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lunes, 23 de marzo de 2015

A partir de qué edad es recomendable que mí hijo lleve un teléfono móvil

¿A partir de qué edad es recomendable que mí hijo lleve un teléfono móvil? Esta es una pregunta que hacen muchos padres hoy en día. Debido al creciente desarrollo de las nuevas tecnologías, en muchas casas ya es muy normal que en la habitación de un niño haya aparatos de televisión, de video, Dvd, videojuegos, ordenador y que además el niño ya tenga un teléfono móvil.

El teléfono móvil es cada vez más popular entre los más pequeños, una conclusión del último estudio desarrollado por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC).


¿Será esta situación favorable al desarrollo de un niño?

El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, recomienda por ejemplo que los niños no utilicen móvil hasta que cumplan los 13 años de edad y que la utilización de este aparato deba estar relacionada con la edad en que los niños empiezan a independizarse.

Además, hace unos meses, publicó un informe titulado Por el uso responsable de las nuevas tecnologías, en el que podemos encontrar una serie de recomendaciones, sugerencias e ideas que permiten abordar la compra y posterior utilización de esta nueva dimensión de comunicación y ocio.

¿A partir de qué edad es recomendable que mí hijo lleve un teléfono móvil?

En el informe podemos encontrar ideas para facilitar la compra y la utilización por menores no sólo de teléfonos móviles, como también de videojuegos e Internet. La guía, que tiene como finalidad ofrecer una serie de pautas a los padres a la hora de adquirir aparatos de las nuevas tecnologías, aconseja a los padres que antes de compraren un móvil a su hijo, consideren primero su nivel de madurez, y que también reflexionen sobre las posibilidades de control de gasto que ofrecen tanto los teléfonos de prepago como los de contrato.

Aparte de eso, se recomienda que los padres estipulen límites en el uso del móvil, evitando la realización de llamadas largas, y evitando que los niños expongan lo menos posible sus cabezas a los aparatos. La guía, además, reclama a los padres a estimular a los niños, así como los adolescentes, para que dediquen su tiempo a practicar libres actividades con iguales, al juego, a la lectura, o al deporte. No hay que prohibir el uso de las nuevas tecnologías a nuestros hijos, sino educarlos en la responsabilidad., explicó el Defensor.

Fuente: Guía Infantil 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Optar entre el derecho al ruido o el deber del silencio

La mayoría de los padres se atribuye y ejerce un derecho que, con apariencias de beneficio, termina siendo un verdadero perjuicio y obstáculo para el desarrollo de sus hijos. Es el derecho a intervenir y a hacer “ruido” con palabras y sugerencias que, aunque a veces suaves y generosas, terminan por aturdir la mente necesitada de silencio de quien busca la verdad sobre sí mismo. Este acto consciente es un acto silencioso y sereno; se opone al ruido de las palabras y de los comentarios y opiniones que provienen del exterior. Paradójicamente, en no pocas familias prevalece un ruido que dispersa y distrae esa búsqueda.

Para poder actuar con autonomía, la conciencia de quien está en uso de razón siempre recurrirá a un espacio de silencio para gobernar su conducta y tomar decisiones en cualquier campo de su vida personal. Promover y respetar ese espacio de reflexión y silencio es el deber que por naturaleza les cabe a todos los padres. Por eso dijimos en nuestra nota anterior que ese anhelo casi sagrado de acceder a una formación superior no debería ser profanado por los padres y educadores, dado que no poseen el derecho a intervenir y hacer “ruido” con palabras distractoras y sugerencias inoportunas. De allí que el arte de educar se debate entre el derecho abusivo de una intervención inoportuna o el deber de respetar el silencio interno y la intimidad de quien busca y está aprendiendo a pensar por sí mismo.

Es comprensible que quien ha recorrido parte del trayecto de la vida y tenga la experiencia de sus obstáculos trate de anticipar y “pavimentar” el camino a sus propios hijos. Mas es necesario comprender que, si bien el anhelo educador de todo padre busca siempre el beneficio de sus hijos, dicho anhelo hay que situarlo en la instancia del EDUCERE y no en la del EDUCARE. En el primer caso, la ejecución y titularidad del trayecto la lleva a cabo con alegría y dolor quien está en situación de querer aprender a conciencia; en el segundo, dicha titularidad se diluye por el malestar e incomodidad de un aprendizaje forzado mediante sugerencias inoportunas que, por provenir del exterior y avasallar al ámbito interno, terminan por generar perturbaciones con pensamientos y estereotipos ajenos a la propia conciencia.

Esto significa que la decisión para mejorar y el anhelo de superación surgen y se gestan en la conciencia. Fuera de la conciencia el cambio es aparente y no permite el perfeccionamiento individual, ya que podría obedecer a razones de manipulación, conveniencia o temor. De allí que el EDUCERE, a diferencia del EDUCARE, es un proceso que nace en la misma conciencia; es el proceso silencioso de la íntima convicción que se nutre en la conciencia individual de quien aprende. Esto constituye el fundamento pedagógico acerca de por qué el cultivo de una discreta distancia por parte de los padres les permitirá optar con objetividad y sin error entre el derecho a avasallar a sus hijos con gestos de entrometimiento o el deber de respetar su íntimo silencio.

En la medida que los padres y educadores realicen su praxis formativa imponiendo valores “ciegos”, detendrán el proceso formativo y de superación personal. Entendemos por valores “ciegos” a aquellos enunciados éticos y normativos que se mantienen en la periferia de la conciencia sin que la misma pueda acceder a la íntima convicción. Pues sin convicción, el valor de los enunciados y normas carecen del aval de la conciencia autónoma del joven y terminan por convertir a éste en un mero repetidor autómata de lo que se debería hacer y cómo se debería vivir.

Por todo ello, y acorde con los principios pedagógicos universales, saber declinar ese derecho a la intromisión y a la invasión conceptual en nombre de una supuesta verdad, para dar lugar al proceso silencioso de la conciencia de los jóvenes en proceso de formación, constituye un acto de alta generosidad y sabiduría. Mas ello ha de requerir el ejercicio de una serena ubicación y una equilibrada comprensión como garantía de salud, respeto, dignidad y bienestar en el seno de una familia que convierte el ejemplo vivo en el instrumento más elocuente de orientación y educación.

Dr. Augusto Barcaglioni
Fuente: Ensayos para el crecimiento positivo


jueves, 27 de noviembre de 2014

Acerca del condones

Hablarles a sus hijos acerca del sexo puede ser abrumador, sin importar qué tan cercanos sean. Pero hablar acerca de asuntos como la abstinencia, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y la anticoncepción pueden ayudar a reducir el riesgo de embarazos no deseados en adolescentes o de que contraigan una ETS.

La American Academy of Pediatrics (AAP) apoya la educación sexual que incluye información tanto acerca de la abstinencia como del control de la natalidad. Las investigaciones han demostrado que esta información no aumenta el nivel de actividad sexual de los niños, sino que en realidad promueve y aumenta el uso apropiado de los métodos de control de la natalidad entre los adolescentes sexualmente activos.

Cómo y cuándo hablar acerca del sexo y del control de la natalidad es su elección. Proporcionar información es vital, pero también es inteligente decirles a los niños cuál es su opinión. Recuerde, al encarar estos asuntos como cualquier otro tema de salud, no como algo sucio o vergonzoso, aumentará las probabilidades de que sus hijos se sientan cómodos al acercarse a usted para plantearle preguntas y problemas. Por más incómodo que se sienta, conteste las preguntas con honestidad. Y si no sabe las respuestas, está bien decirlo, luego averiguarlas y volver a conversar con sus hijos.

Si tiene preguntas acerca de cómo hablar con su hijo o hija acerca del sexo, considere la posibilidad de consultarle al doctor de su hijo. A muchos padres esto les resulta difícil de enfrentar, y un doctor puede ofrecer una perspectiva útil.

¿Qué son los condones?

Los condones se consideran un método anticonceptivo de barrera. Hay condones masculinos y femeninos. El condón masculino es una funda fina (generalmente hecha de látex, un tipo de caucho) que recubre el pene. El condón femenino es una funda de poliuretano con un anillo flexible en cada extremo. Un extremo es cerrado y se coloca dentro de la vagina; el otro extremo es abierto y el anillo queda fuera de la cavidad vaginal. El condón masculino, también llamado "preservativo" o "profiláctico", se usa con mucha más frecuencia.

Fuente: Kids Health 

jueves, 20 de noviembre de 2014

El hábito de leer

En la vida moderna, leer es parte del diario vivir y un medio importantísimo para mantenernos al día con los avances de la humanidad así como para intercambiar ideas y puntos de vista sobre distintos temas.

Día a día, son más los periódicos, revistas, listas electrónicas de distribución y foros virtuales de discusión. La capacidad lectora es por tanto una herramienta valiosísima para mantener ese ritmo, además de ser un excelente recurso para nutrir el intelecto y el alma con la extensa variedad de literatura disponible.


La lectura es un hábito, y como la mayoría de los hábitos, se desarrolla en casa y de manera más fuerte durante los primeros seis años de vida. Pero, ¿cómo si aún no sabe leer?

En primer término, lo que debe quedar claro es que leer no significa decodificar combinaciones de grafemas. Leer significa interpretar símbolos o imágenes; entender el mensaje que otro nos transmite con las palabras y las ilustraciones.

Los niños desde muy temprana edad, una vez ha madurado su sentido de la vista, son capaces de ver las imágenes y si cuentan con un padre o una madre interesada que los oriente en cuanto al significado, irán poco a poco entendiendo lo que ahí “dice”.

El hábito de lectura debe construirse paso a paso. Es importante que la lectura de libros se incluya como parte de la rutina diaria, ya sea al despertar, por la tarde o antes de acostarse. Es una excelente estrategia como transición entre el juego activo y la hora de dormir.

El momento de la lectura es un momento más de juego en el que el padre o la madre interactúan con sus hijos utilizando como pretexto el libro de cuentos. Vale la pena hacer de este momento una oportunidad de genuino contacto, de atención completa para el niño/a y de estimulación de la capacidad lectora e imaginativa del pequeño.

Si logramos asociar los encuentros de lectura con nuestros hijos con sentimientos agradables de fortalecimiento del vínculo afectivo y de respeto por el otro, el hábito tendrá una fuerte carga emocional positiva y esto influirá en que sea fuerte y duradero.

Algunas ideas para elegir libros para nuestros hijos de preescolar son:

  • Verificar que el contenido sea educativo, el vocabulario comprensible, la narración sencilla y que el texto introduzca términos nuevos. 
  • Revisar que las imágenes sean atractivas y que transmitan valores. 
  • Buscar letra grande y poco texto. 
  • Los libros de versos, trabalenguas o adivinanzas son excelente material para entrenar a los niños en el ritmo para el aprendizaje de la lectoescritura. 
Los padres debemos siempre leer el libro completo antes de comprarlo o leérselo a nuestros hijos para verificar que estemos de acuerdo con la enseñanza de la historia y el vocabulario utilizado.

No compremos nada que no podamos leer o correremos el riesgo de llevarnos desagradables sorpresas.

Compartir el hábito de la lectura, es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos.

Mónica Sulecio de Álvarez
Fuente: De pades a hijos

martes, 12 de agosto de 2014

Creciendo y aprendiendo: ¿cuándo empieza mi hijo a aprender?

Todos los niños nacen listos para aprender,
pero no todos los niños llegan a la escuela listos para aprender...
1 de cada 20 niños entra en el jardín de infantes
sin las habilidades que necesita para aprender y tener éxito.

¿Desde cuándo empieza mi niño a aprender?
El aprendizaje no empieza cuando el niño empieza a asistir a la escuela; el aprendizaje comienza desde el momento de nacer y está presente en todas aquellas actividades cotidianas. Los niños aprenden mejor a través de sus experiencias diarias con las personas a quienes aman y en quienes confían, y, sobre todo, cuando tal aprendizaje se da de forma divertida y, por ende, significativa. Durante los primeros años de vida, se sientan las bases de los conocimientos y habilidades que les ayudarán a los niños a tener éxito no solo en la escuela, ¡sino en la vida!

¿A qué se refiere el término "alistándome para aprender en el cole"?
Se refiere a la capacidad del niño para cumplir las tareas que exige la escuela, así como a la capacidad del niño para beneficiarse de las actividades educativas a las que está expuesto. Los niños que comienzan la escuela y no están listos para aprender están en desventaja. El grado en que un niño está listo para aprender predice su futuro rendimiento en la escuela.

Pero, ojo: no se tratá de enseñarle a leer a un bebé que no está listo para hacerlo. Se trata de que los niños estén expuestos a oportunidades de aprendizaje significativas y oportunas, adecuadas a sus habilidades de desarrollo, así como a sus intereses individuales, promovidas, sobre todo, en ambientes naturales y con personas significativas para los niños.

¡Acompañemos a nuestros niños en su aprendizaje por medio de actividades y experiencias diarias que presentan oportunidades fabulosas para aprender! Para ello, es necesario desarrollar aptitudes en 4 áreas claves:
  1. El lenguaje y las destrezas lectoras: el desarrollo del lenguaje, tanto verbal como no verbal, es la base para el desarrollo posterior de las habilidades en lectoescritura.
  2. Capacidad de razonamiento: a través de las experiencias de la vida diaria el niño va comprendiendo cómo funciona el mundo y su relación con el mismo.
  3. Autocontrol: es la capacidad para comprender, manejar y expresar emociones de manera adecuada, lo cual nos permite cooperar con los demás, tolerar las frustraciones y resolver conflictos.
  4. Confianza en sí mismo: cuando aprendemos a sentirnos competentes y creemos en nosotros mismos, estamos más dispuestos a enfrentar situaciones nuevas que nos proveen la confianza en las relaciones con los otros.
Nota: En los próximos artículos seguiremos con nuestra serie de artículos sobre "Creciendo y Aprendiendo" (Readiness to learn) para distintas edades y para las distintas áreas, con más tips e información.

Referencias:
Offord Centre for Child Studies. School readiness project. Obtenido el 15 de marzo desde http://www.offordcentre.com/readiness/index.html
Parlakian, R. (2003). Antes del abecedario: promoción de la preparación para la escuela en bebés y niños pequeños. Washington DC: Zero to three.

Ruby Batz
Necesidades Especiales y Atención Temprana
PhD. Leadership in Special Education/Early Intervention
Presidente y Fundadora de Mis Primeros Años/My First Years

viernes, 25 de julio de 2014

Educación sexual en casa

Tengo una niña de 7 años, que empieza a tener muchas dudas de la sexualidad, quiere tocarme mis partes privadas por curiosidad. Quisiera saber exactamente como hablarle y cuanta información necesita, pues no quiero darle ni mucha ni poca, sino justo la necesaria para su edad.

La sexualidad infantil se expresa de diversas maneras. Casi todas las niñas y niños juegan a conocer su propio cuerpo, muestran inquietudes sobre el amor, los besos, cono nacen los niños y qué pasa cuando los adultos están solos. Estas son inquietudes que requieren una adecuada participación e información por parte de los papás. 

En este caso, conocer el cuerpo adulto tiene una función importante en la infancia: la diferenciación de lo que es ser "pequeño" y ser "grande". Lo que lleva al niño a querer explorar estas diferencias observando y tocando, preguntando sobre cada parte y queriendo compararlas.

Cuando se presenta esto con hijos pequeños, lo ideal es explicar qué es cada parte del cuerpo. Pero explicando que tanto niños como adultos los tienen, la diferencia está en que cuando se llegan a los 12 años estos empiezan a crecer, hasta llegar a tener casi la misma forma y tamaño de las de mami. Luego aprovechar a platicar sobre la privacidad e intimidad del propio cuerpo, y cómo éste también debe de cuidarse y respetarse, que nadie lo puede tocar y nosotros no podemos tampoco tocar las partes privadas de los demás.

La información que se debe dar a los 7 años dependerá de qué tanta curiosidad o preguntas esté exteriorizando. Generalmente en los colegios, a estas edades, ya les han enseñado un poco sobre el cuerpo; es bueno trabajar en conjunto, averiguar sobre los temas que se hablan en clase, para reforzarlos en casa.

Siempre es bueno tener libros de educación sexual en casa, hay variedad dependiendo de las edades. Para que estos funcionen bien hay dos formas de utilizarlos. Uno es que entre las dos vayan hojeando el libro, y así las dos aprenden. La otra forma, es dárselo a ella para que cuando surjan dudas las pregunten, y así usted, con otro libro de educación sexual para papás, le puede ir dando más información.

Otra forma divertida, sería tomar un tema al azar, hacer que ella lo lea y luego se lo explique a usted como si ella fuera la maestra. De esta forma se sabe cómo es que ella está tomando esta información.

Si ella empieza con preguntas o dudas, lo que siempre hay que tener en mente, es devolverles la pregunta. Es decir, preguntar qué es lo que ellos saben o suponen del tema, así solo corrobora, o da una idea de la información. Otra pregunta clave es saber dónde escucharon esa pregunta, o por qué la duda. Es una forma de poder ir guiando la información que ellos necesitan.

Lo importante en la educación sexual en casa, es que no se vea como tema prohibido, malo o negativo, ya que esto crea represiones y más curiosidad. Lo mejor es, como papás, estar informados antes de que ellos lleguen con preguntas. Y siempre crear un ambiente de confianza y respeto para hablar de todos los temas.

Yoshi Alcalá
Psicología y Sexualidad
Licda. Psicología Clínica
Conferencista en temas de Sexualidad

martes, 3 de junio de 2014

La pérdida de un bebé (parte 3)

Hasta ahora hemos visto que cuando se pierde un embarazo, pueden darse varios momentos: el momento de choque y el momento de nostalgia. Ahora veremos nuevas circunstancias por las que también se atraviesa en estos momentos:

Momento de Desorganización:

Por lo general, después de vivir esta experiencia tan fuerte, la pareja no tiene deseos de salir, se retiran de los amigos y la familia, pueden desarrollar síntomas de depresión como tristeza, apatía, disminución del apetito y de la autoestima, tienen dificultad para realizar rutinas diarias, la culpabilidad puede acrecentarse debido a la incapacidad de salir adelante, los síntomas fisiológicos también se acentúan y la persona puede llegar a ocultar su depresión tras enfermedades físicas.

Se vuelve imprescindible el apoyo psicosocial, familiar y espiritual para poder superar la pérdida, este momento puede durar un poco más allá del año así que habrán fechas que causen dolor como el aniversario del suceso, las vacaciones, fechas significativas como el día de la madre o del padre que incluso pueden causar tristeza durante muchos años después.

La recomendación siempre es a buscar ayuda; hablar y ponerle palabras a las emociones es liberador y sanador. Conforme van pasando los días y semanas, va volviendo la calma y este momento se debe aprovechar para hacer un recuento de lo que se ha aprendido, lo que se ha superado y también para volver a situar metas a corto, mediano y largo plazo. Éste es el momento del reajuste.

Momento de reajuste:

Inicia cuando la pareja empieza a aceptar la muerte de su hijo, gradualmente van teniendo un reajuste emocional. Éste proceso se caracteriza por que las personas poco a poco empiezan a llevar una vida normal, vuelven a las rutinas previas y empiezan a hacer planes para el futuro. No quiero que piensen que ya no recordarán al bebé que esperaban, el amor que sentían por ese bebé no ha cambiado pero los padres han aprendido a incorporar en sus vidas la pérdida y cómo les digo, poco a poco van recuperando el deseo de salir adelante, dejar atrás el dolor.

Todos estos procesos no se pueden alterar, es importante de vivir cada uno y cada persona tiene su propio tiempo para salir de ellos, tampoco se pueden acelerar, la duración varía según la personalidad de cada quien pero se puede hablar de entre 18 a 36 meses. Les recuerdo que el apoyo que reciban las parejas por parte de los amigos y la familia es importante y la asistencia de un equipo de salud servirá para que el proceso sea menos duro. Un profesional en psicología es muchas veces necesario.

Es imprescindible un apoyo psicosocial y espiritual para superar una muerte perinatal, muchos médicos o asistentes de salud e incluso muchas personas alrededor de la pareja, no creen que así sea puesto que no tuvieron "relación" con el feto que murió, pero como decía en uno de los artículos anteriores, la pareja ha formado en vista de este embarazo esperanzas y anhelos que se pierden y por supuesto que han empezado a sentir amor por el bebé. Es crucial un apoyo constante de compasión y empatía para superarlo.

Ileana Páez-Hanser
Psicología Perinatal
Licda. Psicóloga Clínica
Especialización en Psicología Perinatal

La pérdida de un bebé (parte 2)

Hay temas de los que no nos gusta hablar porque resulta muy doloroso o da mucha pena, pero es importante que sepamos que mientras guardamos más las cosas, más difíciles son de resolver y luego las repercusiones inundan muchos ámbitos de la vida diaria haciendo estorbo para tener mejor calidad de relaciones interpersonales, pudiendo llegar a dañar incluso nuestra autoestima. Por eso, en Psicoperinatología vemos la importancia de ventilar temas como la pérdida de un bebé que no ha nacido, de un feto. Un tema que incluso no se le ha dado el valor que tiene por creencias erróneas. En estos artículos trataré de abordar de forma breve, las fases o como les llamo personalmente, "momentos" que suelen vivirse luego de una pérdida de este tipo.

Estos momentos son:

  • Momento de Choque
  • Momento de Nostalgia
  • Momento de la Desorganización Emocional.
  • Momento del Reajuste
  • Momento de Superación.
Si tú o alguien cercano ha tenido una pérdida y se identifica en alguno de estos momentos, es importante que sepas en primer lugar que se puede salir adelante, que si se considera necesario platicar con alguien sobre lo que se está sintiendo es bueno que se busque con quien hacerlo y mejor si es un profesional de la salud mental. Recuerda que cada proceso es diferente y aunque puedas ubicarte en una de las etapas o momentos, necesitas que tu proceso continúe para elaborarlo de la mejor manera.

Cuando una chica viene a la clínica para resolver sus temores en cuanto al embarazo, es muy común escuchar que también tienen temor de perder al bebé, algunas veces ya les ha sucedido y por eso es que se deciden a platicar del asunto.

Primero entendamos que la pérdida de un embarazo es la muerte de un nonato en cualquier momento de la gestación. Muchos suceden tan temprano, que la madre ni siquiera sabía que estaba embarazada, algunos embarazos ya confirmados se pierden durante el primer o segundo trimestre de la gestación y son muy pocos los embarazos que se pierden después de la semana 16. Pero no hay que descartar la posibilidad.

Afortunadamente, la mayoría de las pérdidas de embarazos son eventos aislados, lo importante a recordar es que las familias, parejas o la madre que ha recibido apoyo emocional y se ha sentido compadecida, suelen manejar mucho mejor el tiempo de duelo y estará más preparada para ir asimilando el suceso, si además han recibido acompañamiento psicológico, estarán más capacitados para incluso enfrentar otros temas como la ira y la culpa que genera una situación así.

El trato del personal de salud y una asistencia psicológica inmediata permite que la pareja pueda llorar, despedirse de su bebé y no perder la serenidad; la oportunidad de decir adiós por última vez es muy importante para una mejor recuperación en todo sentido, emocional, psíquico y físico.

No hay una frase adecuada que pueda consolar el dolor de los padres en ese momento que se siente como una crisis vital; muchas veces es más efectivo el contacto físico, un abrazo, una caricia, incluso el silencio es mejor compañía, pero nunca la indiferencia ni la frialdad; pensar que "pronto va a pasar" es atentar precisamente a lo que se espera, dejar a los padres y familiares sin respuestas, provoca un impacto mucho más fuerte en relación al tiempo de recuperación del duelo.

Cómo siempre les dejo una pequeña recomendación: Busquen ayuda profesional, en las consultas privadas suelen darse herramientas para sobrellevar el duelo. Y al valioso lector de personal de salud, les encomiendo la difícil pero inestimable labor de ser solidarios y afectuosos con las familias que atraviesan esta situación.

Ileana Páez-Hanser
Psicología Perinatal
Licda. Psicóloga Clínica
Especialización en Psicología Perinatal

lunes, 2 de junio de 2014

Cómo conversar con sus hijos sobre las noticias

Aunque las noticias extraídas de la televisión, la radio o de Internet muchas veces son una experiencia educativa positiva para los niños, pueden surgir problemas cuando las imágenes que se presentan son violentas o las historias tocan temas perturbadores.

El tiroteo en Connecticut, en el cual murieron niños y personal de la escuela de Sandy Hook Elementary School, seguramente preocupará a los niños dado que pensarán que algo similar podría pasarles a ellos o sus seres queridos. Este acontecimiento también puede hacer que teman ciertos aspectos de la vida diaria, como ir a la escuela, que nunca antes habían temido.

Las noticias de tiroteos, desastres naturales y secuestros de niños, pueden enseñarles a los jóvenes a ver el mundo como un lugar confuso, amenazante y poco amigable.

¿Cómo puede abordar estas historias e imágenes perturbadoras? Conversar con los niños sobre lo que ven o escuchan puede ayudarlos a situar la información aterradora en un contexto razonable.

Cómo perciben las noticias los niños

A diferencia de las películas o los programas de entretenimiento, las noticias son reales. No obstante, según la edad o el nivel de madurez de un niño, es posible que él o ella aún no entiendan las distinciones entre realidad y fantasía. Sin embargo, al momento en que los niños cumplen 7 u 8, todo lo que ven en TV puede parecer real. Para algunos niños, lo vívido de una noticia sensacionalista puede internalizarse y transformarse en algo que podría sucederles. Un niño que ve una noticia sobre una bomba en un autobús o en un metro podría preocuparse, "¿Podría ser el siguiente? ¿Esto me podría pasar a mí?".

Las catástrofes naturales o las historias de otros tipos de desastres pueden personalizarse de la misma manera. Un niño en Massachusetts que ve una casa que es tragada por las inundaciones de un huracán en Luisiana podría pasar una noche sin dormir preocupándose por si su casa estará BIEN durante un temporal. Un niño en Chicago que ve noticias sobre un ataque en el metro de Londres podría asustarse sobre el uso del transporte público en la ciudad. La televisión tiene el efecto de encoger el mundo y traerlo a nuestras propias salas de estar.

Al concentrarse en historias violentas, las noticias de la televisión también pueden promover un síndrome de "mundo malo" y darles a los niños una perspectiva imprecisa de lo que son el mundo y la sociedad realmente.

Cómo conversar sobre las noticias

Para aliviar los miedos de los niños sobre las noticias, los padres deben prepararse para dar lo que los psicólogos denominan "información tranquila, inequívoca pero limitada". Esto significa ofrecer la verdad pero sólo la verdad que un niño debe saber. La clave es ser tan veraz y, a la vez, lo menos explícito como sea posible. No hay necesidad de entrar en más detalles de los que a su hijo le interesan.

Aunque es verdad que algunas cosas, como una catástrofe natural, no se pueden controlar, los padres deben brindar espacio para que los niños compartan sus miedos. Incentívelos a hablar abiertamente sobre lo que los asusta.

Los niños mayores son menos propensos a aceptar una explicación literal. Su escepticismo incipiente sobre las noticias y cómo se producen y venden podría ocultar ansiedades que tengan sobre las historias que cuentan. Si los niños más grandes se sienten molestos ante una noticia, ayúdelos a afrontar esos miedos. La disposición de un adulto para escuchar envía un mensaje poderoso.

También puede incentivar a los adolescentes a que consideren la razón de por qué una historia aterradora o perturbadora estuvo al aire: ¿fue para aumentar el nivel de audiencia del programa por su valor sensacionalista o porque verdaderamente tenía interés periodístico? De esta forma, una historia temible puede volverse un debate valioso sobre el rol y la misión de las noticias.

Sugerencias para los padres
Si se presta atención a los hábitos de noticias televisivas de los niños, podría controlar prácticamente el contenido de lo que escuchan y ven. Otras sugerencias:
  • Tenga en cuenta que las noticias no tienen que imponerse mediante imágenes perturbadoras. Los programas televisivos públicos, los periódicos o las revistas de noticias específicamente diseñados para los niños pueden ser formas menos sensacionalistas, y menos desconcertantes, de acercar la información a los niños.
  • Debata sucesos actuales con su hijo habitualmente. Es importante ayudar a que los niños reflexionen bien sobre las noticias que escuchan. Haga preguntas: ¿qué piensas sobre estos sucesos? ¿Cómo crees que suceden estas cosas? Estas preguntas también pueden fomentar la conversación sobre temas que no sean noticias.
  • Ponga las noticias en el contexto correcto. Mostrar que determinados sucesos están aislados o explicar cómo un suceso se relaciona con otro ayuda a los niños a entender mejor lo que escuchan. Amplíe el debate de una noticia perturbadora en una conversación mayor: utilice la historia de una catástrofe natural como una oportunidad para hablar sobre filantropía, cooperación y la capacidad de las personas de afrontar una dificultad devastadora.
  • Mire las noticias con los niños para filtrar historias inadecuadas o aterradoras.
  • Anticipe cuando orientación será necesaria y evite espectáculos que no sean adecuados para la edad o el nivel de desarrollo de su hijo.
  • Si no está cómodo con el contenido de las noticias o si es inadecuado para la edad de su hijo, apáguelo.
  • Hable de lo que puede hacer para ayudar. Después de un acontecimiento como el tiroteo de Connecticut, los niños pueden lograr un sentido de control y sentirse más seguros si usted los ayuda a encontrar una manera de ayudar a las personas afectadas por la tragedia o a mostrar el respeto a las personas fallecidas.
Fuente: Kids Health 

sábado, 31 de mayo de 2014

Cómo enseñar tolerancia a sus hijos

Un mundo de diferencias

Algunos padres acogen la idea de vivir en una sociedad increíblemente diversa. Otros tal vez tengan algunas dudas, especialmente si ellos mismos no han tenido mucho contacto con culturas diferentes. Muchos niños tienen mayor contacto con culturas diversas. Su círculo de amigos, sus compañeros de clase, sus equipos de atletismo son mucho más variados que los de una generación anterior.

Aun así, los padres deben preparar a sus niños para vivir, aprender y trabajar en comunidades que se volverán más diversas aún. Enseñar a tolerar es importante, no solo porque es parte de nuestro patrimonio estadounidense, sino porque la persona que aprende a tolerar las diferencias con una mente abierta tendrá más oportunidades en educación, negocios y muchos otros aspectos de la vida.

En resumen, el éxito de su hijo depende de ello. El éxito en el mundo de hoy y del futuro depende de la comprensión, la valoración y el trabajo con otros.


Acerca de la tolerancia

La tolerancia hace referencia a una actitud de apertura y respeto a las diferencias que existen entre las personas. A pesar de que originalmente se los utilizaba para hacer referencia a las diferencias religiosas y étnicas, los conceptos de diversidad y tolerancia también pueden aplicarse al género, a la discapacidad física e intelectual, otras diferencias.

Tolerancia significa respetar y aprender de otras personas, valorar las diferencias, tender un puente entre las brechas culturales, rechazar los estereotipos injustos, descubrir afinidades y crear nuevos lazos. Tolerancia, en muchos sentidos, es lo opuesto a prejuicio.

Pero ¿la tolerancia significa que se deben aceptar todas las conductas? Por supuesto que no. Las conductas que no respetan o que hieren a otros; como por ejemplo, ser malo o acosar a alguien, o las conductas que rompen las reglas sociales, como robar, no deben tolerarse. La tolerancia se trata de aceptar a las personas tal como son, no las malas conductas. Tolerancia además significa tratar a los demás de la manera de la que usted quiere que lo traten.

¿Cómo se enseña tolerancia?

Como todas las actitudes, la tolerancia se enseña en formas sutiles. Incluso antes de aprender a hablar, los niños observan todo cuidadosamente e imitan a sus padres. Los niños de todas las edades desarrollan sus propios valores, en gran parte, imitando los valores y las actitudes de las personas que están a su alrededor.

Muchos padres viven y trabajan en comunidades diversas y tienen amigos que son muy diferentes a ellos en varios aspectos. Las actitudes de los padres con respecto a la tolerancia para con el otro son por lo general parte de ellos y rara vez se ponen a pensar en esto. Transmiten esas actitudes simplemente porque actúan tal como son y viven según sus propios valores. Los padres que demuestran (o dan el ejemplo) de tolerancia en sus vidas cotidianas envían un poderoso mensaje. Como resultado, sus hijos también aprenden a valorar las diferencias.

Por supuesto, acoger las diferencias de otros no significa dejar de lado el propio patrimonio. Su familia tal vez tenga sus propias tradiciones culturales y religiosas de toda la vida por las cuales sienten un profundo orgullo. Las familias pueden encontrar formas de acoger las diferencias de otros y, al mismo tiempo, honrar y transmitir su propio patrimonio cultural.


¿Cómo pueden enseñar los padres a tolerar?

Los padres pueden enseñar a tolerar con el ejemplo, pero también de otras formas. Hablar sobre la tolerancia y el respeto ayuda a los niños a aprender más acerca de los valores que usted quiera impartir. También es importante brindarles la oportunidad de jugar y trabajar con otros. Esto permite a los niños aprender de primera mano que todos tenemos algo para aportar y a experimentar las diferencias y similitudes.
Entre las cosas que pueden hacer los padres para ayudar a sus niños a ser tolerantes, se encuentran las siguientes:

  • Observe sus propias actitudes. Los padres que desean ayudar a sus hijos a valorar la diversidad quizá sean susceptibles a los estereotipos culturales que aprendieron y hacen un esfuerzo por corregirlos. Demuestre una actitud de respeto hacia otras personas.
  • Recuerde que los niños están siempre atentos. Sea consciente de la manera en la que habla acerca de otras personas que son diferentes a usted. No haga bromas que perpetúen estereotipos. A pesar de que algunas de estas bromas quizá parezcan inofensivas, en realidad pueden ir en contra de la tolerancia y el respeto.
  • Seleccione libros, juguetes, música, manualidades o videos con suma cautela. Tenga en cuenta el poderoso efecto que tienen los medios y la cultura popular a la hora de moldear las actitudes.
  • Señale y hable acerca de los estereotipos injustos que se muestran en los medios.
  • Responda a las preguntas de los niños acerca de las diferencias de manera honesta y respetuosa. Esto les enseña que es aceptable observar y analizar las diferencias, siempre que se haga con respeto.
  • Reconozca y respete las diferencias de su propia familia. Demuestre aceptación de las capacidades, los intereses y los estilos diferentes de sus hijos. Valore la singularidad de cada miembro de su familia.
  • Recuerde que tolerancia no significa tolerar las conductas inaceptables. Significa que todos merecen un trato respetuoso y que ellos también deben tratar a otros con respeto.
  • Ayude a sus hijos a sentirse bien con ellos mismos. Los niños que se sienten mal con sigo mismos generalmente tratan mal a los demás. Los niños con autoestima alta se valoran y se respetan, y suelen tratar a otras personas con respeto. Ayude a su hijo a sentirse aceptado, respetado y valorado.
  • Dé a los niños la oportunidad de trabajar y jugar con otros que sean diferentes a ellos. Al escoger una escuela, un campamento o establecimientos para el cuidado de niños para su hijo, busque uno donde haya mucha diversidad.
  • Aprendan juntos sobre las celebraciones religiosas y los días festivos que no son parte de su propia tradición.
  • Honre las tradiciones familiares y enséñaselas a sus hijos y a otros fuera del círculo familiar que quieran aprender acerca de la diversidad que usted tiene para ofrecer.
Cuando los padres fomentan la tolerancia en sus hijos, hablan acerca de sus valores y dan un ejemplo de las conductas que desean ver en ellos por medio del trato amable para con los demás, sus hijos seguirán sus pasos.

Fuente:
Kids Health 

viernes, 30 de mayo de 2014

Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento

Todos los días, Seth, de 10 años de edad, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, estaba más delgado que nunca y regresaba hambriento de la escuela. Lo que ocurría era que Seth le daba su dinero a un niño de quinto grado, que lo amenazaba con darle una paliza si no pagaba.

Kayla, de 13 años de edad, pensaba que todo estaba bien en su escuela nueva, ya que todas las muchachas populares eran muy amables con ella. Pero luego se enteró de que una de esas muchachas había publicado rumores crueles sobre ella. Esa noche, Kayla lloró hasta quedar dormida y comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolor de estómago a fin de evitar encontrarse con las muchachas en el salón de estudios.

Desafortunadamente, el tipo de hostigamiento que experimentaron Seth y Kayla está extendido. En encuestas nacionales, la mayoría de los niños y adolescentes afirman que existe hostigamiento en las escuelas.

El hostigamiento puede transformar en una pesadilla para los niños algo como ir a la parada del autobús o al recreo, además de dejar cicatrices emocionales profundas. En situaciones extremas, puede implicar amenazas violentas, daño a la propiedad o lesiones graves.

Si su hijo es víctima del hostigamiento, usted quiere tomar cartas en el asunto para que termine la situación, de ser posible. Además, existen maneras para ayudar a que su hijo enfrente las burlas, el hostigamiento o los rumores crueles, y a disminuir su impacto duradero. Incluso si el hostigamiento no es el problema familiar en este momento, es importante hablar sobre el tema con sus hijos para que estén preparados si viven una situación semejante.

Cómo identificar el hostigamiento
En algún momento, algún hermano o amigo se burló de un niño. Generalmente, esto no es dañino cuando sucede en un contexto mutuo, de juego y armonía, y ambos niños lo encuentran gracioso. Sin embargo, cuando la burla causa daño, es constante y desagradable, cruza la línea, se transforma en hostigamiento y debe frenarse.

El hostigamiento es un tormento intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico. Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos. Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.

Es conveniente tomar con seriedad el hostigamiento y no solo restarle importancia como algo que los niños deben "aguantar". Los efectos pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, el hostigamiento ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.

Por qué los niños hostigan a otros
Los niños hostigan a otros por diversas razones. A veces toman de punto a otros niños porque necesitan una víctima (alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico, o que simplemente actúa o parece diferente de alguna manera) para sentirse más importantes, populares o al mando. Algunos hostigadores son más grandes o más fuertes que sus víctimas, pero esto no siempre es así.

A veces los niños atormentan a los demás porque es ese el trato que han recibido. Quizás crean que su comportamiento es normal porque ellos vienen de familias u otros entornos en donde a menudo todos se enojan, se gritan o se insultan unos a otros. En algunos programas de televisión populares parece promoverse la maldad: eliminan a la gente mediante un proceso de votación, la evitan o la ridiculizan por su apariencia o falta de talento.

Signos del hostigamiento
A menos que su hijo le diga que está siendo hostigado, o tenga moretones o lesiones visibles, puede resultar difícil deducir si eso en realidad ocurre.

Sin embargo, existen algunas señales de alerta. Los padres podrían notar que los niños actúan diferente o parecen estar ansiosos, no comen, no duermen bien ni hacen las cosas que generalmente disfrutan. Cuando los niños están de mal humor, se irritan más fácilmente o comienzan a evitar determinadas situaciones (como ir a la escuela en autobús), puede deberse a alguien que los hostiga.

Si sospecha que su hijo está siendo hostigado pero no lo confiesa, busque oportunidades para sacar el tema de una manera más indirecta. Por ejemplo, tal vez en un programa de televisión vea alguna situación que puede servirle para iniciar una conversación y preguntarle a su hijo qué opina sobre el tema o qué cree que debería haber hecho esa persona. Esto puede dar lugar a preguntarle si alguna vez presenció o fue parte de una situación semejante. Quizás desee comentarle sobre otras experiencias suyas o de algún familiar a esa edad.

Permita que sus hijos sepan que si están siendo víctimas de hostigamiento o acoso, o si ven que eso le sucede a otra persona, es importante decírselo a alguien, sea usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o a un hermano.

Cómo ayudar a los niños
Si su hijo le cuenta que lo están hostigando, escúchelo con calma y bríndele contención y apoyo. A menudo, los niños son reacios a contarles a los adultos sobre este tipo de situaciones porque se sienten avergonzados y culposos, o les preocupa que sus padres se desilusionen, se depriman, se entristezcan o reaccionen ante la situación.

A veces, los niños sienten que la culpa es de ellos, que si hubiesen mirado o actuado de otra manera, eso no habría sucedido. A veces temen que si quien los hostiga se entera de que comentaron la situación, esta empeore. A otros les preocupa que sus padres no les crean o que no hagan nada al respecto, o que les digan que se resistan cuando eso les genera temor.

Felicite a su hijo por hacer lo correcto al hablar con usted sobre el tema. Recuérdele que no está solo, que muchas personas son hostigadas en algún momento. Remarque que quien se comporta de manera inadecuada es quien hostiga, no el niño. Asegúrele a su hijo que descubrirán juntos qué hacer al respecto.

Informe a alguien de la escuela (el director, el personal de enfermería, o un consejero o maestro) sobre la situación. A menudo, estas personas pueden controlar y tomar medidas para evitar más problemas.

Dado que el término "hostigamiento" puede utilizarse para describir una amplia variedad de situaciones, no existe un enfoque generalizado. Lo recomendable en una situación puede no ser adecuado en otra. Existen numerosos factores (por ejemplo, la edad de los niños involucrados, la gravedad de la situación y el tipo específico de conducta de hostigamiento) que permitirán determinar la mejor manera de proceder.

Tome la situación con seriedad si se entera de que el hostigamiento empeorará si la persona que adopta esta conducta se entera de que su hijo le comentó al respecto o si hay amenazas de daño físico. A veces, resulta conveniente acercarse a los padres del hostigador. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los maestros o consejeros son la mejor opción como primer contacto. Si puso en práctica esos métodos y aún desea hablar con los padres del hostigador, es mejor hacerlo en un contexto en el que un funcionario escolar, como un consejero, pueda mediar entre las partes.

En la mayoría de las escuelas existen reglas relacionadas con el hostigamiento y programas para evitarlo. Además, en muchos estados hay leyes y reglamentos relacionadas con este tema. Infórmese sobre las leyes que rigen en su comunidad. En determinados casos, si le preocupa la seguridad de su hijo, quizás deba ponerse en contacto con autoridades legales.

Consejos para niños
Los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar el hostigamiento en caso de que se encuentren en una situación de esta naturaleza. Algunos padres pueden querer decirles a sus hijos que tomen represalias. Después de todo, usted se siente enojado porque su hijo sufre y quizás a usted le dijeron que "se defienda solo" cuando era un niño. O quizás le preocupe que su hijo siga sufriendo en manos del hostigador y piense que tomar represalias es lo único que puede hacer para poner al hostigador en su lugar.

Sin embargo, es importante decirles a los niños que no respondan al hostigamiento con peleas o con más hostigamiento. Eso rápidamente puede pasar a la violencia, pueden generarse problemas y alguien puede salir lastimado. En su lugar, es mejor alejarse de la situación, salir con otras personas y avisarle a un adulto.
A continuación se enumeran algunas otras estrategias para analizar con los niños, que pueden mejorar la situación y hacerlos sentir mejor:
  • Evitar a la persona que los hostiga y utilizar el sistema de compañeros. Usar otro baño si hay un hostigador cerca y no acercarse al casillero si no hay otras personas en el lugar. Siempre estar acompañado para no encontrarse a solas con la persona que hostiga. Estar acompañado por un compañero en el autobús, en los vestíbulos o en los recreos, siempre que el hostigador esté cerca. Ofrecer hacer lo mismo por un amigo.
  • Contener la ira. Es natural que una persona hostigadora haga enojar a un niño, pero eso es lo que motiva a este tipo de personas. Las hace sentir más poderosas. Hay que practicar no reaccionar llorando, poniéndose rojo ni enojándose. Requiere mucha práctica, pero es una herramienta para mantenerse lejos del radar de un hostigador. A veces, resulta útil para los niños practicar estrategias para tranquilizarse como contar hasta 10, escribir cómo se sienten, respirar profundamente o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a poner "cara de póquer" hasta que se encuentren a salvo (ya que sonreír o reírse pueden provocar al hostigador).
  • Se debe actuar con valentía, alejarse e ignorar al hostigador. Hay que decirle de manera firme y clara que deje de comportarse de esa manera, e irse. Practicar maneras para ignorar los comentarios dañinos, como no mostrarse interesado o enviar un mensaje de texto por el teléfono celular. Cuando se ignora al hostigador, se le resta importancia. Finalmente, es posible que el hostigador se aburra de tratar de molestarlo.
  • Decirle a un adulto. Los maestros, directivos, padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a detener el hostigamiento.
  • Conversar sobre el tema. Hablar con alguien de confianza, como un asesor, maestro, hermano o amigo. Pueden ofrecer algunas sugerencias útiles, e incluso si no es posible resolver la situación, quizás lo ayuden a sentirse menos solo.
Cómo recuperar la confianza
Sufrir hostigamiento puede dañar la confianza de un niño. A fin de recuperarla, sugiera a su hijo que pase tiempo con amigos que ejerzan una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades agradables genera fortaleza y amistades.

Escuche a su hijo en situaciones difíciles, pero también invítelo a que hable sobre las partes buenas del día y escúchelo con la misma atención. Asegúrese de que su hijo sabe que usted cree en él y que hará todo lo que pueda para ocuparse de las situaciones de hostigamiento que surjan.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fuente: Kids Health

jueves, 29 de mayo de 2014

El bullying

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar o por su término inglés: bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años).

El agresor trata de intimidar a la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercido por un agresor más fuerte, ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente.

La crueldad y dureza de la situación pueden acarrear pensamientos sobre elsuicidio, incluso pueden ser factores primordiales para llevarlo a cabo, como actualmente se ha estado viendo en varios lugares de Guatemala.

Por lo tanto, si tu hijo presenta más de tres de las siguientes características, es muy probable que esté siendo víctima del bullying:


  • Llega a casa con su ropa, libros o cosas rotas o le han sido robadas.
  • Tiene moretones, heridas, cortes, rasguños que no pueda explicar.
  • Se rehúsa y teme ir al colegio/escuela.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Tiene pocos amigos o se mantiene aislado.
  • No invita compañeros a su casa y rara vez visita casa de amigos.
  • Se inventa enfermedades o dolores para no ir al colegio (dolor de cabeza, dolor de estómago).
  • Presenta alteraciones del sueño.
  • Pide dinero extra o saca dinero a escondidas (entrega a la persona que lo agrede).
  • Aspecto triste, deprimido y de infelicidad.
  • Está irritable y con rabia repentina.
No es casualidad que hayas leído este artículo, si identificaste que tu hijo es víctima de bullying o conoces de alguien que esté pasando por esto.

¡Ésta es tu oportunidad para hacer algo positivo por el niño y encontrar la manera de empezar a crearle un ambiente de seguridad, para salvaguardar su valiosa vida!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística


miércoles, 28 de mayo de 2014

Enséñele a sus hijos a tomar decisiones


Todas las personas vivimos constantemente tomando decisiones. Desde lo más básico, por ejemplo: Cuál prenda de vestir me colocaré hoy, si vamos o no a algún paseo, si practicamos o no alguna actividad deportiva o artística, si compramos tal o cual objeto.

Algunas decisiones pueden ser de poca o relativa importancia en nuestra vida o la de los demás, pero otras son de vital importancia. Toda decisión está encaminada a solucionar algún problema, necesidad o situación que enfrentamos. Por eso, todos los seres humanos debemos educar nuestra habilidad para tomar decisiones acertadas.

Explícale a tu hijo que el tomar decisiones es una habilidad que todos podemos desarrollar, cuando tengamos que tomar una decisión, siempre debemos plantearnos las cuatro preguntas siguientes:

  1. ¿Qué tengo que hacer? Es decir, cuál es el problema y por qué tengo que tomar una decisión.
  2. ¿De cuántas maneras puedo hacerlo? Pensar en todas las alternativas o formas diferentes de resolver la situación.
  3. ¿Cuál es la mejor? Es decir, entre todas las alternativas, cuál es la mejor teniendo en cuenta las consecuencias de cada opción.
  4. ¿Cómo me ha salido? Ésta se realiza después de haber llevado a la práctica la decisión, para ver si tuvo éxito y reafirmarla o, en caso contrario, corregirla.
Podemos concluir que es muy importante que la toma de decisiones se reitere mientras nuestros hijos van creciendo.

Algunos de los beneficios de desarrollar la capacidad de decidir en nuestros hijos son:

  • Les ayuda a sentirse seguros.
  • Aprenden a no ser dependientes.
  • Desarrollan la confianza en ellos mismos.
  • Sienten satisfacción por lo que lograron.
  • Se hacen responsables de sus acciones y decisiones.
Recordarles que es muy importante tener una actitud positiva a la hora de tomar decisiones, para animarse a que tendrán buenos resultados.

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística

Violencia intrafamiliar

La violencia puede manifestarse de diferentes maneras, tales como: insultos, ofensas, empujones, maltratos, golpes, patadas o el uso de objetos como armas contra ti, relaciones sexuales en contra de tu voluntad, no te dan dinero suficiente para cubrir tus gastos o los de tus hijos o tu pareja te obliga a que le entregues todo tu dinero, cuando no puedes ver a alguien que deseas ver o no ves a tu familia o amigos.

Existen varias señales de aviso cuando nos encontramos en una relación abusiva, especialmente para las mujeres:

  • Insultos, críticas, humillaciones en público o en privado.
  • Golpes, lesiones.
  • Amenaza en hacerte daño a ti o a tus hijos.
  • Te echa la culpa de todo.
  • Se pone furioso de una manera que asusta a los demás o a ti misma.
  • Controlador (pregunta dónde estas, te llama todo el día, escucha tus llamadas telefónicas, revisa el millaje de tu carro).
  • Celos exagerados.
  • Te obliga a que te quedes en casa, sin visitar a familiares o amigos.
Si tú no estás pasando por esto, pero observas las siguientes situaciones en alguna amiga o conocida, puedes invitarla a recibir ayuda profesional para que pueda salir del círculo de la violencia.
  • Tu amiga parecerá nerviosa, atemorizada o no habla cuando su esposo está presente.
  • Sus hijos son tímidos, retraídos o agresivos y no se llevan bien con los demás niños.
  • Tu amiga tendrá a menudo golpes o lesiones que no puede explicar o da alguna excusa poco creíble.
Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística

domingo, 18 de mayo de 2014

¿Cómo formar el hábito de lectura?

¿Se ha preguntado por qué su hijo no lee, por qué no le gusta leer o por qué no es bueno leyendo? Los buenos lectores han desarrollado un hábito y han abierto un mundo de posibilidades.

Todo hábito requiere constancia, la repetición diaria del mismo acto para que después de algún tiempo, podamos realizarlo en "automático", sin necesidad de detenernos a pensar en ello. Algo así como el hábito de lavarnos los dientes, al principio debíamos cuidar cómo lavarnos los dientes, de arriba hacia abajo, etc... pero ahora simplemente lo hacemos sin darnos cuenta, es un hábito. Esto mismo puede lograrse en la disciplina que usted decida, lo único que se necesita es constancia... que en realidad es lo más difícil.

A través de la lectura podemos aprender, viajar, soñar, reír y mucho más, pero sólo si hemos aprendido a disfrutarla.

El gusto por la lectura se desarrolla desde los primeros años de vida y tiene un papel muy importante el modelo que brindan los padres. La lectura se puede ver como una fuente de aprendizaje, recreación, un mundo mágico que descubrir o, por el contrario, como algo aburrido, monótono, cansado y anticuado, todo depende de cómo la presenten, cómo la vivan los padres y maestros.

Para favorecer el hábito de lectura y hacerla divertida con los niños, se puede buscar un ambiente relajado, la terraza, el jardín, el parque, etc. Es necesario apartar un tiempo en el horario para hacerlo, de lo contrario, se encontrará un sinfín de actividades más por hacer antes de leer. De ser posible, aléjese de cualquier posible interrupción (hermanos menores jugando, televisión, teléfono, etc.)

Los padres pueden hacer una lectura interactiva e incluso dramatizarla después de haberla leído, hacer una obra de títeres, hacer un resumen, tarjetas de vocabulario nuevo, inventar una canción con el tema de la lectura, entre muchas otras ideas; así se podrá experimentar la riqueza que tiene la lectura en la vida diaria.

Si su hijo no lo ve leyendo, aunque usted le facilite libros atractivos, adecuados a su edad, lo motive y demás... difícílmente su hijo va a leer. Cuando él percibe que es algo a lo cual vale la pena dedicarle un tiempo, entonces intentará apartarse un tiempo para leer. Dedíquele un tiempo a la lectura de algún libro, pueden ser incluso 10 minutos cada día y luego comente lo leído, saque lecciones, interésese por la lectura del otro, etc.

La lectura es una herramienta útil para la vida y, así como puede ser de mucho beneficio, también es necesario desarrollar en los niños el criterio para analizar lo que se lee y no aceptar todo lo que se reciba. Para esto es útil tener el tiempo de lectura en familia en donde podrán leer, pero también compartir sus impresiones.

Puede trazarse metas de cuántos libros quiere leer a la semana, al mes o al año. Conforme va terminando los libros, pueden colocarlos en una biblioteca familiar y esto ayudará a motivar a cada uno. Empiece con libros pequeños y poco a poco vaya aumentando el número de páginas, cada vez que termine uno tómese 2 ó 3 minutos para pensar en lo que éste dejó en su vida (puede hacerlo incluso con las historias infantiles).

Dispóngase a empezar o terminar aquellos libros que tal vez están un poco empolvados y descubra el mundo que existe entre cada una de esas hojas.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

lunes, 12 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 5)

Contribuir con la formación de responsabilidad en los niños ha sido un tema en el que hemos profundizado en las últimas semanas. Ahora hablaremos de la mejor etapa del crecimiento para aprender la responsabilidad. Cada día tenemos la oportunidad de asumir con responsabilidad los compromisos adquiridos, pero en la infancia existe una edad en la que, particularmente, se despierta el interés por ser "responsable". Esto ocurre entre los 6 y los 12 años. Es en esta etapa es cuando se puede fortalecer o debilitar el comportamiento responsable, según los estímulos que reciba, el ambiente en que se desenvuelva y la motivación que tengan los niños de sus padres y de sí mismos.

En el transcurso de los años mencionados, es más frecuente observar, en los niños de esta edad, una mayor disposición para ayudar, afán de superación, deseo de quedar bien y la búsqueda de la justicia. Son estas las actitudes que los niños pueden tener de su propia iniciativa, y los adultos tienen un papel muy importante para animar y motivarlos a que continúen con ese comportamiento.

En otros artículos se ha mencionado la importancia de los encargos, ya que son una manera en la que se fortalece la responsabilidad. Especialmente en esta etapa, se recomienda que existan Encargos Personales y Encargos de Servicio. Con los primeros, se buscará el cuidado de las pertenencias: ropa, juguetes, tareas, útiles, escritorio, cuarto, etc. Y los segundos contribuirán con el sentido de vivir en comunidad, de la generosidad para poner al servicio de los demás su tiempo y talentos, de velar por el bienestar de quienes están más cerca, por ejemplo: regar las plantas, darle de comer a la mascota, repartir la ropa limpia, sacar la basura, anotar en un memo las actividades importantes de la semana, etc.


Para implementar estos encargos, puede plantearlos de una manera atractiva según las edades e intereses de sus hijos. Puede planificar una "Reunión de Familia" en la que todos tendrán algo que aportar. Puede elaborar una agenda de los puntos a tratar, esto le dará mayor "seriedad" para sus hijos y les ayudará a definir el rumbo.

  • Es recomendable explicar cómo debe ser la intervención de cada uno (por ejemplo, levantar la mano y esperar su turno mientras el otro está hablando; si se habla de un problema, proponer una solución, etc.)
  • Cuando ya estén todos reunidos y motivados, pueden hacer en conjunto una lista de las necesidades que tienen como familia y luego puede dejar en libertad a los hijos para que elijan en qué tarea desean colaborar.
  • El listado que trabajen ese día estará en un lugar visible, al que todos tengan acceso y será muy útil que describa la manera en la que espera se cumpla cada encargo.
  • La duración del encargo debe definirse estableciendo un tiempo mínimo de una semana por encargo, hasta un tiempo máximo de un trimestre del año (esto varía según el tipo de encargo y la edad de los niños).
  • Planificar "Reuniones de Familia" con cierta periodicidad, cada quince días o cada mes, en donde cada uno evaluará su propio desempeño, podrán reconocer públicamente las fortalezas que observaron en los demás al cumplir con sus tareas y re distribuir los encargos para el siguiente periodo de tiempo.
  • Es necesario que el niño sepa a quién, cómo y cuándo debe rendirle cuentas del desempeño que ha tenido en su tarea.
Así como es una responsabilidad para el niño cumplir con su tarea, es responsabilidad del padre supervisar su cumplimiento, darle un acompañamiento y retroalimentación. De esta manera usted le estará apoyando con un modelo positivo. Esto no significa ser "un capataz", recordándole cada momento lo que debe hacer. Por el contrario, le recomiendo que deje el espacio suficientemente libre para que él pueda cumplir con su compromiso por su propia iniciativa.

Tan importante como que el niño cumpla el encargo, es que el padre este pendiente de ello. Tal vez al principio demande mucho de los padres, pero el objetivo es que su hijo pueda realizarlo de manera independiente. ¡Ánimo! Cada día usted podrá soltarlos un poco más.

Esta idea que le acabo de mencionar puede ser funcional para muchas familias, pero lo invito a que busque alternativas emocionantes y creativas que le ayuden a formar en responsabilidad a sus hijos en la edad más importante, la edad que tienen HOY.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar


Responsabilidad (Parte 4 - Niño responsable, adulto responsable)

Un adulto responsable es confiable en el trabajo, es tomado en cuenta para proyectos importantes. Tiene algo muy valioso qué aportar a su familia, círculo social, equipo de trabajo y país. Es aquél que maneja con precaución y evita accidentes. Logra perseverar a pesar de las dificultades...

Estas actitudes son parte de las que necesitamos en Guatemala para que en cada uno de los ámbitos inicien una cadena de cambios positivos invadidos por la responsabilidad.

Enseñarle a guardar los trozos a su hijo el día de hoy tiene un sentido mucho más fuerte e importante que mantener la casa en orden... Al verlo de esta manera, se vuelve parte del proceso formativo en el que está enseñándole a su hijo a ser un ser humano - ciudadano - esposo - padre - hijo - amigo...responsable. ¡Es una cadena que tiene un efecto multiplicador!

La decisión de enseñarle a su hijo a ser responsable hoy es un compromiso que usted, como padre, puede o no asumir. Aceptar el compromiso implicará de usted mayor atención, paciencia, confianza y probablemente riesgo. Sin embargo, también tendrá la tranquilidad de que su hijo sabrá comprometerse y portarse de la mejor manera posible aunque no haya nadie que lo esté viendo, sabrá que tiene un compromiso personal y debe hacer las cosas lo mejor posible, porque a lo largo de sus años ha aprendido a llevar una vida responsable.

¡Así que, ánimo en esa difícil pero maravillosa tarea de educar a sus hijos!

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

jueves, 8 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 3 - Fuera de casa)

Responsabilidad es cumplir con lo que me fue asignado, sin necesidad de que alguien esté supervisando, observando o recordando. Para formar en responsabilidad a un niño se necesita de un largo tiempo, ya que es un proceso de vida aprender a cumplir de manera satisfactoria en los diferentes ambientes.

En los momentos en los que el niño está "fuera de casa" o "fuera de los ojos de mamá y papa" es donde se puede ver qué tanto ha aprendido en realidad a vivir con responsabilidad. Por esta razón, a continuación encontrará algunos ejemplos de qué situaciones puede aprovechar para que su hijo/hija cumpla con lo esperado. Recuerde los requisitos que se expusieron en el artículo 1 de esta serie como apoyo acerca de cómo hacerlo.
Fuera de casa puede ser en el colegio, clases extracurriculares, con los amigos, abuelos, etc.
  1. Asistir puntual y regularmente a las clases.
  2. Llevar el material necesario para la clase (uniforme, calzoneta, zapatillas, pinceles, etc.)
  3. Llevar una agenda, revisarla y tenerla al día.
  4. Transmitir mensajes orales.
  5. Asistir durante el plazo definido al inicio aunque "no tenga ganas". Si le inscriben en clase de pintura, antes de hacerlo, se puede hablar acerca de las condiciones, deberá asistir al menos durante 6 meses (el plazo del tiempo y las condiciones pueden variar, pero sí es necesario que se establezcan de antemano). Puede ser que al mes de asistir ya no quiera continuar, pero deberá cumplir con lo acordado al inicio aunque no le guste.
  6. Cuidar su cuerpo, no aceptar regalos de extraños, no ingerir sustancias que puedan causarle algún daño
  7. Tomar precauciones o medidas ante la presión de grupo según la edad.
  8. Defender posturas u opiniones y no hacer cosas impulsados por el grupo, haciendo algo de lo que después se pueda arrepentir.
  9. Cuidar de las instalaciones, mobiliario, plantas y demás de los lugares donde se encuentre.
  10. Cuidar del vocabulario y trato con las demás personas, así como chistes, burlas, etc.
Cuando usted vea que su hijo/hija actúa de manera responsable fuera de casa, puede comunicarle lo satisfecho y orgulloso que se siente como padre. Esto le animará a continuar haciéndolo. Además puede ir delegando responsabilidades mayores que conlleven algún beneficio adicional según la edad como premio por los logros que ha alcanzado.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

Responsabilidad (Parte 2: En casa)

Algunas ideas de con qué medios puede formar la responsabilidad desde la casa:
  1. Cuidar juguetes, libros, mascotas
  2. Obedecer a la primera vez que se da la instrucción
  3. Cuidar la naturaleza, reciclar, reutilizar, reducir
  4. Tener iniciativa para asumir nuevos retos
  5. Decir la verdad
  6. Cumplir con las promesas
  7. Reconocer los errores y reparar el daño
  8. Tirar la basura en su lugar, regresar los trastecitos de la lonchera
  9. Cuando pidan que se les compre algo, preguntarse ¿"lo necesito" o "lo quiero"?
  10. Comer en el momento que se indica, bañarse, irse a dormir
  11. Colocar la ropa sucia y limpia en su lugar
  12. Administrar recursos, mesada, ahorrar, aprender el concepto de un presupuesto y no gastar todo lo que reciben
  13. Ver a los lados antes de cruzar la calle
  14. Usar el agua moderadamente
  15. Apagar luces y equipos mientras no se estén utilizando
  16. Al prestar cosas, devolverlas en buen estado y prontamente
  17. Terminar los juegos y tareas que empiecen, no dejarlos a medias
  18. Aprender a perder
  19. Llevar un horario de actividades y cumplirlo
Ser responsable en casa es parte del espíritu que los identifica como familia, cada uno asume lo que le corresponde cumplir. Aunque a veces implique esfuerzo extra, entre todos se apoyan para lograrlo y se animan unos a otros.

Es necesario resaltar que cumplir con la responsabilidad produce por sí mismo una satisfacción, no es necesario dar una recompensa, ya que simplemente se está cumpliendo con lo que se esperaba. Cuando el desempeño es sobresaliente, puede darle un incentivo o motivador para que lo siga haciendo, pero no es una obligación.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

lunes, 14 de abril de 2014

¿Cómo hablar de sexo? (Parte 1)

Hoy estoy adentrándome en un tema un poco diferente de los que usualmente decido compartir con ustedes, pero he descubierto que en casa ha hecho falta mejorar la información acerca de ciertos aspectos de la sexualidad humana que me gustaría explorar para buscar puntos de convergencia y perderle el miedo a hablarlo.

Información en casa
Aun hoy, existe desinformación relacionada con este tema. Hombres y mujeres crecen con información incompleta que afecta a la forma en que se relacionan con la sexualidad. Por temor, no preguntan y los padres por vergüenza, no hablan.

Información en el colegio, escuela, servicio social
Es necesario que en el colegio se establezcan programas de educación sexual, que cubran las necesidades reales de los jóvenes que cada día empiezan su entrada a la adolescencia más temprano.

Es responsabilidad de todos
Aunque nos de pena, debemos hablarlo con las personas que amamos y nos aman. O por lo menos, buscar a un adulto que sea capaz de proveernos de las herramientas adecuadas para tener una sexualidad sana y feliz.

¿Es pecado?
Según algunas religiones, tener relaciones sexuales antes de o fuera del matrimonio, es pecado. Pero si somos realistas, la mayoría de las personas llegan a casarse con alguna experiencia sexual previa. Estoy de acuerdo que la Iglesia busca proteger a la población con la advertencia de "pecado"; pero encuentro que carecen de argumentos atractivos y convincentes para la mayoría de los jóvenes expuestos a la sociedad y a sus propios deseos, combinados con explosiones hormonales.

¿Por qué a pesar de mis advertencias, mi hij@ tiene relaciones sexuales?
Generalmente, en un alto porcentaje se da debido a ignorancia y curiosidad, una combinación explosiva y peligrosa. Además de aburrimiento, falta de comunicación en casa, exposición antes de tiempo como lo puede ser ver a sus padres teniendo relaciones sexuales, abuso sexual dentro del hogar, internet, tv, revistas, historias, descuido por parte de los cuidadores principales, silencio, secreto, violación, etc.

Pornografía como medio educativo
Por temor al tema del "sexo", nadie se hace cargo de educar como debe de ser. Porque es el tipo de situaciones en las que esperamos que alguien más se haga cargo de informar a niños, jóvenes y créanme: adultos. A falta de información, quien resulta siendo el educador por excelencia son las películas XXX. Y si creen que esto es bueno, les tengo una mala noticia: es terrible.

¿Por qué no pueden educarme las películas porno?
¡Porque no son reales! No dicen la verdad acerca de la sexualidad, es una distorsión enorme acerca del cuerpo humano, de las necesidades verdaderas de nuestro cuerpo, mente y corazón. La mujer generalmente es posicionada como un objeto y el hombre como un animal salvaje. Lo que generan es mucha confusión, desilusión a la hora de la verdadera experiencia con una pareja, distorsión de la realidad, baja autoestima, vergüenza acerca del propio cuerpo y de la actuación en la cama.

Fantasías
Algunas veces, las opciones que nos proponen las películas, historias de otros, el internet o las "patoaventuras" de algún amigo bueno para hablar, pueden generar fantasías en nosotros. El deseo sexual es sano y adecuado, las fantasías también. El problema es no saber diferenciar la realidad de la fantasía y perder de vista cuándo debemos detenernos y cuándo este bien actuar.

Dagmar Polasek
Psicología General
Licenciada en Psicología Clínica
Socia Fundadora de Colegio de Psicólogos