sábado, 2 de marzo de 2013

Comida rápida: ¿comerla inteligentemente?


Ojalá que mamá nunca tuviese tiempo de hacer el almuerzo para que todos los días nos llevara a comer pizza o mejor hamburguesa para ponerle todas las salsas, con extra de queso y tocineta, con papas grandes y refresco con refill para llenarlo cuantas veces quiera, y si puedo un helado…

Si mami no tuviese tiempo de hacer el almuerzo y todos los días comieses el combo completo de hamburguesa, en sólo una semana no pudieras ir al colegio porque no te quedaría el pantalón del uniforme y la camisa te quedaría muy pegada sobresaliendo enormemente tu barriga, estarías todo el día cansado(a) y sudoroso(a) porque tu cuerpo ahora trabaja como si cargaras encima dos bolsos más del colegio por todo el peso que estás ganando y todo esto sin contarte cómo estarían tus venas por dentro llenándose rápidamente de grasa.

El término de comida rápida, en inglés “fast food”, se usa para describir comidas entregadas casi inmediatamente luego de su pedido, se caracterizan por ser deliciosas, ningún paladar se resiste ante su presencia, pero el problema es que para poder hacerlas rápidas y a la vez ricas, se preparan con cantidades enormes de grasa, sal y/o azúcar. Por eso debería quitársele la “s” a la palabra “fast”, quedando “fat” y así se parecería más a lo que realmente es “fat food” (alimentos ricos en grasa). Otro aspecto en contra es que casi no contienen vitaminas o minerales, por lo que se catalogan como “calorías vacías”. Tampoco aportan fibra.


Vamos a la práctica y pidamos un combo completo de hamburguesa:

Hamburguesa 1/4 de libra con queso: nos aporta 530 calorías y 30 gramos de grasa (principalmente saturada). Papas fritas medianas: 450 calorías y 22 gramos de grasa saturada. Refresco mediano: 210 calorías y 58 gramos de azúcar que equivale a 14,5 sobrecitos de azúcar de los del café.

Al disfrutar de este delicioso combo mediano, le dimos a nuestro cuerpo: 1190 calorías + 52 gramos de grasa + 14,5 sobrecitos de azúcar; y si el combo hubiese sido grande, nuestra comida nos aportaría 1380 calorías + 56 gramos de grasa + 21 sobrecitos de azúcar, todo esto sin haber pedido el postre.

Esto toma mayor importancia cuando les diga que un niño en edad escolar (7 – 11 años) o adolescente debería consumir 1800 calorías, 60 gramos de grasas (sólo 6 gramos de saturadas) y 9 sobrecitos de azúcar aproximadamente para todo el día. Es decir, que deben estar distribuidas en el desayuno, el almuerzo, la cena y las meriendas, no para una o dos comidas; y esas calorías deben ser aportadas por alimentos de mayor calidad nutricional que contengan fibra, vitaminas y minerales, que como lo hemos explicado anteriormente, son nutrientes necesarios para un adecuado crecimiento y desarrollo, para evitar el exceso de peso y enfermedades a futuro.

De esta manera, una sola comida nos está aportando en calorías y grasas casi lo que deberíamos comer todo el día. En vitaminas, minerales y fibra no nos aportaría casi nada, en azúcar triplicamos el requerimiento y en grasas saturadas perdimos la cuenta de cuánto nos pasamos.

Y ya sabemos que todo exceso de calorías son convertidas inmediatamente en grasa, por eso es que en una semana ya no nos quedará el uniforme del colegio, sólo por decir la consecuencia más bonita. Si vemos un poco más allá, las grasas saturadas, son estas grasas malas las que están relacionadas con problemas al corazón, infarto, colesterol elevado.


¿Qué podemos hacer?

Vamos a regalarnos un día de comida rápida, puede ser algo como un “domingo de fiesta”, significa que como máximo un día a la semana podemos disfrutar de un combo de hamburguesa, perro caliente, pizza, comida china, o la comida rápida de tu preferencia, intenta acompañarlo de papas y refresco pequeño o ligero; todo eso si te has portado bien en toda la semana, es decir, que cumpliste tu “5 al día” y comiste frutas en vez de chucherías, tomaste leche descremada y jugos naturales con poca azúcar en vez de refrescos, e hiciste siempre todas tus comidas: desayuno, almuerzo, cena y meriendas.

Si no aguantas a esperar a comerlo una vez la semana, puedes decirle a tu mami que te prepare hamburguesas caseras, deliciosas, con carne o pollo a la plancha, lechuga, tomate y salsas; o perro caliente con salchicha libre de grasa y ensaladita rallada; o riquísimas pizzas caseras con la masa más delgada y de vegetales como champiñones, tomate, maicitos; y que ninguna de esas comidas tengan ni papas fritas ni refresco que son realmente las preparaciones accesorias que bajan la calidad de las comidas rápidas.

Así que la clave no está en no comerlo nunca, sino en comerlo inteligentemente, es decir, menos seguido, más pequeño y con más vegetales.

Lic. Carol Rodríguez
Nutricionista del Colegio Santiago de León de Caracas
Centro Profesional Las Mercedes

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