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viernes, 11 de abril de 2014

¿Qué es ser buen amante?

Hombres y mujeres tenemos ideas diferentes de lo que es ser buen amante o buena pareja. Para las mujeres, se piensa que con demostrar amor ya es suficiente; mientras que para los hombres, con el ser proveedor y tener relaciones ya se demuestra el interés. Aquí viene el porqué a nivel personal se tiene un concepto de "buen amante" y la otra persona espera algo diferente.

Mientras pasa el tiempo, nos damos cuenta de que la forma de demostrar interés es diferente. Los intentos personales se van agotando y también se va desgastando la pareja. Nos damos cuenta de cómo afecta porque los encuentros sexuales se van distanciando, así como la importancia del tema sexual en la pareja.

El mismo día a día hace que la pareja vaya olvidando y dejando atrás los días que disfrutaban con besarse por horas, que jugaban a ir descubriendo el cuerpo de la pareja, así como las diferentes sensaciones que iban apareciendo. Siempre había deseo de más, había gusto por lo que se lograba sentir y se buscaban los momentos y espacios para lograr eso que se siente bien.

Esa pasión del inicio no necesitaba muchos detalles. Generalmente nos dejábamos llevar solo por el momento. Los ideales se van quedando guardados, solo para pasarla bien. Todo eso que se estaba viviendo nos llevaba a tomar las decisiones de continuar juntos, luego de vivir juntos o casarse. Lo que en esos momentos importaba era vivir el presente. Ese presente nos hacía sentirnos como buenas parejas y también los ideales se van quedando atrás.

De primero le damos importancia a ser buena pareja y no ser buen amante. Al vivir juntos van saliendo los ideales y expectativas que teníamos sobre el ser buena pareja y ser buen amante, y ahí lo que nos gustaba ya no llega a llenar y también vemos las diferencias con lo que se quiere que sea la relación ideal o perfecta. Sin embargo, cada uno espera y desea algo diferente de acuerdo a cómo entiende el ser "buena pareja" y "buen amante". Entonces nos cuesta identificar qué se necesita para llegar a ser el perfecto amante para mi pareja.

Muchas mujeres tienen la idea de que un amante perfecto es detallista, caballeroso, y romántico; esta idea viene de las películas y estereotipos sobre la vida íntima en pareja. En la mujer, un hombre llega a ser un amante perfecto cuando demuestra el interés en ella, que no solo demuestre el interés sexual, sino también en quién es ella. La mujer necesita sentir e involucrar más los sentimientos y emociones en la relación que lo divertido y los beneficios que se pueden dar.

Para ser la amante perfecta no es necesario que siempre haya penetración, pero sí tiene que estar presente la pasión. La pasión es el poder llegar a transmitir con la mirada el deseo, el gusto y también el cariño. La pasión se da con el siempre seguirles coqueteando, con la ropa, con las miradas, con el estar arregladas para la pareja, con el no dejar de un lado la picardía que había cuando eran novios.

Si lo vemos desde este punto, no es el cuántas veces se tienen relaciones o que siempre tenga que haber penetración, sino que el hombre ve como perfecta amante a la mujer que logre demostrar que le gusta e interesa su pareja, la mujer que no tiene miedo de jugar y disfrutar con besos, caricias y complicidad; les gusta que la mujer sea segura de su sexualidad y lo demuestre. Les gusta poder compartir con ellas la sexualidad sin inhibiciones ni tabúes.

Si lográramos ver estos dos intereses y puntos, sabríamos identificar que el estar en pareja y ser buenos amantes no solo es el decir frases bonitas o ser buena ama de casa, sino que va con el demostrar una entrega completa, en todas las facetas de la pareja y momentos. En la cama la entrega tiene que ser igual que las demás áreas, porque es ahí donde la fuerza y complicidad de la pareja se forma, ya que los hace sentir más unidos y también se refuerza lo que cada uno siente.

Yoshi Alcalá
Psicología y Sexualidad
Licda. Psicología Clínica
Conferencista en temas de Sexualidad

martes, 1 de abril de 2014

¿El trabajar con mi pareja puede perjudicar nuestra relación?

En ocasiones, por motivos económicos o por el deseo de emprender un negocio junto a alguien de confianza, tomamos la decisión de trabajar con nuestra pareja. Esta decisión puede ser beneficiosa o positiva en ciertos aspectos, pero también debemos estar conscientes de que puede traernos dificultades si no sabemos solucionarlas a tiempo.

Entre los aspectos positivos podría mencionarse que, frente a los problemas laborales, nuestra pareja puede entendernos completamente, ya que vive estos problemas por igual. Él/ella conoce a las personas con quien tratamos en el trabajo y sabe perfectamente lo que puedo estar sintiendo frente a determinada situación, lo cual puede hacer más fácil el sentirnos comprendidos.

Por otro lado, dentro de los aspectos negativos encontramos que puede resultar agobiante el que la pareja esté en el mismo lugar que nosotros durante todo el día, por lo que la ilusión de ver al ser amado al llegar a casa, hacer la cena juntos, contarle cómo estuvo nuestro día, etc. tiende a disminuir. Si pasamos todo el día con el otro, será más difícil sacar temas de conversación nuevos. El llegar a casa y saber que encontraremos a nuestra pareja puede ser un aliciente que nos haga salir del trabajo, mientras que si paso todo el día con el otro, dicha ilusión se ve opacada.

El compartirlo todo puede dar lugar a que se produzca un aburrimiento en la relación y que la rutina se apodere más fácilmente de la pareja. Frente a esto, pueden tomarse algunas siguientes opciones, como comer por separado durante las horas laborales, realizar de manera independiente actividades como ir al gimnasio, ir al cine, etc. Esto nos permitirá tener un círculo de amistades distinto, lo cual enriquecerá la relación, ya que, aunque es positivo tener amigos en común, también lo es el cultivar nuestras propias amistades.

También ocurre que, al llegar a casa, nos es más difícil dejar a un lado nuestro rol como trabajador/a, descuidando así el rol como pareja. Aún cuando nuestra pareja sea también nuestro socio, jefe, compañero o empleado, debemos recordar que éste es un rol que se cumple dentro del trabajo, pero fuera de él es nuevamente nuestro ser amado. Por esta razón, es recomendable tener presente que los problemas del trabajo, en el trabajo se quedan; de lo contrario nuestra vida girará en torno a lo mismo las 24 horas del día, dejando de lado aspectos tan importantes como la convivencia de pareja.

También existe la posibilidad de que si se ha montado un negocio con la pareja, las familias de cada miembro intenten involucrarse y opinar al respecto. Suegros, primos, hermanos y parientes en general pueden inmiscuirse dentro de un proyecto que originalmente era de dos. Por esta razón, desde un inicio es recomendable establecer con la pareja y negociar qué tanto mi familia y la de él/ella participarán en esto, y consultar cualquier decisión primero con el otro, ya que muchas relaciones familiares se ven afectadas por este tipo de conflictos laborales.

Todas estas situaciones aunque no son fáciles de manejar, siempre tendrán una salida cuando ambos se esfuercen por afrontar y solucionar a tiempo dichos problemas.

Regina Vides
Psicología de Pareja
Licda. Psicología Clínica
Magister en Terapia Familiar y de Pareja (España)

martes, 11 de febrero de 2014

El desarrollo de la empatía

Aunque todas las personas nacemos con la capacidad para ser empáticos, la empatía es algo que también debe enseñarse a los hijos. Así pues, son las madres y padres y, en general, cualquier persona que se relacione con los niños, quienes pueden ayudarle a desarrollar esa capacidad de empatía o, por el contrario, frustrarla creando niños demasiado centrados en sí mismos.

Aunque alrededor de los dos años de edad, ya pueden encontrarse en los niños ciertos comportamientos que podrían llamarse empáticos, como dar su juguete a alguien a quien ve llorar, no es probable que realmente compartan la emoción de la otra persona. Sobre los cuatro años, los niños comienzan a asociar sus emociones con los sentimientos de los demás, y son capaces de sentir el dolor que sienten otros. Lo que puede que no hagan muy bien a esta edad es responder de una manera apropiada ante el dolor ajeno. Por ejemplo, un niño que ve que otro se ha golpeado y está llorando puede ir a consolarlo al sentir su dolor, pero otro puede golpearle porque siente el dolor de otro niño y se siente mal, considerando al otro como la fuente de su malestar.

Por tanto, es tarea de padres y madres enseñarles tanto a ponerse en el lugar de los demás como a responder de manera adecuada. Si tu hija de 4 años grita al pasar "¡Mira que hombre tan feo!" puedes aprovechar la ocasión para explicarle que no debe decir eso porque ese hombre puede sentirse mal y preguntarle: ¿A que a ti no te gustaría que te dijeran que eres feo?

Si un niño inflige algún daño a otro niño a un animal, regañarle sin más o decirle "estate quieto", no es suficiente para ayudarle a ser más empático. Es necesario hacer que se ponga en el lugar del otro, que entienda que le ha hecho daño y preguntarle cómo se sentiría él o ella si alguien le hiciera eso.

A partir de los 5 años, se pueden usar también situaciones hipotéticas para desarrollar la empatía de los niños. Y a partir de los ocho años ya son capaces de entender que una persona puede sentir algo diferente a lo que sentiría él o ella en la misma situación, de manera que puedes ayudarle a tu hijo a desarrollar este aspecto más complejo de la empatía preguntándole, por ejemplo, que cree que sentirían cada uno de sus amigos en diversas situaciones (por ejemplo, al hablar en clase, antes de un examen, si alguien les llama tontos, etc.).

Ana Muñoz

martes, 7 de enero de 2014

"¡Viva la nueva ética del amor!"

"El amor fiesta es una utopía que se construye cada mañana, cada atardecer, cada noche, cuando siento la posibilidad de acercarme al otro o a la otra sin posesión".

Llegar a vivir esa clase de amor, nada posesivo ni asfixiante, es la nueva propuesta de la socióloga francesa Florance Thomas presentó a una multitud de hombres y mujeres las seis premisas de una nueva ética del amor.

Ese día decenas de vallecaucanos salieron del atiborrado recinto deseosos de amar de otra forma y la invitación de Florance se repetía en los comentarios de los asistentes: "¡viva la nueva ética del amor¡".

Por eso quienes aún creen que amar es asfixiar al otro con posesivas y engañosas promesas como "tú eres yo y yo soy tú" y "te amaré toda la vida" o con patriarcales elogios que no son tal: "me gustas cuando callas" (Neruda), tendrán la posibilidad de salirse del paradigma o por lo menos estudiar los nuevos adverbios del amor y conjugar otros verbos como madurar, tolerar y liberar...

Necesitamos...

El amor, la locura más curativa y civilizadora del mundo, siempre y cuando aprendamos a amar sin promesas, sin juramentos de felicidad eterna, sin engaños. Con el augurio de amar al otro o a la otra libre, sabiendo que no por esto evitaremos el dolor, pero siempre seremos en el amor.

Menos cópula, genitalidad e instinto y más lenguaje, erotismo y escucha del otro u otra.

Menos afán, más calma.

Menos consumo y más satisfacción del otro y de la otra.

Menos verdad absoluta, menos adverbios de un amor totalizante, como el asfixiante: 'yo soy tú y tú eres yo'.

Dejar de pedir al otro que nos ame para siempre.

Menos símbolos de un amor totalizante, del machismo, de la ignorancia y una opción madura desde la tolerancia.

Menos madres desde la confraternidad y más mujeres protagonistas modernas de sus existencias y dueñas de sus cuerpos.

Menos hombres producto de una ideología trasnochada de la virilidad, más paternalización y discursos masculinos de una vida cotidiana. Más compromisos decididos de los hombres para cambiar el poder por una caricia, una fragilidad.

Preguntarnos por una posibilidad de reconstruir los viejos pactos del amor, que se habían construido sobre cimientos de poder que imposibilitan todo diálogo y convivencia.

No hay un otro u otra para mí

El amor de los boleros, de las baladas y de los vallenatos, que extraen sus contenidos de nuestros imaginarios amorosos son simples metáforas que nos ayudan a soportar la realidad que es otra, aun a cuento del enamoramiento, la primera fase del amor.

Ilusiones muy arcaicas toman la delantera y abren la puerta al deseo de colmar el vacío, de calmar ese deseo de fusión y perderse en el otro.

El enamoramiento es la trampa fantástica: "por fin encontré al otro que me va a complementar, me colma de todo, yo soy tú y tú eres yo, amor mío". "Veo el mundo con tus ojos".

Una mañana ese yo se estrella contra una pared y mientras más se haya creído tales promesas, más duro o más apegado esté a esa etapa, más fuerte va a ser el golpe.

Derecho a la indiferencia

El amor es complejo y diverso, heterosexual y homosexual, explica Florance Thomas.

Repensar el amor es ampliar sus fronteras y abrirlas a otros encuentros que permitan que dos hombres o dos mujeres puedan vivir el deseo amoroso, desde el legítimo deseo a la diferencia, para luego exigir el derecho a la indiferencia.

En Colombia apenas se está buscando el derecho a la diferencia. En los países europeos la consigna es el derecho a la indiferencia, es decir que homosexuales y heterosexuales bailen juntos y no obligar a los primeros a vivir en guetos.

Derrumbar las fuentes de la homofobia. Gays y lesbianas nos incitan a cultivar la voluntad de ir más allá y de actuar sobre nuestro futuro, a partir del cual sería posible reintentar nuevas formas de relaciones consigo mismo y con los otros, rechazando modos de vida impuestos y resistiéndose a la liberación sexual obligada.

Hablar de tolerancia y de diferencia se debe hacer desde la tierna edad y en la cotidianidad.

Cómo amar de otra manera

Las formas de amar que subsisten fueron articuladas por el lenguaje, la historia y la cultura. Hoy en día se ha pasado de la cópula y del instinto, al deseo y al amor, se ha convertido el sexo en sexualidad.

El reto no es hacer el sexo, copular, sino hacer dramáticamente el amor con un otro o una otra desconocido e innacesible, aunque se llega a creer tramposamente que ese otro u otra se conoce. Para el amor existe una nueva ética.

Entre el demandar amor y su respuesta hay una distancia, un vacío. Demandar amor es pedir algo que el otro u otra no me puede dar. Es confrontarse con el vacío, con la insatisfacción o con una satisfacción que siempre será parcial.

Madurar en el amor es aceptar esa carencia, entender que no existe un otro o una otra que se acopla perfecto a mis demandas y que gracias a este vacío existe el deseo.

Porque siempre falta amor sigo buscando y así vivo y me vuelvo sujeto de la cultura. Si el otro me colmara entraría en un nirvana y me dejaría morir.

Y el origen del amor que podemos dar se encuentra en el amor recibido, pero recibido bien, no de la sobreprotección.

Cuando uno entiende que no hay un otro para mí uno se vuelve capaz de amar. Ningún otro podrá satisfacer mis demandas y el otro espera de mí lo que no le puedo dar. Entenderlo significará que toleramos que el otro o la otra no va a ser mío(a) y que siempre subsitirá en su diferencia.

El otro subsiste en su diferencia

El otro siempre va a penetrar el límite de mi libertad.

El enamoramiento no supone un paso cerrado, una fusión asfixiante: "respiro por tu boca", "veo el mundo con tus ojos", es un proceso amoroso casi sicótico y paradójicamente solitario, porque finalmente negamos al otro.

Los protagonistas del amor han cambiado, ya no son Efraín y María. Las mujeres están aprendiendo a hablar y desear desde nuevos lugares y el viejo guión amoroso de la eternidad ya no sirve.

A partir del reconocimiento de la diferencia existencial de sujetos libres y autónomos y del aprender a definir "yo soy yo, tú eres tú" se logrará una nueva manera de amar. Reconociendo que "no tengo para ti lo que esperas de mí" y admitiendo así que la soledad es el meollo de la condición humana.

Ellas y ellos

Las colombianas apenas están aprendiendo que sólo desde una imagen de sí mismas gratificante y menos culpable, el amor se torna en una fuente límpida de goces .

Sólo aprendiendo a enamorarse de la distancia que nos separa hay posibilidad de encuentro. Sólo desde la libertad es posible el amor. Desde su propia palabra del amor y el erotismo las mujeres descubrirán un goce que no se tiene que alimentar del goce masculino.

Mientras no haya mujeres en las mesas de negociación no va a ver nadie que ponga sobre el tapete la vida cotidiana, los problemas domésticos, el amor, el erotismo y esos temas hacen parte de la paz.

La masculinidad no es una esencia, es una ideología, una construcción. Hay que desterrar sueños de hombre como: "La amo a usted dependiente, luego adorable", "Me gustas cuando callas...".

Abandonando los privilegios que les otorgó una cultura patriarcal, dejando de ser amos del saber del mundo, del saber sobre las mujeres y dejando de ser dueños de sus existencias los hombres podrán encontrarse, sin vacilaciones y ambivalencias, con ellos mismos y luego con las mujeres.


Por Isabel Peláez Reportera de El Pais

lunes, 30 de diciembre de 2013

Los espacios personales y compartidos en la pareja


Hace falta experiencia para poder hablar de La Pareja. Existen dos clases de experiencias: La experiencia de haber estado mucho tiempo con alguien y la experiencia de haber tenido diferentes parejas. Es raro que pasen ambas cosas.

Para que una pareja sea saludable es muy importante señalar los espacios personales y los compartidos. Muchas veces esto genera problemas en la pareja. Se dice que “la pareja debe ser a tres”, él, ella y la pareja.

Aquí no se comparte todo, pero sí tienen partes en común. Es una circunstancia muy flexible donde se fusionan bien.

Aunque parece sencillo, no lo es. Muchas veces nos sentimos amenazados porque nuestro compañero no comparte con nosotros tanto como quisiéramos. Pensamos de todo: que nos quiere menos, que no somos importantes para él, que prefiere hacer otras cosas en lugar se estar con nosotros… Queremos competir con sus espacios personales, lo que es un gran error.

Si nuestra pareja mantienen las actividades que le criticamos acabaremos sintiéndonos ignorados. Pero si por el contrario renuncia a sus espacios para hacernos sentir bien y así “demostrarnos” su amor, lo único que conseguiremos será que sienta rencor hacia nosotros porque le hemos obligado a dejar algo que le gustaba. Debemos entender que cada uno tenemos que hacer cosas que no compartamos con el otro y que eso es sano.

Hay un ideal cultural que va totalmente en contra de los espacios personales. Es la famosa idea de “la media naranja” o la de “almas gemelas”, “dos partes de una unidad que que se buscan por el mundo y vagan incompletas hasta encontrarse”. Estos conceptos plantean un modelo de pareja en que los componentes dejan de existir para formar una unidad. Él y ella ya no existen, “ahora somos uno”.

Por suerte esto es imposible de conseguir, aunque actúa como horizonte para algunas parejas, es un ideal al que se dirigen.

Tienen un mínimo espacio personal pese a que tienen buenas intenciones en esta postura. Creen que el amor se trata de eso, pero terminan sintiendo asfixia. Y en realidad no se trata de que la otra persona “asfixie” al otro, si no que hay poco espacio entre ellos. Su personalidad la ha absorbido la pareja.

Es verdad que hay momentos muy placenteros en una pareja, pero si la combinación se transforma en habitual, seguramente los dos acaben sintiéndose empobrecidos y encerrados.

En consecuencia a esto le hemos conseguido un nuevo tipo de pareja.

Este modelo es mucho mejor que el de la media naranja. No se invaden el uno al otro y los pocos espacios que comparten son agradables y muy valiosos. Aunque también se pierden cosas como los proyectos de futuro, que se hacen muy difíciles. También acompañarse en momentos duros, ya que estos momentos superan el espacio que le han concedido a la pareja.

Así llegamos a una serie de preguntas: ¿cuánto tiempo es el adecuado para la pareja y cuánto para cada uno? ¿Cómo de cerca es demasiado cerca y cuánto de lejos es demasiado lejos? En realidad no hay respuesta a estas preguntas, es trabajo de la pareja encontrar el punto adecuado. El punto en que se sienten cómodos y no sienten asfixia. Es probable que uno necesite más espacio que el otro, pero esto no tiene que ofender ni hacer sentir mal al otro. No se trata de repartir a partes iguales, sino de dar a cada uno lo que necesite.

Fijar los espacios es un trabajo que se debe ir haciendo poco a poco a medida que vayan surgiendo cosas en la pareja. Puede ser que a veces, para llegar a un acuerdo, tengan alguna discusión pero serán necesarias para así poder definir las necesidades de cada uno, los espacios comunes y personales. Es algo básico en la creación de la relación de pareja.

“No camines delante de mí porque no podría seguirte. No camines detrás de mí, porque podría perderte. No camines debajo de mí, porque podría pisarte. No camines encima de mí, porque podría sentir que me pesas. Camina a mi lado, porque somos iguales” Jorge Bucay

Vanessa Arjona

martes, 17 de diciembre de 2013

¿Cómo y cuándo hablar con su hijo sobre el sexo?

Hablar de sexo con alguien, y mucho más a su hijo, puede que le cueste..

Es posible que se sienta incómodo, avergonzado, o preocupado por darle a su hijo demasiada información, y demasiado pronto.

No permita que por éstas preocupaciones deje de darle a su hijo una buena educación sobre los hechos de la vida. Es muy importante que usted hable con su hijo sobre el sexo por muchas razones. Por ejemplo:

Su hijo escuchará las historias sobre sexo en el campo de juegos, en las películas, programas de televisión y en los medios de comunicación, esta información puede no ser exacta. Usted necesidad educarlos a ellos de forma que conozcan los hechos.

Ser consciente de sus cuerpos y el sexo desde una edad temprana significará que su hijo comprenda lo correcto de lo erróneo, y será capaz de identificar si un adulto se comporta de manera inadecuada o los toca.

Hablar abiertamente sobre el sexo le permita que su niño saber que pueden venir a usted si tienen alguna inquietud.

Debe debatir cuestiones tales como el embarazo y las infecciones de transmisión sexual a los niños más mayores, ellos sabrán tomar precauciones y cuidar de sí mismos.

El conocimiento de los hechos y cuestiones hará que su hijo tenga menos probabilidades de experimentar antes de que estén preparados. Darles la confianza a conocer su propia mente cuando se trata de sexo.

Hable con su hijo sobre el sexo y desde una edad temprana. Ésto hará que sea menos incómodo para usted y su hijo. La pubertad puede ser una época de temores para un niño, de manera que se debe explicar lo que le está sucediendo a su cuerpo y por qué.

En general, la educación sexual debe ser una progresión gradual desde una edad temprana. Pregunte si en la escuela de su hijo se les enseña y como usted puede participar.

No se limite a hablar de sexo en el sentido físico, asegúrese de hablar con su niño acerca de los aspectos emocionales de hacer el amor. Explique que el sexo es extraordinario, que ocurre entre las parejas que se aman unos a otros y están preparados para ello.

Hable con su hijo sobre la importancia de esperar hasta que encuentren la persona adecuada.

Aquí tiene algunos consejos para hablar con su hijo sobre el sexo:

-Asegúrese de que sabe lo que está hablando! Consiga toda la información antes de hacercelo saber al niño. Hay una gran cantidad de libros y de recursos disponibles.

-Es posible que tenga que escribir exactamente lo que quiere decirle a su hijo de antemano. Luego puede practicar, y evitar diciéndole demasiado, o demasiado pronto.

-Tratar de ser lo más natural y relajado como sea posible, si quiere que se sienta cómodo en el abordaje que usted va hacer, hágale preguntas.

-Podría ser una buena idea tomar un ejemplo, si sabe de alguien su hijo que está embarazada, o que ven una pareja besarse en un programa de televisión, luego puede usarlo como punto de partida.

-Elige una hora en la que normalmente pasan tiempo juntos, por ejemplo en el coche, después de las comidas, o cuando un programa de televisión ha terminado. Ésto hará que la conversación sea más natural.

-Sea lo más honesto que pueda.

-Utilice libros o folletos para verlos juntos.
Prepárese las preguntas difíciles. Los niños son curiosos! Si le piden a usted algo que no ha preparado y no sabe qué decir, puede decir algo como "No estoy seguro, vamos a hablar de eso más tarde". Si la pregunta es razonable, asegúrese de responder.

-Pregúntele a su niño por su opinión. Ésto hace que se sientan valorados, y que se involucre más en la conversación, en lugar de simplemente hablar de ello.

-Asegúrese de decirle a su hijo que si se está preocupado por alguna razón, o tiene alguna pregunta, pueden venir a usted. Ser accesibles y honesto en todo momento.

No deje que el sexo se convierta en un tema tabú, un niño puede crecer creyendo que el sexo es malo, cuando en realidad es parte de una relación sana entre dos personas que se aman.

Fuente: Todo para padres e hijos

viernes, 13 de diciembre de 2013

Acaparador

El acaparador es una persona absorbente , que quiere ser el núcleo de tu vida y que tu gires en torno de él, el acaparador por esencia es egoísta, celoso, envidioso, es él y solo el, pocas veces o casi nunca piensa en la otra persona, usa artimañas y su afición es alejar todo aquello que él piensa que es su adversario y de una manera puede representar un peligro para seguir en su acaparamiento y su manipulación casi siempre son las victimas de situaciones que ellos mismo crean y diseñar con su toque personal.

Siempre vemos acaparamiento en las relaciones amorosas, el hombre tiende a ser acaparador de su pareja, trata de alejarla de su familia, sus amigos e invade con pretexto su espacio, hay mujeres que también acaparar al novio, esposo e hijos por mal concepto de pertenencia , cuando somos almas individuales y con conciencia propia; se debe respetar el espacio de cada quien porque la vida es compartir , la vida no es atadura porque se pierde la esencia y casi siempre el cansancio vence al amor y al cariño.

Quien ama da libertad y si es tuyo se quedara a tu lado sin manipulación, ni engaño, aquel que ahorca, que usa la violencia para tener alguien a su lado es un pobre ser que ha perdido su amor por sí mismo; el acaparador es el nivel más alto de egoísmo, de falta de lealtad, es aquel que vive a través de otro sin importar si está de acuerdo, si es feliz.

Ellos son dueños de la verdad absoluta y no apoyan el crecimiento del otro. Cuídate de un “ acaparador” si cedes a la primera te dejaras llevar en una aborigen de negación de tu propio ser y morirás como persona.

MONICA ZERPA. ELANGELUS

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Sexualidad y autoestima

La sexualidad, es uno de los temas candentes en las parejas, puede generar muchas satisfacciones y ser un gran motivo de placer o puede ser una gran fuente de frustraciones, conflictos e insatisfacciones.

No existe una regla de oro, que diga cuantas veces, como y cuando se deben tener relaciones.


Eso depende de cada pareja en particular y de sus miembros.

Cuando ambos quieren y están dispuestos resulta muy satisfactorio, pero cuando uno de los dos quiere más que el otro terminan por presentarse algunas dificultades que si no se manejan con tacto y diplomacia afectan en gran medida nuestra relación de pareja.

De igual manera dificultades al interior de la pareja, afectan nuestra sexualidad, por que al fin y al cabo la sexualidad hace parte de todo el sistema comunicativo de la pareja. La sexualidad y la relación van en ese sentido de la mano.


La autoestima es un factor que juega en doble dimensión.

Tener una autoestima adecuada, y un adecuado concepto de mi mismo, ayuda en gran medida a que la sexualidad sea sana y saludable.

Me siento capaz de complacer y de ser complacido, de amar y ser amado, de entregarme plena y satisfactoriamente a mi pareja.

Cuando las relaciones son satisfactorias favorece al clima de la relación en general, pero cuando se percibe la sexualidad como deficiente, nula o escasa, o hay dificultades en ella, termina por menoscabarse la autoestima de uno o de ambos miembros de la pareja.

Es posible que quien tenga dificultades llegue a sentirse "culpable" por no poder satisfacer al otro, y así mismo, el compañero puede sentirse "culpable", por que no logra que el otro pueda entregarse completamente a la sexualidad. En algunas ocasiones puede presentarse el hecho que uno de los dos culpe al otro, o ambos se culpen entre sí, por lo cual las relaciones sexuales se viven con enojo y frustración la situación.

Si resumimos, una buena autoestima ayuda y favorece al clima sexual y una sexualidad 
deficiente puede llegar a perjudicar la autoestima.

Analicemos esto con detalle
Hay algunos factores a nivel de la sexualidad que influyen para que nuestra autoestima y el concepto que tenemos de nosotros mismos sean positivos.

En la infancia adquirimos conceptos acerca de nuestro propio cuerpo, y del sexo, así como la forma “adecuada” de relacionarnos con él.

Cuando la educación a nivel sexual ha sido demasiado rígida, se tiende a vivirla sexualidad como un tabú., como incómoda y vergonzosa.

Durante la adolescencia experimentamos cambios corporales y sentimientos hacia nuestro propio cuerpo, si nos sentimos o no cómodos con él, si la imagen que percibimos se acopla o no a lo que deseamos, o a lo que los medios sociales y la sociedad esperan de él. Lo que influye directamente en la imagen que tenemos de nosotros mismos, nuestro autoconcepto y por ende en nuestra autoestima.

Es en esta etapa donde comienzan las primeras experiencias sexuales que están marcadas, valga la redundancia por la inexperiencia, lo que en muchas ocasiones hace que sean insatisfactorias a nivel personal o de pareja y pueden dejarnos marcas imborrables en nuestra vida y para nuestro desempeño sexual, y ocasionarnos por consiguiente afectar nuestra autoestima, lo cual no siempre es fácil de superar.

A nivel del hombre, se presentan las primeras relaciones que se caracterizan en general por una falta de control de la eyaculación o una eyaculación precoz, que poco a poco y con la experiencia se va mejorando.

Miedo y angustia ante las primeras relaciones, ante la pérdida de la virginidad, y pese a que los deseos son grandes, muchas veces estas angustias los invaden al punto que no pueden controlar la erección o no pueden tenerla, lo que genera muchos conflictos a nivel personal.

Muchos adolescentes están centrados en sí mismos y en la propia satisfacción, y se olvidan de que una relación sexual son dos, y que es importante que la mujer también quede satisfecha

En la mujer, las primeras relaciones también están marcadas por la angustia y el miedo, de perder la virginidad, a quedar embarazada, a que la experiencia sea traumática o dolorosa, que no sea el hombre al que se quiere entregar aquella primera vez, con la que sueña, como la entrega dorada a su príncipe azul.

Muchas veces la inexperiencia tanto propia como la de su compañero, la llevan a tener sentimientos negativos, que sumados al dolor de la primera penetración, y a la falta de atención de su pareja contribuyen a que la sexualidad posterior sea asociada con estos estímulos negativos, que le impiden la entrega total o disfrutar desde el placer la relación sexual.

En la edad adulta, influyen también las experiencias que tenemos sobre nuestro desempeño sexual.

La experiencia nos ayuda poco a poco a que nuestras relaciones sean mejores, pero en el caso en que se presenten relaciones deficientes, o poco satisfactorias, terminarán también por dañar nuestra imagen a nivel de la sexualidad, a vivirla no con placer y agrado, sino a asociarla a un cúmulo de situaciones negativas que nos acompañarán a lo largo de nuestra vida.

Cuando se han vivido experiencias traumáticas como intentos de violación, o abuso sexual, y no se han elaborado estas situaciones, la sexualidad puede ser vivida como poco placentera, culpabilizante, y puede asociarse inconscientemente con estos momentos de abuso y maltrato y que por ende, menoscaban la autoestima, la seguridad y la confianza en si mismo.

El miedo a no cumplir con las expectativas o con lo que espera el otro, de nuestro desempeño sexual puede influir en gran medida en nuestras relaciones sexuales


Mitos relacionados con la sexualidad

- a nivel corporal, debemos tener el cuerpo que los medios sociales nos venden y que se considera adecuado para la sociedad.

Cuerpos atléticos, esbeltos, bien formados, que determinan Si estoy o no satisfecha con mi apariencia, y con la forma Como me veo.

Si nosotros no nos sentimos cómodos y satisfechos con nuestro cuerpo, ¿Cómo podremos, entonces sentirnos bien , cuando estemos con nuestra pareja?

- para el hombre, el tamaño del pene es un gran mito, esta asociado a la virilidad masculina, y a la capacidad de dar o no, el suficiente placer a la mujer.

Pero no es el tamaño del pene, lo que hace que la relación Sea más placentera o no, sino como se lleve a cabo la relación.

El primer tercio de la vagina, es el más sensible en la mujer, Por ello, no se necesita un tamaño grande del pene para lograr satisfacer a la mujer.

De igual manera el punto más sensible de la mujer por el cual puede conseguir más fácilmente orgasmos, e incluso varios en una sola relación, es el clítoris y este se encuentra afuera de la vagina.

Además que la satisfacción sexual, está dada no solo por la penetración sino por la capacidad de realizar juegos eróticos, y calentamiento previo, que enriquecen la vida sexual de la pareja.

- la satisfacción sexual no está en manos de uno solo de los miembros de la pareja, no es el uno solo el responsable de satisfacer al otro, ambos deben comprometerse, entregarse, y estar dispuestos a dar y recibir placer.

A ser capaz de explorar, de enriquecer y fomentar el placer y la entrega sexual.

Diana Ohana

jueves, 28 de noviembre de 2013

Valores necesarios para la convivencia humana

SOLIDARIDAD: No es una obligación ni un sentimiento superficial, es una actitud que supone generosidad y que se asume voluntariamente. Es un llamado de la conciencia a la igualdad, a buscar soluciones para aliviar la pobreza, la marginación y la falta de recursos de otros seres humanos.

Ser solidario implica compartir tiempo, espacio y energía con todos los miembros de la sociedad, cooperar y comprometerse a vivir en armonía. Todos, de alguna manera, podemos colaborar para aliviar el sufrimiento ajeno y ayudar al prójimo en sus necesidades. La solidaridad no puede ser mero sentimentalismo; del corazón se debe pasar a la razón y de ahí a la acción comprometida. Una manera de vivir la solidaridad puede ser la de ayudar como voluntario en un grupo organizado.

LABORIOSIDAD: Significa trabajar con amor es decir, con esmero, poniendo intensidad y procurando hacerlo de la mejor manera posible. La persona laboriosa aprovecha el tiempo, trabaja con orden y termina las tareas iniciadas. El trabajo es un don, un privilegio, con el que la persona se autoperfecciona. Ocupación productiva.

RESPETO: Es la consideración, miramiento, atención o deferencia que se debe una persona; es un valor que nos lleva a honrar la dignidad de las personas y a atender sus derechos. Todo ser humano, sin ninguna discriminación, merece un trato cordial y amable, comprensión de sus limitaciones, reconocimiento de sus virtudes, aprobación a su derecho de ser autónomo y diferente, acato a su autoridad y consideración a su dignidad. Portarse convencido de que todo el mundo tiene su dignidad, reconocerla y no despreciar a nadie.

RESPONSABILIDAD: Implica cumplir a cabalidad los propios deberes. Existen deberes que son consecuencia de la naturaleza del ser humano y de los fines que el ser humano tiene, la persona responsable asume las consecuencias de sus actos intencionados, resultado de las decisiones que tome o acepte; es consciente de sus responsabilidades y está dispuesta obrar de acuerdo con ellas. Poner la vocación en lo que se hace, para que resulte lo más perfecto posible.

DISCIPLINA: Practicar ejercicios que llevan al dominio del conocimiento de sí mismo y de la ciencia. Es la exigencia o esfuerzo personal que cada ser humano debe poner para alcanzar sus metas.

AUTOESTIMA: Es la valoración positiva de uno mismo. Es la percepción personal que tiene un individuo sobre sus propios méritos y actitudes. Es el concepto que tenemos de nuestra vida personal.

AMISTAD: Seleccionar por las cualidades espirituales a quienes se les debe brindar la intimidad dentro de la vida social.

VERDAD: Es sinceridad y transparencia. Supone honradez intelectual para buscar siempre la verdad de las cosas. Ser veraz significa que sus palabras y sus actos estén llenos de verdad. Veracidad quiere decir que todo lo que se dice y hace se ajusta a la realidad. La persona berza habla y se expresa ajustándose a lo que piensa. No permite ninguna distorsión entre sus pensamientos, palabras y sentimientos. Una persona verza es una persona auténtica, que se muestra tal como es, que no aparenta lo que no es. Nitidez y claridad en todos los juicios y razonamientos.


ALEGRÍA: Es un estado de ánimo resultado de practicar el bien y de amar a las personas. No se debe confundir con aquella alegría que resulta del placero del bienestar físico. Alegría es estar lleno de felicidad, paz y amor. Es disfrutar de lo que se hace. Es apreciar el don de la vida. Alegría es disfrutar las cosas simples de la vida. Es un motor que nos impulsa a salir adelante cuando nos sentimos afligidos o con problemas. Exaltación interior por la posesión de algo que nos cautiva y trastorna la felicidad.

COMUNICACIÓN: El hombre es un ser social por naturaleza, y la comunicación, en sus diversas manifestaciones, es el medio por excelencia para interactuar con sus congéneres. La comunicación entre las personas es el resultado de múltiples métodos de expresión desarrollados durante siglos, los gestos, el desarrollo del lenguaje oral y escrito y la necesidad de realizar acciones conjuntas juegan un papel importante.

TOLERANCIA: es la disposición para admitir en los demás una manera de ser, de obrar, o de pensar, distinta de la propia, especialmente en cuestiones políticas y prácticas religiosas. La verdadera tolerancia implica un difícil equilibrio entre diversos factores aparentemente antagónicos: respeto a todos, contra convencimiento por las ideas propias; escuchar y aprender, frente a difusión de certezas personales; acogida a todos contra empeño por ayudar a cada persona. No es solo la aceptación del otro en su diferencia, sino la orientación hacia el otro para conocerlo y a través de él, conocerse mejor.

ARMONÍA: es la perfecta conjunción de las partes de un todo para lograr un fin único que muestra la realidad con toda su belleza. En el ser humano, y en sus relaciones interpersonales es la presencia equilibrada de valores como buen gusto, moderación, paz interior, concordia, orden, etc. La persona cuya vida posee armonía se caracteriza por su serenidad, paz interior, objetividad, madurez, mesura y dominio de sí.

COMPRENSIÓN: Es la capacidad para captar y entender los distintos factores que influyen en la forma de ser, en el estado de ánimo y en el comportamiento de otras personas. Implica el deseo de entender y ayudar, mirando las cosas desde puntos de vista ajenos a los nuestros, y teniendo en cuenta las circunstancias y los factores decisivos en cada caso.

CONFIANZA: Significa familiaridad en el trato con los demás, tener fe en alguien, seguridad en la rectitud del otro, expectativas positivas ante las capacidades de alguien.

Fuente: El mundo de los valores

lunes, 28 de octubre de 2013

¿Cómo y cuando hablar de sexo con su hijo?

Hablar de sexo con alguien, y mucho más a su hijo, puede que le cueste!!!
Es posible que se sienta incómodo, avergonzado, o preocupado por darle a su hijo demasiada información, y demasiado pronto.

No permita que por éstas preocupaciones deje de darle a su hijo una buena educación sobre los hechos de la vida. Es muy importante que usted hable con su hijo sobre el sexo por muchas razones. Por ejemplo:

Su hijo escuchará las historias sobre sexo en el campo de juegos, en las películas, programas de televisión y en los medios de comunicación, esta información puede no ser exacta. Usted necesidad educarlos a ellos de forma que conozcan los hechos.

Ser consciente de sus cuerpos y el sexo desde una edad temprana significará que su hijo comprenda lo correcto de lo erróneo, y será capaz de identificar si un adulto se comporta de manera inadecuada o los toca.

Hablar abiertamente sobre el sexo le permita que su niño saber que pueden venir a usted si tienen alguna inquietud.

Debe debatir cuestiones tales como el embarazo y las infecciones de transmisión sexual a los niños más mayores, ellos sabrán tomar precauciones y cuidar de sí mismos.

El conocimiento de los hechos y cuestiones hará que su hijo tenga menos probabilidades de experimentar antes de que estén preparados. Darles la confianza a conocer su propia mente cuando se trata de sexo.

Hable con su hijo sobre el sexo y desde una edad temprana. Ésto hará que sea menos incómodo para usted y su hijo. La pubertad puede ser una época de temores para un niño, de manera que se debe explicar lo que le está sucediendo a su cuerpo y por qué.

En general, la educación sexual debe ser una progresión gradual desde una edad temprana. Pregunte si en la escuela de su hijo se les enseña y como usted puede participar.

No se limite a hablar de sexo en el sentido físico, asegúrese de hablar con su niño acerca de los aspectos emocionales de hacer el amor. Explique que el sexo es extraordinario, que ocurre entre las parejas que se aman unos a otros y están preparados para ello.

Hable con su hijo sobre la importancia de esperar hasta que encuentren la persona adecuada.

Aquí tiene algunos consejos para hablar con su hijo sobre el sexo:

-Asegúrese de que sabe lo que está hablando! Consiga toda la información antes de hacercelo saber al niño. Hay una gran cantidad de libros y de recursos disponibles.

-Es posible que tenga que escribir exactamente lo que quiere decirle a su hijo de antemano. Luego puede practicar, y evitar diciéndole demasiado, o demasiado pronto.

-Tratar de ser lo más natural y relajado como sea posible, si quiere que se sienta cómodo en el abordaje que usted va hacer, hágale preguntas.

-Podría ser una buena idea tomar un ejemplo, si sabe de alguien su hijo que está embarazada, o que ven una pareja besarse en un programa de televisión, luego puede usarlo como punto de partida.

-Elige una hora en la que normalmente pasan tiempo juntos, por ejemplo en el coche, después de las comidas, o cuando un programa de televisión ha terminado. Ésto hará que la conversación sea más natural.

-Sea lo más honesto que pueda.

-Utilice libros o folletos para verlos juntos.
Prepárese las preguntas difíciles. Los niños son curiosos! Si le piden a usted algo que no ha preparado y no sabe qué decir, puede decir algo como "No estoy seguro, vamos a hablar de eso más tarde". Si la pregunta es razonable, asegúrese de responder.

-Pregúntele a su niño por su opinión. Ésto hace que se sientan valorados, y que se involucre más en la conversación, en lugar de simplemente hablar de ello.

-Asegúrese de decirle a su hijo que si se está preocupado por alguna razón, o tiene alguna pregunta, pueden venir a usted. Ser accesibles y honesto en todo momento.

No deje que el sexo se convierta en un tema tabú, un niño puede crecer creyendo que el sexo es malo, cuando en realidad es parte de una relación sana entre dos personas que se aman.


Fuente: Todo para padres e hijos


jueves, 17 de octubre de 2013

Enseña autoestima a tus hijos

PAUTAS FUNDAMENTALES PARA REFORZARLA

Lo más anhelado por muchos padres es comprobar cómo su hijo se encuentra seguro de sí mismo, tiene iniciativa, está motivado y se siente feliz.
Pero lo que no puede esperar es que todas esas cualidades se den forma espontánea en los niños. Los padres tienen una importante labor en el desarrollo de la autoestima de los hijos, pues son ellos quienes ayudan a afianzarla. Para tener éxito, sigue estas pautas :

Subraya sus cualidades y sus potencialidades. Recuerda que la autoestima es la base de la seguridad en uno mismo y que, inicialmente, se forma a partir de los juicios que formula sobre nosotros la gente de nuestro entorno, especialmente los padres.

Ayúdale a descubrir y a cultivar sus talentos naturales para incrementar su sentimiento de valía y capacidad.

Enséñale a valerse por sí mismo. A cada edad corresponden unos retos a superar (nada de vestirles y hacerles la cama cuando pueden hacerlo por sí mismos). Recuerda que la sobreprotección puede socavar la autoconfianza del niño.

Valora sus errores en forma positiva, no severa. Esto último sólo puede paralizarle y evitar que tome iniciativas en el futuro por miedo al fracaso. Las críticas, siempre constructivas.

Transmítele una percepción tranquilizadora del mundo. En lugar de los peligros, muéstrale las oportunidades y posibilidades creativas y positivas que éste le aporta. Así se relacionará con el entorno con confianza.

Considera a tu hijo como un ser único especial. En lugar de echar en falta las cualidades de “tu hijo ideal”, valora y resalta las que posee.

Acepta con alegría que eres felizmente imperfecto. Darlo a saber a tus hijos es una bendición liberadora, tanto para ti como para ellos.

Apóyale para superar sus problemas (timidez, torpeza, obesidad, rechazo a su propio físico) empezando por aceptarse tal como es, para que pueda aceptarse a sí mismo.

Fuente: Padres e hijos

martes, 8 de octubre de 2013

No Bromear Con el Maltratador

Algunas Víctimas, a veces intentan bromear con el Maltrato haciendo comentarios graciosos, como una forma de ignorarlo o para buscar alguna clase de complicidad con el Maltratador. Sin embargo, ello no sólo no suele evitar el problema sino que incluso suele reforzarlo, ya que quien responde con bromas ante una agresión da lugar a entender que no se respeta a sí mismo como persona o, incluso, al propio Maltratador. Ante el Maltrato jamás debe bromearse, ni siquiera la propia Víctima.

Por ejemplo, es el caso del niño que se hace el gracioso tras ser insultado o amenazado por un compañero de colegio. Ello puede hacer que éste parezca más despreciable, ridículo, etc. y, por lo tanto, más merecedor de recibir "castigo" correspondiente.

Fuente:
Campaña Por La No Violencia Contra Las Mujeres


sábado, 5 de octubre de 2013

¿Qué pasó con la ilusión?

¡Qué bonito cuando empiezas una relación de pareja! Miles de ilusiones te rondan en la cabeza. Todo es bonito. Vives flotando. Te arreglas sólo para él. Siempre estás con la ilusión de verle. No ves el momento en que podáis estar juntos, cada vez queréis veros más. Todo son palabras bonitas, caricias, besos…Ilusiones. Vives con la ilusión de vivir juntos, de veros cada día, a cada minuto, de poder compartir todo en la vida con él.
…Llega el día tan deseado, ¡por fin os vais a vivir juntos! ¡Qué ilusión! Durante un tiempo (por poner ejemplos, pondremos dos semanas – que puede variar según la pareja – algunas algo más, otras algo menos, depende de la pareja), todo es más o menos como lo habíais imaginado: besos, caricias, sexo, dulzura, ilusiones
Pero llega un día en que tenéis vuestra primera pelea desde que vivís juntos. Y notas que algo es distinto, que algo ha cambiado. Te preguntas cómo un ser tan cariñoso, dulce y romántico puede, en cuestión de segundos, cambiar tanto. ¿Cómo puede transformarse en “esa criatura” tan distinta a tu amado? ¿Dónde está, dónde se ha metido? Te sientes mal, pero lo que te duele no son sólo las palabras, lo que más te duele es de quién vienen. No te puedes creer que, de esa boca que tanto te gusta y que, hasta ahora sólo habían salido cosas bonitas, hayan salido tantas barbaridades. Porque cuando no vivíais juntos alguna vez pasó algo parecido (o peor), pero él se iba a su casa y tú a la tuya, al rato te llamaba y…. ¡PUF! Ya desapareció todo. Pensabas que eso cambiaría cuando vivierais juntos, porque “esas discusiones de antes eran solamente porque os deseabais tanto que la sola idea de veros lejos os atormentaba”…. :

Creías que eso cambiaría al iros juntos a vivir. Lo pasas mal y te preguntas qué pasó, por qué no ha cambiado tras vivir juntos. Pero llega la reconciliación y, al igual que antes pensabas que era el fin del mundo, que todas tus ilusiones se habían desvanecido, ahora piensas justo lo contrario: te invade la alegría, el sol vuelve a salir y todo vuelve a ser bonito. No le das importancia a lo ocurrido anteriormente y piensas, incluso le justificas: “Todo el mundo tiene un mal día”. Te culpas tú misma porque “tú le has provocado, le has hecho perder el control… ¡Te has pasado! ¡Con lo bueno que es!
Pasan días y todo va “a la perfección”, pero vuelve a ocurrir. Otra pelea, esta vez más fuerte que la anterior. Le pides, por favor, que pare porque te está haciendo daño. Pero no. La cosa sigue. Le buscas, quieres que termine ya y lo único que consigues es que se enfurezca más aún. Te gustaría saber qué ha sido lo que ha provocado la discusión para que se encolerice de tal manera. No encuentras la respuesta, lo que escuchas es que TÚ has dicho o hecho esto o lo otro. Entonces piensas que no merece la pena seguir. Piensas que tus ilusiones, ciertamente se han marchado. Te quieres armar de valor e irte de casa, piensas que es pronto para semejantes cosas y aún estás a tiempo… Algo te lo impide. Sabes que ya no le tendrás, que le echarás de menos. Piensas que sin él no podrás vivir y que todo cambiará.
Decides quedarte y darle otra oportunidad. Por fin os reconciliáis y se olvida todo. Otra vez sale el sol y cantan los pajaritos “¡Pero si es muy bueno, lo que pasa es que todo no le va a sentar bien! Es humano y tiene derecho a equivocarse. Es que para aguantarme a mí…
Vuelven a pasar los días y, ¿a que no sabes? Sí, eso que estás pensando: ¡Otra pelea! ¿Y ahora, cuál es el motivo? Según tú, “la convivencia, que es muy dura… ¡Si él es muy bueno!” Otra vez la misma operación: te culpas tú.
Cada vez las peleas son más frecuentes, el motivo da igual, la cuestión es pelear.

Te paras a pensar y caes en la cuenta de que cada pelea termina porque TÚ pides perdón, eres la única que cede en la relación. Él nunca lo hace, al contrario, si puede seguir culpándote, no duda en hacerlo. Te preguntas cuántas oportunidades le has dado ya… son muchas. Te preguntas hasta cuándo la cosa seguirá así. Te preguntas si es es normal o es maltrato. Descartas esa idea rápidamente porque es imposible que tu amado sea un maltratador. “Él no es así”. A pesar de que has pasado por muchas humillaciones y ofensas de su parte, no quieres creer que él sea “eso”.
¿Cuántas veces has soñado con que se lance a tus brazos, que te calle a besos, y te “forre” de abrazos en medio de una pelea, cuando más enfadada estás? Desafortunadamente, nunca lo hace… Te sientes hundida, y sientes frustración. Sabes que no eres precisamente la mujer de sus sueños, sientes y crees que no eres la mujer que él quiere a su lado. No eres “su musa”.  Te culpas de todo y por todo. Como consecuencia, empiezas a dejarte, a descuidarte y… engordas incluso. Ya no sientes que le gustas, ¿qué sentido tiene que te pongas guapa? ¿Para quién?
Amiga, ese no es el camino. ¿Qué es lo que te une ya a esa relación? Esperas que todo cambie, pero sabes que no. Sabes que cambiará unos días, pero volverá, volverá a ocurrir.
No tiene sentido que sigas sufriendo. La ilusión desapareció por parte de los dos. Ya no queda nada, no tiene sentido seguir alimentando algo que está muerto. Sal de esa relación. Es difícil, lo sé, pero es lo mejor por el bien de los dos. Tal vez él también esté sufriendo. ¿Piensas ser toda tu vida una amargada? ¿Es justo que ambos sigáis con una relación que en la que ya no hay nada?
Quédate con todo lo bueno y con todo lo que aprendiste y piensa que algo mejor está por venir
No le des más vueltas… Todo en la vida sucede por algo. No te aferres a aquello que no podrás volver a tener. Deja que llegue a ti lo que mereces.
No es necesario GOLPEAR para HACER DAÑO:
Una PALABRA duele,
Un SILENCIO duele,
Una TRAICIÓN duele,
Un DESPRECIO duele,
La INDIFERENCIA duele…
Vanessa Arjona

jueves, 3 de octubre de 2013

El Cuaderno Rojo

El cartero extendió el telegrama.
José Roberto, le agradeció, y mientras lo abría, una profunda arruga surco su frente. Una expresión de sorpresa más que de dolor. Palabras breves y precisas: – Tu padre falleció. Entierro 18 horas. Mamá.
José Roberto continúo parado, mirando al vacío. Ninguna lágrima, ningún dolor.
¡Nada! Era como si hubiera muerto un extraño. ¿Por que no sentía nada por la muerte del viejo?

Como un torbellino de pensamientos confusos, avisó a la esposa, tomó el micro y se fue, venciendo los silenciosos kilómetros de ruta mientras la cabeza giraba a mil. En su interior, no quería ir al funeral y, si estaba en camino era sólo para que la madre no estuviera más triste.

Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien.

La cuestión había llegado al final el día que, después de una lluvia de acusaciones, José Roberto había hecho las valijas y partido; prometiendo nunca más poner los pies en aquella casa.
Un empleo razonable, casamiento, llamadas a la madre para Navidad, Año Nuevo o Pascua… Se había desligado de la familia no pensaba en el padre y la última cosa en la vida que deseaba era ser parecido a él.

En el velorio: Pocas personas.

La madre pálida, helada, llorona.
Cuando vio al hijo, las lágrimas corrieron silenciosas, fue un abrazo de desesperado silencio. Después, vio el cuerpo sereno envuelto por una manta de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar. José Roberto no vertió una sola lágrima, el corazón no podía. Era como estar delante de un desconocido un extraño, un…

Se quedó en casa con la madre hasta la noche, la beso y le prometió que volvería trayendo los nietos y la esposa para conocerla. Ahora, podría volver a casa, porque aquel que no lo amaba, no estaba mas para darle consejos ácidos ni para criticarlo.
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano.
-Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido – dijo.- Pero, infelizmente sólo después que él se fue lo encontré entre las cosas más importantes…
Fue un gesto mecánico, minutos después de comenzar el viaje, metió la mano en el bolsillo y sintió el regalo.

La luz mortecina del micro, le mostró un pequeño cuaderno de tapa roja. Lo abrió curioso. Páginas amarillentas. En la primera, arriba, reconoció la caligrafía firme del padre:
- “Nació hoy José Roberto. ¡Casi cuatro kilos! Es mi primer hijo, ¡un muchachote! Estoy orgulloso de ser el padre de aquel que será mi ¡continuación en la Tierra!”.

A medida que hojeaba, devorando cada anotación, sentía un dolor en la boca del estómago, mezcla de dolor e perplejidad, pues las imágenes del pasado resurgieron firmes y atrevidas ¡como si terminaran de pasar!.
- “Hoy, mi hijo fue a la escuela. ¡Es un hombrecito! Cuando lo vi de uniforme, me emocioné Y le desee un futuro lleno de sabiduría. La vida de el será diferente de la mía, que no pude estudiar por haber sido obligado a ayudar a mi padre.

- Para mi hijo deseo lo mejor. “No permitiré que la vida lo castigue”.
Otra página. -”Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no da, pero él la merece porque es estudioso y dedicado. -

- Pedí un préstamo que espero pagar con horas extras”. José Roberto se mordió los labios.
Recordaba su intolerancia, De las peleas para tener la soñada bicicleta. Si todos los amigos ricos tenían una, ¿por que no podía tener la suya?.
- “Es duro para un padre castigar a un hijo y se que el me podrá odiar por eso; pero, debo educarlo para su propio bien.” “Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma que sé acerca de educarlo”.

José Roberto cerró los ojos y vio la escena cuando por causa de una borrachera, hubiera ido a la cárcel, aquella noche; si el padre no hubiera aparecido para impedirle ir al baile con los amigos… Recordaba también el auto retorcido y manchado de sangre que había chocado contra un árbol… Por otro lado parecía oír sirenas, el llanto de toda la ciudad mientras cuatro cajones seguían lúgubremente para el cementerio.

Las páginas se sucedían con cortas, y largas anotaciones, llenas de respuestas que revelaban, en silencio y tristeza, que el padre lo había amado.

El “viejo” escribía de madrugada… reflexionó. Momento de soledad, en un grito de silencio, porque era de esa manera como era él, nadie le había enseñado a llorar y a dividir sus dolores, el mundo esperaba que fuera duro para que no lo juzgaran ni débil ni cobarde. Y, ahora José Roberto estaba teniendo la prueba que, debajo de aquella fachada de fortaleza había un corazón tan tierno y lleno de amor.
La última página.
Aquella del día en que había partido: -”Dios, ¿que hice mal para mi hijo me odie tanto?
¿Por qué soy considerado culpable? “Si no hice mas que intentar transformarlo en un hombre de bien”.

“Mi Dios, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre. Que un día él pueda comprenderme y perdonar por no haber sabido ser el padre que el merecía tener.”

Después no había más anotaciones y las hojas en blanco daban la idea de que el padre había muerto en ese momento, José Roberto cerró deprisa el cuaderno, el pecho le dolía… 
El corazón parecía haber crecido tanto, que luchaba para escapar por la boca.
No vio el micro entrar en la Terminal, se levantó desesperado y salió casi corriendo porque necesitaba aire puro para respirar.

La aurora rompía el cielo y un día comenzaba.

”¡Honre a su padre para que los días de su vejez sean tranquilos!” – alguna vez había oído esa frase y jamás había reflexionado la profundidad que ella contenía. En su egocéntrica ceguera de adolescente, jamás había parado para pensar en verdades mas profundas. Para él los padres eran descartables y sin valor, como los papeles que son tirados a la basura.

Aquellos días de poca reflexión todo era placer, salud, belleza, música, color, alegría, despreocupación, vanidad. ¿No era él un semidiós?
Ahora, el tiempo lo había envejecido, fatigado y también vuelto padre, aquel falso héroe… De repente. En el juego de la vida, el era el padre y sus actuales contestaciones, no satisfacían a sus hijos. ¿Cómo no había pensado en eso antes? Seguramente por no tener tiempo, pues estaba muy ocupado con los problemas, la lucha por la supervivencia, la sed de pasar fines de semana lejos de la ciudad, con ganas de profundizar en el silencio sin necesitar dialogar con sus hijos.

Jamás tuvo la idea de comprar un cuaderno de tapa roja para anotar una frase sobre sus herederos, jamás le había pasado por la cabeza escribir que sentía orgullo de aquellos que continúan su nombre.

Justamente él, que se consideraba el más completo padre de la Tierra. La vergüenza casi lo tiro con una lección de humildad. Quiso gritar, procurando agarrar al viejo para sacudirlo y abrazarlo, encontró solo el vacío.

Había una raquítica rosa roja en el jardín de su casa, el sol terminaba de nacer.
Entonces, José Roberto acaricio los pétalos y recordó la mano del padre podando, y cuidando con amor. ¿Por qué nunca percibió todo esto antes? Una lágrima brotó como el rocío, e irguiendo los ojos para el cielo dorado, de repente, sonrió y se desahogó en una confesión:

“Si Dios me mandara a elegir, ¡Juro que no querría haber tenido otro padre que no fueras vos, viejo! -Gracias por tanto amor, y perdóname por haber sido tan ciego
“HABLA, DISFRUTA, ABRAZA, BESA, SIENTE, Y AMA A TODAS LAS 
PERSONAS QUE PUEDAS VER Y TOCAR” ¡¡¡APROVECHA!!!

Desconozco a su autor


jueves, 26 de septiembre de 2013

Un mensaje para los que tienen hijos

Ningún hijo, nos pide que lo traigamos al mundo, ser padres encierra obligaciones; no descargues sobre ellos ..lo que no te atreves a enfrentar en otros.

......Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar; te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso, te levanté por los cabellos y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato. Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del carro llevabas la mirada perdida.

Te despediste de mí tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal. Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puesto unos pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos ... ¡que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte!

Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mí te indiqué que caminaras erguido. Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque tú no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y fui a mi estudio.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude . ¿Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido ... ?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta ... "Adelante" - dije, adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación. Me volví con seriedad hacia ti. "¿Te vas a dormir? ¿Vienes a despedirte?" No contestaste. Caminaste lentamente, con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suave en la mejilla. Sentí que mi alma se quebrantaba. "Hasta mañana, papito" - me dijiste. Me quedé helado en mi silla. ¿Qué es lo que estaba haciendo? ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente? Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta ... a exigirte como si fueses igual a mí y ciertamente no eras igual.

Tú tenías una calidad humana de la que yo carecía; eras legítimo, puro, bueno y sobre todo, sabías demostrar amor ... ¿Por qué me costaba a mí tanto trabajo?, ¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojado?, ¿Qué es lo que me estaba aburriendo?. Yo también fui niño ... ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?. Después de un rato entré a tu habitación y encendí la luz con sigilo.

Dormías profundamente. Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entre abierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé... Me incliné para rozar con mis labios tus mejillas, respiré tu aroma limpio y dulce. No pude contener el sollozo y cerré los ojos. Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste. Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.

Es tan difícil aprender a controlarse y comprender la pureza que tienen nuestros hijos. Somos los adultos quienes los hacemos temerosos, rencorosos, violentos.. Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación. Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día, cuando leas esta carta,sabrás que a veces nuestros padres no son perfectos. Pero sobre todo, ojalá que siempre te des cuenta que, pese a todos nuestros errores, te amamos más que a Nuestra propia vida......

Tu papá...

miércoles, 24 de julio de 2013

¿Qué digo?, ¡el niño me preguntó sobre sexo!

Karla disfrutaba del capítulo final de su serie favorita y su pequeña de siete años también estaba (sin que ella reparara mucho en ese momento) pendiente de la tele.
Inesperadamente, dos mujeres se dieron un cariñoso beso en la boca y se tomaron de la mano.

La sorpresa fue grande para madre e hija, la primera no se esperaba ese desenlace y la segunda quedó estupefacta, tratando de digerir la inusual escena en su corta vida. Inmediatamente la niña ‘bombardeó’ a su progenitora con una seguidilla de preguntas. ¿Esas que se besaron eran mujeres? ¿Es posible que dos chicas se enamoren?

Las palabras no salieron de su boca, su cerebro no encontró una explicación que dejara satisfecha a la pequeña y tampoco quería despertarle el morbo. También le preocupaba confundirla, quería que la niña se educara respetando las diferencias y las preferencias sexuales de terceros.

Karla comentó esta embarazosa situación a sus amigas del barrio, cuando saltó el comentario de una joven madre que estaba preocupada porque su hijo de cuatro años los encontró teniendo relaciones a ella y a su esposo.

“Estaba oscuro, no nos vio al detalle, pero notó que Jorge estaba arriba de mí, se asustó y le gritó: ¿qué le estás haciendo a mi mamá?, No quiero dejarlo traumado, pero tampoco supe qué decirle en ese momento. Tengo que darle una explicación, pero estoy pensando cómo y cuándo”.

La sexualidad está presente en nuestras vidas y habrá que hablar de ello a los hijos más temprano que tarde. Ese es el consejo general que dan los especialistas si es que la idea es que los hijos vivan una vida saludable y gratificante.

Mamá, ¿de dónde vengo?
Esa pregunta a todos les ha tocado responder, pero la mayoría no estaba preparada para hacerlo. Aquí el consejo de la sicóloga Dalia Muñoz: “Actúa con tranquilidad. Cuando tu hijito te haga preguntas sobre el sexo y otros temas complejos, lo mejor es contestar de la manera más tranquila y directa posible para que no piense que es vergonzoso hablar contigo sobre ciertos temas.
Si crees que será muy difícil hablar sobre sexo con tu hijo, puedes ensayar tus respuestas. Aprovecha momentos de tranquilidad con tu niño para conversar sobre el tema. Como por ejemplo mientras arman un rompecabezas o a la hora de la merienda. Lo importante es que los padres no estén nerviosos cuando hablen con sus hijos sobre el tema"

La edad para hablar de sexo
Muñoz hace notar que desde muy pequeños, entre los dos y tres años de edad, los hijos empiezan a conocer y explorar su cuerpo.
“Como padre puedes ayudarle a que se conozca mejor nombrándole, en el momento del baño o cuando le cambias de ropa, las diferentes partes de su cuerpo diciéndole estos son tus pies, estas tus manos...
A medida que tu hijo crece, empieza a conocer mejor su cuerpo y ve las diferencias que existen entre niños y niñas. Es cuando empieza la época de las preguntas que a los adultos nos dejan en shock. Que este momento no nos pille por sorpresa y sepamos responderles. Nunca les mientas y un buen recurso es utilizar las diferencias entre los animales machos y hembras. Desde los cinco hasta los ocho años las preguntas de niños y niñas son diferentes. Ellos no son tan curiosos, pero las niñas muestran especial interés.
No olvides ser claro y no es necesario dar más información de la que piden. Si tu pequeño quiere saber de dónde vino, le puedes decir: ‘Te formaste en la barriga de mamá y ahí creciste hasta que estuviste listo para nacer’".
El terapeuta sexual Alejandro Velarde va más allá y alerta: “Hay que observar sus conductas, por ejemplo, cuando empiezan los ‘toqueteos’ de sus propios genitales. Se debe decirles simplemente ¿se siente bien, no? y, probablemente no sea necesario dar mayores explicaciones o comentarios, a no ser que el niño o niña dé muestras de mayor curiosidad.

Que aprendan de sexo en la casa y no en la calle
Antes que nada, sin importar lo que pregunte el niño, no hay que reaccionar bruscamente ni evitar la conversación, eso es lo primero que recomienda Muñoz. “Tu hijo podría pensar que sus preguntas son tabúes y que es un niño malo por pensar en esas cosas. En lugar de reprochárselo o distraerlo, elogia su interés diciendo, ¡qué buena pregunta! Al final de la conversación, motívalo diciéndole: ‘Hazme más preguntas cuando quieras, hijito’.
Tu pequeño necesita saber que puede hablar contigo sobre cualquier tema. Esto es fundamental, no solo durante su niñez, sino para el resto de su vida”.
Para Velarde los niños ya están inmersos en el aprendizaje sexual desde sus primeras etapas de desarrollo, quieran o no los padres, lo único que pueden decidir es si acompañan ese proceso y cómo lo hacen. “Que sus explicaciones no sean eruditas ni que se enfoquen solamente en los aspectos biológicos, sino que también reflejen emociones, valores y procesos de toma de decisiones”.

Enseñarles que nadie puede tocarlos
“Lo importante es enseñarles que su cuerpo es de ellos y de nadie más, que nadie tiene derecho a tocarlos sin que ellos quieran, por ejemplo, decirles que está bien que caminen de la mano con un amiguito o que tomen la mano de un adulto para cruzar la calle... pero hay cosas que son diferentes, que ninguna persona los puede tocar en las partes del cuerpo que habitualmente cubrimos con la ropa, porque el cuerpo es algo que pertenece a cada uno”, alerta Muñoz.

Cómo abordar el tema de la homosexualidad
La homosexualidad está presente en lo cotidiano, por ello Muñoz enfatiza en que ahora que los niños tienen mucho acceso a la información no se debe ocultar el asunto ni dejarles la labor a los profesores.
“Con púberes y adolescentes hay que tener en cuenta que ellos están expuestos a todo tipo de información (TV o internet) y conviene que hallen respuestas en casa antes que con los amigos. Por ejemplo, el adolescente puede creer que es homosexual porque siente admiración por otro joven de su mismo sexo. Allí habría que explicarle que simplemente es una etapa transitoria, en la que se buscan modelos a seguir. La identificación, a esta edad, no es mala”.

Velarde da ejemplos para que los padres ejemplifiquen las variaciones que se pueden dar en la naturaleza o en las personas: “Desde las diversas razas de perros o gatos, pasando por los diversos gustos de la gente acerca de equipos de fútbol, cantantes, etc. y terminando con las diferencias en cuanto al tipo de pareja que las personas desean tener. Estas variaciones simplemente se las debe respetar, pues no son una enfermedad y el hecho de que uno las respete en otras personas no significa que las va a practicar o aceptar para su propia vida”

Claves para no equivocarse a la hora de explicar

Por Dalia Muñoz y Alejandro Velarde

Sin inventar. Diremos siempre la verdad, no inventaremos ninguna historia (nada de que a los niños los trae la cigüeña) para explicar temas relacionados con el sexo.

Al pan, pan. Debemos llamar a las cosas por su nombre. Es mejor decirles el nombre correcto de las partes del cuerpo con el fin de no crearle mayor confusión (se acabó ese de decir flor en vez de vagina).

Facilitar las cosas. Podemos facilitarles el camino cuando veamos que quieren hablar de sexo. A veces, tienen reparo o vergüenza de hacernos una pregunta y podemos adelantarnos con un gesto de complicidad con ellos.

Sexo y amor. Hay que relacionar el tema de la sexualidad con el amor como algo que implica estimación, generosidad y responsabilidad para dar forma a su futura conducta sexual.

Placer y reproducción. Cuando son más grandes se les debe hablar de la importancia de la sexualidad como parte de nuestra personalidad, como herramienta de placer y de reproducción.

Riesgos. Explicar sobre los riesgos en el ejercicio de la sexualidad: desde las infecciones de transmisión sexual, el sida, los embarazos no deseados, hasta el aspecto afectivo y de valores.

Fuente: Amor lo mas dulce

lunes, 22 de julio de 2013

Educar en valores. La tolerancia

Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras. Ser tolerante es ser condescendiente y permisivo con alguien a causa de las circunstancias que medien, es no impedir que haga lo que éste desee, es aceptar y admitir la diferencia o la diversidad.

Para que los niños establezcan buenas relaciones con sus semejantes, es necesario que aprenda a ser tolerante desde muy pequeño.

Aprender a ser tolerante

La tolerancia juega un papel muy importante en las relaciones de los niños con sus iguales y con su familia. Es importante que ellos escuchen las ideas y las opiniones de sus amiguitos, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, y que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego, en alguna actividad o en un aula. La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.

El niño no nace tolerante. Su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso de aprendizaje acerca de la tolerancia empiece desde bien temprano.

El niño puede aprender a ser tolerante

- Cuando sus padres también lo sean
- A través de cuentos e historias
- Por las actividades que desarrolla
- A través de los juegos
- En la convivencia con los demás niños
- Aprendiendo a respetar las diferencias
- Conociendo diferentes culturas
- A través de los viajes en familia
- Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz
- Compartiendo, sin pelear
- Aprendiendo a no burlarse de los demás

Fuente consultada:
- Cuentos y canciones para compartir valores. 
Ed.de la Infancia