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martes, 27 de mayo de 2014

¿Estoy siendo víctima de maltrato?

El maltrato es todo tipo de agresión que daña la integridad física o psicológica de la persona y es un problema que está afectando a nuestra sociedad. El agresor es quien tiene el poder sobre su víctima, que tiende a ser más débil.

El maltrato se manifiesta de diversas formas:
  • Física 
  • Psicológica 
  • Sexual
Maltrato físico:
Se refiere a la violencia que se manifiesta a través de golpes, puñetazos, jalones de pelo, latigazos, rasguños, quemaduras, empujones, cachetadas, etc.


Maltrato Psicológico:
Acciones que afectan el estado o equilibrio emocional a través de insultos, amenazas, indiferencias, privar, disminuir el afecto y caricias, comparaciones, gestos desagradables.


Maltrato sexual:
Se refiere al acoso sexual, verbalizaciones no agradables, insultos sobre sus partes corporales o sobre la conducta sexual, ser utilizado/a sexualmente.


¿Cómo puedo reconocer cuando estoy siendo maltratada/o por alguien?
  • Continuamente te critican, insultan, te humillan, te gritan.
  • Ridiculizan o insultan tus valores, creencias, religión, etc.
  • Destruyen los muebles, golpean las puertas, destrozan objetos.
  • Te han manipulado con mentiras o contradicciones.
  • Te golpean, te agreden con objetos, te empujan, te tiran del pelo, te dan bofetadas.
¿Cómo se siente una persona que está padeciendo de maltrato?
  • Ansiedad crónica
  • Depresión por desesperanza
  • Pesadillas
  • Impotencia
  • Culpa
  • Aislamiento
  • Avergonzada de ser y de existir
Causas:
  • El desear el poder o control de la relación.
  • Formas equivocadas de manejar la disciplina.
  • Querer modificar la conducta en forma errónea.
  • Considerar a la mujer como propiedad del hombre.
  • Falta de valores.
  • En algunos casos, la drogadicción o alcoholismo.
Si te sientes identificado/a con lo que has leído, busca ayuda, toma tus decisiones y actúa.

¡Mereces sentirte excelente!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística

sábado, 16 de noviembre de 2013

La Mujer Maltratada

La problemática de la mujer maltratada sigue siendo uno de las manifestaciones de violencia social más grave en la actualidad. Los diferentes abordajes sociales que se han implementado parecen no arrojar el resultado deseado ya que las conductas agresivas en el ámbito doméstico sigue siendo de alto grado.

Es indispensable insistir en algunos puntos claves para que la sociedad los retenga y sostenga como una herramienta más para enfrentar la situación, y que formen parte de un aprendizaje social sobre la temática. Cambiar patrones de conducta y comunicacionales en la familia actual. Sólo si cambiamos la perspectiva desde donde mirar este problema social podremos encontrar alternativas distintas para llegar a una solución más acertada.

Estereotipos sociales que dificultan el abordaje de la problemática de la violencia de género:

LA CULPABILlZAN: “Lo habrás provocado”, “Algo habrás hecho”, “Tiene mal carácter”, “No le obedeces”.

LA HACEN CÓMPLICE: “Le gusta que le peguen”, “Es masoquista”, “Se queda por que le conviene”.

NATURALIZAN LA VIOLENCIA: “¿Un golpe que te hace?”, “Todos los hombres son así”, “Casarse no es un lecho de rosas”, “Porque te quiero te aporreo”.

IMPIDEN ALEJARSE: “No hay que deshacer la familia", "Los chicos necesitan un padre”, “¿Cómo te la vas a arreglar sola?”.
A la mujer maltratada no le gusta que la golpeen (no goza con el sufrimiento) AUNQUE …

- Pueda gustarle el hombre que la maltrata.
- Pueda sentir que merece ser maltratada.
- Se siente responsable o culpable.
- No pueda romper con el ciclo de violencia.
- Sea una persona con mayor tolerancia a la violencia.

Leer articulo completo aquí: http://psicologaonline.es/La_Mujer_Maltratada.html

Aportación:

jueves, 14 de noviembre de 2013

Como prevenir el maltrato


Detectar los signos de maltrato antes de que ocurran es lo que más puede protegernos de sufrir situaciones de este tipo, poniendo fin a la relación antes de que tenga lugar la segunda bofetada y no permitiendo caer en la trampa del arrepentimiento y la seducción cuando nuestra integridad está en juego.

Los abusadores tienen miedo. Cada vez es más fácil y seguro que los denuncien, ya sea en Internet, por teléfono o personalmente. Si has sido víctima de algún tipo de abuso, o conoces a alguien que padece este problema, aunque sea un familiar cercano, no lo pienses dos veces: ¡Denúncielo!

En todos los países hay entidades que ayudan a las mujeres que están sufriendo maltrato, denuncie si usted está siendo maltratada, no tenga miedo, su vida puede estar corriendo peligro, no se calle, denuncie.

Aportación:

viernes, 18 de octubre de 2013

Cómo actuar ante el maltrato psicológico

No te lo creas, no es cierto, quien bien te quiere no te hace llorar. Quien te quiere te da una visión crítica de la cosas; pero no para destruirte, sino para ayudarte, juntos, a construir. Quien te quiere no te juzga; opina sobre lo que le dices. No te obliga ni se enfada si no llevas a cabo sus decisiones; te sugiere, te aconseja. No hace las cosas por ti, porque sabe hacerlo mejor; está ahí para apoyarte si lo deseas, si te equivocas. No te castiga con gritos ni con la indiferencia cada vez que las cosas no le gustan; se enfada, eso sí, no es perfecto/a, pero te lo expresa sin intención de hacerte daño. Quien te quiere, aunque a veces se equivoque, está ahí para hacerte feliz. Que entiendas esto y lo interiorices, es fundamental para que actúes, pues de no entenderlo, por mucho que te digamos no vas a querer verlo.

Si consideras que estás sufriendo malos tratos psicológicos nuestro mejor consejo es que no pretendas cambiar la situación que estás viviendo. Es difícil que tu agresor cambie; por mucho que te lo diga en los momentos en que te plantees dejarlo. No lo creas, rara vez sucede. Es más, la violencia suele ir creciendo de forma progresiva. No estás ahí para educar a nadie, márchate. Algunos de nuestros consejos te lo pondrán más fácil:

  • Rodéate de tus amigos, familiares… Cuéntale a ellos la situación que estás viviendo. Te sorprenderá cómo te sientes arropada.
  • No te cuestiones a ti mismo/a ni te culpabilices. A lo mejor te has equivocado en algo, pero la violencia no es la respuesta.
  • No mantengas el contacto con el agresor. Ten en cuenta que ahora emocionalmente estás vulnerable, por lo que él/ella puede dar la vuelta a la tortilla en cualquier momento.
  • No temas por si se repite la situación. Recuerda que no es tu culpa, sino la de esa persona, que debido a su desequilibrio emocional no ha sabido disfrutar de tu compañía.
  • No consumas medicamentos, ni alcohol… si emocionalmente te encuentras mal, solicita asistencia psicológica
Aportación:

miércoles, 16 de octubre de 2013

Programa de : Los 12 Pasos

Este programa debe verse como un cúmulo de sugerencias. Tal vez ahora los encuentres irrelevantes, pero no dejes de leerlos de vez en cuando....te aseguro que llegará un momento en el que descubrirás el evidente valor que tienen "Los Doce Pasos"

Hemos hablado en varias entradas sobre la dependencia emocional a las Relaciones Destructivas, así como de las consecuencias tan graves que podría ocasionarnos si seguimos viviendo en una con esas características.

Existe un programa denominado Los Doce Pasos. Dicho programa también ha sido implementado en terapias de grupo en el caso que nos interesa: el de las mujeres maltratadas, dependientes y adictas a las relaciones destructivas, y que solo buscan recuperarse y rehacer sus vidas de forma digna y feliz. A continuación expongo dicho programa utilizado exitosamente, con una breve explicación en cada uno de los pasos a seguir:

1.-Admitimos que somos impotentes en relación con el maltrato y abuso de nuestra pareja, que nuestras vidas se tornaron ingobernables. Al aceptar que tu vida era ingobernable al vivir inmersa en una relación que poco a poco ha ido consumiéndote y destruyendo tu ser interior, has avanzado en tu recuperación. NO te sientas fracasada, es imposible que seas capaz de aceptar tu problema de la noche a la mañana, pues así como la adicción a tu relación tuvo que ser progresiva también lo debe ser la recuperación. Tómate tu tiempo, y cuando te sientas preparada...continúa con el siguiente paso.

2.- Aceptamos que necesitamos la ayuda de alguien que nos devuelva el sano juicio. Tal vez tu caso amerite la intervención de un especialista (psicólogo), según la gravedad de dependencia o abuso que has vivido con tu pareja, pero no todas lo necesitan. Es necesario que tú misma te evalúes. Lo importante es aliarse a una persona de confianza con quien puedas desahogarte libremente y quien pueda brindarte su punto de vista de forma cabal y objetiva. Puedes recurrir a algún amigo, consejero, una compañera, o aún mejor, podrías encomendarte a una fuerza suprema, dependiendo de tus creencias. Abrazar algún tipo de creencia superior o divina (la que consideres) es decisión personal, da resultados óptimos: la fe.

3.- Encomendamos nuestra voluntad y vida al cuidado de esa persona o fuerza suprema que elegimos. Este paso está ligado con el anterior. Si decidiste apoyarte en un especialista, consejero o fuerza suprema para salir adelante, no debes olvidar que sus consejos tienes que escuchar. En estos momentos ellos poseen mayor objetividad que tú. Déjate guiar por quien hayas elegido, por algo lo escogiste.

4.-Realizamos un minucioso y valiente inventario de nosotras mismas. Debemos ser honestas y evaluar las cosas que hicimos y que nos llevaron a "engancharnos" con esa persona que nos está destruyendo, y tratar de corregir los errores mentalmente. Claro que esas "correcciones" no tendrán lugar, pero concientizarnos de ellos nos dará la sensación de liberación. Al identificarlos como desagradables, no desearemos volver a cometerlos.

5.-Admitimos ante Dios, nosotras mismas y otras mujeres, la exacta naturaleza de nuestros errores. Cuando ya estés consciente de tu problema, de los errores que cometiste y a los extremos que llegaste por haberte vuelto dependiente emocional, es tiempo de hablarlo y reconocerlo ante otros.

6.-Recuperamos la confianza en nosotras mismas. Tu problema de dependencia no te permitía hacer nada por tí misma, siempre lo hiciste por alguien más. De ese modo te sentías "segura" en tu zona de confort y no tuviste que enfrentarte a una adaptación de entorno. Más simple: Si dejaste de ir al supermercado porque tu pareja hacía las compras...¡sal y hazlo tú cuanto antes!!. Liberarte de tus malos hábitos es parte del proceso de sanación. Si abandonaste a tus amigos, ponte en contacto de inmediato con ellos (es una excelente forma de recomenzar una vida, créemelo), ve a citas y vuelve a disfrutar de todas las cosas que dejaste de hacer. Es tiempo de retomar tu estilo de vida....¡¡libre!!.

7.-Recordemos que todavía necesitamos ayuda. Una cosa es retomar tu vida, cambiar de hábitos, recuperar la confianza en tí, pero otra muy distinta es pensar que te encuentras completamente curada. Tienes que recuperar al 100% tu dignidad, no busques una recaída.

8.-Hacemos una lista de las personas a quienes dañamos, e intentamos compensar a todos ellos. Éste es uno de los pasos formidables del tratamiento. Se necesita mucho valor para aceptar haber herido a alguien pero todavía se requiere de más para pedir perdón. No se trata de reparar daños, sino de aceptar haber hecho algo mal y saldar deudas emocionales con aquellos que alejamos por la vida que llevamos en esa relación. Se trata de las personas más allegadas a tí, y que por alguna razón se distanciaron. Al estar dispuesta a reconocer los propios errores y a repararlos es un signo de madurez.

9.-Disfrutamos de los lazos que volvimos a estrechar. No será fácil, de hecho al principio va a existir la sombra de lo que sucedió, pero con la convivencia ese recuerdo se irá disipando hasta extinguirse por completo...Sabrás que tu esfuerzo ha valido la pena, y que en realidad nunca has estado sola.

10.-Volvemos a hacer un inventario personal y si volvimos a equivocarnos, lo admitimos. Para no repetir errores pasados debemos mantenernos en un estado de alerta. Es preferible que realicemos un inventario periódicamente, con el fin de saber si volvimos a cometer un error pasado de forma inconsciente. Admitir errores actuales que estén vinculados con los anteriores es un modo adelantado de corregirlos.

11.-Recuperamos las ansias por la vida y sus placeres. Los placeres de la vida son los logros que a beneficio nuestro conseguimos: ganar un premio, ser reconocidas en nuestro trabajo o en nuestra escuela, escribir un artículo o algo similar. Estos pequeños logros alimentan nuestra autoestima. Trázate objetivos o metas para que los cumplas poco a poco, verás que tendrás muchas satisfacciones. Una mujer dependiente pierde el interés y el gusto en estos placeres. Si has llegado hasta este punto, podrás darte cuenta que es ahora cuando tu vida tiene un sentido formidable; acabas de recuperar a tus seres queridos, sabes distinguir entre lo que te conviene y lo que no, y lo mejor de todo: has comenzado a trazarte metas que te llevarán a ser mejor persona. Estás lista para dar el siguiente y último paso en tu recuperación.
12.-Seamos un ejemplo para las demás. Si llegaste a este punto es porque realmente conseguiste un cambio...¡¡lograste despertar!!. Tu responsabilidad ahora es ser un modelo para las demás mujeres que aún se encuentran sumergidas en esas relaciones y que las han ido destruyendo lentamente. A veces, la mujer que logra recuperarse tiende a ser más perceptiva para notar problemas de dependencia emocional (adicción a relaciones destructivas) cuando apenas se están gestando. Si conoces a una mujer en la misma situación de la que tú pudiste salvarte, no la confrontes, sé astuta y hazle ver que vive en un error. Recuerda que la confrontación sería lo peor que hicieras, pues podrías asustarla y alejarla (lo mismo que a tí te pasó con quienes trataron de alertarte).

El éxito en la recuperación de mujeres adictas a relaciones destructivas ha consistido en:
  • Asistir a un grupo de autoayuda
  • Terapia Psicológica (según evaluación previa)
  • Seguir el Programa de Doce Pasos
  • Reuniones con otras mujeres donde pueden sentirse libres de hablar del mismo tema
Como siempre, solamente tú sabrás cómo y cuándo reconocer que tienes un problema, así como la manera de resolverlo. Estos consejos son fuerzas terapéuticas que han sido comprobados en muchos casos....pero la última decisión la tienes TÚ!!!

Aportación:
El silencio, nos hace Cómplices!!
No seas solo uno mudo espectador mas....
les invito a unirse , gracias.
Solo Pon me gusta en la página, cariños

viernes, 8 de febrero de 2013

Violencia Doméstica Contra la Mujer

¿QUÉ ES?

La violencia de género, especialmente la que se produce dentro del ámbito del hogar, es una realidad que esta presente en todos los países, en todas las culturas, en todos los niveles sociales y se ha dado durante todas las épocas históricas, generalmente, ha quedado silenciada en el ámbito de la privacidad.

La violencia contra las mujeres tiene su origen en un sistema de relaciones de género que mantiene la preeminencia de los hombres sobre las mujeres.

La violencia de género es definida por las Naciones Unidas como aquellos actos contra las mujeres y niñas que "puedan tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer así como las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen a la vida pública como la privada". Según las Naciones Unidas, se entiende por violencia doméstica cualquier acto de agresión que tiene como resultado daños o padecimientos físicos, sexuales o psicológicos, incluyendo las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada, y cuando estos actos son realizados por miembros de la familia o persona de relación de afectividad.


Modelo de la infancia

La figura de los padres a la hora de desarrollar la autoestima es esencial, ya que los niños perciben a través de su apoyo y afecto su capacidad y su valía. "Cuando el niño es maltratado, puede intentar compensar su inmadurez a través de sentimientos de omnipotencia que se manifiestan en la edad adulta en forma de conductas auto-afirmativas rígidas o desafiantes, pero que esconden a una persona insegura e hipersensible, recelosa, posesiva o controladora, que duda de su propia valía"

Los niños aprenden a relacionarse y a resolver los conflictos viendo cómo lo hacen los adultos. Cuando las necesidades biológicas y emocionales están cubiertas, los niños comienzan a desarrollar el sentido de seguridad en sí mismos y en los demás. Si, por el contrario, estas necesidades básicas son ignoradas, tienden a adoptar un talante desconfiado y temeroso.

Estudios realizados en Estados Unidos, Inglaterra, Escocia, Francia y Holanda indican que la violencia es un comportamiento aprendido. El 81 por ciento de los hombres mal tratadores fue testigo o víctima de malos tratos en la niñez. En la edad adulta tienden a repetir el mismo modelo de comportamiento que han observado de niños, por lo que es esencial prevenir 
los comportamientos violentos.

Una de las principales actuaciones de prevención va dirigida a los hijos de matrimonios en los que se han producido malos tratos con el fin de que no repitan el modelo de conducta que han aprendido en su hogar. "Los niños creen que la agresión es una conducta normal y la han internalizado como el patrón de comportamiento habitual entre hombres y mujeres. Es entonces cuando hay que ayudarles a identificar una conducta de malos tratos.


TIPOS DE MALOS TRATOS:

Físicos: Son los más evidentes daños en el cuerpo de la persona (bofetadas, empujones, golpes, palizas, asfixias, quemaduras, retenciones...) que pueden dar como resultados fracturas, heridas, contusiones, hematomas o, incluso, la muerte.

Psíquicos: Son todas aquellas conductas que producen desvalorización y sufrimiento en la mujer. Son las amenazas, las humillaciones, exigencias de obediencia, intentar convencer a la víctima de que ella es culpable de cualquier problema. Son también los insultos, el control de las salidas de casa, humillaciones en público, descalificar siempre a la mujer, retener el dinero, destrucción de bienes de la mujer, maltrato físico de mascotas, aislamiento...

Sexuales: imposición de una relación sexual contra la voluntad (agresión, abuso, tocamientos, inducción a la prostitución...) El artículo 15 de la Constitución española garantiza el derecho fundamental a la integridad física y moral. Los maltratos físicos o psíquicos están tipificados como delito de lesiones.

Sociales: El mal tratador va alejando, cada vez más, a la mujer de su familia y de sus amig@s llevándola a vivir lejos de ell@s, no permitiéndole que vaya a verl@s o que mantenga contacto con ell@s.

Económicos: La víctima no tiene acceso al dinero, porque el agresor se lo controla, incluso aunque ella sea independiente económicamente.

Nota:

Es difícil que se de un solo tipo de maltrato, generalmente nos encontramos con varios de ellos unidos, ya que siempre que hay malos tratos físicos hay malos tratos psicológicos (no es necesario explicar que una paliza por parte de su pareja siempre es humillante y desprecia la integridad y autoestima de la mujer), en cuanto a los sexuales, obvia decir que a nadie le apetece irse a la cama con su torturador.


CICLO DE LA VIOLENCIA:

Este ciclo tiene varias fases:

Fase de manipulación:

Como signo de amor, te dice: ponte esto, haz esto, quédate conmigo y no salgas con tus amigas... Se muestra como tu protector y no comparte responsabilidades.

Fase de acumulación de tensión:

El hombre mal tratador empieza a mostrarse tenso e irritable, cualquier comportamiento de la mujer despierta en él una reacción de enfado. La mujer sorprendida intenta hablar con él para solucionar el problema, ver la causa, pero esto solo provoca más enfados en el hombre que la ve como excesivamente dependiente y empalagosa. La mujer, para no molestarle, comienza entonces a no hacer nada, intenta no expresar su opinión porque sabe que él expresará la contraria y entonces habrá “bronca”, también intenta hacer las menores cosas posibles, entra en una fase de inmovilidad, pero esto tampoco salva a la mujer, ya que el hombre la acusará de ser casi un “mueble” que no hace nada, que es una persona anodina y aburrida.

Si la mujer se queja él lo niega todo y vuelca la culpabilidad en ella, y esa desigualdad que el hombre ha ido construyendo a lo largo de la relación es utilizada para callar a la mujer. La intenta convencer de que él tiene razón y no ella, que su percepción de la realidad es equivocada, y como ya hemos dicho, la desigualdad creada permite al hombre este comportamiento. Ella acaba dudando de su propia experiencia y se considera culpable de lo que pasa. Esto va a reforzar todavía más el comportamiento del hombre.

El se distancia emocionalmente, la mujer se asusta pensando que lo va a perder y que si esto ocurre será culpa de ella puesto que no ha sabido conservar su amor. El hombre ya no siente ningún amor y se distancia y cada vez está más irritable. Ella se disculpa una y otra vez, confiando en solucionar así la situación, pero el hombre se harta y siente necesidad de castigarla verbal, físicamente, o de ambas formas a la vez.

Fase de explosión violenta:

Como su nombre indica, el hombre acaba explotando, pierde el control y castiga muy duramente a su pareja, verbal o físicamente. La insulta, la golpea, rompe cosas, amenaza con matar a los hijos y a ella, la interrumpe el sueño, la viola...

La mujer, que sólo intentaba salvar la relación, se ve ahora impotente y débil, la desigual balanza que se ha establecido a lo largo de los años la paraliza. No toma represalias, todo el poder está en él, eso lo ha aprendido muy bien y la mujer entra en una “indefensión aprendida” que le impide reaccionar.

Fase de “Luna de Miel”:

El agresor se siente muy arrepentido de su conducta (por lo menos las primeras veces), pide perdón, promete cambiar. Y realmente cambia, durante esta fase se convierte en el hombre más encantador del mundo, la lleva el desayuno a la cama, la cura las heridas, incluso se hace cargo de las tareas domésticas, le cede todo el poder a ella. La mujer en esta situación se siente en éxtasis, tiene el poder y a su hombre detrás responsbilizándose y amándola. Él deja de ponerla tantas restricciones, se relaja un poco y la permite las salidas. Si bebía deja de beber, incluso puede ir a terapia. La mujer al ver estos cambios piensa que si ha podido dejar la bebida puede dejar de pegarla y piensa de verdad que no volverá a ocurrir, ya que equivocadamente ella relaciona (en un porcentaje muy alto) el maltrato con la ingestión de alcohol, sin pararse a pensar que cuando bebe él no maltrata a todo el mundo, sino sólo a ella.

Escalada de la violencia de género:

Una vez que ha conseguido el perdón de su víctima, se siente de nuevo seguro en la relación, ya la ha recuperado y no tiene que seguir complaciéndola, empieza de nuevo la irritabilidad y los abusos y cuando ella quiere ejercer su recién conseguido poder la castiga duramente. Cada vez la mujer es más dependiente, cada vez tiene menos energía para luchar . Es el marido o pareja, y no ella, quien controla estos ciclos y el que decide cuando se acaba la Luna de Miel. Ella empieza a darse cuenta de que haga lo que haga no puede controlar el comportamiento de su marido, los malos tratos son arbitrarios e indiscriminados. La mujer sólo tiene energías para intentar mantenerse con vida dentro de la relación o para que no se implique a l@s hij@s.


Continuara...

domingo, 20 de enero de 2013

Síndrome de Alienación Parental

¡Mis hijos me odian!...“Llevaba tiempo proponiéndole a mi marido que nos separáramos ya que nuestra relación no funcionaba. Pero él nunca quiso aceptar la separación y amenazaba con quitarme a mis hijas. Al final, lo está consiguiendo, las niñas no quieren estar conmigo y he tenido que irme de casa porque no soportaba ver cómo me rechazaban”

Así habla una madre angustiada, cuya separación está destruyendo la relación con sus dos hijas. Su ex marido ha conseguido infundir odio en sus niñas hacia ella, acusándola de malos tratos, de romper la unidad familiar… Y, lamentablemente, este no es un caso aislado. En los últimos años, las separaciones conflictivas han hecho aparecer un grave problema: el Síndrome de Alienación Parental (SAP).

Programados para odiar a mamá

El SAP es un proceso que consiste en programar a un hijo para que odie a uno de sus padres sin que tenga justificación para ello. Normalmente esta situación se crea tras un divorcio o separación conflictiva, en la que el progenitor que se queda con la custodia de los niños proyecta sus odios personales hacia su ex pareja en ellos. A menudo, se recurre a mentiras y falsas historias que convierten al otro padre en un monstruo, llegando incluso a hablar da abusos sexuales o malos tratos.

“En septiembre de 2007 empezó mi pesadilla, cuando le expuse a mi marido que quería la separación. Desde el primer momento me acusó de malos tratos a mis hijas, les infundió odio hacía mi diciéndoles que soy una mala madre, que soy la culpable de la separación, que cuando eran pequeñas les pegaba… afirmación que obviamente no es cierta. Yo soy la que realmente se preocupa por su educación y él es el que las consiente, tratando así de confundirlas. Su padre llevaba ya meses manipulando a las niñas y yo cada vez las encontraba más extrañas: la pequeña, de 11 años, era muy madrera y su actitud empezó a cambiar, mostraba desconfianza hacia mí, y la mayor, de 15 años, me faltaba al respeto. Primero pensé que eran cosas de la edad, aunque veía extraño el comportamiento de su padre con ellas: él se lo consentía todo, y mientras yo les regañaba por sus comportamientos, su padre las cogía aparte para hablar con ellas y reprenderlas, según él. Pero siempre lo hacía sin estar yo presente, lo que me hizo sospechar. En realidad, les daba la razón a las niñas para quitarme mi lugar como madre y dejarme mal delante de ellas”.

El proceso puede tener como detonante que uno de los padres rehaga su vida sentimental o que el alienador sienta que ha perdido su lugar ante los hijos. Entonces el progenitor alienador se marca como objetivo alejar a la ex pareja de sus hijos y empieza a influir en ellos. Como consecuencia, los niños caen un conflicto de lealtades y no quieren dar la razón ni a uno ni a otro, lo que deriva en graves problemas emocionales para ellos.

Síntomas de alerta

El progenitor alienador sabotea la relación entre los hijos y el otro progenitor, hasta obstruir todo contacto padre-hijo o madre-hijo. Los hijos alienados tienen las mismas ilusiones que el progenitor alienador, en el procedimiento psiquiátrico llamado “locura a dos” (folie-à-deux o Trastorno de Ideas Delirantes Inducidas).

1. Campaña de denigración. Esta campaña se manifiesta verbalmente y en los actos.
2. Justificaciones fútiles. El hijo da pretextos fútiles, poco creíbles o absurdos para justificar su actitud.
3. Ausencia de ambivalencia . El niño está absolutamente seguro de él y su sentimiento exprimido hacia el progenitor alienado es maniqueo y sin equívoco: es el odio.
4. Fenómeno de independencia. Afirma que nadie lo ha influenciado y que ha llegado solo a adoptar esta actitud.
5. Sostén deliberado. El pequeño toma de manera pensada la defensa del progenitor alienador en el conflicto.
6. Ausencia de culpabilidad. No siente ninguna culpabilidad por la denigración o la explotación del progenitor alienado.
7. Escenarios prestados. Cuenta hechos que manifiestamente no ha vivido él, o que ha escuchado contar.
8. Generalización a la familia extendida. Extiende su animosidad a la familia entera y a los amigos del progenitor alienado.

Consecuencias para los niños

Como el SAP consiste en la continua manipulación de uno de los progenitores sobre su hijo para que deje de querer al otro progenitor –explica Francisco J. Fernández Cabanillas, presidente de la Asociación Nacional de Afectados del Síndrome de Alienación Parental (Anasap)-, este proceso tiene efectos demoledores sobre las criaturas. A corto plazo el niño crece en orfandad psíquica paterna o materna, en un ambiente de “secta fanática anti-papá o anti-mamá”. A largo plazo, llegan a odiar a ambos progenitores, al que alienta el odio y al receptor del mismo. Como el niño amputa psíquicamente una parte de sí mismo, la que se identificaba con el padre/madre alejado y atacado, obviamente se perjudica el desarrollo de su personalidad.

Ningún niño será capaz de llevar una vida normal a no ser que este "maltrato" se interrumpa. Estos pequeños son susceptibles de padecer una depresión crónica, un sentimiento incontrolable de culpabilidad y de aislamiento, trastornos de identidad y de imagen, comportamientos de hostilidad, y una falta de organización, entre otros problemas. A largo plazo, estos pequeños tendrán problemas de autoestima y de pérdida de seguridad emocional, una herramienta básica para que los seres humanos se desarrollen adecuadamente. Algunos, incluso han llegado a terminar con el problema suicidándose.

De hecho, en los en los hospitales públicos españoles, los servicios de Psiquiatría que atienden a los niños víctimas de SAP consideran este problema como una forma de maltrato infantil.

Un problema cada vez más frecuente

Según Fernández Cabanillas, este síndrome es cada vez más usual por varias razones: la fundamental es el incremento anual de la población infantil en riesgo debido al aumento de los divorcios con hijos menores comunes, un tercio de los cuales son muy conflictivos. Por otra parte, el SAP se produce, casi siempre, en un proceso judicial de ruptura de pareja y, en un país con una Justicia secularmente lenta, la dilación judicial acaba coadyuvando a la aparición del SAP y dificultando, cuando no impidiendo, su curación. “El SAP –añade Fernández Cabanillas- es una urgencia sanitaria de salud mental infanto-juvenil, pero ‹‹urgencia›› y ‹‹juzgado›› son palabras antinómicas, una contradicción en sus propios términos. Si a lo anterior unimos que un conjunto heterogéneo de operadores jurídicos (abogados, procuradores, psicólogos forenses, asistentes sociales, puntos de encuentro familiar, etc.) basan sus ingresos anuales en la propia existencia del conflicto de las parejas rotas con hijos, la salud psíquica de estos niños y su desarrollo equilibrado no encuentra muchos defensores con suficiente influencia política y social para la solución de esta grave ‹‹epidemia psíquica››.

En concreto, se estima que afecta a uno de cada cuatro hijos de padres en proceso de separación contenciosa. Esta situación no es despreciable teniendo en cuenta que el 35% de las separaciones y divorcios -se registran unos 150.000 cada año en España- son conflictivos, y en más de la mitad hay niños implicados, lo que genera un caldo de cultivo importante para este síndrome, que se ve con mayor frecuencia en este país. Se calcula que puede haber entre 500 y 1.000 casos de incomunicación entre algún progenitor y sus hijos, y en torno a 20.000 situaciones de transición en las que se empieza a detectar un problema de comunicación.
¿Cómo solucionar el conflicto?

Si una persona sufre este síndrome, tendrá muchas dificultades para superarlo y lograr recuperar el amor de sus hijos. Todo el sistema jurídico español –explica el presidente de Anasap- se vuelve contra el progenitor alienado. Muchos padres son víctimas en el proceso de divorcio de la estrategia del abogado contrario llamada “la bala de plata”: denuncia de su ex por abusos sexuales a su hija menor, con petición de largas condenas de cárcel, que, sólo tras un calvario judicial, estigmatizado socialmente, y tras la “pena de banquillo” (el hecho de estar procesado penalmente ya es una “pena”), muy tarde y con suerte, será declarado inocente. Pero el tiempo no vuelve hacia atrás y cuando un Juez o Tribunal lo absuelve, sin contacto ni visitas con su hija menor durante el largo proceso, ese padre “ha muerto psíquicamente” en la mente de su hija.

“Conté mi problema en Asuntos Sociales -nos explica esta mamá- y allí me dijeron que mi caso era un claro ejemplo de Alineación Parental, pues las niñas se creían las mentiras de su padre y se estaban convirtiendo en manipuladoras de los demás niños. Tuve que abandonar el hogar porque no soportaba cómo mis hijas me rechazaban y me echaban de casa. Me vi obligada a poner una denuncia a mi marido por malos tratos psicológicos que llevaba a cabo a través de las niñas. Se celebró un juicio de medidas provisionales, en el que las niñas pidieron permanecer con su padre y el Juez las escuchó. Me pusieron un régimen de visitas, pero él lo incumple diciendo que las niñas no quieren verme y me impide la comunicación con ellas apagando los teléfonos. Las utiliza en los juicios en su propio beneficio, haciendo que declaren contra mí y corroboren lo que él dice”.

En el caso de las mamás alienadas y excluidas, declara Francisco J. Fernández, el estigma social es muy fuerte, la sociedad las señala como “mala madre” de forma tan cruel, que la mayoría padecen depresión profunda, incluso constan numerosos casos de suicidio. “Lo mejor es que los papás y mamás afectados de SAP se pongan en contacto con nosotros a través de nuestra web, www.anasap.org, donde podremos ayudarles”.

Para iniciar las vías de solución de este grave problema social, primero se ha de aceptar su existencia, lo cual aún no está pasando en este país. Lo segundo, desvincular el SAP de la cuestión de “género”. En resumen, reconocer que el SAP existe y no es sexista, afecta a niños y a niñas, a papás y a mamás.

“El Gobierno –añade el presidente de Anasap- ha de tomar medidas urgentes de política judicial y, si es verdad que en España se aplica la Convención de Derechos del Niño, no puede crear primero Juzgados de Violencia contra la mujer ya que la protección primera ha de ser a los niños: el interés ‹‹superior›› del menor, obviamente, no es superior en la práctica política. Además, los Juzgados de Familia y otros competentes en la materia han de contar con personal de primera categoría profesional: los mejores, con los mejores medios y los mejor pagados, con incentivos económicos específicos a la solución real de problema de relación niño-progenitor afectados de SAP. Hasta ahora, el incentivo económico es ‹‹dar carpetazo›› judicial al tema.

Hay que cambiar la ley de divorcio -que en teoría es de ‹‹divorcio de los padres›› y en la práctica se convierte en la ley del ‹‹divorcio de los hijos››- introduciendo mecanismos de igualdad parental en la relación con los hijos menores”.

La custodia compartida, explica Fernández Cabanillas, no es la única solución, pero es una buena “vacuna” o mecanismo legal preventivo para la aparición y desarrollo del SAP. La custodia compartida, alternativa o repartida es una exigencia de igualdad. Pregúntale a un niño: “¿cómo repartirías una tarta entre papá y mamá de manera justa?” Te responderá, “igual a cada uno”. La distribución del tiempo de relación entre un niño y sus padres que se aleje de la mitad para cada uno, requiere mucho esfuerzo para su justificación, más aún en una sociedad como la española, que tiene aversión a la desigualdad. Las personas y asociaciones contrarias a la custodia compartida en España, que hablan de “niños-maleta”, son las que viven del “niño-maletín”.

“Nosotros –explica esta madre- estamos a la espera de que el juez dictamine sobre nuestro caso, ya que nos tienen que ver los peritos judiciales, algo por lo que he luchado mucho para que así se desvele toda la manipulación y el daño irreversible que mi ex marido ha causado a sus hijas.

Desgraciadamente, la justicia es lenta y esa lentitud hace que la situación se agrave cada vez más: el padecimiento de las niñas les causará secuelas el día de mañana, sin hablar de mi desgaste por una lucha diaria para conseguir que esto se solucione lo antes posible. No sólo están aisladas de mí, sino también de mi familia.

Parar acabar con este problema, necesitaríamos jueces de familia especializados en estos casos. Así se evitaría que los niños fueran víctimas de una separación, durante la cual uno de los padres los utiliza para su propio beneficio: en venganza hacia el otro progenitor por separarse y para conseguir mantener sus bienes materiales, importándole más esto que el bienestar de sus hijos”.

Fuente: Francisco J. Fernández Cabanillas, presidente Anasap, www.anasap.org.
Redacción: Irene García