sábado, 31 de mayo de 2014

Cómo enseñar tolerancia a sus hijos

Un mundo de diferencias

Algunos padres acogen la idea de vivir en una sociedad increíblemente diversa. Otros tal vez tengan algunas dudas, especialmente si ellos mismos no han tenido mucho contacto con culturas diferentes. Muchos niños tienen mayor contacto con culturas diversas. Su círculo de amigos, sus compañeros de clase, sus equipos de atletismo son mucho más variados que los de una generación anterior.

Aun así, los padres deben preparar a sus niños para vivir, aprender y trabajar en comunidades que se volverán más diversas aún. Enseñar a tolerar es importante, no solo porque es parte de nuestro patrimonio estadounidense, sino porque la persona que aprende a tolerar las diferencias con una mente abierta tendrá más oportunidades en educación, negocios y muchos otros aspectos de la vida.

En resumen, el éxito de su hijo depende de ello. El éxito en el mundo de hoy y del futuro depende de la comprensión, la valoración y el trabajo con otros.


Acerca de la tolerancia

La tolerancia hace referencia a una actitud de apertura y respeto a las diferencias que existen entre las personas. A pesar de que originalmente se los utilizaba para hacer referencia a las diferencias religiosas y étnicas, los conceptos de diversidad y tolerancia también pueden aplicarse al género, a la discapacidad física e intelectual, otras diferencias.

Tolerancia significa respetar y aprender de otras personas, valorar las diferencias, tender un puente entre las brechas culturales, rechazar los estereotipos injustos, descubrir afinidades y crear nuevos lazos. Tolerancia, en muchos sentidos, es lo opuesto a prejuicio.

Pero ¿la tolerancia significa que se deben aceptar todas las conductas? Por supuesto que no. Las conductas que no respetan o que hieren a otros; como por ejemplo, ser malo o acosar a alguien, o las conductas que rompen las reglas sociales, como robar, no deben tolerarse. La tolerancia se trata de aceptar a las personas tal como son, no las malas conductas. Tolerancia además significa tratar a los demás de la manera de la que usted quiere que lo traten.

¿Cómo se enseña tolerancia?

Como todas las actitudes, la tolerancia se enseña en formas sutiles. Incluso antes de aprender a hablar, los niños observan todo cuidadosamente e imitan a sus padres. Los niños de todas las edades desarrollan sus propios valores, en gran parte, imitando los valores y las actitudes de las personas que están a su alrededor.

Muchos padres viven y trabajan en comunidades diversas y tienen amigos que son muy diferentes a ellos en varios aspectos. Las actitudes de los padres con respecto a la tolerancia para con el otro son por lo general parte de ellos y rara vez se ponen a pensar en esto. Transmiten esas actitudes simplemente porque actúan tal como son y viven según sus propios valores. Los padres que demuestran (o dan el ejemplo) de tolerancia en sus vidas cotidianas envían un poderoso mensaje. Como resultado, sus hijos también aprenden a valorar las diferencias.

Por supuesto, acoger las diferencias de otros no significa dejar de lado el propio patrimonio. Su familia tal vez tenga sus propias tradiciones culturales y religiosas de toda la vida por las cuales sienten un profundo orgullo. Las familias pueden encontrar formas de acoger las diferencias de otros y, al mismo tiempo, honrar y transmitir su propio patrimonio cultural.


¿Cómo pueden enseñar los padres a tolerar?

Los padres pueden enseñar a tolerar con el ejemplo, pero también de otras formas. Hablar sobre la tolerancia y el respeto ayuda a los niños a aprender más acerca de los valores que usted quiera impartir. También es importante brindarles la oportunidad de jugar y trabajar con otros. Esto permite a los niños aprender de primera mano que todos tenemos algo para aportar y a experimentar las diferencias y similitudes.
Entre las cosas que pueden hacer los padres para ayudar a sus niños a ser tolerantes, se encuentran las siguientes:

  • Observe sus propias actitudes. Los padres que desean ayudar a sus hijos a valorar la diversidad quizá sean susceptibles a los estereotipos culturales que aprendieron y hacen un esfuerzo por corregirlos. Demuestre una actitud de respeto hacia otras personas.
  • Recuerde que los niños están siempre atentos. Sea consciente de la manera en la que habla acerca de otras personas que son diferentes a usted. No haga bromas que perpetúen estereotipos. A pesar de que algunas de estas bromas quizá parezcan inofensivas, en realidad pueden ir en contra de la tolerancia y el respeto.
  • Seleccione libros, juguetes, música, manualidades o videos con suma cautela. Tenga en cuenta el poderoso efecto que tienen los medios y la cultura popular a la hora de moldear las actitudes.
  • Señale y hable acerca de los estereotipos injustos que se muestran en los medios.
  • Responda a las preguntas de los niños acerca de las diferencias de manera honesta y respetuosa. Esto les enseña que es aceptable observar y analizar las diferencias, siempre que se haga con respeto.
  • Reconozca y respete las diferencias de su propia familia. Demuestre aceptación de las capacidades, los intereses y los estilos diferentes de sus hijos. Valore la singularidad de cada miembro de su familia.
  • Recuerde que tolerancia no significa tolerar las conductas inaceptables. Significa que todos merecen un trato respetuoso y que ellos también deben tratar a otros con respeto.
  • Ayude a sus hijos a sentirse bien con ellos mismos. Los niños que se sienten mal con sigo mismos generalmente tratan mal a los demás. Los niños con autoestima alta se valoran y se respetan, y suelen tratar a otras personas con respeto. Ayude a su hijo a sentirse aceptado, respetado y valorado.
  • Dé a los niños la oportunidad de trabajar y jugar con otros que sean diferentes a ellos. Al escoger una escuela, un campamento o establecimientos para el cuidado de niños para su hijo, busque uno donde haya mucha diversidad.
  • Aprendan juntos sobre las celebraciones religiosas y los días festivos que no son parte de su propia tradición.
  • Honre las tradiciones familiares y enséñaselas a sus hijos y a otros fuera del círculo familiar que quieran aprender acerca de la diversidad que usted tiene para ofrecer.
Cuando los padres fomentan la tolerancia en sus hijos, hablan acerca de sus valores y dan un ejemplo de las conductas que desean ver en ellos por medio del trato amable para con los demás, sus hijos seguirán sus pasos.

Fuente:
Kids Health 

viernes, 30 de mayo de 2014

Cómo ayudar a los niños a enfrentar el hostigamiento

Todos los días, Seth, de 10 años de edad, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, estaba más delgado que nunca y regresaba hambriento de la escuela. Lo que ocurría era que Seth le daba su dinero a un niño de quinto grado, que lo amenazaba con darle una paliza si no pagaba.

Kayla, de 13 años de edad, pensaba que todo estaba bien en su escuela nueva, ya que todas las muchachas populares eran muy amables con ella. Pero luego se enteró de que una de esas muchachas había publicado rumores crueles sobre ella. Esa noche, Kayla lloró hasta quedar dormida y comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolor de estómago a fin de evitar encontrarse con las muchachas en el salón de estudios.

Desafortunadamente, el tipo de hostigamiento que experimentaron Seth y Kayla está extendido. En encuestas nacionales, la mayoría de los niños y adolescentes afirman que existe hostigamiento en las escuelas.

El hostigamiento puede transformar en una pesadilla para los niños algo como ir a la parada del autobús o al recreo, además de dejar cicatrices emocionales profundas. En situaciones extremas, puede implicar amenazas violentas, daño a la propiedad o lesiones graves.

Si su hijo es víctima del hostigamiento, usted quiere tomar cartas en el asunto para que termine la situación, de ser posible. Además, existen maneras para ayudar a que su hijo enfrente las burlas, el hostigamiento o los rumores crueles, y a disminuir su impacto duradero. Incluso si el hostigamiento no es el problema familiar en este momento, es importante hablar sobre el tema con sus hijos para que estén preparados si viven una situación semejante.

Cómo identificar el hostigamiento
En algún momento, algún hermano o amigo se burló de un niño. Generalmente, esto no es dañino cuando sucede en un contexto mutuo, de juego y armonía, y ambos niños lo encuentran gracioso. Sin embargo, cuando la burla causa daño, es constante y desagradable, cruza la línea, se transforma en hostigamiento y debe frenarse.

El hostigamiento es un tormento intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico. Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos. Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.

Es conveniente tomar con seriedad el hostigamiento y no solo restarle importancia como algo que los niños deben "aguantar". Los efectos pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, el hostigamiento ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.

Por qué los niños hostigan a otros
Los niños hostigan a otros por diversas razones. A veces toman de punto a otros niños porque necesitan una víctima (alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico, o que simplemente actúa o parece diferente de alguna manera) para sentirse más importantes, populares o al mando. Algunos hostigadores son más grandes o más fuertes que sus víctimas, pero esto no siempre es así.

A veces los niños atormentan a los demás porque es ese el trato que han recibido. Quizás crean que su comportamiento es normal porque ellos vienen de familias u otros entornos en donde a menudo todos se enojan, se gritan o se insultan unos a otros. En algunos programas de televisión populares parece promoverse la maldad: eliminan a la gente mediante un proceso de votación, la evitan o la ridiculizan por su apariencia o falta de talento.

Signos del hostigamiento
A menos que su hijo le diga que está siendo hostigado, o tenga moretones o lesiones visibles, puede resultar difícil deducir si eso en realidad ocurre.

Sin embargo, existen algunas señales de alerta. Los padres podrían notar que los niños actúan diferente o parecen estar ansiosos, no comen, no duermen bien ni hacen las cosas que generalmente disfrutan. Cuando los niños están de mal humor, se irritan más fácilmente o comienzan a evitar determinadas situaciones (como ir a la escuela en autobús), puede deberse a alguien que los hostiga.

Si sospecha que su hijo está siendo hostigado pero no lo confiesa, busque oportunidades para sacar el tema de una manera más indirecta. Por ejemplo, tal vez en un programa de televisión vea alguna situación que puede servirle para iniciar una conversación y preguntarle a su hijo qué opina sobre el tema o qué cree que debería haber hecho esa persona. Esto puede dar lugar a preguntarle si alguna vez presenció o fue parte de una situación semejante. Quizás desee comentarle sobre otras experiencias suyas o de algún familiar a esa edad.

Permita que sus hijos sepan que si están siendo víctimas de hostigamiento o acoso, o si ven que eso le sucede a otra persona, es importante decírselo a alguien, sea usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o a un hermano.

Cómo ayudar a los niños
Si su hijo le cuenta que lo están hostigando, escúchelo con calma y bríndele contención y apoyo. A menudo, los niños son reacios a contarles a los adultos sobre este tipo de situaciones porque se sienten avergonzados y culposos, o les preocupa que sus padres se desilusionen, se depriman, se entristezcan o reaccionen ante la situación.

A veces, los niños sienten que la culpa es de ellos, que si hubiesen mirado o actuado de otra manera, eso no habría sucedido. A veces temen que si quien los hostiga se entera de que comentaron la situación, esta empeore. A otros les preocupa que sus padres no les crean o que no hagan nada al respecto, o que les digan que se resistan cuando eso les genera temor.

Felicite a su hijo por hacer lo correcto al hablar con usted sobre el tema. Recuérdele que no está solo, que muchas personas son hostigadas en algún momento. Remarque que quien se comporta de manera inadecuada es quien hostiga, no el niño. Asegúrele a su hijo que descubrirán juntos qué hacer al respecto.

Informe a alguien de la escuela (el director, el personal de enfermería, o un consejero o maestro) sobre la situación. A menudo, estas personas pueden controlar y tomar medidas para evitar más problemas.

Dado que el término "hostigamiento" puede utilizarse para describir una amplia variedad de situaciones, no existe un enfoque generalizado. Lo recomendable en una situación puede no ser adecuado en otra. Existen numerosos factores (por ejemplo, la edad de los niños involucrados, la gravedad de la situación y el tipo específico de conducta de hostigamiento) que permitirán determinar la mejor manera de proceder.

Tome la situación con seriedad si se entera de que el hostigamiento empeorará si la persona que adopta esta conducta se entera de que su hijo le comentó al respecto o si hay amenazas de daño físico. A veces, resulta conveniente acercarse a los padres del hostigador. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los maestros o consejeros son la mejor opción como primer contacto. Si puso en práctica esos métodos y aún desea hablar con los padres del hostigador, es mejor hacerlo en un contexto en el que un funcionario escolar, como un consejero, pueda mediar entre las partes.

En la mayoría de las escuelas existen reglas relacionadas con el hostigamiento y programas para evitarlo. Además, en muchos estados hay leyes y reglamentos relacionadas con este tema. Infórmese sobre las leyes que rigen en su comunidad. En determinados casos, si le preocupa la seguridad de su hijo, quizás deba ponerse en contacto con autoridades legales.

Consejos para niños
Los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar el hostigamiento en caso de que se encuentren en una situación de esta naturaleza. Algunos padres pueden querer decirles a sus hijos que tomen represalias. Después de todo, usted se siente enojado porque su hijo sufre y quizás a usted le dijeron que "se defienda solo" cuando era un niño. O quizás le preocupe que su hijo siga sufriendo en manos del hostigador y piense que tomar represalias es lo único que puede hacer para poner al hostigador en su lugar.

Sin embargo, es importante decirles a los niños que no respondan al hostigamiento con peleas o con más hostigamiento. Eso rápidamente puede pasar a la violencia, pueden generarse problemas y alguien puede salir lastimado. En su lugar, es mejor alejarse de la situación, salir con otras personas y avisarle a un adulto.
A continuación se enumeran algunas otras estrategias para analizar con los niños, que pueden mejorar la situación y hacerlos sentir mejor:
  • Evitar a la persona que los hostiga y utilizar el sistema de compañeros. Usar otro baño si hay un hostigador cerca y no acercarse al casillero si no hay otras personas en el lugar. Siempre estar acompañado para no encontrarse a solas con la persona que hostiga. Estar acompañado por un compañero en el autobús, en los vestíbulos o en los recreos, siempre que el hostigador esté cerca. Ofrecer hacer lo mismo por un amigo.
  • Contener la ira. Es natural que una persona hostigadora haga enojar a un niño, pero eso es lo que motiva a este tipo de personas. Las hace sentir más poderosas. Hay que practicar no reaccionar llorando, poniéndose rojo ni enojándose. Requiere mucha práctica, pero es una herramienta para mantenerse lejos del radar de un hostigador. A veces, resulta útil para los niños practicar estrategias para tranquilizarse como contar hasta 10, escribir cómo se sienten, respirar profundamente o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a poner "cara de póquer" hasta que se encuentren a salvo (ya que sonreír o reírse pueden provocar al hostigador).
  • Se debe actuar con valentía, alejarse e ignorar al hostigador. Hay que decirle de manera firme y clara que deje de comportarse de esa manera, e irse. Practicar maneras para ignorar los comentarios dañinos, como no mostrarse interesado o enviar un mensaje de texto por el teléfono celular. Cuando se ignora al hostigador, se le resta importancia. Finalmente, es posible que el hostigador se aburra de tratar de molestarlo.
  • Decirle a un adulto. Los maestros, directivos, padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a detener el hostigamiento.
  • Conversar sobre el tema. Hablar con alguien de confianza, como un asesor, maestro, hermano o amigo. Pueden ofrecer algunas sugerencias útiles, e incluso si no es posible resolver la situación, quizás lo ayuden a sentirse menos solo.
Cómo recuperar la confianza
Sufrir hostigamiento puede dañar la confianza de un niño. A fin de recuperarla, sugiera a su hijo que pase tiempo con amigos que ejerzan una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades agradables genera fortaleza y amistades.

Escuche a su hijo en situaciones difíciles, pero también invítelo a que hable sobre las partes buenas del día y escúchelo con la misma atención. Asegúrese de que su hijo sabe que usted cree en él y que hará todo lo que pueda para ocuparse de las situaciones de hostigamiento que surjan.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fuente: Kids Health

jueves, 29 de mayo de 2014

El bullying

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar o por su término inglés: bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

El tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años).

El agresor trata de intimidar a la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercido por un agresor más fuerte, ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente.

La crueldad y dureza de la situación pueden acarrear pensamientos sobre elsuicidio, incluso pueden ser factores primordiales para llevarlo a cabo, como actualmente se ha estado viendo en varios lugares de Guatemala.

Por lo tanto, si tu hijo presenta más de tres de las siguientes características, es muy probable que esté siendo víctima del bullying:


  • Llega a casa con su ropa, libros o cosas rotas o le han sido robadas.
  • Tiene moretones, heridas, cortes, rasguños que no pueda explicar.
  • Se rehúsa y teme ir al colegio/escuela.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Tiene pocos amigos o se mantiene aislado.
  • No invita compañeros a su casa y rara vez visita casa de amigos.
  • Se inventa enfermedades o dolores para no ir al colegio (dolor de cabeza, dolor de estómago).
  • Presenta alteraciones del sueño.
  • Pide dinero extra o saca dinero a escondidas (entrega a la persona que lo agrede).
  • Aspecto triste, deprimido y de infelicidad.
  • Está irritable y con rabia repentina.
No es casualidad que hayas leído este artículo, si identificaste que tu hijo es víctima de bullying o conoces de alguien que esté pasando por esto.

¡Ésta es tu oportunidad para hacer algo positivo por el niño y encontrar la manera de empezar a crearle un ambiente de seguridad, para salvaguardar su valiosa vida!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística


miércoles, 28 de mayo de 2014

Enséñele a sus hijos a tomar decisiones


Todas las personas vivimos constantemente tomando decisiones. Desde lo más básico, por ejemplo: Cuál prenda de vestir me colocaré hoy, si vamos o no a algún paseo, si practicamos o no alguna actividad deportiva o artística, si compramos tal o cual objeto.

Algunas decisiones pueden ser de poca o relativa importancia en nuestra vida o la de los demás, pero otras son de vital importancia. Toda decisión está encaminada a solucionar algún problema, necesidad o situación que enfrentamos. Por eso, todos los seres humanos debemos educar nuestra habilidad para tomar decisiones acertadas.

Explícale a tu hijo que el tomar decisiones es una habilidad que todos podemos desarrollar, cuando tengamos que tomar una decisión, siempre debemos plantearnos las cuatro preguntas siguientes:

  1. ¿Qué tengo que hacer? Es decir, cuál es el problema y por qué tengo que tomar una decisión.
  2. ¿De cuántas maneras puedo hacerlo? Pensar en todas las alternativas o formas diferentes de resolver la situación.
  3. ¿Cuál es la mejor? Es decir, entre todas las alternativas, cuál es la mejor teniendo en cuenta las consecuencias de cada opción.
  4. ¿Cómo me ha salido? Ésta se realiza después de haber llevado a la práctica la decisión, para ver si tuvo éxito y reafirmarla o, en caso contrario, corregirla.
Podemos concluir que es muy importante que la toma de decisiones se reitere mientras nuestros hijos van creciendo.

Algunos de los beneficios de desarrollar la capacidad de decidir en nuestros hijos son:

  • Les ayuda a sentirse seguros.
  • Aprenden a no ser dependientes.
  • Desarrollan la confianza en ellos mismos.
  • Sienten satisfacción por lo que lograron.
  • Se hacen responsables de sus acciones y decisiones.
Recordarles que es muy importante tener una actitud positiva a la hora de tomar decisiones, para animarse a que tendrán buenos resultados.

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística

Violencia intrafamiliar

La violencia puede manifestarse de diferentes maneras, tales como: insultos, ofensas, empujones, maltratos, golpes, patadas o el uso de objetos como armas contra ti, relaciones sexuales en contra de tu voluntad, no te dan dinero suficiente para cubrir tus gastos o los de tus hijos o tu pareja te obliga a que le entregues todo tu dinero, cuando no puedes ver a alguien que deseas ver o no ves a tu familia o amigos.

Existen varias señales de aviso cuando nos encontramos en una relación abusiva, especialmente para las mujeres:

  • Insultos, críticas, humillaciones en público o en privado.
  • Golpes, lesiones.
  • Amenaza en hacerte daño a ti o a tus hijos.
  • Te echa la culpa de todo.
  • Se pone furioso de una manera que asusta a los demás o a ti misma.
  • Controlador (pregunta dónde estas, te llama todo el día, escucha tus llamadas telefónicas, revisa el millaje de tu carro).
  • Celos exagerados.
  • Te obliga a que te quedes en casa, sin visitar a familiares o amigos.
Si tú no estás pasando por esto, pero observas las siguientes situaciones en alguna amiga o conocida, puedes invitarla a recibir ayuda profesional para que pueda salir del círculo de la violencia.
  • Tu amiga parecerá nerviosa, atemorizada o no habla cuando su esposo está presente.
  • Sus hijos son tímidos, retraídos o agresivos y no se llevan bien con los demás niños.
  • Tu amiga tendrá a menudo golpes o lesiones que no puede explicar o da alguna excusa poco creíble.
Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística

martes, 27 de mayo de 2014

¿Estoy siendo víctima de maltrato?

El maltrato es todo tipo de agresión que daña la integridad física o psicológica de la persona y es un problema que está afectando a nuestra sociedad. El agresor es quien tiene el poder sobre su víctima, que tiende a ser más débil.

El maltrato se manifiesta de diversas formas:
  • Física 
  • Psicológica 
  • Sexual
Maltrato físico:
Se refiere a la violencia que se manifiesta a través de golpes, puñetazos, jalones de pelo, latigazos, rasguños, quemaduras, empujones, cachetadas, etc.


Maltrato Psicológico:
Acciones que afectan el estado o equilibrio emocional a través de insultos, amenazas, indiferencias, privar, disminuir el afecto y caricias, comparaciones, gestos desagradables.


Maltrato sexual:
Se refiere al acoso sexual, verbalizaciones no agradables, insultos sobre sus partes corporales o sobre la conducta sexual, ser utilizado/a sexualmente.


¿Cómo puedo reconocer cuando estoy siendo maltratada/o por alguien?
  • Continuamente te critican, insultan, te humillan, te gritan.
  • Ridiculizan o insultan tus valores, creencias, religión, etc.
  • Destruyen los muebles, golpean las puertas, destrozan objetos.
  • Te han manipulado con mentiras o contradicciones.
  • Te golpean, te agreden con objetos, te empujan, te tiran del pelo, te dan bofetadas.
¿Cómo se siente una persona que está padeciendo de maltrato?
  • Ansiedad crónica
  • Depresión por desesperanza
  • Pesadillas
  • Impotencia
  • Culpa
  • Aislamiento
  • Avergonzada de ser y de existir
Causas:
  • El desear el poder o control de la relación.
  • Formas equivocadas de manejar la disciplina.
  • Querer modificar la conducta en forma errónea.
  • Considerar a la mujer como propiedad del hombre.
  • Falta de valores.
  • En algunos casos, la drogadicción o alcoholismo.
Si te sientes identificado/a con lo que has leído, busca ayuda, toma tus decisiones y actúa.

¡Mereces sentirte excelente!

Mayori Carrera
Psicología General
Licenciatura en Psicología Clínica, Cum Laude
Consteladora Familiar y Programación Lingüística

viernes, 23 de mayo de 2014

Consejos para educadores de niños que sufren Bullying

Los profesores deben estar atentos a:

- La relación de los alumnos/as en los pasillos y en el patio. Los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes.

- Las "pintadas" en las puertas de baños y paredes (qué nombres aparecen habitualmente).

- La no participación habitual en salidas de grupo.

- Las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas.

- Las faltas continuadas a clase, ya que pueden indicar que no quieren acudir a clase por miedo.

- Estar atentos a los alumnos que sean diferentes, por su forma de ser o aspecto físico.

- Se queja de forma insistente de ser insultado, agredido, burlado...

- Si comenta que le roban sus cosas en el colegio o si cada día explica que pierde su material escolar.

- Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo: tristeza, aislamiento personal del alumno o alumna, aparición de comportamientos no habituales, cambios en su actitud, poco comunicativo, lágrimas o depresión sin motivo aparente...

- Escasas o nulas relaciones con los compañeros y compañeras.

- Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación: moratones, cortaduras o rasguños cuyo origen el niño no alcanza a explica,; ropa rasgada o estropeada, objetos dañados o que no aparecen...

- Quejas somáticas constantes del alumno: dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara.

- Accesos de rabia extraños.

- Variaciones del rendimiento escolar, con pérdida de concentración y aumento del fracaso.

- Quejas de los padres, que dicen que no quiere ir al colegio.

Fuente:

No le masturbes el ego por Rose Mary Espinosa

Meme de Gene Wilder
Agradezco que entre mis mil y un vicios no se encuentre el de la lambisconería. O, para decirlo en palabras de Séneca: ''Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones''.

Por más que me digan que no siempre es un defecto, que abre puertas y acorta brechas, me parece baja y deleznable: ''la bajeza más vergonzosa'', dijo Balzac. Fingir una admiración que no se profesa, escucharse mentir tan en voz alta, entre caravanas y lisonjas, ¿habrá mayor atentado contra uno mismo?

Quizá por eso no me he dedicado a la política ni a la diplomacia (el arte de los pretextos, la llamó Maurice Joly). . . Quizá por eso no he sido ni la nuera ni la pariente política ni la amiga-amante ejemplar. Cuando digo que admiro, es porque realmente admiro; cuando digo que quiero, es porque verdaderamente quiero; cuando digo que amo, es porque amo. . .

Ni el más coincidente y fastuoso enamoramiento me lleva a enunciar algo que no me sea verdadero. Si alguien me dice: ''Nunca había sentido esto con nadie'', ''Eres la mujer más (favor de llenar el espacio) con la que he estado'' o demás boberas, y resulta que yo no puedo decir lo mismo, simplemente me quedo callada. Tal vez sonría, pero nada más: silencio absoluto, los grillos. . . Ahora, si la persona en cuestión lo dice para quedar bien o para obtener algo y no es honesto, es su problema. ¿Mentir por complacer? No es para mí, gracias.

Sin embargo, hay personas que prefieren los halagos, la adulación y las mentiras por encima de la verdad. Por ahí dicen que, si quieres pasar un buen rato con un hombre, le hagas una buena chaqueta, pero si quieres pasar con él toda una vida, le masturbes el ego. Y sí. Tal parece, las personas están ávidas de lisonjas.

Lisonjas, aun cuando estemos conscientes de que son engaños. No en vano a los aduladores también se les llama ladrones: que aprovechan la oscuridad, nuestros descuidos y nuestra inseguridad en beneficio propio. Ya en el Siglo de Oro Francisco de Quevedo dijo: ''Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada''.

Por momentos, la adulación es una aparente zona de confort. . . ¿De qué nos evade? De la autocrítica, de vernos en nuestra propia estatura y nuestros alcances. Nos evade de la realidad y, por ende, de confrontar los problemas verdaderos y crecer. Igualmente limita nuestra libertad, la restringe: la lambisconería hace las veces de espejismos e ilusiones. Y aquí el círculo vicioso: la negación nos deja a expensas de los aduladores, de aquellos que nos hacen creer en un mundo que no existe.

Una vez un amigo me recomendó para un puesto de trabajo y se le ocurrió organizar una comida con el ejecutivo en cuestión. Durante la cita, me dedicó tal cantidad de halagos de lo más cursis y huecos que tuve que pedirle que, por favor, callara. En vez de ayudarme, me pareció que me perjudicaba y menoscababa mi credibilidad. Si alguien va a reconocer a otra persona, es preferible que lo haga de forma mesurada e imparcial.

De ahora en adelante, riámonos del adulador. Echémosle una trompetilla. Prefiramos la realidad a la ilusión, la libertad, con todo y sus golpes, a una edad de la inocencia, infantil y estática como la que nos ofrece el lambiscón. No nos confundamos. La adulación es anestesia, falsedad y basura. En palabras de Aristóteles: ''Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores''.

¿Así o más claro?

Rose Mary Espinosa
Fuente: Blogs El Universal

domingo, 18 de mayo de 2014

¿Cómo formar el hábito de lectura?

¿Se ha preguntado por qué su hijo no lee, por qué no le gusta leer o por qué no es bueno leyendo? Los buenos lectores han desarrollado un hábito y han abierto un mundo de posibilidades.

Todo hábito requiere constancia, la repetición diaria del mismo acto para que después de algún tiempo, podamos realizarlo en "automático", sin necesidad de detenernos a pensar en ello. Algo así como el hábito de lavarnos los dientes, al principio debíamos cuidar cómo lavarnos los dientes, de arriba hacia abajo, etc... pero ahora simplemente lo hacemos sin darnos cuenta, es un hábito. Esto mismo puede lograrse en la disciplina que usted decida, lo único que se necesita es constancia... que en realidad es lo más difícil.

A través de la lectura podemos aprender, viajar, soñar, reír y mucho más, pero sólo si hemos aprendido a disfrutarla.

El gusto por la lectura se desarrolla desde los primeros años de vida y tiene un papel muy importante el modelo que brindan los padres. La lectura se puede ver como una fuente de aprendizaje, recreación, un mundo mágico que descubrir o, por el contrario, como algo aburrido, monótono, cansado y anticuado, todo depende de cómo la presenten, cómo la vivan los padres y maestros.

Para favorecer el hábito de lectura y hacerla divertida con los niños, se puede buscar un ambiente relajado, la terraza, el jardín, el parque, etc. Es necesario apartar un tiempo en el horario para hacerlo, de lo contrario, se encontrará un sinfín de actividades más por hacer antes de leer. De ser posible, aléjese de cualquier posible interrupción (hermanos menores jugando, televisión, teléfono, etc.)

Los padres pueden hacer una lectura interactiva e incluso dramatizarla después de haberla leído, hacer una obra de títeres, hacer un resumen, tarjetas de vocabulario nuevo, inventar una canción con el tema de la lectura, entre muchas otras ideas; así se podrá experimentar la riqueza que tiene la lectura en la vida diaria.

Si su hijo no lo ve leyendo, aunque usted le facilite libros atractivos, adecuados a su edad, lo motive y demás... difícílmente su hijo va a leer. Cuando él percibe que es algo a lo cual vale la pena dedicarle un tiempo, entonces intentará apartarse un tiempo para leer. Dedíquele un tiempo a la lectura de algún libro, pueden ser incluso 10 minutos cada día y luego comente lo leído, saque lecciones, interésese por la lectura del otro, etc.

La lectura es una herramienta útil para la vida y, así como puede ser de mucho beneficio, también es necesario desarrollar en los niños el criterio para analizar lo que se lee y no aceptar todo lo que se reciba. Para esto es útil tener el tiempo de lectura en familia en donde podrán leer, pero también compartir sus impresiones.

Puede trazarse metas de cuántos libros quiere leer a la semana, al mes o al año. Conforme va terminando los libros, pueden colocarlos en una biblioteca familiar y esto ayudará a motivar a cada uno. Empiece con libros pequeños y poco a poco vaya aumentando el número de páginas, cada vez que termine uno tómese 2 ó 3 minutos para pensar en lo que éste dejó en su vida (puede hacerlo incluso con las historias infantiles).

Dispóngase a empezar o terminar aquellos libros que tal vez están un poco empolvados y descubra el mundo que existe entre cada una de esas hojas.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

sábado, 17 de mayo de 2014

Niños solitarios

¿Es el hecho de que a un niño le guste estar solo parte de su personalidad?

Alrededor de los 5 años empieza la etapa de socialización, en la cual se inicia la interacción con otros. Antes de esta etapa no es recomendable limitar al niño justificando su comportamiento con una "etiqueta"; aún está descubriéndose a sí mismo.


A partir de los 5 ó 6 años aproximadamente, si el niño prefiere jugar solo, pero los padres lo observan feliz de ir al colegio, seguro para desenvolverse en los ambientes y capaz de resolver problemas por sí mismo, probablemente se trata de algo natural en su personalidad. Pero si, por el contrario, usted observa que su hijo se queja para ir al colegio, se enferma con frecuencia, busca su aprobación constante, se le dificulta hablarle a personas desconocidas, lo encuentra irritable y demandante de atención, le cuesta llegar a acuerdos con hermanos, primos o amigos, etc., probablemente sea necesario consultar a un experto para encontrar la causa de este tipo de actitudes, ya que pueden dejar heridas muy graves que le acompañarán por el resto de la vida si no se atienden a tiempo.


¿Es normal? ¿Hasta qué punto?

Cuando usted observe que la vida de su hijo está siendo afectada por la dificultad para interactuar con otras personas, es necesario pedir ayuda. Si su hijo prefiere jugar, explorar, aprender solo, pero es capaz de llevarse bien con otros cuando se ve en la necesidad de hacerlo, no debe preocuparse; cuando se observa resistencia para hacerlo, es necesario investigar la causa.


¿Cómo puede afectarle el hecho de sentirse solitario? ¿Cómo ayudarlo?

El sentirse solitario puede hacer que se sienta rechazado, que no es lo suficientemente bueno como para que se fijen en él, que debe cumplir expectativas muy altas para ser aceptado. Si esto no es tratado a tiempo, las consecuencias en la adolescencia y edad adulta pueden ser muy lamentables; es necesario fortalecer la identidad y destrezas sociales.


Es de vital importancia asegurarse que su hijo sepa que tiene un canal abierto de comunicación con usted, de esta manera podrá expresar sus sentimientos, podrá manifestarle sus preocupaciones y a la vez usted tendrá la oportunidad de orientarlo, de transmitirle su apoyo incondicional, de compartirle experiencias en las que usted se sintió de la misma manera y cómo logró superar esa situación. Esto contribuye a establecer vínculos fuertes entre padres e hijos, en donde ambas partes comparten algo que es importante y, a la vez, ambas partes pueden aprender del otro.
  • Nunca etiquetarlo como "tímido" u otros similares, esto automáticamente lo obliga a comportarse de esta manera y limita la posibilidad de que pueda cambiar.
  • Observar el modelo de relaciones sociales que vive la familia; por ejemplo, si los padres son de pocas amistades, probablemente los hijos seguirán el mismo patrón, aunque no se puede generalizar. De la misma manera los padres pueden establecer nuevas pautas de actuación para servir de modelo para sus hijos en un rol más activo socialmente.
  • Favorecer oportunidades en las que pueda convivir con otros niños de edades similares en ambientes diferentes, colegio, vecindario, clases extracurriculares (pintura, idiomas, baile, música, etc.), deportes en equipo (béisbol, fútbol, natación, etc.)
  • Verbalizar y explicar los comportamientos que tienen los padres, de esta manera el niño podrá comprender mejor el actuar de los adultos y se sentirá más seguro al desenvolverse en distintos ambientes. Si en alguna ocasión no sabe cómo enfrentarse a un compañero, cuando recuerde que su padre tuvo que enfrentarse a otra persona y se sintió de la misma manera, también recordará cómo hizo su padre para hacerle frente.
María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

martes, 13 de mayo de 2014

Relación entre hermanos

Cuando son pequeños, ¿todos los hermanos se llevan bien?

La dinámica familiar, es decir la manera de relacionarse, la forma de afrontar las situaciones y las prioridades de la familia, influye de manera determinante en el comportamiento de cada uno de los miembros, quienes imitan y reproducen todo lo que han observado especialmente de los padres y de los hermanos mayores.
El trato que los padres tengan y la atención especial que le den a cada uno será la pauta que pongan para que los demás imiten dicho modelo.

Cuando en las familias de hijos únicos nace un hermano, en ocasiones el mayor puede sentirse "desplazado" por el menor, lo cual puede provocar rivalidad y celos. Es muy importante que los padres tengan el cuidado de darle igual o incluso más atención al mayor de lo que lo atendían antes que naciera el hermano. Además pueden motivarlo para que se involucre en el cuidado del nuevo integrante de la familia.
En otros casos, cuando hay dos hijos y nace un tercero, probablemente el mayor asumirá con madurez el nacimiento del bebé y tomará una actitud responsable para cuidar y apoyar a los padres. Mientras tanto el segundo hijo se sentirá desplazado y no sabrá qué rol asumir en la familia. Por lo tanto, es muy valioso involucrarlo de manera positiva en el cuidado del bebé y darle tiempo y atención especial.

¿Qué es lo que usualmente ocurre para que empiecen a llevarse mal? ¿A qué edad?

Cuando los niños perciben que su individualidad y su espacio están en peligro, tratan de reclamar por sus derechos. Por ejemplo, entre los 2 y 3 años, se da la etapa del egocentrismo, lo cual significa que todo lo que tienen a su alrededor lo quieren para sí mismos. Es necesario ayudarles a identificar que pueden experimentar con ello, pero no es de ellos y deben respetar las pertenencias de otros.
En las familias donde hay niños menores y hermanos adolescentes, generalmente los mayores reclaman su privacidad y les molesta que cualquier otra persona traspase la línea de su intimidad. En los casos que aún no son adolescentes, pero los mayores son cuidadosos con sus juguetes y pertenencias y los menores no lo respetan, también puede surgir cierta dificultad en la relación.
Para evitar estas situaciones, sería conveniente que existan objetos (juguetes, libros, muebles, etc.) que tengan un único dueño y él sea el responsable, que esté claramente identificado el lugar para guardarlo, etc. Sin embargo, también habrá un espacio y otros objetos comunes, en los que todo lo que esté allí será de todos y cada uno deberá aprender a compartir, cuidar, ceder y pedir.

¿Qué podemos hacer como padres para que la relación entre ellos sea la mejor?

El tiempo que les dedique a sus hijos es el mejor regalo que les puede dar. La atención y satisfacción de sus necesidades particulares ayudarán a la formación de una personalidad equilibrada y segura.
Es necesario que los padres se esfuercen por observar y atender individualmente a cada uno de sus hijos; puede establecer en su agenda de la semana un tiempo inamovible para realizar determinadas actividades con su hijo, puede empezar con 15 minutos a solas (sin interrupciones de celular, hermanos, etc.) En ese tiempo su hijo sabrá que tiene toda su atención y podrán decidir juntos si van a jugar el juego que tanto les gusta o que tanto le cuesta, si van a platicar, si leerán, si saldrán al parque, le enseñará a montar bicicleta, cocinarán o realizarán la actividad que su hijo necesite en esa etapa de crecimiento.
Por otro lado, también es valioso que los padres se involucren en el juego de sus hijos en conjunto, para modelar alternativas en la solución de conflictos, para ejemplificar valores como la perseverancia, dedicación, alegría, sinceridad, etc. De esta forma, sus hijos también disfrutarán y aprenderán en su compañía.
También puede reajustar sus quehaceres y trabajo para que sus hijos le acompañen; por ejemplo, cuando haga mandados, puede llevar cada vez a un hijo diferente, puede preparar la cena para todos de manera alegre cada día con un hijo; de esta forma está compartiendo actividades cotidianas, pero las está haciendo con el objetivo de compartir tiempo de calidad.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos como padres?

Confundir la idea de "darle a todos lo mismo". Muchos padres aseguran que tratan a sus hijos por igual comprándoles las mismas cosas o promoviendo oportunidades iguales. Esto no siempre es necesariamente positivo, ya que cada hijo tiene necesidades diferentes y específicas que se deben atender. Por ejemplo, los padres deciden meter a los dos hermanos a clases de pintura, sólo uno de ellos tiene la habilidad para lo artístico, cuando el otro tiene agilidad para el básquetbol. Al darle a los dos "lo mismo", no necesariamente se está aprovechando el potencial que tiene cada uno en lo individual.
Conforme los hijos van creciendo en edad, los padres deben favorecer la independencia, por lo que según la capacidad será lo que podrán exigir de ellos, siempre respetando las características que lo hacen único.

¿Es natural que los varones se lleven mejor entre ellos que con las hermanas?

Esto depende mucho del patrón que los padres hayan establecido con los hijos. Si ellos promovieron el juego participativo y solidario entre todos y no marcaron diferencia entre los juegos de "niños" y los juegos de "niñas", ambos podrán jugar sin problema alguno.
La personalidad e intereses que cada uno manifieste sí podrán ser diferentes y, según sea la preferencia de los hermanos, podrán ser más compatibles unos con otros.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

lunes, 12 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 5)

Contribuir con la formación de responsabilidad en los niños ha sido un tema en el que hemos profundizado en las últimas semanas. Ahora hablaremos de la mejor etapa del crecimiento para aprender la responsabilidad. Cada día tenemos la oportunidad de asumir con responsabilidad los compromisos adquiridos, pero en la infancia existe una edad en la que, particularmente, se despierta el interés por ser "responsable". Esto ocurre entre los 6 y los 12 años. Es en esta etapa es cuando se puede fortalecer o debilitar el comportamiento responsable, según los estímulos que reciba, el ambiente en que se desenvuelva y la motivación que tengan los niños de sus padres y de sí mismos.

En el transcurso de los años mencionados, es más frecuente observar, en los niños de esta edad, una mayor disposición para ayudar, afán de superación, deseo de quedar bien y la búsqueda de la justicia. Son estas las actitudes que los niños pueden tener de su propia iniciativa, y los adultos tienen un papel muy importante para animar y motivarlos a que continúen con ese comportamiento.

En otros artículos se ha mencionado la importancia de los encargos, ya que son una manera en la que se fortalece la responsabilidad. Especialmente en esta etapa, se recomienda que existan Encargos Personales y Encargos de Servicio. Con los primeros, se buscará el cuidado de las pertenencias: ropa, juguetes, tareas, útiles, escritorio, cuarto, etc. Y los segundos contribuirán con el sentido de vivir en comunidad, de la generosidad para poner al servicio de los demás su tiempo y talentos, de velar por el bienestar de quienes están más cerca, por ejemplo: regar las plantas, darle de comer a la mascota, repartir la ropa limpia, sacar la basura, anotar en un memo las actividades importantes de la semana, etc.


Para implementar estos encargos, puede plantearlos de una manera atractiva según las edades e intereses de sus hijos. Puede planificar una "Reunión de Familia" en la que todos tendrán algo que aportar. Puede elaborar una agenda de los puntos a tratar, esto le dará mayor "seriedad" para sus hijos y les ayudará a definir el rumbo.

  • Es recomendable explicar cómo debe ser la intervención de cada uno (por ejemplo, levantar la mano y esperar su turno mientras el otro está hablando; si se habla de un problema, proponer una solución, etc.)
  • Cuando ya estén todos reunidos y motivados, pueden hacer en conjunto una lista de las necesidades que tienen como familia y luego puede dejar en libertad a los hijos para que elijan en qué tarea desean colaborar.
  • El listado que trabajen ese día estará en un lugar visible, al que todos tengan acceso y será muy útil que describa la manera en la que espera se cumpla cada encargo.
  • La duración del encargo debe definirse estableciendo un tiempo mínimo de una semana por encargo, hasta un tiempo máximo de un trimestre del año (esto varía según el tipo de encargo y la edad de los niños).
  • Planificar "Reuniones de Familia" con cierta periodicidad, cada quince días o cada mes, en donde cada uno evaluará su propio desempeño, podrán reconocer públicamente las fortalezas que observaron en los demás al cumplir con sus tareas y re distribuir los encargos para el siguiente periodo de tiempo.
  • Es necesario que el niño sepa a quién, cómo y cuándo debe rendirle cuentas del desempeño que ha tenido en su tarea.
Así como es una responsabilidad para el niño cumplir con su tarea, es responsabilidad del padre supervisar su cumplimiento, darle un acompañamiento y retroalimentación. De esta manera usted le estará apoyando con un modelo positivo. Esto no significa ser "un capataz", recordándole cada momento lo que debe hacer. Por el contrario, le recomiendo que deje el espacio suficientemente libre para que él pueda cumplir con su compromiso por su propia iniciativa.

Tan importante como que el niño cumpla el encargo, es que el padre este pendiente de ello. Tal vez al principio demande mucho de los padres, pero el objetivo es que su hijo pueda realizarlo de manera independiente. ¡Ánimo! Cada día usted podrá soltarlos un poco más.

Esta idea que le acabo de mencionar puede ser funcional para muchas familias, pero lo invito a que busque alternativas emocionantes y creativas que le ayuden a formar en responsabilidad a sus hijos en la edad más importante, la edad que tienen HOY.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar


Responsabilidad (Parte 4 - Niño responsable, adulto responsable)

Un adulto responsable es confiable en el trabajo, es tomado en cuenta para proyectos importantes. Tiene algo muy valioso qué aportar a su familia, círculo social, equipo de trabajo y país. Es aquél que maneja con precaución y evita accidentes. Logra perseverar a pesar de las dificultades...

Estas actitudes son parte de las que necesitamos en Guatemala para que en cada uno de los ámbitos inicien una cadena de cambios positivos invadidos por la responsabilidad.

Enseñarle a guardar los trozos a su hijo el día de hoy tiene un sentido mucho más fuerte e importante que mantener la casa en orden... Al verlo de esta manera, se vuelve parte del proceso formativo en el que está enseñándole a su hijo a ser un ser humano - ciudadano - esposo - padre - hijo - amigo...responsable. ¡Es una cadena que tiene un efecto multiplicador!

La decisión de enseñarle a su hijo a ser responsable hoy es un compromiso que usted, como padre, puede o no asumir. Aceptar el compromiso implicará de usted mayor atención, paciencia, confianza y probablemente riesgo. Sin embargo, también tendrá la tranquilidad de que su hijo sabrá comprometerse y portarse de la mejor manera posible aunque no haya nadie que lo esté viendo, sabrá que tiene un compromiso personal y debe hacer las cosas lo mejor posible, porque a lo largo de sus años ha aprendido a llevar una vida responsable.

¡Así que, ánimo en esa difícil pero maravillosa tarea de educar a sus hijos!

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

jueves, 8 de mayo de 2014

Responsabilidad (Parte 3 - Fuera de casa)

Responsabilidad es cumplir con lo que me fue asignado, sin necesidad de que alguien esté supervisando, observando o recordando. Para formar en responsabilidad a un niño se necesita de un largo tiempo, ya que es un proceso de vida aprender a cumplir de manera satisfactoria en los diferentes ambientes.

En los momentos en los que el niño está "fuera de casa" o "fuera de los ojos de mamá y papa" es donde se puede ver qué tanto ha aprendido en realidad a vivir con responsabilidad. Por esta razón, a continuación encontrará algunos ejemplos de qué situaciones puede aprovechar para que su hijo/hija cumpla con lo esperado. Recuerde los requisitos que se expusieron en el artículo 1 de esta serie como apoyo acerca de cómo hacerlo.
Fuera de casa puede ser en el colegio, clases extracurriculares, con los amigos, abuelos, etc.
  1. Asistir puntual y regularmente a las clases.
  2. Llevar el material necesario para la clase (uniforme, calzoneta, zapatillas, pinceles, etc.)
  3. Llevar una agenda, revisarla y tenerla al día.
  4. Transmitir mensajes orales.
  5. Asistir durante el plazo definido al inicio aunque "no tenga ganas". Si le inscriben en clase de pintura, antes de hacerlo, se puede hablar acerca de las condiciones, deberá asistir al menos durante 6 meses (el plazo del tiempo y las condiciones pueden variar, pero sí es necesario que se establezcan de antemano). Puede ser que al mes de asistir ya no quiera continuar, pero deberá cumplir con lo acordado al inicio aunque no le guste.
  6. Cuidar su cuerpo, no aceptar regalos de extraños, no ingerir sustancias que puedan causarle algún daño
  7. Tomar precauciones o medidas ante la presión de grupo según la edad.
  8. Defender posturas u opiniones y no hacer cosas impulsados por el grupo, haciendo algo de lo que después se pueda arrepentir.
  9. Cuidar de las instalaciones, mobiliario, plantas y demás de los lugares donde se encuentre.
  10. Cuidar del vocabulario y trato con las demás personas, así como chistes, burlas, etc.
Cuando usted vea que su hijo/hija actúa de manera responsable fuera de casa, puede comunicarle lo satisfecho y orgulloso que se siente como padre. Esto le animará a continuar haciéndolo. Además puede ir delegando responsabilidades mayores que conlleven algún beneficio adicional según la edad como premio por los logros que ha alcanzado.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

Responsabilidad (Parte 2: En casa)

Algunas ideas de con qué medios puede formar la responsabilidad desde la casa:
  1. Cuidar juguetes, libros, mascotas
  2. Obedecer a la primera vez que se da la instrucción
  3. Cuidar la naturaleza, reciclar, reutilizar, reducir
  4. Tener iniciativa para asumir nuevos retos
  5. Decir la verdad
  6. Cumplir con las promesas
  7. Reconocer los errores y reparar el daño
  8. Tirar la basura en su lugar, regresar los trastecitos de la lonchera
  9. Cuando pidan que se les compre algo, preguntarse ¿"lo necesito" o "lo quiero"?
  10. Comer en el momento que se indica, bañarse, irse a dormir
  11. Colocar la ropa sucia y limpia en su lugar
  12. Administrar recursos, mesada, ahorrar, aprender el concepto de un presupuesto y no gastar todo lo que reciben
  13. Ver a los lados antes de cruzar la calle
  14. Usar el agua moderadamente
  15. Apagar luces y equipos mientras no se estén utilizando
  16. Al prestar cosas, devolverlas en buen estado y prontamente
  17. Terminar los juegos y tareas que empiecen, no dejarlos a medias
  18. Aprender a perder
  19. Llevar un horario de actividades y cumplirlo
Ser responsable en casa es parte del espíritu que los identifica como familia, cada uno asume lo que le corresponde cumplir. Aunque a veces implique esfuerzo extra, entre todos se apoyan para lograrlo y se animan unos a otros.

Es necesario resaltar que cumplir con la responsabilidad produce por sí mismo una satisfacción, no es necesario dar una recompensa, ya que simplemente se está cumpliendo con lo que se esperaba. Cuando el desempeño es sobresaliente, puede darle un incentivo o motivador para que lo siga haciendo, pero no es una obligación.

María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar

sábado, 3 de mayo de 2014

Dormir bien (parte 1)

El tema está de moda, aun así, no estamos tan conscientes de lo necesario que es para nuestra vida tener buenos hábitos de sueño. Es increíble que en cualquier conversación, casual o formal, hasta en Facebook uno puede leer que las personas postean a las 3:00am que no pueden dormir. En realidad nos estamos convirtiendo en sociedades insomnes, porque a algún grupo de obsesivos del trabajo y la vigilia, se les ha hecho fácil decir que dormir es una pérdida de tiempo. A mí me parece que cada quien puede decir lo que se le ocurra, lo preocupante es que las personas exponen su salud física, mental y emocional, al obedecer a semejantes exigencias que nos hacen daño a todos.

¿Será que dormir bien es necesario?

Durante las horas de dormir, tenemos la oportunidad de recargarnos, nuestro organismo se repara a sí mismo, segregando substancias diseñadas para este propósito. No es un cuento de hadas de parte de las abuelas y uno que otro mal visto "dormilón". Dormir y descansar son esenciales para la salud integral de las personas. Dormir bien nos da energía, salud y equilibrio.

Una persona que no duerme adecuadamente puede tener diversas consecuencias a nivel emocional, físico, biológico, psicológico y funcional, entre otras.

¿Estaré durmiendo adecuadamente?

El ideal del dormir son 8 horas, pero sabemos que cada persona tiene un diferente ciclo del sueño y diferente cantidad de horas para sentirse descansado. Cuando existen pesadillas, la persona no logra tener un sueño reparador.

Es importante que se duerma de corrido, sin ser interrumpido. Un sueño reparador no se consigue cuando durante la noche se despierta varias veces, se levanta antes o se acuesta después de su hora de dormir.

La televisión encendida durante la noche tampoco ayuda a conciliar un sueño adecuado, debido a que una parte del cerebro de la persona está atento a la información y estímulos que le llegan desde la TV.

¿Qué pasa si no duermo bien?

Algunas veces me da la sensación de que aquellas personas que le dan mayor importancia a sus otras áreas de vida, ven el dormir como un estorbo, pérdida de tiempo o exageración. Como algo no tan necesario, una excusa por parte de los haraganes que sólo quieren dormir.

El ideal es, que logres tener una vida balanceada, y para lograrlo, necesitas equilibrar todos los aspectos de tu día... y de tu noche.

Una de las consecuencias de no dormir bien es realizar trabajos de baja calidad o mal realizado. Esto quiere decir que si eres de los defensores de no dormir, porque te quita tiempo para trabajar o estudiar, te cuento que las personas que duermen saludablemente, tienden a ser mejores en su desempeño y respuestas cerebrales.

Sea cual sea tu posición frente al dormir, creo que todos estamos de acuerdo en que algunas de las consecuencias son evidentes: van desde estrés, cansancio, fatiga mental, mal humor, baja concentración, atención inadecuada, lentitud en las respuestas como los reflejos. Además, existen otras más que no las vemos tan fácilmente que van mermando la salud, por lo tanto, tu eficacia en estudiar, trabajar y eventualmente también en relacionarte. Puede repercutir en tu relación de pareja. Sé de parejas que han cambiado de habitación, debido a que los ronquidos del otro no le dejan dormir y esto con el tiempo va distanciándoles en otras áreas de su vida juntos, tales como el sexo.

Hablando de sexo, cuando los niños van a dormir en medio de los padres y se quedan ahí por mucho tiempo, también tendrán consecuencias de mala postura, dolor de espalda, dolores en el cuerpo, dormir mal y por supuesto, dentro la relación de pareja desaparecen las relaciones sexuales tan importantes para mantener la chispa entre los cónyuges.

Así que cuida de tus noches, de tu espacio para dormir y hazlo lo más cómodo, acogedor y apropiado para dormir delicioso. Así como preparas las otras áreas de tu vida con tanto empeño, te invito a hacer lo mismo con tu habitación, almohada, silencio, oscuridad, privacidad, comodidad y lo que necesites para descansar. Te lo mereces.
Descansa y... ¡buenas noches!

Dagmar Polasek
Psicología General
Licenciada en Psicología Clínica
Socia Fundadora de Colegio de Psicólogos

jueves, 1 de mayo de 2014

Vivir una vida congruente con quien yo quiero llegar a ser

¿Quién quiero ser? Esa es la pregunta más difícil de responder, debido a que no lo sabemos. Generalmente sabemos lo que no queremos ser, pero no lo que sí.

¿Porque se nos dificulta tanto? En realidad, sí sabemos lo que queremos, pero nos separan de lograrlo muchos de los límites, cadenas, ataduras, que nos han puesto los demás para "cuidarnos" y porque "nos quieren tanto", o "porque pobre tu papá" y miles de "razones" más. Cuando nuestros padres no han cumplido con sus propios sueños, deciden que sus hijos son ideales para hacerlos realidad, separando a ese ser de poder cumplir con lo propio.

¿Por qué no me dejan ser quien quiero ser? Esta es una cadena que vemos dentro de las familias, debido a creencias, obligaciones morales, deberes sociales, necesidades económicas, entre otras. Es decir, muchas de las personas que dejan de ser quienes querían ser, se quedan con el sueño truncado y piden a los hijos que lo hagan realidad... dejando a ese hijo igual, y cuando crece, pide a su hijo que cumpla el sueño no realizado de la madre o el padre y la cadena continúa por generaciones.

Castigo. Si no lo haces, serás expulsado de la familia. La mayoría de las personas decide por amor, culpa o miedo dejar sus sueños de lado y obedecer los de la familia, dejando de ser quien quería ser. El problema es que si sigues tus sueños, serás castigado por tu familia o sociedad; pero si decides hacer realidad el sueño de otro con tu propia vida, entonces el castigado es tu corazón.

Es una decisión compleja. Por eso pocas personas siguen su camino y debido a esta "desobediencia" de mí mismo, existe tanta tristeza hoy en el mundo, frustración y enojo.

Afuera la culpa. Atrévete a buscar ayuda. Si la culpa es lo que no te deja seguir tus sueños, entonces trabaja en la culpa, descúbrela, elimínala y sigue tu camino.

Mapas de vida. Algunas veces el problema es que no sabemos hacia dónde queremos ir y debido a ello es más sencillo dejar que otros nos digan cómo y a donde ir.

Sé dueño de ti, enamórate de tu propia vida. Buscamos tanto ser buenos con los demás que parece que cualquiera está antes en las listas de propiedad sobre mí, que yo. Entonces, al no ser yo mi dueño, me da lo mismo si me cuido o no. Me da igual lo que me pase, porque de todas maneras yo no decido sobre mí. Si te pudieras dar cuenta de tu valor, de lo valioso que eres, podrías enamorarte de ti, cuidar de ti y forjar tu propio destino.

¿Cómo me enamoro de mí? Reconoce tu valor, trabaja en tu autoestima, recuerda lo que querías hacer cuando eras niño, date cuenta qué cosas te apasionan, hacia dónde te gusta ir, qué tipo de personas admiras. Como te tratas a ti mismo, te cuidas en tus hábitos, estás siendo tu amigo.

Poner límites a los demás. La forma más efectiva de desarrollar tu vida como la quieres llegar a tener es por medio de definir tus límites, definir tu terreno personal, protegerte, limpiarte, ordenarte, amarte, cuidar de ti, no dejar entrar a cualquiera. Como si fueras un club exclusivo, tienes horarios, cuidados, tarjeta VIP; creo que si pudieras verte con un lente de amor, sabrías que eres más valioso que eso. Y sí, tienes derecho a poner reglas para ti y los demás.

Ahora estás listo. Ya pusiste límites, ya arreglaste tu autoestima, ya eliminaste la culpa, entonces es momento de diseñar la persona que quieres llegar a ser. ¡Felicitaciones! es un momento muy emocionante para quien llega.

Trabajar hacia quién quieres llegar a ser. ¿Qué quieres alcanzar? saca papel y lápiz y ponte a soñar, escribe todo lo que quieras, aunque suene marciano. Después lee nuevamente lo que escribiste y elige con números cuál es el más importante y juega con esa posibilidad.

Planificar. ¿Qué necesitas para llegar a ser quien quieres ser? ¿Estás en el camino correcto? ¿Sabes lo que implica? ¿Deseas el camino hacia allá? ¡Atrévete! es una aventura por alcanzar, dirige tus pensamientos, sentimientos, elecciones, palabras, conducta, interacciones sociales, medio ambiente, relaciones, biología, todos integrados a la vez.

¿Qué influencia la actividad de tu cerebro? ¡Tú! Hazte el líder, el dueño, empodérate como el capitán de esa embarcación que es tu propia vida, llévala a un buen mar. Tú estas dirigiéndolo con tus pensamientos, eres más que tus pensamientos.

¿Quién soy yo? Soy más que la suma de mis partes. Existo.

Dagmar Polasek
Psicología General
Licenciada en Psicología Clínica
Socia Fundadora de Colegio de Psicólogos