta forma, sus hijos también disfrutarán y aprenderán en su compañía.
También puede reajustar sus quehaceres y trabajo para que sus hijos le acompañen; por ejemplo, cuando haga mandados, puede llevar cada vez a un hijo diferente, puede preparar la cena para todos de manera alegre cada día con un hijo; de esta forma está compartiendo actividades cotidianas, pero las está haciendo con el objetivo de compartir tiempo de calidad.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos como padres?

Confundir la idea de "darle a todos lo mismo". Muchos padres aseguran que tratan a sus hijos por igual comprándoles las mismas cosas o promoviendo oportunidades iguales. Esto no siempre es necesariamente positivo, ya que cada hijo tiene necesidades diferentes y específicas que se deben atender. Por ejemplo, los padres deciden meter a los dos hermanos a clases de pintura, sólo uno de ellos tiene la habilidad para lo artístico, cuando el otro tiene agilidad para el básquetbol. Al darle a los dos "lo mismo", no necesariamente se está aprovechando el potencial que tiene cada uno en lo individual.
Conforme los hijos van creciendo en edad, los padres deben favorecer la independencia, por lo que según la capacidad será lo que podrán exigir de ellos, siempre respetando las características que lo hacen único.

¿Es natural que los varones se lleven mejor entre ellos que con las hermanas?

Esto depende mucho del patrón que los padres hayan establecido con los hijos. Si ellos promovieron el juego participativo y solidario entre todos y no marcaron diferencia entre los juegos de "niños" y los juegos de "niñas", ambos podrán jugar sin problema alguno.
La personalidad e intereses que cada uno manifieste sí podrán ser diferentes y, según sea la preferencia de los hermanos, podrán ser más compatibles unos con otros.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

lunes, 12 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 5)

Contribuir con la formación de responsabilidad en los niños ha sido un tema en el que hemos profundizado en las últimas semanas. Ahora hablaremos de la mejor etapa del crecimiento para aprender la responsabilidad. Cada día tenemos la oportunidad de asumir con responsabilidad los compromisos adquiridos, pero en la infancia existe una edad en la que, particularmente, se despierta el interés por ser "responsable". Esto ocurre entre los 6 y los 12 años. Es en esta etapa es cuando se puede fortalecer o debilitar el comportamiento responsable, según los estímulos que reciba, el ambiente en que se desenvuelva y la motivación que tengan los niños de sus padres y de sí mismos.

En el transcurso de los años mencionados, es más frecuente observar, en los niños de esta edad, una mayor disposición para ayudar, afán de superación, deseo de quedar bien y la búsqueda de la justicia. Son estas las actitudes que los niños pueden tener de su propia iniciativa, y los adultos tienen un papel muy importante para animar y motivarlos a que continúen con ese comportamiento.

En otros artículos se ha mencionado la importancia de los encargos, ya que son una manera en la que se fortalece la responsabilidad. Especialmente en esta etapa, se recomienda que existan Encargos Personales y Encargos de Servicio. Con los primeros, se buscará el cuidado de las pertenencias: ropa, juguetes, tareas, útiles, escritorio, cuarto, etc. Y los segundos contribuirán con el sentido de vivir en comunidad, de la generosidad para poner al servicio de los demás su tiempo y talentos, de velar por el bienestar de quienes están más cerca, por ejemplo: regar las plantas, darle de comer a la mascota, repartir la ropa limpia, sacar la basura, anotar en un memo las actividades importantes de la semana, etc.


Para implementar estos encargos, puede plantearlos de una manera atractiva según las edades e intereses de sus hijos. Puede planificar una "Reunión de Familia" en la que todos tendrán algo que aportar. Puede elaborar una agenda de los puntos a tratar, esto le dará mayor "seriedad" para sus hijos y les ayudará a definir el rumbo.

  • Es recomendable explicar cómo debe ser la intervención de cada uno (por ejemplo, levantar la mano y esperar su turno mientras el otro está hablando; si se habla de un problema, proponer una solución, etc.)
  • Cuando ya estén todos reunidos y motivados, pueden hacer en conjunto una lista de las necesidades que tienen como familia y luego puede dejar en libertad a los hijos para que elijan en qué tarea desean colaborar.
  • El listado que trabajen ese día estará en un lugar visible, al que todos tengan acceso y será muy útil que describa la manera en la que espera se cumpla cada encargo.
  • La duración del encargo debe definirse estableciendo un tiempo mínimo de una semana por encargo, hasta un tiempo máximo de un trimestre del año (esto varía según el tipo de encargo y la edad de los niños).
  • Planificar "Reuniones de Familia" con cierta periodicidad, cada quince días o cada mes, en donde cada uno evaluará su propio desempeño, podrán reconocer públicamente las fortalezas que observaron en los demás al cumplir con sus tareas y re distribuir los encargos para el siguiente periodo de tiempo.
  • Es necesario que el niño sepa a quién, cómo y cuándo debe rendirle cuentas del desempeño que ha tenido en su tarea.
Así como es una responsabilidad para el niño cumplir con su tarea, es responsabilidad del padre supervisar su cumplimiento, darle un acompañamiento y retroalimentación. De esta manera usted le estará apoyando con un modelo positivo. Esto no significa ser "un capataz", recordándole cada momento lo que debe hacer. Por el contrario, le recomiendo que deje el espacio suficientemente libre para que él pueda cumplir con su compromiso por su propia iniciativa.

Tan importante como que el niño cumpla el encargo, es que el padre este pendiente de ello. Tal vez al principio demande mucho de los padres, pero el objetivo es que su hijo pueda realizarlo de manera independiente. ¡Ánimo! Cada día usted podrá soltarlos un poco más.

Esta idea que le acabo de mencionar puede ser funcional para muchas familias, pero lo invito a que busque alternativas emocionantes y creativas que le ayuden a formar en responsabilidad a sus hijos en la edad más importante, la edad que tienen HOY.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar


Responsabilidad (Parte 4 - Niño responsable, adulto responsable)

Un adulto responsable es confiable en el trabajo, es tomado en cuenta para proyectos importantes. Tiene algo muy valioso qué aportar a su familia, círculo social, equipo de trabajo y país. Es aquél que maneja con precaución y evita accidentes. Logra perseverar a pesar de las dificultades...

Estas actitudes son parte de las que necesitamos en Guatemala para que en cada uno de los ámbitos inicien una cadena de cambios positivos invadidos por la responsabilidad.

Enseñarle a guardar los trozos a su hijo el día de hoy tiene un sentido mucho más fuerte e importante que mantener la casa en orden... Al verlo de esta manera, se vuelve parte del proceso formativo en el que está enseñándole a su hijo a ser un ser humano - ciudadano - esposo - padre - hijo - amigo...responsable. ¡Es una cadena que tiene un efecto multiplicador!

La decisión de enseñarle a su hijo a ser responsable hoy es un compromiso que usted, como padre, puede o no asumir. Aceptar el compromiso implicará de usted mayor atención, paciencia, confianza y probablemente riesgo. Sin embargo, también tendrá la tranquilidad de que su hijo sabrá comprometerse y portarse de la mejor manera posible aunque no haya nadie que lo esté viendo, sabrá que tiene un compromiso personal y debe hacer las cosas lo mejor posible, porque a lo largo de sus años ha aprendido a llevar una vida responsable.

¡Así que, ánimo en esa difícil pero maravillosa tarea de educar a sus hijos!

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

jueves, 8 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 3 - Fuera de casa)

Responsabilidad es cumplir con lo que me fue asignado, sin necesidad de que alguien esté supervisando, observando o recordando. Para formar en responsabilidad a un niño se necesita de un largo tiempo, ya que es un proceso de vida aprender a cumplir de manera satisfactoria en los diferentes ambientes.

En los momentos en los que el niño está "fuera de casa" o "fuera de los ojos de mamá y papa" es donde se puede ver qué tanto ha aprendido en realidad a vivir con responsabilidad. Por esta razón, a continuación encontrará algunos ejemplos de qué situaciones puede aprovechar para que su hijo/hija cumpla con lo esperado. Recuerde los requisitos que se expusieron en el artículo 1 de esta serie como apoyo acerca de cómo hacerlo.
Fuera de casa puede ser en el colegio, clases extracurriculares, con los amigos, abuelos, etc.
  1. Asistir puntual y regularmente a las clases.
  2. Llevar el material necesario para la clase (uniforme, calzoneta, zapatillas, pinceles, etc.)
  3. Llevar una agenda, revisarla y tenerla al día.
  4. Transmitir mensajes orales.
  5. Asistir durante el plazo definido al inicio aunque "no tenga ganas". Si le inscriben en clase de pintura, antes de hacerlo, se puede hablar acerca de las condiciones, deberá asistir al menos durante 6 meses (el plazo del tiempo y las condiciones pueden variar, pero sí es necesario que se establezcan de antemano). Puede ser que al mes de asistir ya no quiera continuar, pero deberá cumplir con lo acordado al inicio aunque no le guste.
  6. Cuidar su cuerpo, no aceptar regalos de extraños, no ingerir sustancias que puedan causarle algún daño
  7. Tomar precauciones o medidas ante la presión de grupo según la edad.
  8. Defender posturas u opiniones y no hacer cosas impulsados por el grupo, haciendo algo de lo que después se pueda arrepentir.
  9. Cuidar de las instalaciones, mobiliario, plantas y demás de los lugares donde se encuentre.
  10. Cuidar del vocabulario y trato con las demás personas, así como chistes, burlas, etc.
Cuando usted vea que su hijo/hija actúa de manera responsable fuera de casa, puede comunicarle lo satisfecho y orgulloso que se siente como padre. Esto le animará a continuar haciéndolo. Además puede ir delegando responsabilidades mayores que conlleven algún beneficio adicional según la edad como premio por los logros que ha alcanzado.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

jueves, 27 de marzo de 2014

Tiempo vs trabajo, ¿qué hago? (Parte 2)

La importancia del tiempo compartido con nuestros hijos está en el aprovechamiento del mismo haciendo algo con ellos, no necesariamente en estar todo el día con ellos. Muchas veces se está en el cuerpo pero la mente puede estar en otro lado o se puede estar frustradas por no lograr nuestras metas personales y profesionales, a la cuales también tenemos derecho a aspirar.

Por eso, aquí las invito a aplicar algunas formas de cómo optimizar el espacio que vamos a programar para llevar a cabo ese "tiempo especial con cada hijo":

Debe incluir elementos como el dedicarse contacto visual que muestre sincero interés. Hay evidencias de que muchos padres emplean el contacto visual casi solo cuando van a disciplinarlo o darle instrucciones, pero olvidan que también los hijos necesitan reafirmación personal y expresión de aceptación y amor a través de la mirada de sus padres.

Otra forma de sacarle el partido al tiempo compartido con nuestros hijos es enseñándoles una destreza. Por ejemplo: lavar el carro, una receta de cocina, compartir un deporte y entrenar juntos. Cuando se enseña, por ejemplo, cuáles son los ingredientes de la receta y a integrarlos se tiene una oportunidad de hablar de otros temas más profundos.
Los niños abren su corazón fácilmente si nosotros extendemos nuestra confianza a ellos contándoles algo de nuestra vida cuando éramos niños o adolescentes. Ellos verdaderamente disfrutan de imaginar cómo era el ambiente del tiempo en que crecimos, cómo fueron nuestros padres y hasta nuestras travesuras. La comunicación de esta forma le envía un mensaje al niño de que confiamos en él y, como consecuencia, el hará lo mismo, nos tendrá confianza de contarnos sus experiencias. Es algo así como "dando y dando".

Con los niños pequeños se pueden utilizar los cuentos para conversar, pues a través de los personajes ellos se ponen en situación y dicen: "A mí me pasa lo mismo que al conejo que estaba muy enojado", por ejemplo. Éste es el momento que tenemos para hablar de la palabra enojo, cómo encausarlo, cuáles son los pensamientos que trae la palabra enojo y así poder desahogarse a nuestro lado y recibir comprensión y orientación. Cuando los padres aprovechan estos años de infancia para compartir historias y cuentos están estableciendo un fuerte cimiento de comunicación que les ahorrará muchos de los problemas por los que pasan algunos jóvenes que no saben qué hacer con sus emociones y pensamientos, y por lo que optan por decisiones que no convienen.

Como mamás, es recomendable establecer prioridades y hacer una separación entre lo que es urgente e importante, sin dejar de vista que es importante que nosotras, como mujeres, nos sintamos realizadas en lo que hacemos en nuestra vida personal y profesional. Una mamá feliz es una mamá que va a compartir tiempo de calidad con sus hijos y que no estará cobrándoles facturas emocionales de todo lo que ha sacrificado por ellos. Esto genera admiración, buen ejemplo y salud mental en nuestros hijos y en nosotras mismas.

Recordemos que lo más probable es que lo que hoy es urgente para nosotras en el futuro no sea lo importante, mientras que siempre será importante el tiempo que compartamos e invirtamos en nuestros hijos.

Claudia Cuyún
Psicología Familiar y de Adolescentes
Terapeuta en Audición y Lenguaje
Licda. Psicología Clínica

Tiempo vs trabajo, ¿qué hago? (Parte 1)

El tiempo, irrecuperable e invaluable, es el recurso más valioso que tenemos los seres humanos y es el mejor regalo que podemos dar a los que amamos y, por supuesto, entre ellos están nuestros hijos. Dedicar tiempo a nuestros hijos nos llena de alegría y de una satisfacción interna que no se puede comparar con nada; no solo nos nutrimos de su frescura y naturalidad de ver la vida sino tenemos la oportunidad de construir vínculos afectivos profundos que los acompañarán en su camino.

Como parte de las recomendaciones en el asesoramiento educativo familiar, he indicado a todos los padres de familia que han llegado a consulta que dediquen un tiempo especial a cada hijo por separado y también un tiempo con todos los hijos. Estudios evidencian que una de las mayores quejas de los niños es, en la infancia, que sus padres no juegan con ellos y, en la adolescencia, aunque quieren libertad, también continúan quejándose del poco tiempo con sus padres; además de que los padres no manifiesten interés en lo que ellos disfrutan.

Personalmente el tiempo especial lo empecé a experimentar y a aplicar con mis propios hijos a una edad muy temprana de su vida, 3 y 5 años.

En ese tiempo vivíamos cerca de un pequeño centro comercial, en el que había un cine y en el recorrido hacia el cine había una tienda de mascotas que a ellos les gustaba mucho. Recuerdo que llevábamos una mochila con pedazos de manzana verde que había preparado, una bolsita de pasas, un chocolate y agua pura. Ése era nuestro ¡Día Especial! La verdad, no necesitábamos mucho dinero para pasar esta tarde tan alegre, incluso nos íbamos a pie.

Actualmente continuamos haciendo un tiempo especial, porque es una forma de seguir nuestra vida juntos, aun cuando cada uno tiene responsabilidades propias, disfrutamos la compañía el uno del otro y la buena conversación. Por ejemplo, recientemente tuve un tiempo especial con mi hijo mayor y me sorprendí de la fuerza y destreza que tiene al escalar paredes, un nuevo deporte que yo no conocía. De tal manera que sigo disfrutando de explorar y conocer el mundo actual a través de ellos, continuo descubriendo sus intereses, aprovechamos para conversar y eso nos hace ser unidos, apoyarnos, reírnos y hacer familia como debe ser. No importa cuántos miembros somos en la familia, ni dónde estemos, todos sabemos que nos tenemos y que nuestro vinculo afectivo es fuerte, estable e inquebrantable.

Sin embargo, como la mayoría de madres, he trabajado fuera del hogar y eso me ha generado ese sentimiento de culpa y he pensado: Tiempo con mis hijos versus trabajo, ¿qué hago? Una lucha interna que me inquietaba y me hacía dudar de estar haciendo lo mejor y de los vacíos que esto podría dejar durante su crecimiento.

Como mujeres en nuestro rol de madres somos por naturaleza dadoras. Por eso, hemos creído que somos responsables de la felicidad como de los fracasos de cada uno de los miembros de nuestra familia, cuando, en realidad, nuestra tarea se basa en formar con amor y disciplina sólidos valores, y priorizar lo que es determinante en nuestra vida familiar. Además, no se trata de sobreprotegerlos sino de enseñarles autocuidado y juicio crítico, y confiar en que, si lo hemos hecho en la infancia, podrán hacer uso correcto de su propia libertad.

Claudia Cuyún
Psicología Familiar y de Adolescentes
Terapeuta en Audición y Lenguaje
Licda. Psicología Clínica

viernes, 21 de marzo de 2014

Papás, ¡ustedes son muy importantes! (Parte 2)

A esta edad el niño decide que le gustaría crecer y ser como papá, por lo que es normal que se observe que los niños imiten los gestos, palabras y modales de papá. El padre debe ayudar en este proceso involucrándose con el hijo en los juegos. Cuando el niño se ve identificado con la alegría de compartir juntos, descubrir actividades que ilusionan a los dos y reconocer que estas actividades les dan energía y fuerza, está reforzando su masculinidad. Los hijos observan mucho al padre, por lo que su comportamiento será el modelo a seguir; por ejemplo, si usted trata a su esposa con respeto, le está enseñando que a las mujeres se les respeta y considera. Si usted es deportista, es posible que su hijo guste del deporte; si usted fuma, su hijo tendrá una inclinación al cigarro.

Dos formas principales en que, como padre, puede influenciar a su hijo son: ser un modelo de cómo ser y cómo actúa un hombre, y las instrucciones específicas que usted le da a su hijo a seguir. Por ejemplo: trasladarle a su hijo su fe, comportarse con consideración con los demás, practicar los buenos modales, ser generoso, hablar bien de las personas y sino mejor guardar silencio, tratar bien a las mujeres. En los adolescentes, la instrucción en la educación sexual, el valor del esfuerzo y su recompensa, hablar con la verdad, no tomar algo que no le pertenece, la libertad de escoger una profesión de acuerdo a sus intereses y seguir sus propios sueños... usted puede enlistar muchos más.

El trabajo profesional del padre es muy importante y valioso, es el medio por el cual se brinda sustento al hogar; sin embargo, no debe ser una barrera que lo lleve tan lejos de sus hijos que usted se convierta únicamente en un proveedor y un "papá de lejos".

Aproveche el tiempo para enseñarles a sus hijos todo aquello que para usted es importante que ellos sepan, todo aquello que usted quiera que recuerden con el paso del tiempo.

Recuerde que los está preparando para ser hombres y mujeres autónomos; mientras tanto, necesitan y esperan que usted les dé las herramientas para conducirse. Llene los espacios que le correspondan. Sus enseñanzas estarán con sus hijos e hijas siempre como lo expresa Pontón:

"Para ser padre primero es necesario reconocer que heredamos algo de nuestros padres, no en el sentido biológico, sino más bien algo que nos ha sido transmitido y que a su vez nosotros trasmitimos a nuestros hijos."

Claudia Cuyún
Psicología Familiar y de Adolescentes
Terapeuta en Audición y Lenguaje
Licda. Psicología Clínica

viernes, 7 de marzo de 2014

El rol de los padres en la crianza de sus hijos: ¿Actores o Espectadores?

Algunas claves que os ayudarán a ser unos excelentes padres actores:
  • Proteger no significa sobreproteger. Una de las cosas más importantes para los niños es sentirse en un ambiente seguro, donde son cuidados, protegidos y amados; esos tres factores permitirán al niño desarrollar su autoestima, su seguridad y su independencia. Lamentablemente son muchos los padres que confunden la protección con la sobreprotección, coartando así las posibilidades de estos niños de aprender a desarrollar mecanismos propios de defensa ante los eventos de la cotidianidad, incidiendo esto directamente sobre su autoestima y seguridad. Cuando los padres hacen las cosas por ellos (darle la comida, hacerles las tareas, bañarlos, vestirlos, no dejarlos ir al parque a correr, no dejar que se ensucien jugando, entre otros) el mensaje que les transmiten es que ellos no son capaces de hacer estas cosas por si mismos, cuando la realidad es que si pueden hacerlo y es importante que comiencen a hacerlo para que vayan ganando seguridad y autoestima.
  • Escuchar, hablar y respetar. Como adultos tendemos a ser extremistas con los pequeños, o minimizamos lo que ellos nos dicen o lo magnificamos, pero pocas veces les prestamos la atención necesaria para saber realmente que esta sucediendo con ellos, sacamos nuestras propias conclusiones y ellos quedan excluidos casi totalmente de ellas: si un amigo le pegó en el colegio las respuestas rápidas suelen ser “no importa seguro fue sin culpa” (y no se pregunta nada más allá porque estamos manejando o preparando una presentación importante para el trabajo) o “la próxima vez te defiendes y le pegas más duro” (sin indagar qué sucedió y como pudo resolver el conflicto). Cuando nuestros hijos nos cuentan algo es el momento perfecto para afianzar es vínculo emocional tan importante y hermoso entre padres e hijos, escuchemos que nos dice, sin adelantarnos a finalizar rápidamente la historia con consejos que quizás no son necesarios en ese momento, conversemos con él acerca de esa historia, abramos el espacio para una comunicación hermosa y real, dejando de lado nuestro apuro, nuestras preocupaciones o nuestras reacciones exageradas ante la historia. Es en casa donde enseñamos a nuestros hijos a escuchar al otro, a resolver adecuada y pacíficamente los conflictos, a hacer valer sus ideas así como a respetar las de los demás. En casa los enseñamos a escuchar, hablar y respetar al otro como así mismo.
  • Ser Padres NO amigos. Cuando hablamos de la importancia de tener una relación cercana con los hijos, de conversar con ellos, de estar pendiente de sus necesidades para orientarlos y acompañarlos a crecer, son muchos los padres que con una sonrisa orgullosa dicen “yo tengo una relación hermosisima con mi hijo/a, somos los mejores amigos/as”, y cuando les decimos que esa no es la relación adecuada son muchos más los que dicen “¿pero cómo que no? Si a mi me parece lo mejor que seamos amigos”. No es fácil de entender para un padre que quiere que sus hijos confíen plenamente en él y que le cuenten todo lo que sucede en sus vidas que su rol debe ser de padre y no el de amigo; porque un amigo esta a la par de ellos, tiene la misma “jerarquía”, no existe diferencia entre ellos, a los amigos se respeta y se quiere pero no se les reconoce como figuras de autoridad, cosa que se hace indispensable en las figuras paternas. Los padres son la autoridad en la familia, mamá y papá son quienes establecen los limites y las normas del hogar, son ellos quienes marcan la pauta de lo que es correcto o incorrecto, y los que hacen ver a los hijos que todos sus actos tienen una consecuencia (positiva o negativa).
  • La Disciplina, con Amor, como principio básico de respeto en la familia. La disciplina con amor no es más que el adecuado establecimiento de limites y normas en el hogar, las cuales deben ser claras, y tener una consecuencias acorde a la transgresión de alguna de ellas. Para que la disciplina con amor sea realmente efectiva es indispensable que ambos padres manejen el mismo discurso y que no se contradigan ni se desautoricen el uno al otro en frente de los niños, las diferencias que puedan tener la deberán solucionar en privado, lejos de las miradas y los oídos de los niños.
  • Padres Presentes NO ausentes. Calidad Vs Cantidad. Los niños de hoy se enfrentan a la dura realidad de tener padres ausentes por causa de los trabajos; sus padres suelen llegar tarde a casa, estar siempre cansados o apurados porque tienen que cocinar, lavar, arreglar la casa o terminar un trabajo urgente para el día siguiente, es así como los niños van creciendo sin jugar metras, muñecas, carritos, sin armar rompecabezas, leer o colorear con sus papá porque nunca hay tiempo. Es indispensable que para ser padres actores y no espectadores busquemos el tiempo para jugar con ellos, sin teléfonos móviles sonando, sin ordenadores encendidos, sin trabajo pendiente ni ropa en la lavadora o platos en la cocina, no es necesario que pasemos 2 horas jugando únicamente, podemos pasar poco tiempo pero con ellos totalmente, con la cabeza y el alma allí y no en el trabajo ni en los quehaceres pendientes. Es más importante la calidad que la cantidad.
María Alejandra Grigorescu
Psicóloga-Psicoterapeuta especialista en niños, adolescentes y familia
Integrante del Equipo de Avalon Zenter

jueves, 6 de marzo de 2014

El rol de los padres en la crianza de sus hijos: ¿Actores o Espectadores?

Ser padres no es una tarea sencilla, el tener a cargo, no solo el cuidado físico, sino todo el desarrollo socio-emocional de un niño es un trabajo que muchas veces genera angustia y temor, por esa razón es frecuente escuchar a padres comentando a modo de broma “los niños deberían traer un manual”o, “a mí nadie me ha enseñado a ser padre, lo hago lo mejor que puedo”. Y es que ciertamente no existen ni manuales de “uso” ni materias en la universidad especialmente diseñadas para enseñar a los padres a ser padres, lo que se traduce en criar a los hijos desde la experiencia, los valores de cada familia, las orientaciones que nos brindan los allegados.

En este punto muchas serán las personas que se preguntaran ¿y cuál es el problema en criar a nuestros hijos desde la experiencia propia y la sabiduría ajena, si así nos criaron a todos nosotros y resultamos buenas personas?

La respuesta la encontramos en nuestra cotidianidad, donde nos debemos enfrentar a una sociedad convulsionada, que nos demanda tiempo, trabajo y esfuerzo en exceso para poder lograr aquello que nos hemos propuesto en nuestra vida: “tener una familia feliz a la que no le falte nada”.

Sin embargo, en esta busqueda de la felicidad, no nos damos cuenta de quecada vez son menos los momentos donde podemos sentarnos a reflexionar acerca de cómo estamos haciendo las cosas, de cómo estamos educando a nuestros hijos, y, sin quererlo, vamos simplemente sobre la marcha, dejando que el afuera marque el ritmo de esta crianza que, en estos tiempos, es tan dificil y complicada.

Bajo este panorama se impone un cambio en las estructuras familiares, y por ende en la manera de criar: los padres tienen poco tiempo y mucho trabajo, los niños estan saturados de actividades académicas, deportivas y culturales, así que el tiempo en familia se reduce a las tareas pendientes, a las comidas que logran hacer juntos, y a alguna que otra reunión familiar obligada; las horas de juego, los ratos de esparcimiento, los momentos para enseñar y aprender en casa son un lujo en estos días, y no porque los padres no quieran hacerlo sino porque el tiempo, y muchas veces la paciencia, escasea; es así como nos encontramos con unos niños sustancialmente distintos a los de antes, nos encontramos con unos niños retadores, oposicionistas, altaneros, a los que pareciera “no importarles que le quiten los juguetes” “ni que los manden a su cuarto castigados”, es decir, nos encontramos con unos niños que responden de otra manera, o mejor dicho, que no responden a las formas tradicionales de disciplina.

Es el momento de reflexiónar como padres, de detenernos y aprender a leer realmente qué nos dicen nuestros hijos con sus acciones: ¿por qué hace pataletas o contesta mal?, ¿por qué no obedece en la escuela?, o ¿por qué en la escuela sí y en la casa no? ¿por qué no duerme solo? ¿por qué debo decirle las cosas 300 veces antes de que las haga? es que pareciera que le gustara que le gritara! son preguntas que suelen quedar sin respuesta, hasta que entendamos que cada una de esas conductas que nos preocupan, que nos desesperan, que nos irrita, son mensajes para nosotros los adultos, son una advertencia de que algo estamos haciendo mal, de que algo no estamos viendo, pero ellos si lo estan sintiendo, lo estan viviendo y muchas veces padeciendo.

Para poder aprender a leer estos mensajes es importante que comencemos mirandonos en nuestro rol de padres, y la primera pregunta es ¿Soy ESPECTADOR o Soy ACTOR en la crianza de mi hijo?, a la cual todos se apresurarán a contestar ACTOR por supuesto, pero ser actor en la crianza de los hijos no es simplemente cuidar de ellos, brindarles amor y comprensión, esinvolucrarse en todo lo relacionado a su desarrollo socio-­emocional, brindandole las estructuras necesarias para poder crecer seguros, independientes, capaces de resolver sus conflictos adecuadamente, felices, con capacidad de autocritica, de reconocer sus errores y de apoyarse en el otro cuando así lo requieran; ser un padre actor requiere de un compromiso extra porque muchas veces tendremos que hacer un gran esfuerzo por buscar tiempo en donde creemos que no existe para poder compartir pequeños momentos importantes para ellos, deberemos asumir posiciones que nos harán sentir con el corazón arrugado y muchas otras tendremos que abrir los ojos ante realidades que pueden ser duras de admitir, pero que son indispensables de ver para poder salir adelante y garantizarle a nuestro hijo un futuro. Ser un padre actor no es dificil, es simplemente asumir el reto y comenzar a descubrir cuales son las necesidades de cada niño para dar una respuesta real y adecuada.

Continuará....

María Alejandra Grigorescu
Psicóloga-Psicoterapeuta especialista en niños, adolescentes y familia
Integrante del Equipo de Avalon Zenter

lunes, 3 de marzo de 2014

7 hábitos para ser una mamá feliz. Para disfrutar de la maternidad, cuídate y cultiva tus relaciones


1. Acepta que no eres perfecta

Si estás cansada, puedes saltarte párrafos o incluso páginas enteras cuando leas un cuento a tu hijo antes de dormir. ¡Nadie te vigila!

Tampoco pasa nada porque una noche tu hijo no se bañe o por servir un plato pre-cocinado en lugar de hacer una comida casera.

Eres humana y tus hijos te quieren porque eres su mamá, no porque seas perfecta. Lo mejor para ellos es que seas una mamá feliz.

2. Siéntate o túmbate en el piso a jugar

Los bebés y niños de corta edad disfrutan teniéndote a su altura. Procura pasar tiempo cada día sentada o tumbada en el piso con tus pequeños, ya sea leyendo libros, jugando o relajándote con ellos.

Procura dedicarles toda tu atención en esos momentos, y así cuando tengas que hacer otras cosas no te sentirás culpable.

3. Renuncia a tener la casa impoluta

Es prácticamente imposible tener todo reluciente y perfectamente organizado cuando tienes niños pequeños. Es preferible dedicar tu tiempo libre a tus hijos que a limpiar, aunque con algunos trucos de limpieza la labor doméstica te resultará más fácil.

4. No tengas prisa en que tus hijos crezcan

Sobre todo con el primer bebé es frecuente desear que crezca deprisa. Quieres que tu bebé gatee pronto, sueñas con el momento en que diga sus primeras palabras y con el día en que sea capaz de comer alimentos sólidos. Luego deseas que camine ya, que monte en bicicleta, que nade y así hasta que es adolescente y de pronto te encuentras con que tiene novia y añoras sus primeros años de vida.

Disfruta cada etapa de su crecimiento porque es única e irrepetible.

5. No olvides a tus amigas

No te limites a relacionarte con tus amigas que también son mamás. Procura mantener el contacto también con las que no tienen hijos. Así podrás hablar de cosas diferentes y no perder tu identidad. Usa las redes sociales en Internet y el teléfono, pero no te limites al contacto virtual. De vez en cuando pide a tu pareja, a tu suegra o a una canguro que cuide de tus hijos para poder salir con tus amigas.

6. Cuida tu relación de pareja

No permitas que tus quehaceres y el cansancio hagan que te distancies de tu pareja. Procura ser cariñosa, tener buena comunicación y pasar tiempo juntos. Además de reforzar vuestra relación, los niños cuyos padres se muestran cariñosos, comunicativos y cómplices se sienten más seguros.

7. Encuentra tiempo para ti

No te sientas mal por desear dormir la siesta, ponerte una mascarilla o leer un libro. Permítete hacerlo y comprobarás que después tienes más energía para dedicarte a tus hijos. Si te esfuerzas en encontrar tiempo para ti, serás una mamá más relajada y feliz.


Lorraine Ladish

miércoles, 22 de enero de 2014

Madres de chicas adolescentes: consigue que vuestra relación no sea un desastre

La relación de las madres con sus hijas adolescentes es una de las más complejas que se viven a lo largo de la vida. Hay casos en los que todo va bien y no se presentan problemas pero eso no es lo habitual. Generalmente madres e hijas viven durante esa etapa momentos de tensión, discusiones continúas y enfrentamientos.

Es frecuente escuchar a madres de adolescentes que relatan que mientras sus hijas eran niñas todo fue perfecto entre las dos. Se llevaban bien, charlaban y había confianza en la relación pero al llegar la adolescencia, las hijas cambiaron radicalmente su forma de relacionarse con ellas y comenzaron a surgir los problemas. Ciertamente, esto es así en muchísimos casos. Las razones son varias y complejas y no provienen solo del paso por la difícil adolescencia de las hijas sino también de la etapa de su vida en la que están las madres.

Lo primero que hay que saber sobre esta difícil relación es que no tiene por qué ser así de difícil. Pueden usarse estrategias para que las cosas funcionen de otra forma, para que la relación sea mejor. Lo primero que deben hacer las madres es entender qué es lo qué está pasando, tanto lo que les sucede a sus hijas como, y más importante aún, lo que les está pasando a ellas mismas.

La mayoría de las mujeres con hijas adolescentes tienen edades que están en la cuarentena o en la cincuentena. Y eso quiere decir que, casi todas ellas, están pasando en ese momento por la menopausia. Y la conjugación de adolescencia y menopausia es complicada. Las dos provocan alteraciones en el humor, casi siempre producen también temor e inseguridad. Son los dos grandes cambios en la vida de una mujer. Cuando se juntan la menopausia de la madre con la adolescencia de la hija, pueden saltar chispas. Y aquí vamos a enseñarte a apagar esas chispas y a disfrutar de tu vida y de la tu hija sin alteraciones.

Qué hacer para evitar los conflictos
  • Tu hija se hace mayor. Un día de pronto, la que hasta hace nada era tu niñita aparece en el living con uno de tus vestidos, precisamente aquel con el que tú has lucido siempre tan juvenil y tan linda. Y ella luce más linda aún. Lo que sientes cuando ves a tu hija es, primero, una sensación de sorpresa porque descubres que tu niña se hace mayor y eso te alegra pero, a la vez, sientes cierta aprensión o casi enfado porque ella es más guapa y más joven. No te preocupes por que hayas tenido esos pensamientos, son iguales a los de miles de mujeres en esa circunstancia. Pero debes superarlos porque pueden haceros daño a ti y a tu hija. Debes analizar de dónde vienen. Lo primero que debes entender es que no tienen nada que ver con tu hija, se refieren exclusivamente a ti. Lo que te ha ocurrido es que has sentido que tu vida va hacia su final, que tu tiempo ya se acabó. Pero eso no es cierto, terminó una etapa de tu vida pero tienes otras por delante, tan emocionantes, llenas de posibilidades y gratificantes como las anteriores o más.
  • No compitas con tu hija. Algunas madres que tienen esa sensación de pérdida comienzan una competición con sus hijas. Intentan volver a ser jóvenes y analizan todo lo que hacen sus hijas desde esta posición. Es un error y una estupidez. No puedes competir con una adolescente. Afortunadamente, esa etapa de tu vida quedó atrás. Ahora eres una adulta madura. Y tu hija es una chica adolescente. Vive tu madurez plenamente aprovechando sus ventajas y deja de anhelar el tiempo pasado porque no va a volver.
  • Puedes seguir siendo una mujer sexy. No hace falta ser adolescente para sentirse guapa, sexy o inteligente. Puedes ser todo eso a tu edad o incluso, puedes serlo mucho más. En la madurez has superado ya los problemas de inseguridad, estás mucho más estable en tu trabajo, eres mucho más capaz de relacionarte con tu pareja y con tus amigos de manera más relajada y más sabia. Y todo ello puede darte muchas satisfacciones si no intentas ser lo que no eres.
  • Ten paciencia con tu hija. Se paciente, es cierto que la menopausia con sus alteraciones hormonales lo dificulta pero busca una solución para ello porque merece la pena que vivas esta etapa relajada y feliz. También ten paciencia contigo misma, quiérete y así demostrarás también mejor el amor que sientes por tu hija adolescente.
  • Haz memoria. Recuerda cuando tú eras como ella. Recuerda tus enfretamientos con tu madre. Seguro que no eran como los de tu hija contigo pero es muy probable que los hubiera. Seguro que también tú, como tu hija, tenías cambios de humor. Háblale a tu hija de tu adolescencia, seguro que podéis aprender juntas.
  • Disfruta de tu hija. Pasa tiempo con ella, sal y organiza actividades juntas, podéis salir de compras y divertiros con la moda, podéis buscar nuevos trucos de maquillaje, podéis leer, ver películas o viajar… Comparte también lo que te ocurre y ten siempre presente que ella es ella y tú eres tú. Y las dos tenéis aún una gran vida por delante para disfrutarla y compartir
Victoria Toro

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Seis consejos para ser una súper mamá, parte 1

La clave para conquistar a tus hijos está en combinar equilibradamente tu paciencia con tus ganas de reír, pero sin perder la autoridad. Busca momentos para estar con tus hijos.

Paciencia, ganas de reír y jugar, pero sin perder la autoridad. Esa es la combinación perfecta de cualidades que debes alcanzar para convertirte en una mamá muy divertida.

“Mi hijo de 14 años siempre les dice a sus amigos que soy \\'una mamá cool\\'. Sin embargo, a veces me pregunto si realmente lo soy”, comenta Mónica, de 40 años.

La maternidad, para muchas mujeres, es una de las etapas más importantes de la vida. Aunque hay momentos en los que el ser mamá puede convertirse en algo estresante, principalmente para las primerizas, pues suelen pensar —tal vez por inseguridad— que no son buenas madres. Sin embargo, no existe una receta perfecta que te diga cómo desempeñarte como madre.

Por eso, antes de emitir algún criterio sobre tu desenvolvimiento como mamá o hacer un juicio de valor, mejor pregúntales a los directos interesados, es decir a tus hijos.

El conocer qué es lo que ellos opinan de ti te ayudará a saber cuán buena mamá eres. Ahora, el ser una buena madre no siempre quiere decir que seas buena onda. Y si eso es lo que quieres ser, Mía te regala unos consejos que te harán mucho más divertida la tarea.

1 INVOLÚCRATE

EN SUS JUEGOS
Una mamá buena onda se involucra en las cosas de sus hijos, desde que son pequeños. Para ellos, es importante tener cerca a su mamá, pero qué mejor si ella se saca tiempo para jugar con ellos. “No es agradable una mamá que está todo el tiempo ocupada”, dice la sicóloga Susana Sáinz. Es importante brindarle tiempo, no basta que lo veas jugar fútbol desde la tribuna o veas cómo juega con sus amigos o amigas. Es mejor que tú busques un tiempo para divertirte con tus hijos.

Fuente:
Todo para padres e hijos

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Violencia Intrafamiliar

Entendemos que la violencia doméstica es un modelo de conductas aprendidas, coercitivas que involucran abuso físico o la amenaza de abuso físico. También puede incluir abuso psicológico repetido, ataque sexual, aislamiento social progresivo, castigo, intimidación y/o coerción económica.

Hay autores que señalan que la violencia Intrafamiliar se da básicamente por tres factores; uno de ellos es la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la incapacidad para resolver problemas adecuadamente; y además en algunas personas podrían aparecer variables de abuso de alcohol y drogas. 

El niño y la niña golpeados

Todos sabemos que siempre es triste y doloroso arrastrar la vida cuando no se recibió amor, sobre todo de los padres durante la niñez. Todo el que ha estudiado siquiera un poco al ser humano, le va a decir que los cinco primeros años de la vida dejan una marca imborrable para toda la vida, para bien o para mal. Por eso, el privar a un niño de amor es como privar de fertilizante a un árbol que empieza a crecer, pero el golpearlo es como echarle veneno, lo va a terminar de matar psicológicamente y emocionalmente, o mejor va a crecer herido de muerte. Pero hay golpes y golpes, algunos golpes sacan sangre o dejan morados, incluso un mal golpe puede producir la muerte, pero hay otros mas sutiles que no se ven, pero que se graban a fuego lento no sólo en mente sino en la identidad de ese niño o de esa niña. Se graban en su "yo", y los frutos de estos golpes emocionales se van a ver después en sus relaciones con personas significativas y en su relación con el mundo.

Me gustaría hablar un poco más detalladamente de esos golpes, que solamente los ven o los oyen quienes los dan, aunque no piensen en las consecuencias futuras y terribles que van a traer en sus hijos.

Está claro, que cuando se repiten los golpes físicos, pero sobre todo los psicológicos o emocionales, se va agotando el amor. Nosotros los adultos sabemos como duele el silencio, tal vez más que las palabras ofensivas. Ese silencio es el peor de los castigos, ahora imagínese a un niño que no ha hecho nada y no se le habla, y no se le abraza y acaricia, cómo se va conformando su identidad...pensemos en eso.

¿Han pensado en el daño que hacen a sus hijos, posiblemente muchas veces sin darse cuenta, cuando en lugar de relacionarse con sus hijos pequeños están preocupados del trabajo, con la limpieza, etc., en forma obsesiva y perfeccionista la casa? Son golpes lentos que van formando defectuosamente la escultura de su hijo.

Silencio y ausencia, cuando se reprocha al hijo los pequeños errores pero cierras tu corazón y tu boca cuando hace algo bien. Por, ejemplo, cuando el niño empezó el kinder e hizo un dibujo, que pudo ser cuatro rayas cruzadas, pero que para él era una obra de arte, en lugar de abrazarlo o alabarlo, guardaste silencio. Con ello se produce en el hijo que aprenda a ver sólo los errores, pero no lo bueno que hay en sus personas.

Todos estos golpes emocionales y psicológicos, hacen tanto daño en la niñez porque el niño o la niña no sabe defenderse; su mente apenas empieza a desarrollar lentamente ciertos mecanismos de defensa para poder filtrar y analizar lo que ve y oye. Su mente es como una esponja: recibe todo. No tiene capacidad para decir esto es verdad o no es verdad, lo que dicen es justo o injusto. Por eso los mensajes-golpes son como olas gigantescas que llegan sin control a lo más profundo de ese ser indefenso. Pero que distinta es la niñez y el futuro de sus hijos cuando ellos palpan el amor entre su padre y su madre, cuando ellos desde pequeños ven que su madre recibe con un beso, un abrazo al padre que llega del trabajo, o cuando el padre viene con un ramo de flores para su esposa o le da un beso a su esposa. Son detalles que se van grabando en el alma de los niños, que van modelando su personalidad, que van llenando de amor ese tanque-corazón. Créame, esa será la mejor herencia que podrá dejar a sus hijos.

Continuará....

Por Paola Silva F. 
Psicóloga- Santiago de Chile


martes, 5 de noviembre de 2013

El varón víctima de violencia familiar

La idea de que el varón podría ser víctimas de abuso y violencia doméstica es tan increíble para la mayoría de las personas, que muchos hombres ni siquiera intentan divulgar su condición. Si se da a conocer la situación, más de uno lo comenta como una novedad o con cinismo y burla, tanto por sus pares como por los que investigan los acontecimientos. 

Aún en nuestros días, los mitos y prejuicios prevalecen dentro de la sociedad. Se siguen adjudicando características y roles que tanto el hombre como la mujer deben desempeñar dentro de las relaciones de pareja: la mujer es el “sexo débil” --dada a la ternura y la emocionalidad, es vulnerable y necesitada de amparo y protección. El hombre es el “sexo fuerte”, el “macho” -- enérgico, valiente, competitivo, callado, invulnerable a la ternura y la emocionalidad, proveedor y protector del más débil.

Sin embargo, el hombre también puede ser agredido física, psicológica, emocional, económica y hasta sexualmente.

Esta problemática que sí existe --aunque no en el mismo porcentaje alarmante de la víctima mujer--, no es nueva, pero en los últimos años se está haciendo más evidente. Sin embargo aún no se ha logrado precisar en su real magnitud y su intervención como fenómeno social ha sido limitada consciente o inconscientemente, por ribetes culturales, religiosos, políticos, económicos. La realidad es que en la práctica, no se le considera como violencia, se minimiza o se ridiculiza.

Aportación:

lunes, 28 de octubre de 2013

¿Cómo y cuando hablar de sexo con su hijo?

Hablar de sexo con alguien, y mucho más a su hijo, puede que le cueste!!!
Es posible que se sienta incómodo, avergonzado, o preocupado por darle a su hijo demasiada información, y demasiado pronto.

No permita que por éstas preocupaciones deje de darle a su hijo una buena educación sobre los hechos de la vida. Es muy importante que usted hable con su hijo sobre el sexo por muchas razones. Por ejemplo:

Su hijo escuchará las historias sobre sexo en el campo de juegos, en las películas, programas de televisión y en los medios de comunicación, esta información puede no ser exacta. Usted necesidad educarlos a ellos de forma que conozcan los hechos.

Ser consciente de sus cuerpos y el sexo desde una edad temprana significará que su hijo comprenda lo correcto de lo erróneo, y será capaz de identificar si un adulto se comporta de manera inadecuada o los toca.

Hablar abiertamente sobre el sexo le permita que su niño saber que pueden venir a usted si tienen alguna inquietud.

Debe debatir cuestiones tales como el embarazo y las infecciones de transmisión sexual a los niños más mayores, ellos sabrán tomar precauciones y cuidar de sí mismos.

El conocimiento de los hechos y cuestiones hará que su hijo tenga menos probabilidades de experimentar antes de que estén preparados. Darles la confianza a conocer su propia mente cuando se trata de sexo.

Hable con su hijo sobre el sexo y desde una edad temprana. Ésto hará que sea menos incómodo para usted y su hijo. La pubertad puede ser una época de temores para un niño, de manera que se debe explicar lo que le está sucediendo a su cuerpo y por qué.

En general, la educación sexual debe ser una progresión gradual desde una edad temprana. Pregunte si en la escuela de su hijo se les enseña y como usted puede participar.

No se limite a hablar de sexo en el sentido físico, asegúrese de hablar con su niño acerca de los aspectos emocionales de hacer el amor. Explique que el sexo es extraordinario, que ocurre entre las parejas que se aman unos a otros y están preparados para ello.

Hable con su hijo sobre la importancia de esperar hasta que encuentren la persona adecuada.

Aquí tiene algunos consejos para hablar con su hijo sobre el sexo:

-Asegúrese de que sabe lo que está hablando! Consiga toda la información antes de hacercelo saber al niño. Hay una gran cantidad de libros y de recursos disponibles.

-Es posible que tenga que escribir exactamente lo que quiere decirle a su hijo de antemano. Luego puede practicar, y evitar diciéndole demasiado, o demasiado pronto.

-Tratar de ser lo más natural y relajado como sea posible, si quiere que se sienta cómodo en el abordaje que usted va hacer, hágale preguntas.

-Podría ser una buena idea tomar un ejemplo, si sabe de alguien su hijo que está embarazada, o que ven una pareja besarse en un programa de televisión, luego puede usarlo como punto de partida.

-Elige una hora en la que normalmente pasan tiempo juntos, por ejemplo en el coche, después de las comidas, o cuando un programa de televisión ha terminado. Ésto hará que la conversación sea más natural.

-Sea lo más honesto que pueda.

-Utilice libros o folletos para verlos juntos.
Prepárese las preguntas difíciles. Los niños son curiosos! Si le piden a usted algo que no ha preparado y no sabe qué decir, puede decir algo como "No estoy seguro, vamos a hablar de eso más tarde". Si la pregunta es razonable, asegúrese de responder.

-Pregúntele a su niño por su opinión. Ésto hace que se sientan valorados, y que se involucre más en la conversación, en lugar de simplemente hablar de ello.

-Asegúrese de decirle a su hijo que si se está preocupado por alguna razón, o tiene alguna pregunta, pueden venir a usted. Ser accesibles y honesto en todo momento.

No deje que el sexo se convierta en un tema tabú, un niño puede crecer creyendo que el sexo es malo, cuando en realidad es parte de una relación sana entre dos personas que se aman.


Fuente: Todo para padres e hijos


jueves, 3 de octubre de 2013

El Cuaderno Rojo

El cartero extendió el telegrama.
José Roberto, le agradeció, y mientras lo abría, una profunda arruga surco su frente. Una expresión de sorpresa más que de dolor. Palabras breves y precisas: – Tu padre falleció. Entierro 18 horas. Mamá.
José Roberto continúo parado, mirando al vacío. Ninguna lágrima, ningún dolor.
¡Nada! Era como si hubiera muerto un extraño. ¿Por que no sentía nada por la muerte del viejo?

Como un torbellino de pensamientos confusos, avisó a la esposa, tomó el micro y se fue, venciendo los silenciosos kilómetros de ruta mientras la cabeza giraba a mil. En su interior, no quería ir al funeral y, si estaba en camino era sólo para que la madre no estuviera más triste.

Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien.

La cuestión había llegado al final el día que, después de una lluvia de acusaciones, José Roberto había hecho las valijas y partido; prometiendo nunca más poner los pies en aquella casa.
Un empleo razonable, casamiento, llamadas a la madre para Navidad, Año Nuevo o Pascua… Se había desligado de la familia no pensaba en el padre y la última cosa en la vida que deseaba era ser parecido a él.

En el velorio: Pocas personas.

La madre pálida, helada, llorona.
Cuando vio al hijo, las lágrimas corrieron silenciosas, fue un abrazo de desesperado silencio. Después, vio el cuerpo sereno envuelto por una manta de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar. José Roberto no vertió una sola lágrima, el corazón no podía. Era como estar delante de un desconocido un extraño, un…

Se quedó en casa con la madre hasta la noche, la beso y le prometió que volvería trayendo los nietos y la esposa para conocerla. Ahora, podría volver a casa, porque aquel que no lo amaba, no estaba mas para darle consejos ácidos ni para criticarlo.
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano.
-Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido – dijo.- Pero, infelizmente sólo después que él se fue lo encontré entre las cosas más importantes…
Fue un gesto mecánico, minutos después de comenzar el viaje, metió la mano en el bolsillo y sintió el regalo.

La luz mortecina del micro, le mostró un pequeño cuaderno de tapa roja. Lo abrió curioso. Páginas amarillentas. En la primera, arriba, reconoció la caligrafía firme del padre:
- “Nació hoy José Roberto. ¡Casi cuatro kilos! Es mi primer hijo, ¡un muchachote! Estoy orgulloso de ser el padre de aquel que será mi ¡continuación en la Tierra!”.

A medida que hojeaba, devorando cada anotación, sentía un dolor en la boca del estómago, mezcla de dolor e perplejidad, pues las imágenes del pasado resurgieron firmes y atrevidas ¡como si terminaran de pasar!.
- “Hoy, mi hijo fue a la escuela. ¡Es un hombrecito! Cuando lo vi de uniforme, me emocioné Y le desee un futuro lleno de sabiduría. La vida de el será diferente de la mía, que no pude estudiar por haber sido obligado a ayudar a mi padre.

- Para mi hijo deseo lo mejor. “No permitiré que la vida lo castigue”.
Otra página. -”Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no da, pero él la merece porque es estudioso y dedicado. -

- Pedí un préstamo que espero pagar con horas extras”. José Roberto se mordió los labios.
Recordaba su intolerancia, De las peleas para tener la soñada bicicleta. Si todos los amigos ricos tenían una, ¿por que no podía tener la suya?.
- “Es duro para un padre castigar a un hijo y se que el me podrá odiar por eso; pero, debo educarlo para su propio bien.” “Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma que sé acerca de educarlo”.

José Roberto cerró los ojos y vio la escena cuando por causa de una borrachera, hubiera ido a la cárcel, aquella noche; si el padre no hubiera aparecido para impedirle ir al baile con los amigos… Recordaba también el auto retorcido y manchado de sangre que había chocado contra un árbol… Por otro lado parecía oír sirenas, el llanto de toda la ciudad mientras cuatro cajones seguían lúgubremente para el cementerio.

Las páginas se sucedían con cortas, y largas anotaciones, llenas de respuestas que revelaban, en silencio y tristeza, que el padre lo había amado.

El “viejo” escribía de madrugada… reflexionó. Momento de soledad, en un grito de silencio, porque era de esa manera como era él, nadie le había enseñado a llorar y a dividir sus dolores, el mundo esperaba que fuera duro para que no lo juzgaran ni débil ni cobarde. Y, ahora José Roberto estaba teniendo la prueba que, debajo de aquella fachada de fortaleza había un corazón tan tierno y lleno de amor.
La última página.
Aquella del día en que había partido: -”Dios, ¿que hice mal para mi hijo me odie tanto?
¿Por qué soy considerado culpable? “Si no hice mas que intentar transformarlo en un hombre de bien”.

“Mi Dios, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre. Que un día él pueda comprenderme y perdonar por no haber sabido ser el padre que el merecía tener.”

Después no había más anotaciones y las hojas en blanco daban la idea de que el padre había muerto en ese momento, José Roberto cerró deprisa el cuaderno, el pecho le dolía… 
El corazón parecía haber crecido tanto, que luchaba para escapar por la boca.
No vio el micro entrar en la Terminal, se levantó desesperado y salió casi corriendo porque necesitaba aire puro para respirar.

La aurora rompía el cielo y un día comenzaba.

”¡Honre a su padre para que los días de su vejez sean tranquilos!” – alguna vez había oído esa frase y jamás había reflexionado la profundidad que ella contenía. En su egocéntrica ceguera de adolescente, jamás había parado para pensar en verdades mas profundas. Para él los padres eran descartables y sin valor, como los papeles que son tirados a la basura.

Aquellos días de poca reflexión todo era placer, salud, belleza, música, color, alegría, despreocupación, vanidad. ¿No era él un semidiós?
Ahora, el tiempo lo había envejecido, fatigado y también vuelto padre, aquel falso héroe… De repente. En el juego de la vida, el era el padre y sus actuales contestaciones, no satisfacían a sus hijos. ¿Cómo no había pensado en eso antes? Seguramente por no tener tiempo, pues estaba muy ocupado con los problemas, la lucha por la supervivencia, la sed de pasar fines de semana lejos de la ciudad, con ganas de profundizar en el silencio sin necesitar dialogar con sus hijos.

Jamás tuvo la idea de comprar un cuaderno de tapa roja para anotar una frase sobre sus herederos, jamás le había pasado por la cabeza escribir que sentía orgullo de aquellos que continúan su nombre.

Justamente él, que se consideraba el más completo padre de la Tierra. La vergüenza casi lo tiro con una lección de humildad. Quiso gritar, procurando agarrar al viejo para sacudirlo y abrazarlo, encontró solo el vacío.

Había una raquítica rosa roja en el jardín de su casa, el sol terminaba de nacer.
Entonces, José Roberto acaricio los pétalos y recordó la mano del padre podando, y cuidando con amor. ¿Por qué nunca percibió todo esto antes? Una lágrima brotó como el rocío, e irguiendo los ojos para el cielo dorado, de repente, sonrió y se desahogó en una confesión:

“Si Dios me mandara a elegir, ¡Juro que no querría haber tenido otro padre que no fueras vos, viejo! -Gracias por tanto amor, y perdóname por haber sido tan ciego
“HABLA, DISFRUTA, ABRAZA, BESA, SIENTE, Y AMA A TODAS LAS 
PERSONAS QUE PUEDAS VER Y TOCAR” ¡¡¡APROVECHA!!!

Desconozco a su autor