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viernes, 20 de diciembre de 2013

La Culpa


Quien no ha sentido culpa en la vida, pues es parte de nuestro proceso de aprendizaje vive con nosotros los 365 días del año, ninguno estamos excepto de haberla sentido alguna vez porque inconscientemente o consciente hemos actuado de mala manera de palabras y hecho con una persona, las hemos herido y ha sufrido por nuestras acciones.

Nuestras acciones pueden ser de palabras cuando atacamos a una persona sin piedad, y la llevamos al aislamiento total, cuando pre_ juzgamos a una persona sin conocerla y nos llevamos por terceros, cuando no somos honestos, responsables con nuestras decisiones y creamos situaciones dolorosas sin importar el daño que causamos, yo aun pienso que no hay personas que actúen con alevosía y ventaja sobre otro ser , no me cabe en la cabeza porque fuimos creado con mucho amor, o me lo niego a pesar de mis 25 años en la terapias sobre la conducta del hombre, porque es negar que el Padre existe, pero la culpa es un sentimiento que origina el arrepentimiento en muchas personas que quieren modifican su conducta negativa, donde el egoísmo fue la bandera para proceder en x situación .

Cuando reconocemos la culpa estamos en el camino de reparar lo que hemos dañado es decir nuestra conciencia esta diciéndonos que hicimos mal y la conciencia no se calla esta allí titilando constantemente para que tomemos una decisión y resolver lo que tenemos que resolver , la culpa reconoce el egoísmo, la deshonestidad, maldad, la culpa ha llevado a reyes a declinar en sus reinado s, la culpa es un sentimiento como el amor, como el cariño porque de ella parte la rectificación . La culpa es un estado mental , cuando asimilamos la culpa, cuando la persona toma su responsabilidad y pide disculpa y corrige tiene un gran valor, y se eleva ante de los ojos del agraviado, cuando te sometes a corregir es un recomenzar de una nueva vida,.

La culpa es parte de una conducta y todos la hemos sentido lo que pasa es que unos la reconocen y aceptan sus errores y otros no, y los que no la reconocen es por su nivel de evolución y simple tienen que crecer, aprender . Utiliza la culpa para ordenar lo malo que has creado, pedir disculpa es mas loable y eso te hace ser un mejor ser humano …………..ELANGELUS. MONICA ZERPA.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Abandonar el sentimiento de culpa


Ya has tomado la decisión. Después de darle quién sabe cuántas vueltas, por fin lo has decidido: TE SEPARAS. A partir de ahora ya no sufrirás más, tu vida cambiará!


Pero hay algo que te irrita, algo que no te deja tranquila… El sentimiento de culpa. Te sientes muy mal. Te sientes culpable. Culpable por hacerle daño,culpable por tirar por la borda todas vuestras ilusiones y proyectos.

Y entras en el proceso del duelo. Es la misma sensación que cuando muere un ser querido. Sientes un gran vacío y una pérdida. Sientes que le pierdes, porque en realidad así es, le pierdes.

Pero, “¿Por qué siento ésta culpa?”, piensas. Pues fundamentalmente es porque crees haber violado alguna norma de tu moral. Porque lo que en verdad piensas es que si dejas a alguien, no respondes sus llamadas o no le das una oportunidad, está mal. Entonces es cuando aparece la culpa y te recuerda que debes ir conforme a esas reglas. La culpa es un sentimiento natural de los humanos.

Muchas mujeres maltratadas no son capaces de dejar a sus maridos, entre otras cosas, porque su código interno les dice que separarse está mal. Así es como funciona el sentido de la responsabilidad.

El problema está en que si defiendes ese código incondicionalmente, y no tienes en cuenta que debes ajustarlo a la realidad, te será muy complicado superar el duelo. Admitir esa norma y reflexionarla te ayudará a descubrir lo que en realidad hay detrás para que puedas abandonar el sentimiento de culpa. No es tarea fácil cambiar nuestras creencias y habituarse a las nuevas. Necesitarás ayuda para ello, pero créeme que valdrá la pena.

Debes afrontar esa culpa de manera que no te ahogues en sentimientos negativos. Es normal equivocarse, es señal de que eres tú quien elige, con lo cual también debes afrontar las responsabilidades.

La culpa requiere un gran esfuerzo para poder escapar de la gran carga que que supone. Y para superarse no basta con “hacerse la loca” y hacer como si no pasara nada. Responde sinceramente, ¿crees que todo se resuelve con sentirte culpable?

No olvides que una relación es cosa de dos, por lo que tanto el enriquecimiento como la degeneración depende de ambos. Si solamente miras los errores de uno de los dos, no estás siendo realista, eso no te ayuda. De ahí nace la culpa.

Puedes experimentar “ataques” de culpabilidad o, por qué no, de responsabilidad por la situación.

Puedes pasar noches enteras pensando y dándole vueltas a qué es lo que has hecho mal y por qué ha salido así. Repito, echarte la culpa no te va a ayudar a arreglarlo. No sirve de nada, incluso aunque tú fueras la culpable.

La culpa te paraliza y no te deja avanzar en el proceso del duelo.

Céntrate en tus nuevos propósitos y olvídate de remordimientos. Es la única manera de poder estar bien contigo misma.

No olvides nunca que cuando una pareja se rompe es porque ambos se han equivocado.

Si sigues metida en el papel de víctima seguirás pensando que es él quien te deja y llorarás eternamente porque no cambia.

Tampoco sirve de nada culpar a los demás. Acepta tu nueva etapa e intenta vivir lo más feliz que puedas.

Espero haberte ayudado y recuerda:

“La vida no te quita personas, te aleja las que no necesitas”.

Vanessa Arjona

sábado, 2 de noviembre de 2013

El sentimiento de culpabilidad:

Un tema que aún permanece en el centro del psicoanálisis. Todos nos sentimos, en un
momento u otro, culpable de alguna cosa, en mayor o menor grado. ¿Por qué este sentimiento? ¿Podemos escaparnos de él? ¿Cómo no volver a sentir el peso de la culpabilidad? Algunas respuestas.

Las dos caras de la culpabilidad
> Sentirse culpable es normal en la medida en que se trata de una “culpabilidad sana”: sin este sentimiento, ¡simplemente estaríamos privados de conciencia moral! Es un sentimiento que puede tratarse de culpabilidad empática: se pone en el lugar de los demás y de lo que ellos sienten, y se busca eventualmente hacerse perdonar.
> Cuando la culpabilidad se vuelve un hándicap que paraliza todas las acciones cotidianas, se habla de culpabilidad devastadora. Es difícil encontrar una causa racional para este tipo de culpabilidad. A largo plazo, puede convertirse en un verdadero freno a los placeres y los deseos.

Aprender a quitarse el sentimiento de culpa
Para desarrollarse con total serenidad, hay que saber liberarse del sentimiento de culpa. Para ello, aquí tienes algunos consejos:
> En primer lugar, no dudes en hablarlo, a expresar tus temores.

> Aprender a ser modesto. Nuestras culpabilidades a menudo son desproporcionadas. Incluso hay culpabilidades que podríamos llamar orgullosas, ¡un poco como si estuviéramos convencidas de que el mundo gira en torno a nosotras!

> Intentar identificar serenamente las razones que nos sumergen en la culpabilidad con el fin de liberarse lo más rápido posible de estos sentimientos negativos. Además, los que se sienten demasiado culpables pueden hacerse fácilmente culpabilizables por su entorno.

> Tomar conciencia de los valores religiosos y morales de la sociedad que erigen permanentemente un ideal difícil de alcanzar, e incluso insoportable. Partiendo de aquí, ¡todos somos culpables a la fuerza de nuestras perezas y debilidades cotidianas!

> ¡Liberarse de toda noción de culpabilidad es imposible! El mayor criminal puede no experimentar ni una pizca de remordimiento por sus malas acciones, y sentirse en cambio muy mal por haber entristecido a su madre, por ejemplo.


Aportación:

viernes, 27 de septiembre de 2013

El sentimiento de culpa, véncelo

Sentirse culpable de todo cuanto está a tu alrededor en absoluto es nada sano para ti. Descarta por completo esta tendencia y empieza a vivir de una manera mucho más agradable.
Los seres humanos nos caracterizamos por muchas cosas pero, asumir responsabilidades es una de las más comunes. Y esto casi siempre va acompañado de un sentimiento de culpa que mucha gente no quiere experimentar. A veces ser culpable es motivo de probables desgracias: pagar una multa, pérdida de imagen… Por otro lado tenemos a personas que son propensas a culparse por todo lo que sucede. Y, por raro que parezca, hay quien va pidiendo ser culpable. Cuando ocurre algo malo piensan: “¿no tendré yo la culpa de esto?
¿Por qué hay quien tiene esta predisposición? Aunque parezcan casos aislados, se da mucho y sobre todo en mujeres. Es un asunto sociocultural.
Desde tiempos remotos y, sin duda, abusando de su poder seguro que el hombre acusaba de todo a la mujer. El machismo sigue vivo en nuestra sociedad. Aún es frecuente escuchar a mujeres responsabilizarse de actos de sus hijos y marido. A veces esta postura tiene otros objetivos como proteger o evitar una pelea
Según estudios, hay tres tipos:
  • Perseguidor: la persona es autoritaria y mandona, se quiere imponer siempre y manipular. Es propensa a criticar e insultar y descalificar.
  • Protector: Siempre ayuda, la necesiten o no. Necesita que la necesiten; protege y ayuda, aún si no se lo piden.
  • Víctima: Todo lo malo le sucede a ella, siempre se está quejando, hace las cosas mal con el fin de que la culpen y se responsabiliza de las culpas de los demás.
Cuando alguien se comporta de alguna de estas maneras (algo muy común en la vida diaria), los psicólogos lo llaman “juego psicológico”, siempre termina siendo negativo.
Las personas que se sienten culpables de todo lo que pasa a su alrededor es porque en su niñez (entre los dos y diez años), inconscientemente fue “alimentándose” con la idea que ese era su papel en la vida. Esto se grabó en su cerebro y ya siempre se comportará así. El motivo de esa decisión, seguramente fue que de esta manera conseguía que los demás le quisieran (necesitamos alimentarnos psicológicamente).
Cada cual escoge la manera de conseguir los apoyos necesarios. Aquellas personas que se culpan por todo escogieron el papel de víctima, a veces se le suma el papel desalvadora, en otras palabras se “sustentan” de dos formas contrapuestas de comportarse. Ser víctima y salvadora son actitudes negativas para llegar a ser plenamente felices, ya que algunas veces fuerzan las situaciones para poder sentirse así. Lo único que consiguen estas personas es un gran desgaste físico y psicológico, terminan descuidándose: descuidan su imagen, su cuidado, alimentación… y se dedican exclusivamente a cuidar de los demás, pero no logran ser felices por mucho esfuerzo que hagan.

Consejos:

Si quieres dejar de sentir culpa por todo, tienes que darte cuenta de que esa actitud no te está dejando ser feliz. Para salir de ese juego psicológico puedes hacer lo siguiente:
  1. Para que los demás te quieran no tiene que ser por tu sufrimiento.
  2. Cada día, escribe en un papel diez veces: “sólo seré responsable de mis actos
  3. Hazte estas notas: “los demás me quieren por lo que soy, no por lo que valgo”, “tengo derecho a vivir MI vida y dedicarme sólo a MÍ”, y ponlos en sitios visibles.
Si aún así no lo consigues, ve a un profesional de psicología. Estoy completamente segura de que en muy poco tiempo serás capaz de superarlo y conseguirás por fin ser feliz.
“Agosto lleva la culpa y septiembre la pulpa”
“El que este libre de culpa que tire la primera piedra
Vanessa Arjona