Mucho se ha hablado de las consecuencias que pueden sufrir los niños y adolescentes cuando están siendo víctimas de bullying, acoso escolar o matoneo, sin embargo pocos son quienes han estudiado a fondo la problemática vista desde un punto de vista netamente emocional. PadresExpertos.com, ha desarrollado junto a su grupo de psicólogos un completo análisis de las consecuencias emocionales que se derivan de una situación de acosos escolar o bullying. A continuación los describiremos así:
1. La Depresión y la melancolía
Es tal el maltrato que se le propicia a una víctima que puede sumirse en una auténtica depresión, y si es una niña estará más propensa a que esto le suceda. Te darás cuenta que la depresión le causará irritabilidad momentánea, los niños caerán en depresión comenzarán a encerrarse en su habitación. Estas depresiones y melancolías se agudizan mucho más en las mañanas, también es frecuente que estos niños se culpabilicen más por todo lo que suceda a su alrededor, causándoles dolor en el plano psicológico caracterizado por una enorme tristeza y desarreglos hormonales.
2. La Soledad
Este sentimiento se generaliza cuando ves que tu hijo queda sólo abandonado a su suerte por los demás compañeros, y este factor es muy grave porque son los compañeros los que le ayudarán a salir adelante.
Son niños que se aíslan de sus familiares, de sus hermanos de sus amigos y hasta de las actividades extracurriculares.
La soledad infantil es un fenómeno que afecta notoriamente a los niños de hoy en día, soledad causada por los adultos que a causa de sus trabajos y ocupaciones los descuidan y otra causada por sus propios compañeros de colegio para aislarlos socialmente.
3. Espectadores sin Sensibilidad
Conocemos a los espectadores aquellos que están presentes en el acto del matoneo o acoso pero que directamente no toman partido, aquellos que son cómplices directos o indirectos del acosador, son aquellos que no actúan frente a la agresión, y en el peor de los casos hasta pueden llegar a pensar que es normal la situación que están presenciando frente a sus ojos.
4. Ausentismo Escolar
Es frecuente encontrar que los niños que se sienten amenazados dejan de asistir al colegio por miedo a sufrir el bullying o acoso escolar. Estos niños empiezan a tener conductas tales como náuseas , vómitos dolores de cabeza, dolores de estómago. De esta manera escapan a su realidad, ya que esta manera es más fácil evadirse de los problemas que estar aguantando que los estén continuamente intimidando y hostigando generalmente síntomas fingidos o autoinflingidos. Eso si se tiene claro que la consecuencia más común es que tanto los agresores como los agredidos pueden presentar retraímiento y bajo rendimiento escolar.
5. La Abulia:
Puedes llegar a ver tan empequeñecida y mermada la personalidad de tu hijo agredido que puede perder el control de su voluntad, ya que esta voluntad queda mermada y disminuída, con incapacidad para tomar decisiones y con un permanente sentido de impotencia.
Esta situación hace que los niños y jóvenes presenten melancolía y depresión drogas.constante puesto que su voluntad se ve minada, se ve entorpecida , deteriorada y aniquilada por causa del agresor.
6. Pérdida de la Autoestima
Si tu hijo está en esta situación perderá su valor propio, su amor personal, la propia visión de él mismo. El problema es que los niños van asumiendo como propios las burlas y humillaciones que le hacen lo demás, y esa es la imagen que van teniendo de ellos.
Lamentablemente y no sabemos por qué esto pasa nos convertimos en lo que los demás piensan o dicen que somos.
7. Presentar Siempre fatiga Crónica
El niño presentará cansancio crónico, desaliento, debido al dolor propio en el que se encuentran sumergido, de esta manera presenta desinterés por las actividades tanto académicas como las extracurriculares.
8. El Suicidio
Son tan graves e insostenibles los hostigamientos y las intimidaciones a las que se exponen los niños que a veces para estos niños es tan insoportable la situación que se quitan la vida
9. La Tristeza
Es frecuente y común que estos niños que sufren de bullying se encuentren en un estado de profunda tristeza, es por esto que debes estar atento a sus sentimientos indagando a cada momento que piensa y que siente en relación a lo que le está pasando a su alrededor .Se entiende como tristeza al sentimiento de tristeza profunda, entendida como un fenómeno negativa que puede aparecer tanto en los adultos como los jóvenes
La baja autoestima, la autoinculpación, abatimiento, momentos de total ausencia o parcial, tendencia la llanto, culpabilidad constante, sensación de agotamiento, reducción de la comunicación con los demás.
10. Tomarse Todo Personalmente
Tu hijo puede empezar a autoculparse o echarse la culpa de lo que le está pasando, puede sentir y llegar a creer firmemente que él ha causado todo y lo ha producido. Debes transmitirle a tu Hijo que suceda lo que suceda a su alrededor no se debe tomar nada personalmente, según el Dr. Miguel Ruiz, autor de los Cuatro Acuerdos, Un libro de Sabiduría Tolteca, uno de sus cuatro acuerdos consiste en no tomarse nada personalmente, pues hacer esto es la expresión máxima del egoísmo , puesto que consideramos que todo gira a nuestro alrededor, en su sabiduría tolteca enseña que nada de lo que los demás hacen lo hacen por uno mismo sino por ellos mismos, y esta es la idea que debemos transmitir a nuestros hijos. Y se aplica mucho al bullying porque lo que el agresor le da a nuestros hijos son vejaciones producto de los acuerdos que tienen en su propia mente.
Que tal si revisas estas conductas y estados emocionales ya que la intervención debe ser siempre conjunta entre padres, profesores y profesionales de la psicología para poder abordar el caso desde diferentes perspectivas y obtener un óptimo resultado.
Gracias
PadresExpertos.com
Y en este hermoso planeta nos toco vivir y transformar sueños en realidades, podemos actuar de diferente forma. Seamos diferentes, hagamos la diferencia, con nuestra familia, amigos, compañeros; es tiempo de un cambio: seamos humanos de nuevo Sean bienvenidos a este blog. Les mando un abrazo de oso.
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sábado, 23 de febrero de 2013
lunes, 11 de febrero de 2013
Cuerpos que se invaden
Es probable que, al decir que las violaciones ocurrían en cualquier parte del mundo, el presidente municipal de Acapulco, Luis Walton, pretendía evitar que su plaza fuera especialmente estigmatizada como violenta y peligrosa. Sin embargo, lo realmente grave es lo que subyace bajo tan espontánea declaración: que las violaciones son una amenaza persistente, universal e inevitable. En pocas palabras, que los violadores suelen salirse con la suya.
Discursos de esta índole y, en especial, la omisión y la indiferencia hacia las agresiones sexuales, dan por sentado que la violación es una acción social y ritual, en buena parte aceptada, aun cuando evidencia un ejercicio de dominación y crueldad por parte de los hombres contra las mujeres. La minimización de estos actos insulta y afecta tanto a las víctimas directas de este episodio en particular, como a todas las víctimas de violación e incluso a toda una sociedad.
Así en el discurso del entretenimiento (una de cada ocho películas producidas en Hollywood incluyen una escena de violación) como en el oficial y el de la calle, hay una tendencia a no reconocer la gravedad del trauma consecuencia de una violación, cuando es que las víctimas de este tipo de agresión tienden, entre otras cosas, a enfermarse, deprimirse y abusar del consumo de alcohol y estupefacientes en mayor proporción que otras personas.
Pareciera que, por más disculpas y justificaciones, la autoridad responde con cierta tolerancia a dicha atrocidad, como si hubiera que cruzarse de brazos ante una agresión autorizada. Como dice la autora Cathy Winkler, esta minimización de los hechos fuerza a las mujeres violadas a confrontarse con una muerte social: un sistema que protege al perpetrador y pone en duda la credibilidad de la víctima. Así, se perpetúa este tipo de crimen como una representación arcaica de la desigualdad entre géneros, en la cual la mujer es un cuerpo que se invade. Tal y como declaró un veterano de guerra de Vietnam: ''Si tienes un arma, ¿por qué pagar por una mujer? Vas al pueblo y tomas a la que quieras''.
Recuerdo que hace varios años hubo en esta ciudad dos violaciones en grupo que fueron noticia: una de ellas tuvo lugar en un restaurante, la otra en una academia de danza, ambas en las Lomas de Chapultepec. Alrededor de los sucesos, se gestó un atmósfera de hermetismo, curiosidad, morbo y desde luego miedo e indefensión. Había que salir poco. Sospechar de todo y todos. Guardar silencio. Esperar no verse jamás en una situación semejante, a la merced de un grupo armado que irrumpiera, amagara, sometiera a las víctimas y vejara de alguna forma a los testigos.
En su libro Rape (Violación), Joanna Bourke analiza las violaciones en grupo como un elemento esencial en el proceso de hermanar a los hombres entre sí. Así en el contexto militar como en el civil, los miembros perpetradores de estas fraternidades suelen competir entre ellos en aras de demostrar una fuerza y una virilidad superiores, émulos de un líder que marque la pauta, a la vez que sus actos requieren de una audiencia que constate territorialidad, impunidad y poder violar a una mujer sin que nadie haga nada al respecto. Como dioses.
Cuánto daña a una sociedad reducir la sexualidad masculina a un pene agresivo, invasivo y siempre listo para actuar. No queda más que hacer lo que esté a nuestro alcance para erosionar prácticas y desmitificar narrativas que promueven la sexualidad masculina como una de opresión y dolor, de poder y dominación. Es posible concebir el cuerpo del hombre para su placer, así como para el placer, el respeto y el consentimiento de la otra persona. Que también los hombres se involucren y pugnen, y no den por sentado ni compren predeterminaciones caducas que a todos afectan. Que la autoridad no minimice las bestialidades ni se convierta, a su vez, en una bestia que desoye estas alertas y permite que los violadores sigan saliéndose con la suya.
Rose Mary Espinosa
Discursos de esta índole y, en especial, la omisión y la indiferencia hacia las agresiones sexuales, dan por sentado que la violación es una acción social y ritual, en buena parte aceptada, aun cuando evidencia un ejercicio de dominación y crueldad por parte de los hombres contra las mujeres. La minimización de estos actos insulta y afecta tanto a las víctimas directas de este episodio en particular, como a todas las víctimas de violación e incluso a toda una sociedad.
Así en el discurso del entretenimiento (una de cada ocho películas producidas en Hollywood incluyen una escena de violación) como en el oficial y el de la calle, hay una tendencia a no reconocer la gravedad del trauma consecuencia de una violación, cuando es que las víctimas de este tipo de agresión tienden, entre otras cosas, a enfermarse, deprimirse y abusar del consumo de alcohol y estupefacientes en mayor proporción que otras personas.
Pareciera que, por más disculpas y justificaciones, la autoridad responde con cierta tolerancia a dicha atrocidad, como si hubiera que cruzarse de brazos ante una agresión autorizada. Como dice la autora Cathy Winkler, esta minimización de los hechos fuerza a las mujeres violadas a confrontarse con una muerte social: un sistema que protege al perpetrador y pone en duda la credibilidad de la víctima. Así, se perpetúa este tipo de crimen como una representación arcaica de la desigualdad entre géneros, en la cual la mujer es un cuerpo que se invade. Tal y como declaró un veterano de guerra de Vietnam: ''Si tienes un arma, ¿por qué pagar por una mujer? Vas al pueblo y tomas a la que quieras''.
Recuerdo que hace varios años hubo en esta ciudad dos violaciones en grupo que fueron noticia: una de ellas tuvo lugar en un restaurante, la otra en una academia de danza, ambas en las Lomas de Chapultepec. Alrededor de los sucesos, se gestó un atmósfera de hermetismo, curiosidad, morbo y desde luego miedo e indefensión. Había que salir poco. Sospechar de todo y todos. Guardar silencio. Esperar no verse jamás en una situación semejante, a la merced de un grupo armado que irrumpiera, amagara, sometiera a las víctimas y vejara de alguna forma a los testigos.
En su libro Rape (Violación), Joanna Bourke analiza las violaciones en grupo como un elemento esencial en el proceso de hermanar a los hombres entre sí. Así en el contexto militar como en el civil, los miembros perpetradores de estas fraternidades suelen competir entre ellos en aras de demostrar una fuerza y una virilidad superiores, émulos de un líder que marque la pauta, a la vez que sus actos requieren de una audiencia que constate territorialidad, impunidad y poder violar a una mujer sin que nadie haga nada al respecto. Como dioses.
Cuánto daña a una sociedad reducir la sexualidad masculina a un pene agresivo, invasivo y siempre listo para actuar. No queda más que hacer lo que esté a nuestro alcance para erosionar prácticas y desmitificar narrativas que promueven la sexualidad masculina como una de opresión y dolor, de poder y dominación. Es posible concebir el cuerpo del hombre para su placer, así como para el placer, el respeto y el consentimiento de la otra persona. Que también los hombres se involucren y pugnen, y no den por sentado ni compren predeterminaciones caducas que a todos afectan. Que la autoridad no minimice las bestialidades ni se convierta, a su vez, en una bestia que desoye estas alertas y permite que los violadores sigan saliéndose con la suya.
Fuente: http://blogs.eluniversal.com.mx
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