sábado, 31 de mayo de 2014

Cómo enseñar tolerancia a sus hijos

Un mundo de diferencias

Algunos padres acogen la idea de vivir en una sociedad increíblemente diversa. Otros tal vez tengan algunas dudas, especialmente si ellos mismos no han tenido mucho contacto con culturas diferentes. Muchos niños tienen mayor contacto con culturas diversas. Su círculo de amigos, sus compañeros de clase, sus equipos de atletismo son mucho más variados que los de una generación anterior.

Aun así, los padres deben preparar a sus niños para vivir, aprender y trabajar en comunidades que se volverán más diversas aún. Enseñar a tolerar es importante, no solo porque es parte de nuestro patrimonio estadounidense, sino porque la persona que aprende a tolerar las diferencias con una mente abierta tendrá más oportunidades en educación, negocios y muchos otros aspectos de la vida.

En resumen, el éxito de su hijo depende de ello. El éxito en el mundo de hoy y del futuro depende de la comprensión, la valoración y el trabajo con otros.


Acerca de la tolerancia

La tolerancia hace referencia a una actitud de apertura y respeto a las diferencias que existen entre las personas. A pesar de que originalmente se los utilizaba para hacer referencia a las diferencias religiosas y étnicas, los conceptos de diversidad y tolerancia también pueden aplicarse al género, a la discapacidad física e intelectual, otras diferencias.

Tolerancia significa respetar y aprender de otras personas, valorar las diferencias, tender un puente entre las brechas culturales, rechazar los estereotipos injustos, descubrir afinidades y crear nuevos lazos. Tolerancia, en muchos sentidos, es lo opuesto a prejuicio.

Pero ¿la tolerancia significa que se deben aceptar todas las conductas? Por supuesto que no. Las conductas que no respetan o que hieren a otros; como por ejemplo, ser malo o acosar a alguien, o las conductas que rompen las reglas sociales, como robar, no deben tolerarse. La tolerancia se trata de aceptar a las personas tal como son, no las malas conductas. Tolerancia además significa tratar a los demás de la manera de la que usted quiere que lo traten.

¿Cómo se enseña tolerancia?

Como todas las actitudes, la tolerancia se enseña en formas sutiles. Incluso antes de aprender a hablar, los niños observan todo cuidadosamente e imitan a sus padres. Los niños de todas las edades desarrollan sus propios valores, en gran parte, imitando los valores y las actitudes de las personas que están a su alrededor.

Muchos padres viven y trabajan en comunidades diversas y tienen amigos que son muy diferentes a ellos en varios aspectos. Las actitudes de los padres con respecto a la tolerancia para con el otro son por lo general parte de ellos y rara vez se ponen a pensar en esto. Transmiten esas actitudes simplemente porque actúan tal como son y viven según sus propios valores. Los padres que demuestran (o dan el ejemplo) de tolerancia en sus vidas cotidianas envían un poderoso mensaje. Como resultado, sus hijos también aprenden a valorar las diferencias.

Por supuesto, acoger las diferencias de otros no significa dejar de lado el propio patrimonio. Su familia tal vez tenga sus propias tradiciones culturales y religiosas de toda la vida por las cuales sienten un profundo orgullo. Las familias pueden encontrar formas de acoger las diferencias de otros y, al mismo tiempo, honrar y transmitir su propio patrimonio cultural.


¿Cómo pueden enseñar los padres a tolerar?

Los padres pueden enseñar a tolerar con el ejemplo, pero también de otras formas. Hablar sobre la tolerancia y el respeto ayuda a los niños a aprender más acerca de los valores que usted quiera impartir. También es importante brindarles la oportunidad de jugar y trabajar con otros. Esto permite a los niños aprender de primera mano que todos tenemos algo para aportar y a experimentar las diferencias y similitudes.
Entre las cosas que pueden hacer los padres para ayudar a sus niños a ser tolerantes, se encuentran las siguientes:

  • Observe sus propias actitudes. Los padres que desean ayudar a sus hijos a valorar la diversidad quizá sean susceptibles a los estereotipos culturales que aprendieron y hacen un esfuerzo por corregirlos. Demuestre una actitud de respeto hacia otras personas.
  • Recuerde que los niños están siempre atentos. Sea consciente de la manera en la que habla acerca de otras personas que son diferentes a usted. No haga bromas que perpetúen estereotipos. A pesar de que algunas de estas bromas quizá parezcan inofensivas, en realidad pueden ir en contra de la tolerancia y el respeto.
  • Seleccione libros, juguetes, música, manualidades o videos con suma cautela. Tenga en cuenta el poderoso efecto que tienen los medios y la cultura popular a la hora de moldear las actitudes.
  • Señale y hable acerca de los estereotipos injustos que se muestran en los medios.
  • Responda a las preguntas de los niños acerca de las diferencias de manera honesta y respetuosa. Esto les enseña que es aceptable observar y analizar las diferencias, siempre que se haga con respeto.
  • Reconozca y respete las diferencias de su propia familia. Demuestre aceptación de las capacidades, los intereses y los estilos diferentes de sus hijos. Valore la singularidad de cada miembro de su familia.
  • Recuerde que tolerancia no significa tolerar las conductas inaceptables. Significa que todos merecen un trato respetuoso y que ellos también deben tratar a otros con respeto.
  • Ayude a sus hijos a sentirse bien con ellos mismos. Los niños que se sienten mal con sigo mismos generalmente tratan mal a los demás. Los niños con autoestima alta se valoran y se respetan, y suelen tratar a otras personas con respeto. Ayude a su hijo a sentirse aceptado, respetado y valorado.
  • Dé a los niños la oportunidad de trabajar y jugar con otros que sean diferentes a ellos. Al escoger una escuela, un campamento o establecimientos para el cuidado de niños para su hijo, busque uno donde haya mucha diversidad.
  • Aprendan juntos sobre las celebraciones religiosas y los días festivos que no son parte de su propia tradición.
  • Honre las tradiciones familiares y enséñaselas a sus hijos y a otros fuera del círculo familiar que quieran aprender acerca de la diversidad que usted tiene para ofrecer.
Cuando los padres fomentan la tolerancia en sus hijos, hablan acerca de sus valores y dan un ejemplo de las conductas que desean ver en ellos por medio del trato amable para con los demás, sus hijos seguirán sus pasos.

Fuente:
Kids Health 

viernes, 30 de mayo de 2014

Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento

Todos los días, Seth, de 10 años de edad, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, estaba más delgado que nunca y regresaba hambriento de la escuela. Lo que ocurría era que Seth le daba su dinero a un niño de quinto grado, que lo amenazaba con darle una paliza si no pagaba.

Kayla, de 13 años de edad, pensaba que todo estaba bien en su escuela nueva, ya que todas las muchachas populares eran muy amables con ella. Pero luego se enteró de que una de esas muchachas había publicado rumores crueles sobre ella. Esa noche, Kayla lloró hasta quedar dormida y comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolor de estómago a fin de evitar encontrarse con las muchachas en el salón de estudios.

Desafortunadamente, el tipo de hostigamiento que experimentaron Seth y Kayla está extendido. En encuestas nacionales, la mayoría de los niños y adolescentes afirman que existe hostigamiento en las escuelas.

El hostigamiento puede transformar en una pesadilla para los niños algo como ir a la parada del autobús o al recreo, además de dejar cicatrices emocionales profundas. En situaciones extremas, puede implicar amenazas violentas, daño a la propiedad o lesiones graves.

Si su hijo es víctima del hostigamiento, usted quiere tomar cartas en el asunto para que termine la situación, de ser posible. Además, existen maneras para ayudar a que su hijo enfrente las burlas, el hostigamiento o los rumores crueles, y a disminuir su impacto duradero. Incluso si el hostigamiento no es el problema familiar en este momento, es importante hablar sobre el tema con sus hijos para que estén preparados si viven una situación semejante.

Cómo identificar el hostigamiento
En algún momento, algún hermano o amigo se burló de un niño. Generalmente, esto no es dañino cuando sucede en un contexto mutuo, de juego y armonía, y ambos niños lo encuentran gracioso. Sin embargo, cuando la burla causa daño, es constante y desagradable, cruza la línea, se transforma en hostigamiento y debe frenarse.

El hostigamiento es un tormento intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico. Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos. Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.

Es conveniente tomar con seriedad el hostigamiento y no solo restarle importancia como algo que los niños deben "aguantar". Los efectos pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, el hostigamiento ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.

Por qué los niños hostigan a otros
Los niños hostigan a otros por diversas razones. A veces toman de punto a otros niños porque necesitan una víctima (alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico, o que simplemente actúa o parece diferente de alguna manera) para sentirse más importantes, populares o al mando. Algunos hostigadores son más grandes o más fuertes que sus víctimas, pero esto no siempre es así.

A veces los niños atormentan a los demás porque es ese el trato que han recibido. Quizás crean que su comportamiento es normal porque ellos vienen de familias u otros entornos en donde a menudo todos se enojan, se gritan o se insultan unos a otros. En algunos programas de televisión populares parece promoverse la maldad: eliminan a la gente mediante un proceso de votación, la evitan o la ridiculizan por su apariencia o falta de talento.

Signos del hostigamiento
A menos que su hijo le diga que está siendo hostigado, o tenga moretones o lesiones visibles, puede resultar difícil deducir si eso en realidad ocurre.

Sin embargo, existen algunas señales de alerta. Los padres podrían notar que los niños actúan diferente o parecen estar ansiosos, no comen, no duermen bien ni hacen las cosas que generalmente disfrutan. Cuando los niños están de mal humor, se irritan más fácilmente o comienzan a evitar determinadas situaciones (como ir a la escuela en autobús), puede deberse a alguien que los hostiga.

Si sospecha que su hijo está siendo hostigado pero no lo confiesa, busque oportunidades para sacar el tema de una manera más indirecta. Por ejemplo, tal vez en un programa de televisión vea alguna situación que puede servirle para iniciar una conversación y preguntarle a su hijo qué opina sobre el tema o qué cree que debería haber hecho esa persona. Esto puede dar lugar a preguntarle si alguna vez presenció o fue parte de una situación semejante. Quizás desee comentarle sobre otras experiencias suyas o de algún familiar a esa edad.

Permita que sus hijos sepan que si están siendo víctimas de hostigamiento o acoso, o si ven que eso le sucede a otra persona, es importante decírselo a alguien, sea usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o a un hermano.

Cómo ayudar a los niños
Si su hijo le cuenta que lo están hostigando, escúchelo con calma y bríndele contención y apoyo. A menudo, los niños son reacios a contarles a los adultos sobre este tipo de situaciones porque se sienten avergonzados y culposos, o les preocupa que sus padres se desilusionen, se depriman, se entristezcan o reaccionen ante la situación.

A veces, los niños sienten que la culpa es de ellos, que si hubiesen mirado o actuado de otra manera, eso no habría sucedido. A veces temen que si quien los hostiga se entera de que comentaron la situación, esta empeore. A otros les preocupa que sus padres no les crean o que no hagan nada al respecto, o que les digan que se resistan cuando eso les genera temor.

Felicite a su hijo por hacer lo correcto al hablar con usted sobre el tema. Recuérdele que no está solo, que muchas personas son hostigadas en algún momento. Remarque que quien se comporta de manera inadecuada es quien hostiga, no el niño. Asegúrele a su hijo que descubrirán juntos qué hacer al respecto.

Informe a alguien de la escuela (el director, el personal de enfermería, o un consejero o maestro) sobre la situación. A menudo, estas personas pueden controlar y tomar medidas para evitar más problemas.

Dado que el término "hostigamiento" puede utilizarse para describir una amplia variedad de situaciones, no existe un enfoque generalizado. Lo recomendable en una situación puede no ser adecuado en otra. Existen numerosos factores (por ejemplo, la edad de los niños involucrados, la gravedad de la situación y el tipo específico de conducta de hostigamiento) que permitirán determinar la mejor manera de proceder.

Tome la situación con seriedad si se entera de que el hostigamiento empeorará si la persona que adopta esta conducta se entera de que su hijo le comentó al respecto o si hay amenazas de daño físico. A veces, resulta conveniente acercarse a los padres del hostigador. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los maestros o consejeros son la mejor opción como primer contacto. Si puso en práctica esos métodos y aún desea hablar con los padres del hostigador, es mejor hacerlo en un contexto en el que un funcionario escolar, como un consejero, pueda mediar entre las partes.

En la mayoría de las escuelas existen reglas relacionadas con el hostigamiento y programas para evitarlo. Además, en muchos estados hay leyes y reglamentos relacionadas con este tema. Infórmese sobre las leyes que rigen en su comunidad. En determinados casos, si le preocupa la seguridad de su hijo, quizás deba ponerse en contacto con autoridades legales.

Consejos para niños
Los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar el hostigamiento en caso de que se encuentren en una situación de esta naturaleza. Algunos padres pueden querer decirles a sus hijos que tomen represalias. Después de todo, usted se siente enojado porque su hijo sufre y quizás a usted le dijeron que "se defienda solo" cuando era un niño. O quizás le preocupe que su hijo siga sufriendo en manos del hostigador y piense que tomar represalias es lo único que puede hacer para poner al hostigador en su lugar.

Sin embargo, es importante decirles a los niños que no respondan al hostigamiento con peleas o con más hostigamiento. Eso rápidamente puede pasar a la violencia, pueden generarse problemas y alguien puede salir lastimado. En su lugar, es mejor alejarse de la situación, salir con otras personas y avisarle a un adulto.
A continuación se enumeran algunas otras estrategias para analizar con los niños, que pueden mejorar la situación y hacerlos sentir mejor:
  • Evitar a la persona que los hostiga y utilizar el sistema de compañeros. Usar otro baño si hay un hostigador cerca y no acercarse al casillero si no hay otras personas en el lugar. Siempre estar acompañado para no encontrarse a solas con la persona que hostiga. Estar acompañado por un compañero en el autobús, en los vestíbulos o en los recreos, siempre que el hostigador esté cerca. Ofrecer hacer lo mismo por un amigo.
  • Contener la ira. Es natural que una persona hostigadora haga enojar a un niño, pero eso es lo que motiva a este tipo de personas. Las hace sentir más poderosas. Hay que practicar no reaccionar llorando, poniéndose rojo ni enojándose. Requiere mucha práctica, pero es una herramienta para mantenerse lejos del radar de un hostigador. A veces, resulta útil para los niños practicar estrategias para tranquilizarse como contar hasta 10, escribir cómo se sienten, respirar profundamente o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a poner "cara de póquer" hasta que se encuentren a salvo (ya que sonreír o reírse pueden provocar al hostigador).
  • Se debe actuar con valentía, alejarse e ignorar al hostigador. Hay que decirle de manera firme y clara que deje de comportarse de esa manera, e irse. Practicar maneras para ignorar los comentarios dañinos, como no mostrarse interesado o enviar un mensaje de texto por el teléfono celular. Cuando se ignora al hostigador, se le resta importancia. Finalmente, es posible que el hostigador se aburra de tratar de molestarlo.
  • Decirle a un adulto. Los maestros, directivos, padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a detener el hostigamiento.
  • Conversar sobre el tema. Hablar con alguien de confianza, como un asesor, maestro, hermano o amigo. Pueden ofrecer algunas sugerencias útiles, e incluso si no es posible resolver la situación, quizás lo ayuden a sentirse menos solo.
Cómo recuperar la confianza
Sufrir hostigamiento puede dañar la confianza de un niño. A fin de recuperarla, sugiera a su hijo que pase tiempo con amigos que ejerzan una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades agradables genera fortaleza y amistades.

Escuche a su hijo en situaciones difíciles, pero también invítelo a que hable sobre las partes buenas del día y escúchelo con la misma atención. Asegúrese de que su hijo sabe que usted cree en él y que hará todo lo que pueda para ocuparse de las situaciones de hostigamiento que surjan.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fuente: Kids Health

jueves, 29 de mayo de 2014

El bullying

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar o por su término inglés: bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años).

El agresor trata de intimidar a la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercido por un agresor más fuerte, ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente.

La crueldad y dureza de la situación pueden acarrear pensamientos sobre elsuicidio, incluso pueden ser factores primordiales para llevarlo a cabo, como actualmente se ha estado viendo en varios lugares de Guatemala.

Por lo tanto, si tu hijo presenta más de tres de las siguientes características, es muy probable que esté siendo víctima del bullying:


  • Llega a casa con su ropa, libros o cosas rotas o le han sido robadas.
  • Tiene moretones, heridas, cortes, rasguños que no pueda explicar.
  • Se rehúsa y teme ir al colegio/escuela.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Tiene pocos amigos o se mantiene aislado.
  • No invita compañeros a su casa y rara vez visita casa de amigos.
  • Se inventa enfermedades o dolores para no ir al colegio (dolor de cabeza, dolor de estómago).
  • Presenta alteraciones del sueño.
  • Pide dinero extra o saca dinero a escondidas (entrega a la persona que lo agrede).
  • Aspecto triste, deprimido y de infelicidad.
  • Está irritable y con rabia repentina.
No es casualidad que hayas leído este artículo, si identificaste que tu hijo es víctima de bullying o conoces de alguien que esté pasando por esto.

¡Ésta es tu oportunidad para hacer algo positivo por el niño y encontrar la manera de empezar a crearle un ambiente de seguridad, para salvaguardar su valiosa vida!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística