lunes, 30 de marzo de 2015

¿Qué sucede cuando nos damos cuenta que nos hemos enamorado de la persona equivocada? Es difícil ¿no? Sobretodo porque el problema no es que ella no sea LA PERSONA sino porque nos hemos enamorado. Efectivamente ahí radica el problema, porque cuando ya estas, como dicen “metido con las cuatro patas” ya no hay reversa que nos salve y es aquí cuando no nos damos cuenta del daño que hace estar al lado de la persona equivocada.

Y luego pensamos que claro, "El amor es ciego"

el amor no es ciego, los ciegos somos nosotros mismos que padecemos algo que los psicólogos suelen llamar: AUTOENGAÑO o BAJA AUTOESTIMA. Vivimos autoconvenciéndonos de que esa persona nos quiere, nos ama, de que es así porque trae presiones del trabajo, de la vida, de su familia, de sus amigos, etc., y muchas veces pensamos que somos los culpables de que esa persona tenga cierta indiferencia y maltrato hacia nosotros: “sí, es mi culpa”, “es que es por mi manera de ser”, “es que tengo que cambiar”, “ya no l@ voy a hacer enojar”, etc. Y no es verdad. No es verdad que tengamos que ser diferentes por una persona, no es verdad que esa persona no nos quiere por nuestra culpa, no es verdad que esa persona está enojada o molesta a nuestra causa, simplemente no queremos darnos cuenta de que esa persona no nos quiere y no le importamos y por ello tiene esa actitud. Pero lo malo no está en nosotros mismos, tampoco en la otra persona, sólo que ésta no es la correcta.

Aportación:
Campaña Por La No Violencia Contra Las Mujeres

lunes, 23 de marzo de 2015

A partir de qué edad es recomendable que mí hijo lleve un teléfono móvil

¿A partir de qué edad es recomendable que mí hijo lleve un teléfono móvil? Esta es una pregunta que hacen muchos padres hoy en día. Debido al creciente desarrollo de las nuevas tecnologías, en muchas casas ya es muy normal que en la habitación de un niño haya aparatos de televisión, de video, Dvd, videojuegos, ordenador y que además el niño ya tenga un teléfono móvil.

El teléfono móvil es cada vez más popular entre los más pequeños, una conclusión del último estudio desarrollado por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC).


¿Será esta situación favorable al desarrollo de un niño?

El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, recomienda por ejemplo que los niños no utilicen móvil hasta que cumplan los 13 años de edad y que la utilización de este aparato deba estar relacionada con la edad en que los niños empiezan a independizarse.

Además, hace unos meses, publicó un informe titulado Por el uso responsable de las nuevas tecnologías, en el que podemos encontrar una serie de recomendaciones, sugerencias e ideas que permiten abordar la compra y posterior utilización de esta nueva dimensión de comunicación y ocio.

¿A partir de qué edad es recomendable que mí hijo lleve un teléfono móvil?

En el informe podemos encontrar ideas para facilitar la compra y la utilización por menores no sólo de teléfonos móviles, como también de videojuegos e Internet. La guía, que tiene como finalidad ofrecer una serie de pautas a los padres a la hora de adquirir aparatos de las nuevas tecnologías, aconseja a los padres que antes de compraren un móvil a su hijo, consideren primero su nivel de madurez, y que también reflexionen sobre las posibilidades de control de gasto que ofrecen tanto los teléfonos de prepago como los de contrato.

Aparte de eso, se recomienda que los padres estipulen límites en el uso del móvil, evitando la realización de llamadas largas, y evitando que los niños expongan lo menos posible sus cabezas a los aparatos. La guía, además, reclama a los padres a estimular a los niños, así como los adolescentes, para que dediquen su tiempo a practicar libres actividades con iguales, al juego, a la lectura, o al deporte. No hay que prohibir el uso de las nuevas tecnologías a nuestros hijos, sino educarlos en la responsabilidad., explicó el Defensor.

Fuente: Guía Infantil 

sábado, 6 de diciembre de 2014

La sobreprotección

El reclamo de independencia que encierra la frase "yo solo" pronunciada por el pequeño, deseoso de valerse por sí mismo, es a veces poco entendida por los mayores quienes con su actuación impiden a los niños satisfacer esa necesidad.

Existen padres y abuelos que consideran una obligación hacerles todo a los hijos y nietos. Los preservan de las más mínimas dificultades y los muchachos crecen carentes de iniciativas, acostumbrados a que otros resuelvan sus problemas.

No se trata de dejar solos a los hijos, pero la función de los padres es guiarlos, no actuar por ellos, permitir su desarrollo de acuerdo con las posibilidades, edad y madurez que posean.

Cuando se estimula su sentido de autodeterminación y se les ayuda a vencer los obstáculos que en la vida se le presentan, los adultos contribuyen a la adaptación del pequeño a las exigencias del medio social con el cual él entra en contacto desde que nace.

La independencia constituye un proceso que demanda mecanismos de defensa que el propio niño va perfeccionando con sus vivencias, así deja de ser esa "personita" indefensa y desamparada, dependiente por completo de los adultos.

Si los padres y mayores no estimulan ese proceso y se comportan de una manera sobreprotectora, esta actitud redundará de forma perjudicial en la formación infantil, en su personalidad, carácter y los incapacitará para desenvolverse en la vida.

Como resultado de ese proceder erróneo se manifiestan conductas críticas de aquellos menores que fueron educados en una urna de cristal y por lo general no se adaptan al círculo infantil o a la escuela.

Hay casos que incluso requieren la ayuda de un psicólogo porque no asimilan los contenidos docentes y manifiestan actitudes negativas a causa de esa indefensión que sienten separados de los padres, quienes les prodigan mimos excesivos.

Lo más frecuente es que el adolescente cuya niñez transcurrió bajo la falda materna sea inseguro, temeroso y afronte grandes obstáculos que impidan su afirmación social, por eso es imprescindible evitar esos dañinos métodos de crianza.

No debe olvidarse que éstos repercutirán en problemas de personalidad y en la falta de éxito del joven en la vida, porque si la desatención y el desamor son altamente perjudiciales, también resultan muy dañinas las actitudes posesivas y sobreprotectoras.

Fuente: Padres e Hijos