Mostrando entradas con la etiqueta Escuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escuela. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de mayo de 2014

El bullying

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar o por su término inglés: bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años).

El agresor trata de intimidar a la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercido por un agresor más fuerte, ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente.

La crueldad y dureza de la situación pueden acarrear pensamientos sobre elsuicidio, incluso pueden ser factores primordiales para llevarlo a cabo, como actualmente se ha estado viendo en varios lugares de Guatemala.

Por lo tanto, si tu hijo presenta más de tres de las siguientes características, es muy probable que esté siendo víctima del bullying:


  • Llega a casa con su ropa, libros o cosas rotas o le han sido robadas.
  • Tiene moretones, heridas, cortes, rasguños que no pueda explicar.
  • Se rehúsa y teme ir al colegio/escuela.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Tiene pocos amigos o se mantiene aislado.
  • No invita compañeros a su casa y rara vez visita casa de amigos.
  • Se inventa enfermedades o dolores para no ir al colegio (dolor de cabeza, dolor de estómago).
  • Presenta alteraciones del sueño.
  • Pide dinero extra o saca dinero a escondidas (entrega a la persona que lo agrede).
  • Aspecto triste, deprimido y de infelicidad.
  • Está irritable y con rabia repentina.
No es casualidad que hayas leído este artículo, si identificaste que tu hijo es víctima de bullying o conoces de alguien que esté pasando por esto.

¡Ésta es tu oportunidad para hacer algo positivo por el niño y encontrar la manera de empezar a crearle un ambiente de seguridad, para salvaguardar su valiosa vida!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística


sábado, 15 de marzo de 2014

Cómo detectar si tu hijo sufre bullying

El bullying o acoso escolar es una forma de maltrato reiterada que se produce entre escolares. Se trata de un hecho muy grave que, en el caso de algunas de las víctimas, puede llevar hasta el suicidio. Por eso es importante detectarlo, aunque en muchos casos sea difícil.

Siempre que tengamos un indicio de que se está produciendo un caso de acoso escolar en la escuela de nuestros hijos, aunque estos no estén implicados, deberemos ponerlo inmediatamente en conocimiento de la escuela.

Las víctimas preferidas
Los estudios sobre el bullying dicen que hay unos rasgos que hacen que algunos chicos y chicas tengan más riesgo de sufrir acoso. En general todos los adolescentes que se salen un poco de la norma, lo tienen. Aquellos que son más inteligentes, más brillantes o que destacan más en alguna de las actividades académicas están entre ellos. También los chicos y las chicas a los que les cuesta más hacer amigos, los más tímidos o los más retraídos estarían entre las potenciales víctimas. Pero los padres no deben olvidar que esa es una norma general por lo que cualquier chico o chica puede llegar a sufrir bullying.

Cómo saber si mi hijo está siendo acosado en la escuela
Las víctimas del bullying suelen ocultarlo a sus padres y maestros. Por eso es importante estar atentos a lo que les ocurre a nuestros hijos. Además hay una serie de indicios que pueden ayudarnos a descubrir una situación de acosos escolar en la vida de nuestros hijos:
  • Cambios en el estado de ánimo. Si advertimos que nuestro hijo o hija está más triste de lo habitual sin que haya una causa aparente y que esa tristeza dura un tiempo, deberemos hablar con él para averiguar si se debe a una situación de acoso.
  • Se niega a ir a la escuela. Si de pronto un chico o chica se niega a ir a la escuela, inventa enfermedades para quedarse en casa o pone objeciones absurdas.
  • Cambia su comportamiento. Si comienza a mostrarse miedoso, nervioso, distraído o huidizo y no consigue explicarnos por qué le ocurre eso.
  • Tiene moratones o heridas frecuentes.
  • Le desaparece dinero u objetos personales y tampoco es capaz de explicar dónde están o da explicaciones absurdas.
No siempre es acoso
Si a nuestros hijos les pasan una o varias de estas cosas, no es seguro que la causa sea que esté siendo sometido a abuso escolar pero tendremos que hablar con él o ella e indagar qué está ocurriendo. Aunque no siempre es fácil hablar con los adolescentes debido a sus continuos cambios de humor y a su necesidad de autonomía, los padres que adviertan uno o varios de estos signos no deben abandonar el intento de conocer la razón. Y si es necesario hablar con sus maestros y con sus amigos hasta descubrir qué le está ocurriendo a su hijo.

Qué hacer si nuestro hijo es acosado
Los padres de chicos que están sufriendo bullying deben entender que su hijo está atravesando por una situación dificilísima en la que va a necesitar mucha ayuda. Hay algunas cosas que se pueden hacer, primero para terminar con esa situación y, además, para ayudar a los chicos y chicas a superarla:
  • Ponerlo inmediatamente en conocimiento de la escuela para que intervenga en la detención de la situación. Hablar con la dirección, con los maestros y con los consejeros para que establezcan un plan de actuación.
  • Mantenerse en contacto continuo con la escuela para seguir la evolución de ese plan de actuación. Y notificar cualquier cambio que se produzca en la actitud de nuestros hijos sea para bien o para mal.
  • Hablar con los chicos o chicas. Es muy importante que las chicas o chicos que están sufriendo maltrato sepan que cuentan con la confianza y el apoyo de su familia. Por ello es necesario dedicarles tiempo suficiente.
  • Reforzar su autoestima. Generalmente la autoestima de las víctimas de bullying resulta muy dañada así que será imprescindible que ayudemos a nuestros hijos a recuperar la suya. Incluso podremos hablar con su médico por si fuera necesaria la intervención de un terapeuta.
  • Proponerle actividades fuera de la escuela con las que pueda crear un nuevo círculo de amigos que refuercen su autoestima y le ayuden a salir de la situación.
  • En el caso de que la intervención de la escuela nos parezca inadecuada existen en casi todas las ciudades asociaciones encargadas de proteger a la infancia y en muchos casos, dedicadas especialmente a las víctimas del bullying y en ellas nos ayudarán a decidir qué pasos dar.
Victoria Toro

jueves, 23 de enero de 2014

Qué debes saber sobre el bullying

El bullying, también conocido como acoso escolar, es una de las situaciones más duras con las que se pueden encontrar los adolescentes en la escuela. Se trata de una forma de tortura en la que un chico o chica o un grupo de ellos someten a maltrato a un compañero. Cualquier forma de maltrato físico, psicológico o verbal que se ejerce sobre un escolar durante un tiempo prolongado está considerado bullying.

Los chicos o chicas que se ven sometidos a este tipo de acoso llegan a vivir aterrorizados, tienen pavor a ir a la escuela y en algunos casos llegan a tener depresión y pensamientos de suicidio que, en ocasiones, llevan a cabo. Son situaciones tan peligrosas que padres y maestros deben vigilar estrechamente para descubrirlas.

Aunque puede darse en niños de todas las edades, lo más frecuente es que ocurra en la adolescencia. Se considera que uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 16 años vive o ha vivido una situación cercana al bullyng como acosado o como acosador. Aunque el porcentaje de chicos o chicas que sufren un bullying grave es mucho más bajo ya que está entorno al 3%. Y es algo más frecuente entre las chicas que entre los chicos.
Tipos de bullying
  • Agresiones verbales. En este caso entrarían los insultos pero también cuando se habla mal de alguien o se expanden rumores malintencionados sobre un compañero.
  • Agresiones psicológicas. En este caso están las intimidaciones para provocar miedo y así conseguir que la víctima haga algo que no quiere hacer: entregar su dinero u objetos personales o cualquier otra cosa bajo coacción.
  • Agresiones físicas. Aquí entrarían las palizas o los simples golpes además de los robos o el destrozo de sus materiales u objetos.
  • Aislamiento social. Otra forma de bullying consiste en aislar a la víctima impidiéndole participar en las actividades de los compañeros de clase o, en algunos casos, dejando de hablarle y haciendo que los demás tampoco le hablen y se relacionen con él o ella.
  • Agresiones sexuales. En esta categoría están todas las agresiones que tienen como objetivo hacer que la víctima se sienta humillada o incómoda. La forma más frecuente del acoso sexual en la escuela es con la utilización de los celulares o las redes sociales.
  • Agresiones racistas. En algunos casos, la forma que utilizan los agresores son los insultos racistas cuando la víctima pertenece a alguna minoría como la latina.
Qué hacer si le ocurre a tu hijo
Cuando un padre descubre que su hijo está implicado en un caso de bullying, ya sea como víctima o como agresor, debe actuar inmediatamente. Lo primero que hay que hacer es avisar a la escuela. Hablar con la dirección, con los consejeros y con los profesores. Y en los casos en los que se haya producido una agresión grave hay que denunciarlo a la policía.

Qué hacer si tu hijo es la víctima
Los padres de chicos o chicas que son víctimas de bullying tienen que establecer con la escuela un plan para salir de esa situación y mantenerse en contacto continuo con consejeros y maestros para seguir la evolución del proceso.

Y hay que darle todo el apoyo a la víctima. Habrá que explicarle y conseguir que entienda que él no es culpable de nada, que ha estado sometido a una situación de tortura y buscar fórmulas para restaurar su autoestima. En ocasiones puede ser necesaria la ayuda de un terapeuta.

Qué hacer si tu hijo es el acosador
Las medidas que deben tomar los padres de los acosadores también exigen que se mantengan en comunicación con la escuela para seguir la evolución de la situación. De igual modo deben hacer entender a su hijo que el acoso es inaceptable e incluso puede ser un delito.

Qué hacer si tu hijo es un observador
Es muy frecuente que en los casos de bullying exista una víctima, un acosador y un grupo de observadores. El grupo de amigos es una de las características de la adolescencia y hay veces que los chicos o chicas siguen a un líder sin importar lo que este haga.

Los padres de los chicos o chicas que se han convertido en observadores deben actuar igualmente. Si tienen noticia de un caso de acoso deben comunicarlo a la escuela inmediatamente, explicando a su hijo lo que van a hacer y la importancia de hacerlo. Y deben asegurarse de que su hijo comprende que la valentía y la madurez están precisamente en no callarse ante este tipo de situaciones.

Victoria Toro

martes, 21 de enero de 2014

A mi hijo le pegan: ¿qué puedo hacer?

Tu hijo llega de la escuela frecuentemente quejándose de que otro niño en su salón de clase le pega. Esta situación te preocupa y te indigna.

¿Qué está pasando? ¿Tu hijo es presa fácil de un bully? ¿Por qué nadie interviene para protegerlo? ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a resolver este problema?

1. Escucha.

Antes de enfurecerte, realmente escucha a tu hijo para digerir toda la información y saber en qué momento y en dónde están pasando los incidentes, y quién participa.

¿El golpe es un intercambio privado de agresiones entre tu hijo y otro niño? ¿El niño agresor es más grande que tu hijo? ¿Hay otros niños involucrados a quienes también se les pega? ¿Quién ve los golpes?

Es importante averiguar si es una situación personal entre dos niños, o si hay un ambiente de bullying, donde un agresor y su público están abusando de un solo víctima.

2. Pregunta.

¿Qué pasó antes de los golpes? ¿Qué hizo tu hijo después? Estas preguntas se hacen con mucha tranquilidad: no estás buscando culpas. Solamente quieres conocer todo el entorno.

Es importante ayudar a tu hijo a identificar sus propios sentimientos. “¿Cómo te hace sentir?” puede ser una pregunta con respuesta muy obvia, pero necesitas ayudar a tu hijo a encontrar palabras adecuadas para analizar sus circunstancias.

“Me siento triste.” “Estoy muy enojado.” “Me siento humillado.”

Poder articular lo que te pasa es el primer paso en ser asertivo.

3. Pide soluciones.

En vez de meterte de lleno y decir, “Pues, pártele la cara a este hijo de toda su madre,” cálmate y pregunta a tu hijo, “Y qué crees que puedes hacer?”

A lo mejor te sorprende su respuesta.

Ayúdale a encontrar dos o tres opciones viables. Por ejemplo, puede retirarse, decirle a la maestra o regresar el golpe en el momento.

5. Ensaya opciones.

En una situación donde alguien repetidamente recibe agresiones, lo peor no son los golpes, sino la falta de poder que somete y atrapa a la víctima en un círculo vicioso de intimidación.

Dentro del ambiente seguro de la casa, puedes dar a tu hijo el espacio para pensar y practicar soluciones que le devolverán el control de su situación.

Por ejemplo, tú puedes tomar el papel del agresor y fingir que vas a pegar a tu hijo. “Te voy a pegar,” le dices. “¿Qué vas a hacer?”

Te puede gritar fuerte, o estirar el brazo con la mano extendida para decir, ¡Alto! Te puede decir con firmeza, “ A MI no me pegas, fíjate.” Puede denunciar al agresor y pedir ayuda a alguien más. O te puede dar un trancazo (fingido).

El chiste es dejarlo experimentar y practicar con varias respuestas hasta que se sienta cómodo con alguno.

6. Promueve la comunicación verbal.

Antes de llegar a los golpes, hay que tratar de hablar. Por eso, ayuda a tu hijo a poner sus límites usando palabras. Por ejemplo, puede decir, firmemente, en voz alta: “No me pegues. No me gusta. Me duele.”

O también, “Si me vuelves a pegar, te voy a acusar con la maestra.”
Enseña a tu hijo a hablar de sus propias emociones en vez de etiquetar a los demás.

Por ejemplo, decir “cuando me pegas, me siento muy enojado” es mejor que decir, “niño grosero pegalón”.

Dar la cualidad de una etiqueta a alguien le da poder, porque le estás concediendo esta característica como algo esencial y no como una forma de conducta que se puede cambiar.

Si tu hijo llega a ver a su acosador como alguien malvado y amenazador, será difícil sobreponerse a esta impresión. Su relación con esta persona siempre se basará en el miedo y la intimidación.

Por otro lado, si tú le ayudas a tu hijo a enfrentar al otro niño y vencer su miedo, podrá ver que es un niño igual que él, con una conducta inaceptable pero sin la ventaja de ser un monstruo. Las conductas se pueden cambiar.

7. Acude con la autoridad.

Mientras que tú en casa sigas el proceso de apoyar a tu hijo, habla con las autoridades escolares para que ellos tomen cartas para supervisar la situación en la escuela.

Cuando el problema es entre dos niños de la misma edad, muchas veces lo pueden resolver con un poco de ayuda. Sin embargo, si hay un desequilibrio de tamaño o fuerza, es absolutamente necesaria la intervención adulta para prevenir el bullying.

Es vital que los adultos mantengan los ojos bien abiertos para evitar situaciones peligrosas que puedan salir de control.

8. Confía en tu hijo.


Dale tu voto de confianza, haciéndolo sentir fuerte. Déjalo saber que tendrá siempre tu apoyo incondicional, y que él decide cómo quiere resolver su problema, ya sea con palabras, con ayuda de la autoridad, o con golpes.

Tú no le digas, “¡Pega!” o “¡No pegues!” El hecho de pegar para defenderse no lo hace un niño violento, y el hecho de no pegar no quiere decir que es un débil que se deje de todos.

El proceso de buscar su propia solución con tu apoyo fortalece su auto estima y su habilidad de enfrentar retos.

Un niño fuerte que se enfrente a su agresor pronto dejará de ser el marco de agresiones.

Margaret McGavin

lunes, 11 de noviembre de 2013

Bullying: ¿Qué ocurre cuando el profesor es la víctima?

La idea de percibir al maestro como un bully (acosador) de sus propios alumnos es simple. La frase "el profesor la tiene agarrada conmigo" es tan común que, inclusive, sirve para justificar bajas calificaciones, reprimendas por parte del educador o, sencillamente, para señalar una verdad al estilo de la profesora Sue Sylvester de la serie Glee, quien con frecuencia hace burlas de alumnos y de otros colegas para dar cuenta de su poder. Pero, ¿qué ocurre cuando el profesor es realmente la víctima?

Cientos de titulares en todo el mundo demuestran que el abuso reiterativo o la violencia contra la figura del maestro es cada vez mayor. Estudios de varias organizaciones hacen notar, por ejemplo, que 36% de los maestros en Ontario, Canadá, manifiesta haber sido blanco de violencia por parte de sus estudiantes, mientras que en el Reino Unido, 35 por ciento de los profesores participantes en una investigación realizada por la Unión Nacional de Maestros (NUT por sus siglas en inglés) reconoce haberse convertido en víctimas de ciberacoso: 72% de las actividades de este tipo es realizado por alumnos, mientras 26% de las prácticas de acoso escolar por las redes sociales es promovido por los padres o representantes del estudiantado.

En Venezuela, pese a que no existen cifras oficiales con respecto a la problemática del acoso escolar -bien sea hacia maestros como hacia alumnos-, se estima que nueve de cada 100 habitantes sufre de este tipo de violencia. Si a esto se suma que, de acuerdo con Unicef, esta nación es el segundo país en el que fallecen más adolescentes y jóvenes violentamente, entonces la conclusión podría ser que está librándose una batalla en los colegios y liceos del país.

Casos como el del licenciado Robert Jerez, profesor del Liceo Fermín Toro, quien fue duramente golpeado a mediados de 2011 por un grupo de encapuchados que vestían el uniforme del plantel, o el de la profesora Rudileth Cegarra, quien fue aporreada por uno de sus alumnos de tercer grado y luego agredida por los padres de este, son cada vez más comunes.

"Hay poca data o estadística sobre el tema del acoso en sus diferentes formas porque, precisamente, como es parte de la cotidianidad no se logra identificar como una forma de violencia. Pero, ¿cuál es la variante que se está presentando recientemente?: la violencia hacia maestros y profesores", explica Oscar Misle, director de Cecodap, organización que trabaja en pro de la defensa de los derechos del niño y del adolescente

De su lado, el profesor y experto en seguridad Hernán Matute, creador de la Cátedra Antidrogas del Instituto Pedagógico de Caracas, advierte que el tema del acoso hacia el maestro como figura de autoridad se ha agravado. Esto es así como consecuencia de nuevos factores que intervienen en la relación alumno-educador, entre los cuales se incluyen el consumo y venta de drogas en los planteles. "En los últimos diez años esto ha generado comportamientos distintos a los tradicionales en los alumnos que propiciaban el acoso, intimidación escolar o el llamado chalequeo", añade el educador.

¿Acoso o violencia?
Para que un maestro pueda actuar de forma asertiva contra los inconvenientes violentos que pueden presentarse con sus alumnos, es importante identificar si lo que se vive o vivió es acoso o actos aislados de violencia.

"Para que sea acoso las acciones deben darse de manera constante y sistemática; pero cuando un muchacho en el aula o en el colegio responde de manera inadecuada o hace burla del profesor y esta situación no es frecuente, entonces estamos ante un acto enmarcado dentro de la violencia o en actitudes violentas. ¿Esto puede convertirse en acoso si no se actúa a tiempo? Por supuesto que sí. Hay que proceder a eliminar estas acciones de violencia por tontas que parezcan", explica Oscar Misle.

Para conseguir que se proceda a tiempo ante un evento mayor, el profesor debe informar de lo ocurrido a la Coor-dinación y a la Dirección, como primeras instancias. Es importante que se lleve un registro de cómo se dio el inconveniente y de las personas que allí se encontraban con el fin de llegar a una conclusión sobre qué debe hacerse con el alumno con mal comportamiento, qué recomendar a los padres y qué hacer en conjunción con la comunidad educativa para pautar acciones constantes dentro de la escuela con el fin de educar contra la violencia y a favor de una cultura de paz.

"Es importante que el maestro no identifique en clase al alumno que ejerció la acción directamente o que no tenga como temas del día 'los problemas de violencia en el salón', pues esto es una actitud reactiva y no positiva en favor de encontrar una solución más definitiva a esta situación. Por ello lo ideal es educar en valores e incluir en el pénsum anual muchas actividades que promuevan la paz, la comunicación y la autoestima en el colegio", menciona el profesor Matute.

Tipos de asedio contra el maestro
De acuerdo con la organización Bullying Education, creada por profesores y consejeros en Internet para prevenir el acoso escolar en todas sus formas, existen cuatro maneras (hasta ahora) de agresión por parte de los estudiantes hacia el profesorado.

" Pulsar los botones: El más antiguo método. Los alumnos saben qué hacer para interrumpir en clase, romper con el orden del salón o reírse mientras el maestro imparte los objetivos, entre otros. Son formas de intimidación cuya finalidad es no consentir que el maestro cumpla con su trabajo.

" Happy Slapping: Estos términos en inglés se refieren a bromas que realizan los educandos a los profesores tras captarlos con las cámaras de teléfonos celulares y realizar montajes fotográficos o en video, para luego colgarlos en sitios web públicos y compartirlos con sus pares.

" Páginas de críticas: También en Internet está creciendo el número de sitios (creados por alumnos, obviamente) en los cuales se les coloca una nota a los maestros (conocidos como Rate my teacher, cuya traducción es "Califica a mi profesor"). El problema es que los alumnos que ingresan en estas páginas web no solo hacen mofa de la reputación del individuo como profesor, sino que también se critica su forma de vestir, de actuar, de hablar, etcétera.

" Ciberacoso: "El alumno me enviaba mensajes por Internet y a mi celular amenazándome porque no le había pasado la materia. Me insultaba y decía que escribiría cosas de mí en Facebook para que la gente supiera quién era yo realmente. Con el pasar de los meses quedó solo en palabras; sin embargo, al principio me sentí muy incómoda", expone una profesora universitaria, quien prefiere no revelar su nombre.

El acoso por las redes es el más común hacia los educadores dado que el alumno puede mantenerse en el anonimato y hacer muy públicas informaciones falsas o verdaderas del profesor, burlarse y, sobre todo, hacer fotomontajes del educador hasta que este se siente verdaderamente amenazado y vulnerable, sin saber cómo responder ante una vigilancia constante por parte de sus alumnos.

Normativas ecuánimes
"Cuando un joven tiene una actitud agresiva o hay un hecho violento contra un maestro esto acarrea consecuencias de orden penal, por lo tanto el profesor (apoyado por la comunidad educativa) puede acudir al Ministerio Público a denunciar las acciones cometidas en su contra, e inclusive puede conservar su identidad en el anonimato", expresa Matute, quien muestra preocupación pues muchos educadores, ante un problema de acoso o de violencia, se sienten desprotegidos y optan por abandonar la carrera, o no saben cómo conducirse ante eventos más graves (como el consumo de drogas) y entonces se ven expuestos a crímenes.

"Hay un uso abusivo de la Ley orgánica para la protección de niñas, niños y adolescentes (Lopnna) con el fin de intimidar. Primero, porque no se utiliza como una herramienta para mejorar la convivencia escolar sino para amenazar. Tanto los jóvenes como sus padres intentan intimidar al educador señalándole que lo denunciarán porque la ley 'los ampara'; y segundo, lo que realmente ocurre es que la normativa se desconoce. Cuando hacemos reuniones con maestros damos cuenta de ello. Como hay desconocimiento de la ley, esta se usa de manera arbitraria y discrecional. La ley no favorece ni estimula a ninguna de las partes", explica el director de Cecodap, quien concluye argumentando que los miembros de un colegio -alumnos, padres y representantes y profesorado- deben conocer a fondo las leyes para poder ejercer acciones lógicas con respecto a cualquier dificultad dentro de la escuela.

El maestro hoy
Escuelas en mal estado, individuos con poca mística para trabajar, armas y drogas dentro de los colegios y bajos sueldos constituyen el caldo de cultivo en el que subsiste el educador de hoy.

De acuerdo con Oscar Misle y Hernán Matute, el profesorado debe reflexionar sobre su papel en la sociedad. "Pasamos de un extremo a otro: de un maestro que era una figura de autoridad a quien nadie se atrevía a responder o a preguntar, al extremo que ahora los profesores temen a sus estudiantes".

"El maestro ha perdido su sentido de pertenencia y liderazgo. Es un simple 'dador de clases'. Yo me muerdo la lengua porque soy uno de los formadores de estas personas. Olvidamos que lo más importante no es dar el contenido de una materia sino formar y educar ciudadanos. Finalmente, toda esta situación genera un ambiente dado a la anomia y a la ruptura de normas, y, por lo tanto, a la violencia y el desafío a la autoridad", añade Matute.

El bullying o la violencia hacia el maestro está vinculado tanto con la actitud de los padres en casa como con el desinterés por parte de las comunidades educativas de tomar acciones contra las agresiones (a profesores o estudiantes) a partir de un trabajo arduo y largo de prevención; pero son estas mismas figuras (educadores, representantes, colegios y alumnado) las que tienen el poder -y el deber- de combatir seriamente la intimidación.

Verónica Pérez Peña
Fuente: Estampas

viernes, 3 de mayo de 2013

Prevención y control del acoso escolar

¿Se puede proteger a tu hijo para que no se convierta en un acosador ni en un acosado? Pues, claro que sí. Por lo menos, existen algunas pautas que pueden ayudar tanto a la familia como a los educadores y a la sociedad de un modo general, a prevenir este fenómeno. Luchar contra el bullying es una responsabilidad de todos. Cada parte implicada debe cumplir su papel.

El acoso escolar y la familia

Educar es una tarea muy difícil ya que los padres ni las madres son expertos en pedagogía o han nacido ya preparados para educar a sus hijos. Pero la familia se construye y su estado es considerado esencial para la socialización de los niños, a través de la transmisión de valores, normas o comportamientos. La familia es la que tiene que establecer lo que es inaceptable y lo que es aceptable, en casa y en las relaciones sociales. Según los expertos en acoso escolar, la ausencia de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los hijos fuera del colegio, de lo que hacen y con quién van, una disciplina demasiado dura, la falta de comunicación y la presencia de tensiones y de peleas en la familia, pueden llevar a los hijos a la adquisición de conductas agresivas.

Recursos familiares contra el acoso


Existen cursos y reuniones en las escuelas de padres y madres que pueden orientar a los progenitores acerca de lo que se puede hacer para mantener alejados a sus hijos del bullying. Se basan, normalmente, en reglas básicas como:

1. Preocuparse por los hijos, hablando con ellos y creando un canal de diálogo. Evitar los monólogos. Se aprende y se conoce mejor a los hijos, escuchándoles.
2. Estar pendiente de los posibles síntomas como nerviosismo, falta de apetito, insomnio, bajo rendimiento escolar o fobia escolar.
3. Controlar y supervisar las conductas de los hijos, observando qué hacen, a dónde van, con quién juegan, cuáles son sus intereses y proyectos.
4. Determinar los límites y las normas. Exigir el cumplimiento de las elementales.
5. Educar para controlar las emociones, para comportarse con los demás y para convivir con otros.
6. Observar los comportamientos, estados de ánimo y cambios en los hábitos de los niños.
El papel de la escuela en el acoso

El tipo de disciplina que exista en las aulas y en el centro escolar es de fundamental importancia en la construcción de una buena conducta. La constante supervisión de la conducta de los niños en las aulas y en el patio, así como en el comedor, cuenta a la hora de detectar si está o no ocurriendo algún caso de acoso escolar. Profesores y cuidadores deben estar presentes y pendientes, siempre.

Actuación de la escuela frente al acoso escolar

En un principio, no cerrar los ojos a la realidad. Establecer reglas para evitar el bullying, mantener un buzón de sugerencias y de quejas siempre abierto, tratar el tema a través de cursos, conferencias o tutorías, poner a cuidadores o vigilantes en el comedor, en el recreo, y en otras zonas de riesgo, introducir y mantener asignaturas de educación en valores, e intervenir de una forma rápida, directa y contundente en el caso de haya alguna sospecha de acoso escolar. En complicidad con el centro escolar, los profesores deben colaborar en la identificación de algún caso, o simplemente estableciendo con sus alumnos unas normas de no agresión.

Las instituciones y los medios de comunicación

Crear y mantener un teléfono público para los niños es una forma de abrir una puerta a sus posibles conflictos. Las campañas anuales de sensibilización también pueden funcionar para prevenir el acoso escolar. En cuanto a los medios de comunicación, sería interesante y muy viable que controlasen más los contenidos que emiten o publican. La sociedad en general debe prevenir y atajar posibles brotes de acoso. Es necesario estar atento y no dejar pasar nada o pensar que todo es normal o se trata de una broma. Cuando un niño se burla, amenaza o pega a otro niño, se debe intervenir para que eso no se repita. Cuando en el patio del colegio alguien se burla del aspecto de otra persona, hay que reprenderle.

Fuente: Guía Infantil 

jueves, 4 de abril de 2013

Medidas para acabar con el acoso escolar entre compañeros.

"El mundo no está amenazado por malas personas,

sino por aquellas que permiten la maldad" 
(Albert Einstein)

¿No es triste que entre compañeros ocurra esto?

Es muy fuerte que esto ocurra, que niños peguen a otros que son iguales que ellos, pero... ¿por qué ocurre esto?


Tenemos que hacer cualquier cosa para que esto vaya a menos hasta que acabe por desaparecer. A continuación dejo algunas recomendaciones que podríamos llevar a cabo para ayudar:

1) Debemos mejorar las medidas de supervisión y vigilancia.

2) Es conveniente realizar actividades durante el recreo para fomentar las buenas relaciones entre compañeros.

3) Realizar tutorías con profesores comprometidos a solucionar este tipo de situaciones.

4) Crear un sistema fácil que permita al alumno denunciar este tipo de situaciones.

Es necesario hablar con la víctima, los padres, trabajar con la familia.
Es complicado parar el acoso escolar pero todo es posible y con ayuda de todos podemos conseguir acabar con esta situación.

jueves, 28 de marzo de 2013

Niñas Aterrorizadas por Gordura: Víctimas de Bullying

Hace dos días, mi hija mayor me dejó aterrada cuando me dice:” Mami, estoy gorda, mira mi barriga!!! ¿Y si mejor no como?”

Los niños y sobre todo las niñas, se sienten afectadas por las exigencias de nuestra enfermiza sociedad actual: el número de consultas pediátricas debido a problemas en la alimentación está registrando un aumento asombroso, particularmente en la población de niñas cuyas edades están comprendida entre los 3 y 9 años.

Estudios realizados a la incidencia de los trastornos alimentarios en los niños en Barcelona, indican que cerca del 48% de los niños de entre 8 y 12 años tiene miedo a estar gordo, indican además que un 46% de los menores de esta edad que están a dieta no tienen sobrepeso.

¿Quien dijo que nuestros hijos deben soportarlo todo, insultos, amenazas y burlas por miedo?

En detalle, el estudio sobre los factores implicados en el seguimiento de dietas en menores de 8 a 12 años, elaborado por un equipo de investigadoras de la Universidad de Barcelona, indica que el 61% de las niñas y el 31% de los niños encuestados respondieron que “siempre” tenían este temor.

La investigación se llevó a cabo sobre 180 niños de 2 colegios de Barcelona y La Roca del Vallés (Barcelona), a quienes -tras recibir el correspondiente consentimiento de los padres- se les preguntó para conocer si sabían lo que era una dieta y si la habían hecho alguna vez, a la vez que se les tomó las medidas antropométricas.

Día a día nuestros hijos están sujetos a sufrir intimidaciones y hostigamientos por cualquier motivo , pero uno de los más frecuentes es el tema de la gordura o el sobrepeso, o el simple hecho de estar pasados unos kilos demás.

Lamentablemente la sociedad ha hecho que nuestros hijos tengan valores y paradigmas acerca de la figura humana real, esto ha causado grandes problemas porque las niñas especialmente buscan parecerse a las barbies o las modelos femeninas del momento. El problema se agrava cuando analizamos las estadísticas y nos damos cuenta que 4 de ca10 niñas sufren de bullying y además son las más propensas a sufrir de bullying emocional, que por demás es muy doloroso por que afecta a las emociones.

Es cuando vemos niñas en los colegios públicos y privados haciéndole chistes y burlas a los demás compañeras por no tener determinado cuerpo o no alcanzar demasiado “peso ideal”.

Ante este síndrome tan grave no sólo debemos prevenir sino mantener en constante atención a las conductas alimentarias de nuestras hijas.


  1. Ayúdale a que aprendan a comer sano, a llevar a cabo una rutina de verduras, proteínas y carbohidratos adecuados para su edad.
  2. Si observas que tu hija tiene una inclinada inclinación por los dulces, chocolatería y harinas, enséñale a distribuir durante la semana esa ingesta, la idea no es eliminarlas sino aminorar su cantidad a la semana la cantidad que ella come de este tipo de alimentos
  3. Inculca que realice ejercicio mínimo 3 veces a la semana.
  4. Ayúdale para que se acostumbre a tomar agua en el día
  5. No envíes en su lonchera exceso de dulces y golosinas, realiza una lonchera adecuada y equilibrada para que la niña no tenga una gran ingesta de este tipo de alimentos.
También encontramos a niñas de corta edad que han caído en el Síndrome de Especialización de la Comida, que hace que las niñas sólo consuman dos o tres marcas de comida . Los alimentos que llegan a escoger son aquellos que no engordan , aunque también existen caso de niños que sólo quieran comer papas fritas y bebidas de una marca determinada y se rehúsen a consumir comidas diferentes .

Evita que tu hija sea víctima de bullying o acoso escolar teniendo en cuenta estas recomendaciones básicas que te ayudarán a sembrar hábitos sanos alimenticios en tus hijas.

Gracias
PadresExpertos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Qué hacer cuando un hijo roba?



A veces un niño es exitoso en el colegio, actúa correctamente y hasta ayuda con los deberes del hogar. Aun así, un buen día lo sorprendemos robando. ¿Cómo puede ser posible tal cosa? Antes de que enloquezcas, espera a conocer por qué se produce este tipo de conducta en los niños y qué podemos hacer para resolver la situación.
¿Por qué roban los niños y los adolescentes?

Los niños de cualquier edad —desde los preescolares hasta los adolescentes— pueden sentirse tentados a robar por diversos motivos:

En ocasiones los niños pequeños toman cosas que les gustan sin entender que cuestan dinero y que está mal hacerse de algo por lo cual no hemos pagado.

Los niños mayores, por su parte, saben que no se debe tomar algo sin pagar, pero algunos podrían robar porque no tienen el suficiente auto-control para evitar tomar lo que no les pertenece.

Los adolescentes saben, por supuesto, que no se debe robar; sin embargo, muchas veces acaban haciéndolo por simple desafío o porque los amigos lo hicieron. Es posible que, como se les ha dado mayor control sobre su vida, algunos hurten como una expresión de rebeldía.

Otras razones son también coadyuvantes:
  • Los niños pueden estar enojados o querer llamar la atención. Ello refleja un estrés en casa o en la escuela.
  • Algunos adolescentes roban porque han empezado a consumir drogas y no tienen cómo pagarlas.
  • También están los niños que quieren cosas que no pueden comprarse, por ejemplo, accesorios de marcas populares entre los menores
Función de los padres

No importa cuál es la razón por la que un menor esté robando, es responsabilidad de los padres encontrar la causa original que se oculta tras el problema superficial, y darle solución. He aquí algunos consejos para manejar tan delicados casos:

Cuando un niño es sorprendido robando, los padres deben tener en cuenta si es la primera vez que sucede o si ya es un patrón de comportamiento.

Es necesario que los padres ayuden a los niños pequeños a entender que robar es incorrecto, que cuando uno toma un objeto de otra persona o sin pagar por ello, le está haciendo daño a alguien.

Si un preescolar toma un caramelo, por ejemplo, los padres pueden ayudar a que el niño lo devuelva. Si el pequeño ya lo ha comido, se le puede llevar a la tienda a pedir disculpas y pagarlo.

Lo mismo sucede con los niños que ya van al colegio. Es importante devolver lo ajeno que se ha tomado. Los de primer y segundo grado ya deberían saber que robar está mal, pero es posible que necesiten comprender mejor las consecuencias de sus actos.

Cuando un adolescente roba, se recomienda que los padres lleven a cabo las consecuencias. Por ejemplo, si el menor ha robado en un establecimiento, hay que llevarlo allí y hacer que hable con el departamento de seguridad para que explique y pida disculpas. La humillación de enfrentar lo que ha hecho puede ser una lección duradera.

No se aconseja nunca apelar al castigo físico. Podría hacer que el niño se enojara y decidiera participar en eventos peores (drogas, pandillas, etc.).

Los menores deben aprender que el hurto no es solo tomar cosas de una tienda: se trata de tomar dinero de los dueños del negocio. Además, que esos actos son ilegales y que las consecuencias no son simplemente regaños, sino que pueden ser retenidos en centros de detención juvenil o incluso ir a prisión.

Si el niño roba dinero de sus padres, se le debe dar la opción de devolver la plata haciendo tareas extras en el hogar. Nunca pongas dinero como cebo para atrapar a tu hijo robando, eso podría dañar la confianza entre ambos.

En general, mantente monitoreando a tu hijo si se ha dado ya algún caso de robo y ayudándolos a comprender la razón de que existan las normas de respeto a las cosas ajenas. En casos muy severos, recomendamos acudir al especialista.

Si manejamos el problema a tiempo, siempre habrá una solución para ayudar a nuestros hijos a crecer felices respetando la propiedad del otro.
Fuente: Entre Padres 

jueves, 14 de marzo de 2013

Enseñémosles a Combatir el Bullying desde las aulas

Te invitamos que en este artículo encuentres cuatro efectivas estrategias y actividades de clase que te ayudarán a vencer el bullying entre tus alumnos. Conscientes de la importancia del papel que juegan aquellos niños que presencian directa o indirectamente una situación de acoso, hemos realizado este artículo destinado a orientar a los profesores y directores de colegio.

Estas estrategias sencillas pero a su vez muy claras y específicas ayudarán a los testigos, espectadores o bystanders a saber qué hacer ante una situación intimidante y de hostigamiento o matoneo.

1. Introduce el Término Bullying, A través de un ejercicio dinámico y sencillo haz que el grupo de clase se anime a decir y escribir uno a uno los conceptos que tienen acerca del bullying en el tablero, cualquier cosa que piensan que sea su definición. Así entre todos pueden realizar una definición conjunta,que reuna lo que todos aportaron. Un ejemplo de definición podría ser Bullying escolar es una conducta entre iguales que busca intimidar y hostigar a una persona u otras de manera repetitiva y constante durante el tiempo, causándole daño de manera física o emocional.

2. Dile a los estudiantes que el fenómeno del bullying les hace daño a todos los estudiantes y es responsabilidad de todos actuar frente a el. Fomenta que los estudiantes escriban unas reglas para seguir y prevenir el bullying, escribiéndolas en el tablero para luego condensarlas en un documento de reglas, el cual todos den como aceptados para poner en práctica.

Como reglas antibullying podrían ser:tratar a los otros con respeto, hacer que todos se sientan bien en el grupo y que a su vez sean bienvenidos; ayudar a los que están siendo buleados.

3. Invita a adultos de confianza y que inspiren respeto para que los niños puedan conversar con ellos,

a los que los alumnos pueden reportar situaciones de bullying en cualquier momento determinado.

4. Dile a los estudiantes que cuando estén frente a una situación de bullying no pueden unirse al bully, porque esto los hará igual de responsables, invítalos en cambio a tomar acciones tales como actuar frente al acosador.

Enséñales a que sean acertivos y afronten directamente al acosador.en casos indirectos de bullying como agresiones grupales, no debe participar el bystander por ningún motivo pero debe buscar ayuda de un adulto responsable.

Estamos seguros que con la implementación de estas técnicas daremos pasos fuertes y seguros en contra del bullying, ya que si educamos y fortalecemos a los espectadores o bystanders, haremos que ellos posean las armas para ayudar a luchar a sus víctimas.

Gracias

Padresexpertos.com

martes, 12 de marzo de 2013

Prevén el Bullying YA!

Las últimas investigaciones muestran que más de la mitad de todos los niños son, al menos en ocasiones, directamente implicados en la intimidación como autor, víctima, o ambas cosas. Y muchos de los que no participan directamente son testigos de alguien que es intimidado regularmente. Ningún niño es inmune – niños de todas las razas, géneros, grados y sectores socio-económicos son afectados. Sin embargo, no tiene que ser de esta manera. Como padres tenemos el poder para ayudar a reducir la intimidación. Aquí están las diez acciones que Education.com dice que tu puedes tomar para reducir la intimidación:

1. Habla y escucha a tus hijos – todos los días. Investigaciones muestran que los padres suelen ser los últimos en saber cuándo sus hijos han sido autores o victimas de intimidación. Tú puedes ayudar a tus hijos a reducir este trenzo con la frecuente participación en las conversaciones sobre su vida social. Dedica unos minutos cada día preguntando con quien pasan el tiempo en la escuela y en su vecindario, lo que hacen en las clases y durante el recreo, con quien comen el almuerzo, o lo que sucede en el camino hacia o de regreso de la escuela. Si tu niño se siente cómodo hablando contigo acerca de sus compañeros antes de que esté implicado en un caso de intimidación, será mucho más probable que te involucre en la situación después.

2. Pasa tiempo en el colegio y en el recreo. Las investigaciones muestran que el 67% de las intimidaciones ocurren cuando los adultos no están presentes. Las escuelas no tienen los recursos para hacerlo todo y necesita la ayuda de los padres para reducir a la intimidación. Ya sea que tu puedes compartir su tiempo como voluntario una vez a la semana o una vez al mes, usted puede hacer una real diferencia sólo por estar presente y ayudar a organizar juegos y actividades que promuevan nuevas amistades entro los niños. Asegúrates de coordinar tu tiempo voluntario con el maestro de tu hijo o director de la escuela.

3. Se un buen ejemplo de la bondad y el liderazgo. tus hijos aprenderán mucho sobre las relaciones viéndote. Cuando te enojas con un camarero, un empleado de ventas, otro conductor en la carretera, o incluso con tu hijo, tienes una gran oportunidad de modelar técnicas de comunicación eficaz. ¡No lo arruines perdiendo tu temperamento! Cada vez que hablas con otra persona de una manera enojada o abusiva, le estas enseñando a tu hijo que la intimidación es tolerable.

4. Aprende los signos. La mayoría de los niños no le dicen a nadie (especialmente a un adulto) que han sido intimidados. Por lo tanto, es importante que los padres y los maestros aprendamos a reconocer los signos de víctimas frecuentes, como la pérdida de pertenencias personales, las quejas de dolores de cabeza o dolores del estómago, evitando el recreo o las actividades de la escuela, y tratar de llegar a la escuela muy tarde o muy temprano. Si sospechas que un niño puede ser intimidado, habla con el maestro del niño o busque una manera de observar sus interacciones sociales para determinar si sus sospechas podrían ser ciertas. Habla directamente con su niño acerca de la situación.

5. Crea hábitos saludables contra la intimidación temprana edad. Ayuda a desarrollar hábitos contra la intimidación y la victimización en sus hijos, tan pronto como la preescolar. Enseñe a sus hijos lo que no se debe hacer – golpes, empujones, bromas diciendo “na-na-na-na-na”, o ser maldoso a los demás. Ayuda a tu niño a entender cómo se siente ser el receptor de estas acciones (por ejemplo, “¿Cómo crees que te sentirías si te pasaría a ti?”). Estas estrategias pueden mejorar la empatía por los demás. Igualmente o más importante, enséñale a tus hijos qué hacer – la bondad, la empatía, el juego limpio, y tomar turnos son habilidades críticas para las buenas relaciones entre niños. Los niños también necesitan aprender cómo decir “no” firmemente, y cómo evitar ser maldosos a los demás. El enseñar a tu hijo acerca de qué hacer si otros niños están actuando mal – encontrar a un adulto inmediatamente, decirle al niño que esta burlando o intimidando “ALTO”, caminar y salir de la situación. Podrías ayudarle a su hijo practicando como actuar en estas situaciones. Y la repetición ayuda: practica estas técnicas periódicamente con sus niños preescolares y de grados menores de la primaria.

6. Ayuda a la escuela de su niño a reducir la intimidación de manera eficaz.Si tus hijos han sido intimidados o no, usted tu debes saber lo que su escuela está haciendo para enfrentar la intimidación. Investigaciones muestran que reglas de “cero-tolerancia ” no son eficaces. Funcionan mejor programas educativos que ayudan a crear un clima social sano en la escuela. Esto significa que la enseñanza de los niños en cada nivel de grado cómo ser líderes incluyentes de todos y empaticos, y el enseñar técnicas de resistencia eficaz para las víctimas. Si su escuela no tiene estrategias eficaces o reglas establecidas pare reducir la intimidación, hable con el director y abogue por el cambio.

7. Establece reglas en el hogar sobre la intimidación. Tus hijos necesitan escuchar de forma explícita, que no es normal, o tolerable intimidar a gente, a ser intimidado, o dejar que otros niños sean intimidados. Asegúrate que tus hijos sepan que si son intimidados físicamente, verbalmente, o socialmente (en la escuela, por un hermano, en su vecindario, o en por el Internet) es importante que le digan a usted y que usted les ayudara. También necesitan saber qué significa ser abusón (muchos niños no saben que están intimidando a otros), y ese comportamiento es perjudicial para otros, y no es aceptable. tu puedes ayudar a sus hijos a encontrar otras maneras de ejercer su poder personal, su posición, y el liderazgo en la escuela. También puedes trabajar con ellos, sus profesores, y sus directores para aplicar un plan de bondad en la escuela.

8. Enséñele a tu hijo cómo ser un buen testigo. Las investigaciones muestran que los niños que son testigos de la intimidación se sienten impotentes y raramente intervienen. Sin embargo, los niños que toman medidas de actuar pueden tener un poderoso efecto positivo sobre la situación. A pesar de que un niño nunca tiene la responsabilidad de ponerse a si mismo en peligro, los niños pueden efectivamente papar una situación de acoso gritando “¡Alto! ¡estas intimidando!” Los niños también pueden ayudar a otros siendo un apoyo para la víctima, no dando atención especial al niño abusón y / o reportando lo que vieron a un adulto

9. Enséñale a tu niño acerca de la intimidación por el Internet. Los niños no se dan cuenta de lo que es la intimidación por el Internet incluye el envío de mensajes grosero, vulgares, de mensajes o imágenes amenazantes; desplazamiento de información sensible o privada sobre otra persona; pretender ser otra persona con el fin de hacerle daño a esa persona, e intencionalmente excluyendo alguien de un grupo en el Internet. Estos actos son tan nocivos como la violencia física y no deben ser tolerados. Sabemos por las investigaciones que el mas tiempo que un adolescentes pasa en el Internet, es más probable que sean victimas de la intimidación por Internet – por eso, limita el tiempo que pasan sus hijos en el Internet.

10. Corre la voz de que la intimidación no debe ser una parte normal de la infancia. Algunos adultos dudan en actuar cuando observan o escuchan acerca de la intimidación, porque piensan de la intimidación como una fase típica de la infancia que debe ser soportada o que pueden ayudar a los niños “endurecer”. Es importante para todos los adultos comprender que la intimidación no tiene que ser una parte normal de la infancia. Todas las formas de intimidación son perjudiciales para el autor, la víctima, y para los testigos, y los efectos pueden durar por mucho tiempo, hasta la edad adulta (y pueden incluir la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias, la violencia familiar y comportamiento criminal). Los esfuerzos para enfrentar eficazmente la intimidación requieren la colaboración de la escuela, el hogar, y la comunidad.

Gracias
PadresExpertos.com

miércoles, 27 de febrero de 2013

Niños Obesos:Fáciles Víctimas del Bullying

Somos lo que comemos, por eso la importancia de mantener en control el peso de los niños. Para muchos padres, el tener un hijo gordito, cachetoncito, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual Ellos opinan que lo importante no es que el niño este gordo sino sano, producto de una alimentación balanceada.

Las cifras de sobrepeso han alcanzado cifras preocupantes a nivel mundial. La obesidad consiste en una acumulación de grasa corporal especialmente en el tejido adiposo .

Sabías que los niños entre 8 y 9 años es cuando más se fijan en el aspecto externo de sus compañeros, de tal manera que elaboran un concepto de los demás con base en la apariencia física que están viendo.

Si quieres calcular el peso ideal de un niño entre 2 y 5 años de edad, de una forma aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (6) por 2 y suma 8. Es decir, 6×2+8= 20kg. Este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Debes consultar y considerar lo que diga el pediatra del niño.

Sabemos que los niños que llevan a cabo el acoso utilizan cualquier signo físico para burlarse como las gafas, la raza, defectos físicos etc, así que si además de esto se agrega el componente de la obesidad o la gordura, realmente estos niños estarían en problemas reales, frente a un caso de intimidación.

Con el objetivo de asociar la obesidad y el acoso escolar, dos de los problemas con mayor relevancia en estas edades, los investigadores han analizado a un total de 821 niños entre ocho y 11 años. El 17% de ellos tenía obesidad, el 15% sobrepeso, el 50% eran niños y el 81% de raza blanca. En todos ellos, el grupo de expertos evaluó la relación entre el peso de los jóvenes, los factores mencionados anteriormente y sus probabilidades de ser el objeto de abusos y amenazas por parte de otros alumnos.

Según se extrae del estudio, el 25% de los pequeños reconocía su situación de acoso escolar. Según sus profesores, el porcentaje ascendía al 34% y atendiendo a la información facilitada por las madres, las víctimas de bullying constituían el 45%.

Educar a nuestros hijos en valores es muy importante, ya que la violencia se puede frenar desde la casa, la violencia empieza en la casa, sigue en la calle si no se detiene. Educarlos con base en valores de honestidad, tolerancia y aceptación hacia los demás.

Cada niño es un mundo diferente y posee unas necesidades diferentes de alimentación, cada niño sabe qué y cuanto comer, y no se le puede obligar a que coma más de lo necesario.

Te invitamos a que revises el esquema de nutrición de tu hijo y lleves a cabo un estudio minucioso de lo que está comiendo en la actualidad tanto en su colegio como en su casa.

Preocupáte por que la ingesta sea de alimentos sanos ricos en proteínas y carbohidratos, en alimentos con fibra, frutas y verduras.
Gracias
PadresExpertos.com

martes, 26 de febrero de 2013

Suicidio: Consecuencia del Bullying

Si un niño agrede o le hace una mala broma al otro un niño, este joven o niño esta validado para pensar en suicidarse? Es ináudito verdad? Pensarán algunos de nuestros lectores, pero la verdad, es que hoy en día este fenómeno es una enfermedad que llegó para quedarse. Estos agresores sienten placer molestando a los demás, perturbándoles hasta causarles daño emocional y físico.

La sola idea del suicidio , debería ser tomada como una opción simplemente imposible, sin sentido ni siquiera tomada en cuenta, deberíamos explicarles a nuestros hijos que esto es un reflejo de cobardía y egoísmo.

Casi todos los estudios que analizamos encontramos conexionesentre aquellos que en algún momento han sido víctimas de bullying y los pensamientos suicidas entre los niños. Cinco de los estudios informaron que las víctimas de intimidación eran de dos a nueve veces más propensos a presentar pensamientos suicidas que los demás niños. Esta realidad es muy cruda, muy incierta para nuestra juventud.

Recientemente encontramos un artículo de dos niñas adolescentes en Estados Unidos que se suicidaron después de una fiesta de teens, ellas planearon todo y hasta dejaron instrucciones en su funeral!!!!. Lo que las llevó a tomar esta decisión fue que no resistían que los demás se burlaran de ellas por ser de cabellos rojos y según los demás con gordura. Qué se puede esperar de esta terrible situación?

Cómo padres qué les estamos enseñando en cuanto a la tolerancia que deben desarrollar frente a la frustración?. A tal punto que no soportan que se les tache o ridiculice por su aspecto o comportamiento, por qué no les enseñamos que se aprendan a aceptar tal y como son, con sus virtudes y defectos?. Igualmente enseñémosles a luchar contra las adversidades, contra las que sean, a amarse por encima de todo y de todos. Que aprendan que los problemas y las situaciones que no pueden superar no son para suicidarse, ni siquiera pensarlo. Fortalezcamos su autoestima y toda su capacidad de creer en sí mismos, incentivemos las actividades deportivas y al aire libre. Enseñémosles que los problemas no se arreglan con violencia, sino con diálogo, respeto por las diferencias y tolerancia.

Pensamos que eliminar el bullying debe ser una tarea colectiva en la que participen educadores, padres, instituciones y no sólo para evitar el suicidio, sino para mejorar la calidad de vida de muchos niños que lo sufren.

El suicidio es la respuesta emocional a la falta de confianza en sí mismos y su incapacidad para afrontar los problemas de la vida, sea cual sea la situación. No desfallezcas, te aconsejamos que nunca dejes a tu hijo solo, siempre trata de estar a su lado sabiendo qué hace y con quien comparte sus juegos y sus ratos libres.

Gracias
Padres Expertos.com

viernes, 22 de febrero de 2013

Lo que Debes Saber Acerca del Bullying

En general los padres solemos estar al estar al margen del problema, debido a que –aún en situaciones graves- el grupo mantiene la ley del silencio, que consiste en no decirle nada a nadie por miedo a que el grupo lo cuestione o en el peor de los casos por también llegar a ser víctima.

1. Lo que menos debes hacer cuando te encuentres en una situación de Bullying es tomarte la agresión como propia y amenazarlo fuera de las instalaciones del colegio.

2. Tampoco debes impulsar a Tu hijo a solucionar su dolor con más presión, por ejemplo diciéndole: “no te dejes pegar” o “tienes que ser más fuerte”, produce siempre el efecto contrario, se sienten más débiles. Ten en cuenta que ya lleva varios meses sin poder resolver esta situación y le será aún más doloroso sentir que se le exige utilizar la violencia contra alguien que lo trata con violencia, y frente al cual no ha podido defenderse hasta ahora. La violencia no conduce a nada bueno ni tampoco productivo.

3. No debes ocasionar escándalos en el colegio, ni con el profesor ni con los padres del niño agresor.

4. No sobreprotejas a tu hijo cuando está siendo víctima, o alejarlo permanentemente de situaciones conflictivas no es la solución, tampoco pensar que cambiarlo de colegio funcionará. Tampoco da buenos resultados permitir que el niño falte frecuentemente al colegio por temor a la agresión. Ten mucho cuidado en esto, el que falte a clases sólo aumentará el problema al momento que regrese, puesto que su agresor siempre lo estará esperando.

4. No dejes de darle toda la importancia que merece el problema, ya sea negando su existencia u obligando al hijo a que se someta a su hostigador, argumentando que cuando se le pase dejará de molestarlo.

5. Consentir el maltrato de un niño o adolescente contra otro es permitir que haya más víctimas de los abusos. El abuso no es “normal” entre escolares, ni “se trata sólo de bromas”. Es importante enseñar a los espectadores pasivos a que cuando vean que un compañero está en esa situación desfavorable se lo digan a su profesor. La violencia, física o moral y el abuso no se pueden consentir.

Tampoco el grupo ni la víctima deben aguantar. Simplemente porque, cuando la ola de violencia se pone en marcha, cada día es peor: ya nadie sabe quién es su amigo y quién no. Por otra parte, si la víctima y el resto de los compañeros que no quieren participar de la violencia aguantan sin decírselo a nadie, pronto el acosador creerá que puede seguir abusando. Aproximadamente el 25% de los agresores que se han acostumbrado a intimidar para lograr sus objetivos terminan teniendo problemas con la justicia en la adolescencia, e incluso antes.

• Si apoyas emocionalmente a tu hijo, superará más rápido y fácil el problema. Tranquilízalo y muéstrale tu apoyo diciéndole que no es su culpa que esto suceda, y que a cualquiera persona le podría situación, ya que cualquier niño o joven puede ser víctima de bullying.

• Los padres debemos permanecer en calma y no reaccionar con violencia hacia el colegio o el agresor, ya que no solucionará así el problema; no modelará formas adecuadas de solucionar conflictos, que enseñe a sus hijos frente a futuros problemas. Es importante enseñar a solucionar los conflictos pacíficamente, a pesar del dolor que se sienta.

• Acércate a conversar con el profesor , con una actitud positiva, colaboradora; informale la situación de su hijo/a (lo que le está sucediendo y lo afectado que se encuentra emocional y socialmente), y preguntale qué sabe al respecto. Pídele ayuda explícitamente, porque tu hijo/a lo está pasando muy mal hace muchos meses y ningún adulto se había dado cuenta (ni él, ni el profesor).

• Solicita al profesor/a que investigue la situación a la brevedad, dada la gravedad del problema, acordando una reunión en los próximos días, para conocer de manera más completa la situación. El profesor deberá comprometerse a entrevistar al acosador y algunos alumnos clave, e indagar con mucho cuidado el problema buscando no aumentar la situación de desprotección del niño/a o joven afectado.

• Es esperable que junto al profesor participe el psicólogo/a u orientador/a del colegio, para facilitar un buen manejo del problema, y buscar las mejores soluciones. También es importante que la dirección del colegio esté al tanto de la situación y del curso de las intervenciones.

• Para frenar el círculo vicioso de esta forma de violencia escolar es fundamental buscar acuerdo y trabajar en conjunto la familia y el colegio, y deben participar tanto los padres del niño/a o joven acosado, como los de los padres del acosador (al menos en reuniones por separado). Para todos es importante que este problema sea resuelto. Para los padres del niño que está intimidando también puede ser una sorpresa muy dolorosa, o puede que ya se sientan superados por la situación. Por eso lo importante es invitarlos respetuosamente a colaborar en la pronta solución.

• Dependiendo de la gravedad del problema el colegio deberá sancionar a los involucrados. Según la gravedad del caso e historial del estudiante responsable, se dan días de suspensión y/o matrícula condicional por un cierto período de tiempo, restricción en privilegios escolares, entre otros.

• Es importante que haya consecuencias frente a las malas conductas, sin embargo el foco debiera ser “formar” en vez de “reprimir”. Siempre se presentarán problemas graves y no tan graves en los colegios, lo importante es tener planes de prevención, y cuando ocurran los problemas tener mecanismos que refuercen la formación que están recibiendo los alumnos.

• En este sentido, es fundamental que se “repare” el daño y las relaciones interpersonales en el curso afectado, y no centrarse sólo en solidarizar con la víctima y excluir al victimario; esto último no forma.

• Los profesores pueden recurrir a diversas estrategias de manejo de estos problemas en su sala de clases y con los niños o jóvenes afectados. Le sugerimos ver el recurso educativo para profesores “Estrategias para enfrentar los malos tratos y al bullying en el colegio” que se encuentra en el Portal Educarchile Esencial en la sección Docentes.

• En caso de ser necesario, el colegio deberá exigir a los padres del niño/a o joven acosador, asistir al psicólogo para que sea ayudado en resolver adecuadamente esta situación.

• Por supuesto que es importante ayudar al hijo/a a recuperar sus amistades o hacer algunas nuevas,eso le ayudará a dejar atrás el dolor y retomar sus actividades e intereses.

Es fundamental entonces que los adultos intervengan en las situaciones de bullying, si no el daño puede ser tan profundo y doloroso que atraerá aún más problemas tanto a la víctima como a los victimarios.

Gracias,
PadresExpertos.com

martes, 29 de enero de 2013

Niñas Aterrorizadas por sobrepeso: Víctimas de Bullying

Hace dos días, mi hija mayor me dejó aterrada cuando me dice:” Mami, estoy gorda, mira mi barriga!!! Y si mejor no como?”

Los niños y sobre todo las niñas, se sienten afectadas por las exigencias de nuestra enfermiza sociedad actual: el número de consultas pediátricas debido a problemas en la alimentación está registrando un aumento asombroso, particularmente en la población de niñas cuyas edades están comprendida entre los 3 y 9 años.

Estudios realizados a la incidencia de los trastornos alimentarios en los niños en Barcelona, indican que cerca del 48% de los niños de entre 8 y 12 años tiene miedo a estar gordo, indican además que un 46% de los menores de esta edad que están a dieta no tienen sobrepeso.

¿Quien dijo que nuestros hijos deben soportarlo todo, insultos, amenazas y burlas por miedo?

En detalle, el estudio sobre los factores implicados en el seguimiento de dietas en menores de 8 a 12 años, elaborado por un equipo de investigadoras de la Universidad de Barcelona, indica que el 61% de las niñas y el 31% de los niños encuestados respondieron que “siempre” tenían este temor.

La investigación se llevó a cabo sobre 180 niños de 2 colegios de Barcelona y La Roca del Vallés (Barcelona), a quienes -tras recibir el correspondiente consentimiento de los padres- se les preguntó para conocer si sabían lo que era una dieta y si la habían hecho alguna vez, a la vez que se les tomó las medidas antropométricas.

Día a día nuestros hijos están sujetos a sufrir intimidaciones y hostigamientos por cualquier motivo , pero uno de los más frecuentes es el tema de la gordura o el sobrepeso, o el simple hecho de estar pasados unos kilos demás.

Lamentablemente la sociedad ha hecho que nuestros hijos tengan valores y paradigmas acerca de la figura humana real, esto ha causado grandes problemas porque las niñas especialmente buscan parecerse a las barbies o las modelos femeninas del momento. El problema se agrava cuando analizamos las estadísticas y nos damos cuenta que 4 de ca10 niñas sufren de bullying y además son las más propensas a sufrir de bullying emocional, que por demás es muy doloroso por que afecta a las emociones.

Es cuando vemos niñas en los colegios públicos y privados haciéndole chistes y burlas a los demás compañeras por no tener determinado cuerpo o no alcanzar demasiado “peso ideal”.

Ante este síndrome tan grave no sólo debemos prevenir sino mantener en constante atención a las conductas alimentarias de nuestras hijas.

  1. Ayúdale a que aprendan a comer sano, a llevar a cabo una rutina de verduras, proteínas y carbohidratos adecuados para su edad.
  2. Si observas que tu hija tiene una inclinada inclinación por los dulces, chocolatería y harinas, enséñale a distribuir durante la semana esa ingesta, la idea no es eliminarlas sino aminorar su cantidad a la semana la cantidad que ella come de este tipo de alimentos
  3. Inculca que realice ejercicio mínimo 3 veces a la semana.
  4. Ayúdale para que se acostumbre a tomar agua en el día
  5. No envíes en su lonchera exceso de dulces y golosinas, realiza una lonchera adecuada y equilibrada para que la niña no tenga una gran ingesta de este tipo de alimentos.
También encontramos a niñas de corta edad que han caído en el Síndrome de Especialización de la Comida, que hace que las niñas sólo consuman dos o tres marcas de comida . Los alimentos que llegan a escoger son aquellos que no engordan , aunque también existen caso de niños que sólo quieran comer papas fritas y bebidas de una marca determinada y se rehúsen a consumir comidas diferentes .

Evita que tu hija sea víctima de bullying o acoso escolar teniendo en cuenta estas recomendaciones básicas que te ayudarán a sembrar hábitos sanos alimenticios en tus hijas.


Fuente: http://hijosypadres.wordpress.com