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jueves, 8 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 2: En casa)

Algunas ideas de con qué medios puede formar la responsabilidad desde la casa:
  1. Cuidar juguetes, libros, mascotas
  2. Obedecer a la primera vez que se da la instrucción
  3. Cuidar la naturaleza, reciclar, reutilizar, reducir
  4. Tener iniciativa para asumir nuevos retos
  5. Decir la verdad
  6. Cumplir con las promesas
  7. Reconocer los errores y reparar el daño
  8. Tirar la basura en su lugar, regresar los trastecitos de la lonchera
  9. Cuando pidan que se les compre algo, preguntarse ¿"lo necesito" o "lo quiero"?
  10. Comer en el momento que se indica, bañarse, irse a dormir
  11. Colocar la ropa sucia y limpia en su lugar
  12. Administrar recursos, mesada, ahorrar, aprender el concepto de un presupuesto y no gastar todo lo que reciben
  13. Ver a los lados antes de cruzar la calle
  14. Usar el agua moderadamente
  15. Apagar luces y equipos mientras no se estén utilizando
  16. Al prestar cosas, devolverlas en buen estado y prontamente
  17. Terminar los juegos y tareas que empiecen, no dejarlos a medias
  18. Aprender a perder
  19. Llevar un horario de actividades y cumplirlo
Ser responsable en casa es parte del espíritu que los identifica como familia, cada uno asume lo que le corresponde cumplir. Aunque a veces implique esfuerzo extra, entre todos se apoyan para lograrlo y se animan unos a otros.

Es necesario resaltar que cumplir con la responsabilidad produce por sí mismo una satisfacción, no es necesario dar una recompensa, ya que simplemente se está cumpliendo con lo que se esperaba. Cuando el desempeño es sobresaliente, puede darle un incentivo o motivador para que lo siga haciendo, pero no es una obligación.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

jueves, 28 de noviembre de 2013

Valores necesarios para la convivencia humana

SOLIDARIDAD: No es una obligación ni un sentimiento superficial, es una actitud que supone generosidad y que se asume voluntariamente. Es un llamado de la conciencia a la igualdad, a buscar soluciones para aliviar la pobreza, la marginación y la falta de recursos de otros seres humanos.

Ser solidario implica compartir tiempo, espacio y energía con todos los miembros de la sociedad, cooperar y comprometerse a vivir en armonía. Todos, de alguna manera, podemos colaborar para aliviar el sufrimiento ajeno y ayudar al prójimo en sus necesidades. La solidaridad no puede ser mero sentimentalismo; del corazón se debe pasar a la razón y de ahí a la acción comprometida. Una manera de vivir la solidaridad puede ser la de ayudar como voluntario en un grupo organizado.

LABORIOSIDAD: Significa trabajar con amor es decir, con esmero, poniendo intensidad y procurando hacerlo de la mejor manera posible. La persona laboriosa aprovecha el tiempo, trabaja con orden y termina las tareas iniciadas. El trabajo es un don, un privilegio, con el que la persona se autoperfecciona. Ocupación productiva.

RESPETO: Es la consideración, miramiento, atención o deferencia que se debe una persona; es un valor que nos lleva a honrar la dignidad de las personas y a atender sus derechos. Todo ser humano, sin ninguna discriminación, merece un trato cordial y amable, comprensión de sus limitaciones, reconocimiento de sus virtudes, aprobación a su derecho de ser autónomo y diferente, acato a su autoridad y consideración a su dignidad. Portarse convencido de que todo el mundo tiene su dignidad, reconocerla y no despreciar a nadie.

RESPONSABILIDAD: Implica cumplir a cabalidad los propios deberes. Existen deberes que son consecuencia de la naturaleza del ser humano y de los fines que el ser humano tiene, la persona responsable asume las consecuencias de sus actos intencionados, resultado de las decisiones que tome o acepte; es consciente de sus responsabilidades y está dispuesta obrar de acuerdo con ellas. Poner la vocación en lo que se hace, para que resulte lo más perfecto posible.

DISCIPLINA: Practicar ejercicios que llevan al dominio del conocimiento de sí mismo y de la ciencia. Es la exigencia o esfuerzo personal que cada ser humano debe poner para alcanzar sus metas.

AUTOESTIMA: Es la valoración positiva de uno mismo. Es la percepción personal que tiene un individuo sobre sus propios méritos y actitudes. Es el concepto que tenemos de nuestra vida personal.

AMISTAD: Seleccionar por las cualidades espirituales a quienes se les debe brindar la intimidad dentro de la vida social.

VERDAD: Es sinceridad y transparencia. Supone honradez intelectual para buscar siempre la verdad de las cosas. Ser veraz significa que sus palabras y sus actos estén llenos de verdad. Veracidad quiere decir que todo lo que se dice y hace se ajusta a la realidad. La persona berza habla y se expresa ajustándose a lo que piensa. No permite ninguna distorsión entre sus pensamientos, palabras y sentimientos. Una persona verza es una persona auténtica, que se muestra tal como es, que no aparenta lo que no es. Nitidez y claridad en todos los juicios y razonamientos.


ALEGRÍA: Es un estado de ánimo resultado de practicar el bien y de amar a las personas. No se debe confundir con aquella alegría que resulta del placero del bienestar físico. Alegría es estar lleno de felicidad, paz y amor. Es disfrutar de lo que se hace. Es apreciar el don de la vida. Alegría es disfrutar las cosas simples de la vida. Es un motor que nos impulsa a salir adelante cuando nos sentimos afligidos o con problemas. Exaltación interior por la posesión de algo que nos cautiva y trastorna la felicidad.

COMUNICACIÓN: El hombre es un ser social por naturaleza, y la comunicación, en sus diversas manifestaciones, es el medio por excelencia para interactuar con sus congéneres. La comunicación entre las personas es el resultado de múltiples métodos de expresión desarrollados durante siglos, los gestos, el desarrollo del lenguaje oral y escrito y la necesidad de realizar acciones conjuntas juegan un papel importante.

TOLERANCIA: es la disposición para admitir en los demás una manera de ser, de obrar, o de pensar, distinta de la propia, especialmente en cuestiones políticas y prácticas religiosas. La verdadera tolerancia implica un difícil equilibrio entre diversos factores aparentemente antagónicos: respeto a todos, contra convencimiento por las ideas propias; escuchar y aprender, frente a difusión de certezas personales; acogida a todos contra empeño por ayudar a cada persona. No es solo la aceptación del otro en su diferencia, sino la orientación hacia el otro para conocerlo y a través de él, conocerse mejor.

ARMONÍA: es la perfecta conjunción de las partes de un todo para lograr un fin único que muestra la realidad con toda su belleza. En el ser humano, y en sus relaciones interpersonales es la presencia equilibrada de valores como buen gusto, moderación, paz interior, concordia, orden, etc. La persona cuya vida posee armonía se caracteriza por su serenidad, paz interior, objetividad, madurez, mesura y dominio de sí.

COMPRENSIÓN: Es la capacidad para captar y entender los distintos factores que influyen en la forma de ser, en el estado de ánimo y en el comportamiento de otras personas. Implica el deseo de entender y ayudar, mirando las cosas desde puntos de vista ajenos a los nuestros, y teniendo en cuenta las circunstancias y los factores decisivos en cada caso.

CONFIANZA: Significa familiaridad en el trato con los demás, tener fe en alguien, seguridad en la rectitud del otro, expectativas positivas ante las capacidades de alguien.

Fuente: El mundo de los valores

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Ser insensible ante el dolor ajeno, deshumaniza

Un relato de la vida real.
Cuando pienso en cómo era cuando era niña, me remito necesariamente a lo que soy hoy. 
Recuerdo allá por 1998, pleno octubre, vísperas del Día de la Madre, salí con mi mamá al centro. Caminamos un rato. Cansadas del paseo y de no haber comido nada nos sentamos un rato frente a un Kiosquito, mi vieja fue a comprar unos sandwiches y unas gaseosas y se gastó las pocas monedas que teníamos. 

Cuando volvió con las cosas, me acuerdo lo contenta que estaba yo: Quería comer algo por fin! Ella se sentó a mi lado y me dio lo mío, yo empecé a engullir rápido, mi vieja, sin embargo se quedó quietita, inmóvil. La miré sin entender mucho porqué se le habían llenado los ojos de lágrimas, hasta que me di cuenta de que adelante nuestro, estaba una mujer, con sus dos hijitos (uno de ellos un bebito que tendría poquitos meses), mi mamá nunca pudo ser indiferente ante el dolor ajeno. La señora, tirada en el piso con los nenes, pedía unas moneditas, nosotras nos habíamos quedado sin nada, pero mamá todavía tenía lo que se había comprado, no dudó en levantarse e ir a dárselo a la señora, después le deseó feliz día de la madre, el rostro de la mamá se iluminó. Cuando mi mamá volvió conmigo yo estaba incrédula, se había quedado sin lo suyo, sin lo único que tenía en ese momento para dárselo a alguien más. Cuando se sentó conmigo me preguntó si yo le compartía mi parte, me acuerdo que prácticamente chillé. ¿Por qué yo tenía que pagar por qué ella hubiera decidido ayudar a alguien más? Me negué rotundamente y le reproché lo que había hecho, hasta el día de hoy me recuerda cuando le dije: Vos sola no vas a poder ayudar a todos los pobres! (a pesar del egoísmo que escondían esas palabras eran tan ciertas... son tan ciertas... uno solo no puede solucionar una realidad... pero un granito de arena empieza a marcar la diferencia). 

Después del planteo, mi mamá me miró como nunca antes lo había hecho, de nuevo se le habían llenado los ojos de lágrimas, pero ahora no eran por la señora, eran por mi, por primera vez la había desilusionado, había fallado a todo lo que me habían intentado enseñar a lo largo de mis ocho años de vida. 

Cuando abrí mi gaseosa, nunca me voy a olvidar, estaba indignada... en eso se acercó una abeja. Entré en pánico, no quería soltar la botellita de Pritty, y la abeja se empecinaba en pasear por el borde de la boquilla, empecé a correr en círculos, la abeja seguía persiguiendo su cometido (son criaturas perseverantes), yo lloraba y mi mamá trataba de calmarme, la gente alrededor miraba, algunos murmuraban, otros se reían. Al final la abeja desistió de la empresa (si ella era testaruda yo era doblemente testaruda) después un guarda de C&A (la casa de ropa) nos invitó a pasar para que yo pudiera terminar la gaseosa en paz y la abeja no volviera. Cuando estábamos adentro y más tranquilas, la expresión de mi mamá se volvió triste de nuevo, me miró y me dijo: ojalá te hubiera picado (se que no lo sentía y hablaba desde el dolor... a veces desde el dolor no nos damos cuenta e intentamos devolver el daño que se nos ha hecho sin medir las consecuencia). Creo que me quedé en shock, mi mamá acababa de desearme un mal ¿Qué había hecho yo para merecer eso? No conseguía entenderlo, pero algo si supe, nada en la vida: ni los golpes en la bici, ni una paliza, ni las raspaduras con el suelo, ni la quemadura con agua hirviendo cuando tenía 4 años, me dolieron tanto como esas cuatro palabras... 

Me quedé pensándolo un rato, pero después la inquietud se desvaneció, quería volver a estar bien con mi mamá. 

Lo curioso fue que (esto sucedió un sábado) el Lunes en la escuela, efectivamente me picó una abeja, en la mejilla (las vueltas de la vida) en ese momento solo podía penar en el dolor, pero cuando volví a casa la profecía de mi mamá me regresó a la mente. Se había cumplido, la abeja me había picado, me había dolido y había llorado. Y a partir de volver sobre lo sucedido el sábado me empecé a cuestionar. Más allá de creer o no en el destino, ¿Necesitaba literalmente esa inyección de realidad para abrir los ojos? ¿Realmente había sido tan mala para merecer ese dolor? La respuesta era sí... pero la pregunta estaba equivocada, lo quenecesitaba era que algo fuerte me sacudiera para dejar de estar ciega, entender que todos somos humanos... que todos tenemos dolores, aunque sean dolores distintos (pueden ser enfermedades, pobreza, soledad... la picadura de una abeja), que ser insensible ante el dolor ajeno me deshumaniza, que la vida de una manera u otra nos devuelve lo que damos o se encarga de abrirnos los ojos. La realidad es dolorosa. La picadura de la abeja me dolió, pero más me dolía que mi mamá me hubiera deseado eso. Entonces entendí que ella me había lastimado, pero yo la había lastimado antes, sin saberlo, sin pensarlo la había desilusionado... ¿Hay algún dolor peor que ese? Y supe que no quería más eso... no quería desilusionar a mi mamá, pero sobretodo no quería volver a merecerme una "picadura de abeja" quería ser mejor, quería merecer miel, no aguijones... Y la vida no me iba a regalar miel si yo destilaba veneno. Tenía que proponerme un cambio, sanarme a mi misma, sentir el dolor de los otros como mio, la necesidad de los otros como mía... porque al final del día eso me humanizaba, me hacía mejor persona... ¿Cómo es que yo a los ocho años quería ser mejor persona y hoy hay tanta gente mucho más grande y madura a la que no le interesa? 

Entonces, cuando vuelvo sobre aquel recuerdo, es inevitable no encontrar ahí la explicación a la que soy hoy en día, a lo que pienso hoy en día, a lo que defiendo y se que voy a morir defendiendo, la igualdad entre los hombres, la solidaridad entre pares, el compañerismo, el altruismo... No puedo hoy pararme frente a la realidad de otros y ser indiferente ante la miseria o la necesidad, no puedo callarme o volver la espalda a los principios y los valores que cultivaron en mi, no puedo hacer oídos sordos a las voces históricamente silenciadas que claman justicia... una justicia que se les negó por tanto tiempo.... Siempre lo he tenido todo... mucho más de lo que pudiera llegar a necesitar algún día... ¿Cómo podría consentir, entonces, que a una persona que nació con mis mismos derechos, se le niegue la posibilidad de tener lo mínimo e indispensable aunque sea...? ¿Podría vivir conmigo misma si no me afectara el dolor y la carencia de los otros? Otra respuesta obvia: No... no podría... porqué he aprendido lo más esencial del ser humano. Porque he entendido la diferencia entre nacer con igualdad de derechos y nacer con igualdad de oportunidades... hay una brecha tan grande entre una cosa y la otra...
Es por eso que hoy en día se que tomo la dirección correcta, se que voy por el camino correcto... se que quiero alimentar eso... y el día de mañana no sentirme con mis hijos como mi mamá se sintió conmigo. Quisiera ver a mis hijos crecer mirando más allá de su propio ombligo, quisiera que si les toca ver la pobreza y la necesidad de otros la sienta como propia, que como niños se preocupe por la realidad y como hombres se ocupen de ella... El cambio está dentro de cada uno de nosotros.. alimentar el egoísmo y la indiferencia solo nos endurece,nos deshumaniza, no nos hace mejores... vivamos para ser mejores... para enorgullecer a nuestros hijos y los hijos de otros... vivamos para los demás más que para nosotros mismos, pongamos la otra mejilla... humanicemonos... porque más allá de todas las diferencias, somos esencialmente iguales... y nunca sabemos si mañana podemos llegar a necesitar a ese igual al que hoy le volvemos la espalda... Todo vuelve en la vida, gracias a la abeja, doy fe de ello... Gracias a la enseñanza de la abeja, banco este modelo.

Nota: Este es un relato de lo que le sucedió a una amiga (A quien quiero como una hija) y que me enorgullece ser parte de sus amigos. Nanchu Te quiero...

Vanesa Reader

jueves, 11 de julio de 2013

Valores para ser feliz

SERENIDAD
Sé tranquilo en tu interior. Deja que esa paz y esa alegría interior
irradien a través de un semblante sereno.
Un semblante sereno es pacífico, sonriente, serio y no muestra
ninguna emoción violenta.
Es como la superficie de un lago en calma.

REGULARIDAD
Sé regular en tus hábitos diarios, en tus prácticas espirituales y
en tu trabajo.
Levántate siempre a la misma hora. Sé puntual en tus actividades.
Eso te liberará de preocupaciones y ansiedades.
Harás siempre lo correcto en su justo momento.

SINCERIDAD
Deja que tus palabras coincidan con tus pensamientos.
Deja que tus acciones coincidan con tus palabras.
Deja que haya armonía entre tus pensamientos, palabras y acciones.

SIMPLICIDAD
Sé natural. Habla con sencillez.
No retuerzas las palabras, no caigas en los tópicos.
Sé llano. Evita la diplomacia, el disimulo y la sinuosidad.

VERACIDAD
Sé veraz. Cumple tus promesas.
No exageres ni retuerzas los hechos.
Piensa dos veces antes de hablar.
Habla dulcemente. Sé preciso en lo que dices.

HUMILDAD
No alardees de tu nacimiento, posición, cualidades o logros
espirituales.
Recuerda la naturaleza de todas las cosas.
Elogia a otros. Ve a Dios en todos.
Trata incluso a la más pequeña de las criaturas como a tu igual.

SERENIDAD
La irritabilidad es precursora de violentas explosiones de cólera.
Vigila las alteraciones del equilibrio mental.
Observa las pequeñas olas de cólera que rizan el lago de tu mente.
No permitas que adquieran grandes proporciones.
Entonces alcanzarás un estado de no irritabilidad, de paz y amor.

ECUANIMIDAD
Ten calma. Soporta pacientemente el insulto, la injuria, el
sufrimiento, el fracaso y la falta de respeto.
No te engrías con la alabanza, el éxito y los honores.
En ambas situaciones mantén una actitud equilibrada.
Obra igual con los amigos y con los enemigos.
No dejes nunca que nada disturbe tu paz interior.

FIJEZA
Recuerda que una mente inconstante no tiene posibilidades de
alcanzar nada.
Despierta tu discriminación. Elige tu ideal.
Tenlo siempre presente.
No dejes que tu mente se aparte de él ni un solo momento.

Desconozco a su autor


martes, 14 de mayo de 2013

¿Qué es la Educación para el Desarrollo?

La Educación para el Desarrollo es una aproximación a un aprendizaje cuyo objetivo es construir una ciudadanía mundial. UNICEF la define como un proceso que "promueve el desarrollo, en niños, niñas y jóvenes, de actitudes y valores como la solidaridad mundial, la paz, la tolerancia, la justicia social y la sensibilización ecológica, y que ofrece los conocimientos y capacidades necesarios para promover estos valores y provocar cambios en sus propias vidas y en sus comunidades, local y mundialmente."

La Educación para el Desarrollo se fundamenta en dos movimientos que aparecieron por una parte en los países industrializados y por otra parte en los países en desarrollo. En los años 1970, unas ONG y unas agencias de ayuda, comprometidas en la problemática del desarrollo, empezaron a elaborar material educativo para sensibilizar a los jóvenes de los países industrializados. En aquel mismo período, muchos educadores empezaron, en los países en vías de desarrollo, a contemplar las estrategias locales susceptibles de ayudar a la gente a combatir problemas como la pobreza, la falta de higiene y el analfabetismo. Aquel movimiento fomentaba el desarrollo de nuevas capacidades que permitían a los individuos y a los grupos crear este cambio.

Estas dos iniciativas son las raíces de la Educación para el Desarrollo. Ésta se desarrolló aún más durante los años 80 y 90 debido a tres razones principales:

Han cambiado las ideas sobre lo que es el "desarrollo"

En el pasado, el crecimiento económico muy a menudo se presentó como una prioridad frente a la salud, la educación y la calidad del medio ambiente. Se hace cada vez más claro que los sacrificios a corto plazo en este dominio perjudican el potencial humano a largo plazo de un país, lo que no se puede defender ni aceptar moralmente.


Ha cambiado la índole de los problemas mundiales
Los problemas mundiales son cada vez más complejos. Se han de tener en cuenta las dimensiones sociales, económicas, políticas, tecnológicas y culturales antes de encontrar soluciones a los problemas contemporáneos. Los problemas mundiales son universales. No existe ningún lugar en el mundo que esté fuera del alcance de las preocupaciones ecológicas, de los problemas de justicia o de los conflictos. Por consiguiente, quedan limitadas las posibilidades de evolución de estos problemas en un sólo país o en una sola región.


Han cambiado los valores educativos
La educación del niño debe promover el respeto de los derechos humanos, de las libertades fundamentales y de las civilizaciones distintas de la suya. Debe preparar al niño para que asuma las responsabilidades de la vida en una sociedad libre, en un espíritu de comprensión, de paz, de tolerancia, de igualdad entre los géneros y de amistad entre todos los pueblos. Debe inculcar al niño el respeto del medio natural.


La educación para el desarrollo. Una asignatura necesaria
Las clases que se fundan principalmente en la nación, que se concentran en la historia y la economía de un país, y que acentúan las contribuciones de algunas culturas dominantes, hacen que los niños estén equipados insuficientemente para desempeñar un papel activo en un mundo interdependiente. Una enseñanza que fomenta sólo la competición, que desarrolla la mentalidad del "yo primero", tanto en los contenidos como en los procedimientos, no permite preparar a los niños para los esfuerzos de cooperación necesarios para enfrentarse a los problemas mundiales. La educación puede y debe desempeñar un papel activo no sólo en la transmisión de conocimientos, sino también en la promoción de actitudes y de valores de ciudadanía mundial.


La Educación para el Desarrollo prepara a los alumnos para adaptarse frente a un cambio rápido en un mundo interdependiente, basándose en algunos conceptos globales y utilizando un proceso particular de aprendizaje.

Los padres podemos potenciar los contenidos de la Educación para el Desarrollo. Preguntar a nuestros hijos qué han hecho en la escuela, cómo han tratado o estudiado temas específicos como la solidaridad o la justicia, qué han hecho durante el Día Internacional de la Paz, etc., es una buena manera de otorgar la importancia que merecen esas asignaturas que tantas veces se ven relegadas a un segundo plano por el peso de las matemáticas o las ciencias sociales.

De la misma manera es importante ofrecer una salida a las posibles inquietudes que puedan tener nuestros hijos en temas relacionados con la cooperación y el desarrollo: proponer lecturas o películas adecuadas a la edad de nuestro hijo, ir a ver exposiciones sobre temas relacionadas con otras culturas, conocer los distintos barrios que forman nuestra ciudad, comentar las noticias del día a día u ofrecer la posibilidad de colaborar en alguna ONG, son cosas que podemos hacer para participar de forma activa en ese largo pero fundamental proceso que significa la Educación para el Desarrollo.

UNICEF 

jueves, 18 de abril de 2013

Deberes con los que deben cumplir nuestros hijos

Muchas veces queremos consentir a nuestros hijos, evitándoles que tengan cosas que hacer, como ayudar en las tareas del hogar, pero esto puede hacerles un daño cuando crezcan, porque no valorarán esas actividades ni las sabrán hacer, lo que es muy necesario al crecer. Si les enseñas desde niños, según sus capacidades, a trabajar en el hogar, aprenderán a hacerlo con entusiasmo y a valorarlo.

¿Enseñarles deberes hogareños?
Cuando somos adultos pensamos que muchas cosas serían más fáciles si las hubiéramos aprendido antes, o nos hubiéramos familiarizado con ellas. Siempre es mejor aprender las cosas de pequeño, siendo la responsabilidad una cualidad muy importante, que no debemos retrasar.

Los niños necesitan aprender que en la vida hay cosas que hacer, que aunque no nos gusten debemos hacerlas, así que es mejor aprenderlas y realizarlas con el mejor ánimo posible, como las tareas hogareñas, el cuidado de las mascotas, etc. No se trata de que los hijos hagan todo, sino que vayan aprendiendo y colaborando en el hogar, lo que les será de gran ayuda cuando vivan solos o en pareja.


¿Cómo enseñarles?
Lo primero es enseñar con el ejemplo. Si haces las labores hogareñas con entusiasmo, tu hijo verá que es divertido y con gusto te ayudará, sólo por el deseo de hacerte feliz, aunque eso ocurre si le enseñas a dejar de ser egoísta.

También puedes premiarlo cada vez que te ayude, o decirle “ayúdame a cocinar la torta que te gusta”, o hacer un esquema de puntuaciones donde gane puntos al ayudar, lo que al cabo de un tiempo se transforme en un regalo. El incentivo es muy importante.


¿Todavía está muy pequeño?
A todas las edades puedes enseñarles algo a tus hijos, como por ejemplo, a los 2 años puedes aprovechar sus ganas de imitarte y de ordenar, y enseñarles con juegos que es divertido ordenar lo que se ha utilizado. Ya cuando están un poco más grandes (a los 4 o 5 años), puedes exigirles que realicen pequeñas tareas de las que ellos se encargarán, como limpiar la mesa, o ayudarte a llevar la bolsa del pan.

Ya sobre los 6 años, si les inculcaste el entusiasmo por ayudar, lo harán gustosos, pero en esta etapa la independencia y las ganas de hacer cosas para sí mismos puede ser mayor, por lo que tendrás que aplicar incentivos para enseñarles. Esta es la edad ideal para enseñarles a cuidar de otro ser, de una mascota, a plantar un árbol y a ayudar a botar la basura y doblar su ropa.

En la preadolescencia, si trabajaste bien, podrás tener a un hijo con ganas de ayudar, aunque a nadie le viene mal una recompensa de vez en cuando. Pero también tienes que hacerle entender que es parte de la unión familiar el colaborar para alivianarle el trabajo a los seres amados. Es una forma de demostrar amor el ayudarle a la mamá a colgar la ropa, o al padre a limpiar el coche, por lo que tienen que aprender a pensar en los demás y trabajar para la familia.

Si le enseñas estas pequeñas tareas a tus hijos les facilitarás el trabajo a futuro y les evitarás muchos problemas, ya que se suele repetir lo que se aprendió en la infancia y muchas personas no colaboran en las labores hogareñas, lo que trae grandes conflictos de pareja, o los puede afectar si viven solos y no saben hacer ni las tareas mínimas.

Y tú, ¿les enseñas a tus hijos a participar en el hogar? Recuerda que las tareas del hogar son lecciones de vida.

Fuente: Entre Padres 

jueves, 11 de abril de 2013

¿Qué hacer cuando un hijo roba?


A veces un niño es exitoso en el colegio, actúa correctamente y hasta ayuda con los deberes del hogar. Aun así, un buen día lo sorprendemos robando. ¿Cómo puede ser posible tal cosa? Antes de que enloquezcas, espera a conocer por qué se produce este tipo de conducta en los niños y qué podemos hacer para resolver la situación.

¿Por qué roban los niños y los adolescentes?

Los niños de cualquier edad —desde los preescolares hasta los adolescentes— pueden sentirse tentados a robar por diversos motivos:

En ocasiones los niños pequeños toman cosas que les gustan sin entender que cuestan dinero y que está mal hacerse de algo por lo cual no hemos pagado.

Los niños mayores, por su parte, saben que no se debe tomar algo sin pagar, pero algunos podrían robar porque no tienen el suficiente auto-control para evitar tomar lo que no les pertenece.

Los adolescentes saben, por supuesto, que no se debe robar; sin embargo, muchas veces acaban haciéndolo por simple desafío o porque los amigos lo hicieron. Es posible que, como se les ha dado mayor control sobre su vida, algunos hurten como una expresión de rebeldía.

Otras razones son también coadyuvantes:

  • Los niños pueden estar enojados o querer llamar la atención. Ello refleja un estrés en casa o en la escuela.
  • Algunos adolescentes roban porque han empezado a consumir drogas y no tienen cómo pagarlas.
  • También están los niños que quieren cosas que no pueden comprarse, por ejemplo, accesorios de marcas populares entre los menores.
No importa cuál es la razón por la que un menor esté robando, es responsabilidad de los padres encontrar la causa original que se oculta tras el problema superficial, y darle solución. He aquí algunos consejos para manejar tan delicados casos:Función de los padres

Cuando un niño es sorprendido robando, los padres deben tener en cuenta si es la primera vez que sucede o si ya es un patrón de comportamiento.

Es necesario que los padres ayuden a los niños pequeños a entender que robar es incorrecto, que cuando uno toma un objeto de otra persona o sin pagar por ello, le está haciendo daño a alguien.

Si un preescolar toma un caramelo, por ejemplo, los padres pueden ayudar a que el niño lo devuelva. Si el pequeño ya lo ha comido, se le puede llevar a la tienda a pedir disculpas y pagarlo.

Lo mismo sucede con los niños que ya van al colegio. Es importante devolver lo ajeno que se ha tomado. Los de primer y segundo grado ya deberían saber que robar está mal, pero es posible que necesiten comprender mejor las consecuencias de sus actos.

Cuando un adolescente roba, se recomienda que los padres lleven a cabo las consecuencias. Por ejemplo, si el menor ha robado en un establecimiento, hay que llevarlo allí y hacer que hable con el departamento de seguridad para que explique y pida disculpas. La humillación de enfrentar lo que ha hecho puede ser una lección duradera.

No se aconseja nunca apelar al castigo físico. Podría hacer que el niño se enojara y decidiera participar en eventos peores (drogas, pandillas, etc.).

Los menores deben aprender que el hurto no es solo tomar cosas de una tienda: se trata de tomar dinero de los dueños del negocio. Además, que esos actos son ilegales y que las consecuencias no son simplemente regaños, sino que pueden ser retenidos en centros de detención juvenil o incluso ir a prisión.

Si el niño roba dinero de sus padres, se le debe dar la opción de devolver la plata haciendo tareas extras en el hogar. Nunca pongas dinero como cebo para atrapar a tu hijo robando, eso podría dañar la confianza entre ambos.

En general, mantente monitoreando a tu hijo si se ha dado ya algún caso de robo y ayudándolos a comprender la razón de que existan las normas de respeto a las cosas ajenas. En casos muy severos, recomendamos acudir al especialista.

Si manejamos el problema a tiempo, siempre habrá una solución para ayudar a nuestros hijos a crecer felices respetando la propiedad del otro.
Fuente: Entre Padres