En muchas ocasiones, creemos que la violencia solo consiste en golpes y no nos damos cuenta que si nuestra pareja o alguien de nuestro alrededor, nos grita, insulta, amenaza, chantajea etc., también estamos siendo víctimas de violencia.
La violencia psico-emocional se manifiesta a través de:
Gritos
Insultos
Amenazas
Prohibiciones
Intimidación
Indiferencia
Ignorancia
Abandono afectivo
Celos patológicos
Humillaciones
Descalificaciones
Chantajes
Manipulación
Coacción
Cualquiera de estas actividades ejercidas por un hombre, son con el fin de tener un control sobre la mujer, es decir, generar una dependencia e inseguridad. En casos más avanzados, la víctima se culpa de todas las acciones abusivas realizadas sobre ella. Si él es alcohólico es porque ella lo provoca, si él la rechaza o le es infiel es porque ella no merece ser amada. Estas formas de pensar, las crea la víctima para tener una justificación sobre la violencia que se le ejerce.
La violencia psico-emocional es un proceso lento y profundo. Hasta las mujeres más inteligentes e independientes, pueden llegar a sufrir de éste tipo de violencia sin darse cuenta.
Aportación:
Campaña Por La No Violencia Contra Las Mujeres
Y en este hermoso planeta nos toco vivir y transformar sueños en realidades, podemos actuar de diferente forma. Seamos diferentes, hagamos la diferencia, con nuestra familia, amigos, compañeros; es tiempo de un cambio: seamos humanos de nuevo Sean bienvenidos a este blog. Les mando un abrazo de oso.
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martes, 31 de marzo de 2015
domingo, 8 de junio de 2014
Tipos de rupturas
Ruptura rápida: La mujer se va en cuanto aparecen las primeras manifestaciones de violencia.
Tiene el grado de estudios necesario para encontrar un trabajo.
Tiene amigos con los que contar.
No tiene pasado familiar de violencia.
Tiene alternativas, conoce recursos y tiene acceso a ellos.
Tiene una buena autoestima.
Ruptura a disgustos: Se separa tras varios años de soportar violencia, después de haber intentado salvar la relación. Reduce su culpabilidad puesto que ha hecho todo lo que ella pensaba que podía salvar su pareja.
Ha puesto medios para poner fin a la violencia.
Ha buscado ayuda: psiquiátrica, alcohólicos anónimos, etc…
Ha intentado salvar su matrimonio.
Su decisión ha sido pensada y meditada.
Evalúa que el precio del abuso es demasiado alto para ella y los niños, y decide irse.
Ruptura evolutiva: Abandona la relación y vuelve sucesivas veces, hasta adquirir el convencimiento de que es preferible afrontarlos problemas derivados de la separación que soportar la tortura de semejante relación.
La violencia se añade a la dificultad de irse.
Tiene baja autoestima
No conoce los recursos.
Tiene dificultades económicas.
Tiene pocas posibilidades de trabajar fuera de casa.
Tiene la responsabilidad de los hijos teme la soledad.
Se siente aislada.
Así pues la experiencia de la ruptura debe haber permitido algunas adquisiciones o aportado respuestas importantes a la mujer maltratada. Por su parte, el agresor, se siente reforzado por el regreso de su víctima (hace lo que quiere, de todos modos ella vuelve siempre). Se siente con autoridad para reiniciar, en algún momento, comportamientos violentos puesto que sabe que la víctima le pertenece.
Tiene el grado de estudios necesario para encontrar un trabajo.
Tiene amigos con los que contar.
No tiene pasado familiar de violencia.
Tiene alternativas, conoce recursos y tiene acceso a ellos.
Tiene una buena autoestima.
Ruptura a disgustos: Se separa tras varios años de soportar violencia, después de haber intentado salvar la relación. Reduce su culpabilidad puesto que ha hecho todo lo que ella pensaba que podía salvar su pareja.
Ha puesto medios para poner fin a la violencia.
Ha buscado ayuda: psiquiátrica, alcohólicos anónimos, etc…
Ha intentado salvar su matrimonio.
Su decisión ha sido pensada y meditada.
Evalúa que el precio del abuso es demasiado alto para ella y los niños, y decide irse.
Ruptura evolutiva: Abandona la relación y vuelve sucesivas veces, hasta adquirir el convencimiento de que es preferible afrontarlos problemas derivados de la separación que soportar la tortura de semejante relación.
La violencia se añade a la dificultad de irse.
Tiene baja autoestima
No conoce los recursos.
Tiene dificultades económicas.
Tiene pocas posibilidades de trabajar fuera de casa.
Tiene la responsabilidad de los hijos teme la soledad.
Se siente aislada.
Así pues la experiencia de la ruptura debe haber permitido algunas adquisiciones o aportado respuestas importantes a la mujer maltratada. Por su parte, el agresor, se siente reforzado por el regreso de su víctima (hace lo que quiere, de todos modos ella vuelve siempre). Se siente con autoridad para reiniciar, en algún momento, comportamientos violentos puesto que sabe que la víctima le pertenece.
Fuente:
Campaña Por La No Violencia Contra Las Mujeres
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