martes, 14 de julio de 2015

Nada es gratitud

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero luego comprendes que si no las hubieras superado, nunca hubieses realizado tu potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón.

Todo pasa por una razón en la vida. Enfermedades, heridas, ausencias, amores que se quiebran, momentos perdidos de grandeza o puras tonterías.

Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién asfaltada, suave y lisa, pero que no conduce a ninguna parte.

Aún se puede aprender de las malas experiencias, es más, quizá sean las más significativas en nuestras vidas.

Si alguien te hiere o te traiciona, dale las gracias porque te ha dado la oportunidad de perdonar, y a tener más cuidado de escoger a quién le abres tu corazón.

Si alguien te ama, ámalo tu también, no porque te ame sino porque te ha enseñado a amar y a ver las cosas pequeñas de la vida.

Permítete enamorarte, liberarte y poner la vista en un lugar bien alto.

Repítete a ti mismo que eres un ser magnífico y… ¡CRÉELO!. Si no crees en ti mismo, nadie lo hará. Crea tu propia vida y ¡VÍVELA!. Arriésgate a ser lo que eres.

Desconozco a su autor


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